Capítulo 12
Grecia se levanto y vio un conejo deambular por la sala, el otro estaba con Alex quien dormía en el sillón, ni una noche pasaron en la caja ya que el niño los sacaba y los subía al sofá para que durmieran con él, a Kurt no le gustaba mucho y los hizo revisar con un veterinario para estar seguro que no tenían ninguna enfermedad, Blaine ya se había cansado de pedirle que los deje en la caja.
Chad los miro un instante, Alex tenía el muñeco y el conejo sobre él, parecía un ángel, sonrió sabiendo era un niño feliz, Blaine y Kurt le daban todo lo que ellos no tuvieron, aún con los limites que ambos podían ponerle, a veces notaba los gestos de Blaine en él, pero también los de Kurt, Alex no se parecía en nada a su progenitor, aunque tenía los ojos de la madre, pero más allá de eso, no se asemejaba nada a ella.
Camino hacia la cocina esquivando al otro conejo, se sentó en la silla pensativo.
-Que te sucede?.- le pregunto Grecia en ese tono característico en ella cuando sabia que algo importante rondaba por la mente de Chad.
Éste miro hacia el sofá y luego a Grecia.
-Él no sabe nada de su madre, Blaine no quiere hablar de ella... Eso puede traerle problemas cuando quiera saber de donde salió.- comento mirándola.
-No podemos meternos en eso, es algo que le incumbe a Kurt y a Blaine, ellos son sus padres.- respondió Grecia preparando el desayuno.
-Si, lo sé, pero no me gustaría que Alex tenga que reprocharle ésto a ellos, Blaine la odia, no quiere ni que la mencionen, Kurt desea que él conozca a su madre... Ya tiene edad para eso, no pueden negárselo.- susurro Chad.
Grecia suspiro pesado mirando la cafetera, sabía que Chad tenía razón pero no podían entrometerse.
-Cuando Alex quiera saber, seguramente les preguntara... Ellos siempre pensaron en él antes que nada, será igual cuando llegue ese momento...-
-No notaste que él no se parece a Blaine...- comento perdido en sus pensamientos Chad.
Grecia lo miro seria.
-Él se dará cuanta también, cada vez que se mire al espejo se preguntara si se parece a su madre...-
Grecia miro hacia el suelo y luego vio a Kurt caminar hacia el sofá como lo hacía habitualmente, ella se observó con Chad dando por enterrada esa conversación.
-Buenos días.- saludo Kurt con una sonrisa.
-Hola pequeño.- respondió Grecia con una sonrisa.
-Buenos días.- saludo Chad mirándolo.
Kurt levanto su conejo y lo acaricio mientras lo llevaba al jardín, luego fue al sofá y tomo al que dormía sobre Alex y lo llevo al jardín también.
-Esos animales comen más que un cerdo, hace una semana que están aquí y parecen gatos... Sin cola.- comento Chad.
-Es que no se bien cuanto deben comer.- respondió Kurt regresando al sofá.
-Para navidad van a perecer pavos.- susurro Chad.
-Alex... Despierta...- dijo Kurt a su hijo que seguía dormido.
Blaine apareció mirándolo y a su hijo.
-Buen día.- saludo a Chad y a Grecia.
-Hola, buenos días.- dijo Grecia colocando pan en una panera.
-Hola muchacho.- saludo Chad.
Blaine regreso hacia el sofá negando con la cabeza, levanto a Alex que evidentemente no quería levantarse.
-Vamos.- dijo Blaine cargando a su hijo para llevarlo al baño.
- Blaine!, no lo levantes así.- se quejo Kurt mirándolo.
-Va a llegar tarde.- respondió Blaine.
-No quiero ir.- dijo Alex con evidente mal humor.
A Kurt no le gustaba que Blaine hiciera eso, buscó la ropa de Alex y fue al baño, su hijo se estaba lavando el rostro con evidente mal humor, Blaine volvió a la cocina mirando a su esposo quien lo observó enojado, Blaine negó con la cabeza, Kurt lo malcriaba mucho.
-Y los conejos?.- preguntó Blaine buscándolos con la mirada.
-Kurt los saco afuera.- respondió Chad.
-Estaba durmiendo con ellos verdad?... Un día aplastara a uno y llorara una semana.- dijo Blaine. -quieren llevar las maletas extras o las envío en la semana?.- les pregunto ya que ellos se iban esa tarde.
-No sé, que hacemos?.- preguntó Chad a Grecia.
-Las llevaremos ahora, pagamos el exceso de equipaje y ya.- respondió Grecia sentándose ya habiendo servido el desayuno.
-Ok.- dijo Blaine.
Kurt apareció mirando a Blaine serio.
-No lo despiertes así, le puede hacer mal.- le dijo a su esposo.
-Sabes cómo me despertaban en el orfanato?... él está mal criado, si se fuera a dormir a la hora que le decimos, no sería tan difícil levantarlo.- le respondió Blaine, su esposo era sumamente exagerado en algunas cosas.
-No importa. No lo despiertes así de nuevo, ni a los gritos, le hará mal.- replico Kurt mirándolo serio.
Blaine suspiro pesado y con enojo, miro hacia otro lado sabiendo que esa discusión no terminaría bien.
Chad y Grecia los miran sin decir nada, Alex camino hacia ellos y se sentó junto a Grecia.
-Hola abuelos.- saludo dándole un beso a cada uno.
-Hola bebé.- respondió Grecia.
-Buen día.- dijo Chad notándolo medio dormido.
Kurt cortaba el pan como a su hijo le gustaba, Blaine lo miraba y a su hijo que buscaba con la vista a los conejos.
-Están afuera.- dijo Blaine.
-Ya comieron?.- pregunto Alex mientras bebía de su tazón de leche.
-Después les doy de comer, ahora desayuna tú.- dijo Kurt dejándole el pan en su plato a su hijo.
Alex desayuno junto a su familia, Blaine lo miraba y sonreía negando con la cabeza, Alex lo observo y le sonrió con la boca llena de comida.
Kurt los miro a ambos y luego a Chad, sonrió triste recordando que ese día ellos se iban y por un tiempo no podrían viajar a Chicago.
-Puedo quedarme con los abuelos?.- le pregunto a sus padres Alex.
Kurt lo observo pero no dijo nada, Blaine lo miro y luego a su esposo, era el último día que podía estar con sus abuelos y no le negaría eso.
-Ok, pero hoy nada más.- respondió Blaine.
Alex sonrió ampliamente y miro a sus abuelos que le sonreían, Kurt observo de soslayo a su esposo con una sonrisa.
-Mañana es la visita a la granja verdad?.- preguntó Chad a Alex.
-Si, vamos otra vez pero ahora nos llevaran a una fabrica también.- explicó Alex.
-De que es la fabrica?.- pregunto Kurt.
-De... Embutido... eso dijo la maestra.- respondió Alex.
-De comida?.- pregunto Kurt mirándolo.
Alex hizo un mohín mientras comía.
-Si, de salchichas y esas cosas.- respondió Blaine a su esposo.
Kurt entendió a que se refería.
-No sabía que había fábricas de esas cosas aquí.- comento Chad.
-Hay tambos también, hacen quesos y venden leche.- respondió Blaine.
-No hay de esos en Chicago.- dijo Grecia desayunando.
-En las afueras debe haber.- comento Chad.
A Blaine le llego un mensaje de texto, era Benjamín avisándole que ya estaba en el pueblo e iría a la ferretería, Blaine le respondió preocupado.
-Benjamín ya regreso, irá a la ferretería.- dijo mirando a su esposo.
-Como esta Loraine?.- le pregunto Kurt.
Blaine recibió otro mensaje.
-Dice que mejor, vino con él.- respondió observándolo.
-Podremos ir a visitarla mañana?.- pregunto Kurt.
-Le preguntare hoy.- respondió mirando a Alex que observaba atento.
-Está mejor verdad?, si la dejaron regresar a la casa es porque está mejor.- pregunto Chad.
-Supongo... Seguramente.- respondió Blaine.
No quería hablar frente a su hijo, Loraine había enfermado hacia mucho y era un ir y venir a diferentes médicos hasta que comenzó a tratarse en la ciudad vecina. Su diagnóstico no era bueno, y Benjamín lo sabía bien, ellos y el resto del pueblo los acompañaban en todo lo que podían poniendo su esperanza en un milagro.
-Puede venir Lili hoy?.- pregunto Alex.
-No, los abuelos se van a la tarde y los acompañaremos, mañana si.- le respondió Kurt.
Alex hizo un gesto con su rostro que le causo ternura a Grecia y beso sus cabellos.
-Cuando vendrán de nuevo?.- pregunto Alex a sus abuelos.
-Cuando podamos, pero ustedes irán a visitarnos también.- le dijo Grecia sonriéndole.
-Podemos llevar los conejos?.- pregunto Alex a su abuela quien miro a Kurt y a Blaine.
-Veremos.- respondió éste último, aunque dudaba que pudieran llevarse los conejos.
-Te quedas aquí pero te comportas, no salgas de la casa Alex.- pidió Kurt terminando de desayunar.
-No te preocupes.- le dijo Chad.
Blaine termino su desayuno y miro a su esposo, ya debían ir a trabajar.
-Ok, nos vemos en el almuerzo, quieren comer algo en particular?.- preguntó Kurt a Chad y a Grecia.
-No, yo haré el almuerzo, no te preocupes.- le respondió Grecia con una sonrisa.
Kurt se despidió de ella y de Chad al igual que Blaine, y luego beso la mejilla de su hijo que aún desayunaba, Blaine hizo lo mismo y revolvió los cabellos de su hijo.
-Dale de comer a los conejos.- le susurro al oído a su hijo ya que Kurt lo había olvidado.
Éste asintió con la cabeza y Blaine salió hacia la puerta de salida, Kurt había tomado una bolsa con galletas de arroz y unos jugos de frutas para la media mañana, llevaba otro para Blaine ya que a media mañana le alcanzaba el jugo y galletas a su esposo.
Blaine lo espero en la puerta de la casa y deposito un beso en sus labios antes de salir, Kurt sonrió inconscientemente olvidando que estaba enojado con él, y sonrió aún más cuando Blaine deposito otro beso. Salieron de la casa entre sonrisas, cuando subieron al auto ya todo estaba olvidado.
Alex oyó el auto salir y miro a su abuelo con una sonrisa.
-Jugamos a los vídeos juegos?.- pregunto con una sonrisa enorme.
-Está bien, pero un ratito nada más que luego tu padre se enoja.- respondió Chad.
Grecia sonrió levantando los trastes de la mesa.
-Se enoja cuando juego de noche, de día no... Pero primero le tengo que dar de comer a los conejos.- respondió el niño buscando una fuente sobre la repisa para alimentar a sus mascotas.
-Definitivamente esa astucia la saco a Blaine.- comento Grecia cuando el niño salió.
- Blaine a esa edad sabía encender un auto sin llaves seguro.- respondió Chad negando con la cabeza.
Grecia observo al niño por la ventana mientras éste alimentaba a los conejos, se imagino a Kurt a esa edad, probablemente también fue un niño sin maldad, como lo era aún hoy.
… … …
Se despidieron de Grecia y de Chad en el aeropuerto, Alex los saludaba con la mano y sonriendo, Kurt siempre los despedía con nostalgia, él seguía extrañando a Grecia cuando no la veía, Blaine tomo su mano al verlo así, y despidió a su familia con la mano también, luego regresaron en auto al pueblo, eran un par de horas de viaje y Alex se dormía en el camino, al llegar lo despertaron pero ya era de noche y el pequeño estaba cansado como ellos a pesar que no fueron a trabajar durante la tarde, se habían quedado para pasar la tarde con Grecia y Chad.
Alex se dormía en la silla, estaba agotado, Kurt le pidió que fuera a su habitación a dormir y el pequeño se despidió de sus padres y fue hacia su habitación, los conejos lo siguieron no sin que Blaine lo notara y salió detrás de ellos, no dejaría que durmieran en la cama.
Los trajo de nuevo y los dejó en la caja.
-Ya se acostumbraron a dormir con él.- dijo Blaine caminando de nuevo a la habitación de su hijo para asegurarse que descansaría bien.
Alex se había tirado sobre la cama con las zapatillas puestas, él se las quito y también el pantalón para que duerma cómodo, su hijo estaba medio dormido y solo tomo su muñeco y se aferro a él como cuando era bebé, aunque aún era un bebé, uno de ocho años.
Blaine sonrió y lo cubrió con una manta, encendió una lámpara que tenía una luz tenue y con formas para que Alex durmiera, no quería que despertara a media noche y a oscuras, salió de la habitación dejando la puerta abierta, Kurt terminaba de limpiar y él se acerco a ayudarle.
-Le pregunte a Benjamín si podíamos visitarlos mañana a la tarde y me dijo que si.- le dijo a su esposo.
-Esta mejor Loraine entonces.- respondió Kurt seguro de sus palabras pero al ver el rostro de Blaine supo que algo no estaba bien. -que sucede?.-
-La enviaron a su casa porque ya no pueden hacer nada por ella, me dijo Benjamín que los médicos le dijeron que estaría cómoda aquí, ella desea estar aquí... Pero no va a mejorar Kurt.- respondió Blaine.
Kurt lo observó unos instantes y sus ojos se aguaron.
-Ella va a morir?.- pregunto con tristeza.
Blaine se acerco y lo abrazo, ni él mismo quería decir esas palabras, ver a Benjamín derrotado esa mañana lo había derrumbado, no contó nada e intento disimular para no arruinar las horas que le quedaban con la familia completa, pero le dolió mucho esa conversación con Benjamín.
Kurt lloro en silencio con tristeza, esa gente, sus vecinos, sus amigos, eran su familia en ese pueblo, y sentía que de a poco los iba a perdiendo.
