Capitulo 34

Salieron a dar una vuelta ya que al día siguiente regresarían al pueblo, Tomás iba de la mano de Kurt mientras Alex y Blaine caminaban junto a ellos mirando los locales de comidas.

-Era por aquí, lo vi cuando pase con el auto.- dijo Blaine observando los carteles.

-Como era el local?.- pregunto Alex.

-Amarillo, con letras grises, decía heladería y chocolatería en grande.- respondió Blaine sin dejar de mirar los carteles.

Kurt solo caminaba ya un poco cansado, habían dejado el auto a unas cuadras porque Blaine decía que el local estaba cerca pero parecía que por ese lugar no era, Tomás sostenía el conejo mirando todo, no parecía cansado pero él si lo estaba, la noche anterior salieron con Blaine y fueron al motel, hicieron el amor y al día siguiente se levantaron temprano ya que Tomás despertó y los despertó a ellos. Miraba las casas notando que algunas le eran familiar, no recordaba el lugar, pero algunas casas si, y luego un aroma particular, pasaron frente a una panadería que le era conocida, aunque no recordaba de donde, siguieron caminando hasta que vio una casa que definitivamente conocía, las escaleras hacia la puerta de madera y esa ventana que daba a la calle lo dejaron inmóvil, miro el callejón junto a la casa y como si fuese una mala broma del destino aun había un contenedor de basura, y allí su realidad desapareció, el silencio y un olor nauseabundo lo inundaron, un sonido lo hizo girarse observando la noche, y luego a unos hombres frente a él, no escuchaba lo que decían, si es que hablaban o solo hacían muecas, no lo sabía, lo tomaron por los brazos y lo arrastraron a la oscuridad donde taparon su boca para golpearlo, solo sentía eso, dolor, mas dolor del que sentía cuando su tía lo golpeaba, no entendía nada de lo que le sucedía, de lo que estaban haciendo, porque sentía tanto dolor?, porque sus costillas parecían salir de su cuerpo?, su cabeza era un zumbido y todo estaba negro, sabía que lloraba porque le dolía la garganta y un grito salió de su boca al sentir el primer corte, y algo que perforo su cuerpo una y otra vez hasta que no sintió nada más y todo desapareció, solo quedo el silencio, el frío, y el dolor.

-Kurt!... Kurt!... Que sucede?, háblame Kurt!.- dijo Blaine fuerte y claro frente a él mientras tomaba su rostro.

Miro sus ojos y soltó el aire que contenía dentro, su rostro ardía y las lágrimas no se detenían, le dolían las manos mientras las apretaba con fuerza, Blaine las tomo con las suyas y él se aferro a ellas como si quisiera no perderse nuevamente.

-Que sucede amor?, que sucede?.- pregunto Blaine preocupado mirándolo consternado.

Kurt viajo de los ojos que lo observaban hacia el contenedor detrás de su esposo, Blaine miro hacia atrás sin entender que veía Kurt hasta que regreso su atención a su esposo, a ese temblor que lo sacudía, al terror en su mirada y ese dolor que hacía años no veía, a ese Kurt que estaba temeroso con un arma en la mano, cuando apuntaba a un sujeto que lo molestaba y Chad intentaba convencerlo que soltara el arma, ese miedo que luego supo a que se debía, fue entonces cuando se giro nuevamente para ver el contenedor y la casa frente a él, y lo supo, estaba en ese lugar que se llevo de Kurt todo su ser. Regreso sus ojos a su esposo intentando dejar pasar su propio dolor.

-Éste es solo un lugar, tú ya no estás aquí, estás conmigo, con nuestros hijos, en nuestra vida en el pueblo, superaste ésto recuerdas?, ya no eres ese niño, eres un hombre, un padre, mi esposo, ya no hay nada de que temer, no pueden hacerte daño, no pueden.- le dijo Blaine sin dejar de mirarlo a los ojos. -estas... frente a un lugar que representa lo más doloroso de tu vida...- dijo con los ojos llenos de lágrimas al ver lo abatido que estaba su esposo. -pero conmigo, y con tus hijos, no estás solo...-

Kurt parpadeo un par de veces liberando sus ojos de las lágrimas, recordó que sostenía a Tomás de la mano pero ya no estaba, miro hacia un lado donde estaba Alex cargando a su hermano, lo miraban preocupados, sin entender nada. Suspiro tomando noción de esas miradas, de su esposo sujetando sus manos, en algún momento soltó a su hijo y se perdió en esos recuerdos que no sabía que existían.

-Vamos con nuestra familia...- dijo Blaine captando su atención. -no perteneces aquí, sino con nosotros.-

Kurt asintió con la cabeza y Blaine soltó sus manos para limpiar sus lágrimas.

-Siempre estaré aquí, y tu familia.- dijo Blaine sujetando su rostro.

-Lo sé.-

Su voz era rasposa, pero segura como se sentía ahora, seguro de sus pasos hacia sus hijos, y de ese aroma que lo calmo definitivamente, el perfume de su hijo, ese aroma del que se lleno cuando lo levanto en brazos y acuno en su pecho como cuando era bebé, esa versión de él más pequeño y que protegería como lo hizo con Alex. Blaine lo abrazo por los hombros y tomo la mano de Alex que no entendía que había sucedido pero su padre parecía más calmado, así caminaron por donde habían llegado, Kurt miro hacia atrás, pero ésta vez no sintió dolor, se aferro mas a Tomás y siguió su camino, no regresaría a ese lugar, él tenía una nueva vida por la que vivir, Blaine tenía razón, él ya no estaba allí, no era ese niño, ya no.

… … …

Pasaron muchos meses desde que pisaron Chicago por última vez, Kurt le contó a Blaine lo que había recordado, éste quería que fuese a ver un psicólogo y tardo varias semanas en pedir una consulta aunque solo fue eso ya que se sintió incomodo al hablar de algo tan importante con alguien que no conocía, así que decidió no volver a ir.

Alex terminaba su carrera y harían una fiesta en su casa, pero quería festejar con sus abuelos en Chicago, fue así que decidieron viajar y preparar una reunión familiar, entre comidas preparada por Kurt y Grecia, regalos y lindos momentos, Alex estaba más que feliz, había visitado a su madre esa mañana y aunque fue extraño ya que ella estaba diferente, él se sintió bien de compartir éste momento con ella aunque sea a solas.

Unos días después y luego de haber comprado media tienda de ropa Alex, Blaine y Tomás fueron a comprar las galletitas favoritas de Kurt y de Alex, pero no las encontraban en el local y tuvieron que recorrer todo hasta que dieron con ellas.

-Aquí están.- dijo Alex.

Blaine suspiro aliviado, ya tenía hambre al igual que Tomás. Iban por el pasillo de lácteos cuando a Alex se le antojo comprar helado, en ese momento Blaine oyó un grito y un disparo.

-Que fue eso?.- pregunto Alex escuchando con atención.

Blaine sabía bien que era, y sólo atino a tomar a su pequeño hijo a cuestas, y a Alex de la mano para llevarlos al final del pasillo cuando escucho mas gritos y otro disparo, se sentó en el suelo e hizo sentar a Alex detrás de él mientras cubría a Tomás con su cuerpo, Alex no entendía que sucedía pero estaba tranquilo, Blaine solo rogaba que los ladrones se fueran de allí pronto pero en vez de eso un sujeto con una arma y de la edad de su hijo apareció por el pasillo mirándolos, Blaine trago saliva sujetando con más fuerza a sus hijos, otro sujeto le grito al que estaba mirándolos, éste desvío sus ojos hacia donde lo llamaban y volvió a mirarlos pero se fue por donde vino. El silencio que transcurrió después fue eterno, una mujer hablaba pero él temía que alguno de los ladrones reapareciera por ese pasillo nuevamente hasta que un empleado llego por otro pasillo.

-Señor ya se fueron, le hicieron daño?.- le preguntó acercándose a ellos.

Blaine respiro profundo y beso la cabeza de Tomás, miro a Alex acariciando su rostro y cerro sus ojos aliviado, nunca pensó que viviría una situación así, menos con sus hijos.

Regresaron a la casa de Grecia con la mercadería, ni bien llegaron se sentó en una silla con todo el peso del mundo sobre él, Kurt lo miro sin entender y Alex dejo las bolsas sobre la mesa, Tomás se arrodilló sobre una silla para abrir una bolsa de galletas.

-Que sucedió?.- pregunto Chad que estaba sentado a su lado.

-Entraron a robar al local.- respondió Blaine.

-Están bien?.- pregunto Kurt mirándolos.

-Si, papá nos hizo sentar en el suelo y uno de los ladrones nos vio pero no hizo nada.- respondió Alex sentándose junto a su padre.

Grecia entro a la cocina observándolos.

-Y que sucedió?.- pregunto Chad.

-Nada, se fueron... Tenía la edad de Alex, era un niño, como nosotros...- susurro Blaine.

-Papá tienes más de cuarenta y cinco años.- dijo Alex mirándolo.

Blaine y Kurt lo miraron junto con Chad y Grecia, Alex no sabía que sus padres hacían lo mismo que ese joven ladrón cuando tenían su edad.

Intento pasar ese mal momento, pero un mal presentimiento que se acentuó después de ese episodio, lo ponía nervioso, quería creer que era por el robo, pero muy en su interior sabia que se trataba de Alex, por eso desde que llegaron a Chicago no lo dejaba solo, no había visto a su madre desde hacía unos días porque no la podía contactar y eso lo aliviaba de cierta manera, creía que ese mal presentimiento se debía a algo que ella podía hacerle.

Blaine no era de creer en esas cosas, pero nunca antes le había sucedido, y esa noche algo lo hizo sentarse en la cama mientras Kurt y Tomás dormían, sentía esa opresión en el pecho, decidió ir a ver a Alex para asegurarse que estaba bien en el mismo instante que escucho sonar el celular de su hijo, Kurt despertó y lo quedo viendo.

-Que sucede?.- preguntó Kurt.

-Shhh...- pidió Blaine colocándose el dedo índice en sus labios e intentando escuchar cuando Alex atendió la llamada insistente.

-Hola... Si soy su hijo, quien habla?...-

Blaine estaba atento con el corazón saliéndose del pecho.

-Qué?... Que mi mamá qué?...-

Pudo oír la voz de su hijo quebrada y salió hacia esa habitación, miro a Alex que lloraba sosteniendo el celular, se acerco a él y sin decir nada lo abrazo sintiendo esa angustia que lo inundo y sobrepaso, llevándolo a querer llevárselo lejos para protegerlo del dolor, de algo inevitable que lastimaba a su pequeño.

El amanecer los encontró en el hospital, Blaine firmo los papeles y se hizo cargo de los gastos, Kurt sostenía de la mano a un abatido Alex, hacia unos instantes había entrado a una habitación con sus padres para despedirse de su madre, la habían encontrado muerta en la calle con una sobredosis, y ahora debían preparar todo para el entierro.

Kurt no sabía cómo evitarle ese dolor a su hijo, era una pérdida irreparable, que lo marcaría de por vida.

Salieron del hospital para ir a la casa de Grecia y preparase para el entierro, Alex no dejaba de llorar y su tristeza era la de toda la familia, lo abrazaron e incluso Tomás le brindó su cariño y Alex se aferro a su hermano llorando, ellos eran su consuelo.

Unas horas después la enterraron en el cementerio de Chicago, todos ellos estaban allí, su pequeña familia estaba apuntalándolo, pero ese dolor lo lastimaba por dentro.

Al llegar la noche Blaine le pidió que durmiera un poco, todos se acostaron y cuando Tomas se durmió Kurt fue con Alex que era acompañado por su otro padre, Blaine beso sus cabellos y fue a la habitación a cuidar su otro hijo, Kurt se sentó junto a Alex, éste lo miraba con los ojos llorosos recostado en su cama, Kurt beso sus cabellos y comenzó a tararear esa melodía que los hacía dormir a sus hijos mientras acariciaba sus cabellos, Alex lloro hasta quedarse dormido, con esa tranquilidad que le transmitía su padre.

… … …

Diez años después...

-Si metes los dedos en la torta te los cortaré Sean.- dijo Lili a su hijo de ocho años, éste la miro y giro sus ojos, salió caminando hacia el sofá y busco el control remoto.

Kurt oculto una sonrisa al oírla, tomó la torta y la guardo en el refrigerador, Blaine entro a la casa con Grace, su pequeña nieta de tres años en los brazos mientras le sonreía a su esposo.

-Ya sabe abrir la puerta de la huerta, metió los pequeños dedos y movió el seguro, es más astuta que yo.-

-Si, en casa hace lo mismo, es un peligro dejarla sola.- dijo Lili preparando un batido de frutas.

Blaine acerco a Grace a Kurt que depósito un beso en su mejilla y ésta sonrió, ella era la viva imagen de Lili como Sean de Alex.

Grecia les sonreía y le hacía señas a la pequeña que la miraba sonriente, era su segunda bisnieta y la princesa de la casa.

Tomás entro a la cocina y saco una bolsa de galletas que llevo al sofá, se sentó junto a su sobrino que buscaba algo para ver en la tv.

-Te juro que no se a quien salió, solo hace eso, come y mira tv, la nueva noticia es que no quiere ir a la universidad, tiene las mejores calificaciones del colegio, es el programador del club de nerds que fundó y quiere trabajar con Kurt en el invernadero.- dijo con molestia Blaine sentándose con la pequeña en sus brazos junto a Grecia.

-Es la etapa, mis hermano a esa edad no querían ni bañarse, al menos no golpea a nadie.- comento Lili.

-Siguen mal las cosas con Jasón?.- pregunto Kurt a su nuera.

-Mi padre lo envió con mis abuelos al campo, imagínese lo que va a durar allí, se vendrá caminando.- respondió Lili.

-Los niños de ahora son diferentes.- comento Grecia. -Kurt a esa edad era muy tranquilo, y me ayudaba en todo.-

Alex entro a la casa de sus padres con bolsas de mercadería, miro a su hermano e hizo una mueca.

-No me ayudes gracias.- dijo a su hermano.

Tomás ni lo miro, tenía su atención en su nuevo blog sobre robots caseros.

Detrás de él ingresaron Simón y Chad con mas bolsas, fueron directo a la cocina para dejarlas sobre la mesa.

-Es el maldito infierno allá afuera.- dijo Chad sentándose al igual que Simón, Kurt les sirvió agua fresca para que bebieran.

-Estas eran no?.- preguntó Alex a su esposa, haciendo alusión a las bolsas.

-Si.- respondió ella mirando el contenido de las mismas y sacando bandejas con comida.

-No era necesario que cocinaras tu sola.- dijo Kurt.

-Es su cumpleaños Kurt, no va a cocinar usted, y a Blaine no lo veo cocinando.- respondió ella.

-Yo sé cocinar.- se defendió Blaine.

-Ok, quería consentirlo, es su cumpleaños e hizo mucho por nosotros.- dijo Lili a Kurt.

Éste sonrió de lado un poco avergonzado.

-Es verdad, siempre cocinas.- dijo Grecia mirándolo.

Chad comenzó a juguetear con Grace, ésta le sonría y Blaine la bajo al suelo para que fuera con él.

-Ella es un solcito.- dijo Chad subiéndola a su regazo.

-Pues cuando se despierta a media noche parece un eclipse.- comento Alex sentándose junto a su padre.

-Ah!, tú y tu hermano no dormían de noche, a veces cuando eras un bebé si no salía a dar una vuelta en el auto no te dormías.- le dijo Blaine.

-Bueno era un bebé, Tomás también lloraba de noche.- respondió Alex.

-Todos los bebés lloran de noche.- dijo Grecia.

-Yo espero que quiera dormir sola antes de los seis años.- comentó Lili guardando la comida junto a Kurt.

-Si es como el padre, saldrá a los seis...- respondió Blaine mirando a su hijo. -el otro salió a los siete, pensé que nunca lo haría, y es hasta el día de hoy duerme la siesta en nuestra cama.-

-Aún?, pero si tiene quince años!.- dijo Alex sorprendido.

-Mira...- Blaine buscó en su celular una foto y se la mostró a su hijo, en ella estaba Kurt con Tomás de bebé y Alex durmiendo en su cama ya con dieciocho años.

Alex miro la imagen avergonzado y Lili pidió ver la foto, así que el celular de Blaine paso de mano en mano y todos veían lo que parecía una tierna imagen pero que a Alex le avergonzaba.

-Está en la sangre, ustedes no salieron de nuestra cama antes de los seis.- dijo Blaine.

Kurt sonrió al ver a su hijo rojo como tomate.

-Y aquel?...- pregunto Simón haciendo alusión a Tomás. -que hará al final?, seguirá con la electrónica?.-

-No, quiere trabajar con Kurt.- respondió Blaine a su suegro.

-Con papi trabajo yo.- dijo Alex serio.

-Es bastante grande el invernadero no te parece, además él tiene que ir a la universidad, y luego... Si quiere trabajar con Kurt que lo haga.- respondió Blaine.

-El huerto orgánico es idea mía.- dijo Alex.

-Nadie va a tocar tu huerto.- le respondió Kurt. -él quiere trabajar mejorando la refrigeración, el año que viene iremos a la universidad a ver si le gusta alguna carrera.-

Blaine miraba con gracia a su hijo, Alex no superaba su etapa de "celoso" y de vez en cuando discutía con Tomás por alguna tontería, Alex vivía a media cuadra de la casa de Blaine y Kurt, así que normalmente iba y venía cuando quería, al igual que Lili de la casa de sus padres, pero Alex trabajaba con Kurt en el invernadero desde que terminó la carrera, y juntos expandieron el invernadero e hicieron una huerta orgánica, él por su lado seguía trabajando en la ferretería junto a Will y a Jimmy quienes estaban casados y con varios niños.

Lili termino los batidos y comenzaron a preparar el almuerzo, la casa estaba llena de gente, Chad, Grecia y Simón se quedaban unos días allí, y tanto Tomás como Alex disfrutaban de sus abuelos como así también los hijos de éste.

Llego la hora de almorzar y Alex fue a lavarse las manos, Tomás estaba buscando el cargador de su celular y Alex aprovechó para mirar cómo se encontraba la que fue su habitación.

-De quiénes son esos pósters?.- pregunto mirando los carteles de una banda de música que habían pegados en una pared.

-MXC, es un cantante, Maxence se llama, hace covers de Elvis.- respondió Tomás mirándolo.

-Mmmh!... Cuando vivía aquí nunca se me hubiera cruzado por la cabeza colgar algo así.- dijo Alex, aunque le gustaba como estaba la que fue su habitación.

-No te gustaba la música, papá me dijo.- Tomás comenzó a buscar una prenda entre sus ropas, él era sumamente ordenado.

-Si me gustaba... Algunas canciones... Eres igual de ordenado que papi.- le comento mirándolo.

-Si, es hereditario.-

Tomás levanto la almohada para acomodarla y Alex logro ver su antiguo conejo.

-Ese es mi conejo.- le dijo a su hermano.

-Tú qué?, no, éste es MI conejo, papi me lo dio a mi.- le respondió Tomás.

-Primero fue mi conejo.- dijo Alex tomándolo de la cama.

-Devuélveme mi conejo, PAPÁ! ALEX ME ESTA MOLESTANDO!.- grito Tomás para acusar a su hermano.

Kurt escucho e iba a ver qué sucedía pero Lili lo detuvo.

-No se moleste, yo voy a ver qué sucede.- dijo con una sonrisa que tranquilizo a Kurt pero hizo sonreír a Blaine.

Lili fue a la habitación de su cuñado y se encontró a su esposo tironeando un muñeco de las manos de su hermano.

-Que está sucediendo?.-

Alex le quito el conejo a Tomás mirando de lado a su esposa.

-Me quito mi muñeco!.- dijo Tomás señalando el conejo.

Lili miro a su esposo sin creer que por eso era la pelea.

-Era mío primero, papi me lo regalo a mi.- se defendió Alex.

-Es de Kurt ese conejo?.- pregunto Lili.

-Era de él, pero me lo dio a mi.- respondió Tomás mirando a Alex.

-Dame eso...- Lili le quito el conejo a su esposo y fue hacia la sala, ambos hermanos la siguieron y ella se dirigió a la cocina donde estaba su suegro. -Kurt, sus hijos quieren devolverle el muñeco, ya que es una parte de ellos y especialmente suya, quieren devolverle el gesto.-

Kurt sonrió y tomo el muñeco de las manos de Lili, ésta se giro y miro seria a Alex y a Tomás y éstos sonrieron sin saber que mas hacer.

-Ese es tu muñeco?.- pregunto Chad mirándolo con curiosidad.

-Si, Blaine me lo regalo cuando éramos novios.- respondió Kurt llevando el conejo a su nariz para sentir ese aroma a recuerdos.

-Que lindo que se lo devuelvan, ya era hora que regresara a su dueño.- dijo Blaine sabiendo que por el muñeco debieron pelear y que Lili se los quito.

-Gracias.- dijo Kurt mirando a sus hijos. -Es el regalo más lindo que me hicieron, dos veces.- agrego con los ojos llorosos.

-Sus hijos lo aman mucho.- Lili lo miraba con ternura y luego miro a ambos hermanos.

-Mucho.- afirmo Alex.

-Muchísimo.- dijo Tomás con una sonrisa.

Todos sonrieron al escucharlos, Kurt estaba emocionado sosteniendo el muñeco, alguien tocó a la puerta y Sean miro por la ventana.

-Abuelo!, es el señor que tiene otro invernadero como el del abuelo Kurt.- dijo Sean desde donde estaba.

Kurt salió para atenderlo mientras Blaine fue a la ventana y lo miraba detrás de las cortinas.

-Estas espiándolo?.- pregunto Chad.

-No, pero ese no tiene límites, no sabe que es el cumpleaños de Kurt y que estamos todos aquí?.- respondió molesto Blaine.

-Papá odia a Dave, está celoso.- dijo Tomás caminando hacia el baño.

-No es cierto.- contradijo Blaine y se miro con Chad que obviamente sabía que era así.

-Eres celoso de Kurt?.- pregunto Simón con una sonrisa sin creerlo.

-No, confió en él.- respondió Blaine pero volvió a mirar a Kurt por la ventana.

-Si es celoso, cada vez que Dave pasa por el invernadero, detrás aparece papá.- comento Alex.

-Ve a lavarte las manos Alex que vamos a comer.- dijo Blaine caminando molesto hacia la cocina.

Alex se miro con sus abuelos y ocultaron una sonrisa.

Kurt regreso con un regalo que le trajo Dave, y muy sonriente.

-No quiso entrar?.- pregunto Blaine conociendo la respuesta.

-No, dijo que estaba de paso.- respondió Kurt dejando el regalo sobre un mueble.

-Que raro...- susurro Blaine con cierta molestia.

-Lo extraño es que Dave nunca tuvo pareja, siempre esta solo.- comento Lili.

-Tal vez espera un gran amor.- dijo Chad burlándose de Blaine, ya que éste lo miro mal.

-Como sea, almorzamos?.- preguntó Blaine.

-Si...- respondió Grecia sacando del horno la comida preferida de Kurt.

Ese cumpleaños fue el mejor de su vida, así lo sintió él, esa noche fueron a las afueras del pueblo, al parque donde habían jugos y ellos iban seguido, todos se sentaron para observar una película que emitían en un gran muro, Blaine aprovecho y se llevo una pequeña caja que tenía desde hacía años escondida, fue a un lugar donde la gente del pueblo arrojaba a un enorme contenedor, las cosas que no le servían, y abrió la caja mirando el arma que trajo de Chicago hacia más de treinta años, y el papel del análisis de ADN que se hizo para saber si Alex era su hijo. Tomo el papel y lo arrojo al contenedor, luego tomo el arma que estaba descargada pensando en todo lo que ésta representaba de su pasado, miro a su familia que disfrutaba de la película y volvió a mirar el arma, la empuño intentando recordar que se sentía tener un arma en sus manos y se dio cuenta que ya no lo recordaba, que ese Blaine quedo tan lejos, y a pesar que en muchas ocasiones su pasado se convirtió en realidad, lograron junto con Kurt mantener esa familia que habían formado. Lanzo el arma al contenedor sacándose un peso de encima, nada lo llevaría a esa vida porque eligió otra.

Se giro y camino hacia Kurt quien reía mirando la película, eso le recordó a ese joven que conoció en una pensión en Chicago, perdido en su propio mundo y lo amo así como era, y ahora, después de todos esos años juntos lo amaba aún más. Se sentó a su lado y Kurt lo miro sonriente, con ese brillo que traslucía su alma, y sintió esa sensación nuevamente, la misma que sintió cuando lo vio por primera vez.

-Te amo.- dijo Kurt sonriéndole.

-También te amo conejito.- Blaine lo beso en los labios y luego Kurt apoyo su rostro en su hombro.

Para Kurt ya no había oscuridad en su vida, solo luz, una luz que lo llenaba día a día, que se transformaba en felicidad y podía palparla, una calidez en su cuerpo que ocupaba todo su ser, y que cada día crecía mas y mas.

Muchas, muchas, muchas gracias por acompañarme y leer cada historia que escribí, ésta en especial está basada en mi novela Ian y con éste capitulo cierro esta trilogía, y ya no habrán mas adaptaciones a fanfic. Aquí comencé a publicar, con mi precioso Klaine, y fue una alegría tras otra adaptar mis novelas a fics, pero como cada uno de mis personajes, en el transcurso de sus historias deben cerrar un circulo, el mío acaba aquí, fanfiction me dio todo lo que un lector puede buscar, y aquí deje volar mi imaginación que no tiene límites hoy por hoy, algunas de mis novelas no están adaptadas y los invito a leerlas, como las nuevas que comenzaran dentro de unos meses, saben que en mis redes sociales van a encontrarme, y allí publico cada novedad. Las historias que están publicadas en fanfiction estarán disponibles siempre ya que no tengo planeado cerrar mi cuenta.

Gracias nuevamente, y espero leer sus comentarios y que puedan disfrutar de mis nuevos proyectos.