—¡Te encantará el departamento, baby! Está en una zona muy estratégica del centro de París, te juro que llegó súper bien al trabajo. — Marinette se entusiasmó hablándole a su querido novio.

El chico estaba entusiasmado también, al ver a su novia así, se le contagió la emoción de ella.

—Me alegro tanto de que por fín viviremos juntos, vida mía, no sabes cuánto he soñado eso...— admitió él, sonriendo amorosamente a su novia.

Instintivamente colocó una mano en la cadera de la mujer, de manera sugerente. La chica simplemente lo observó con entendimiento.

—Mi amor ¿qué te parece si nos vamos nos divertimos un rato? — ella sugirió con una sonrisa traviesa que casi hizo que las piernas de él flaquearan.

—Entonces ¿me dejarás hacerte el amor en nuestro departamento?— preguntó él, muy orgulloso en especial por la palabra "nuestro"

Ante la oración dicha por el chico, una expresión muy extraña cruzó el rostro de la chica, tanto que casi él se asustó. Ella bajó la vista, encontrando algo interesante al parecer que mirar en el piso. La chica jugueteó con una pulsera muy desgastada que tenía en el brazo. Ella lo miró con seriedad inusual le dijo suavemente:

—Recordé que hoy no puedo,eh... Lo siento mucho amor, hoy tendré que ir sola, pero te juro que mañana ya estaremos allí— la chica hizo una pausa, haciendo un gesto más de nervios y parece que derrepente su mente de iluminó y ella recordó lo que le iba a decir a su novio. —Está algo desordenado, nada más es eso, ¡le falta una pasadita!— extrañamente la chica parecía aliviada de haber terminado la oración con esas palabras, como si casi hubiera revelado algo que no quería.

Salir con Marinette realmente era muy genial para Derek, pero había veces en las que ella era demasiado distante, tanto así que él se sentía algo intimidado. No es como si su prometida le ocultara algo, ¿o sí?

Ciertamente el castaño sospechaba seriamente de que su novia tenía una historia turbulenta del pasado.

Es que Marinette era tan perfecta, tan dulce, paciente, sin mencionar hermosa, era como una diosa para él.

El chico se sintió sorprendido de que nadie haya tomado ya a esa bella señorita; su novia le había comentado que simplemente ninguno le había interesado lo suficiente como para querer iniciar algo con ellos.

Bueno, hasta que lo conoció a él; Derek Sokolov. Ella admitió que él era especial que la comprendía como ninguna de sus citas lo había hecho.

Él se sintió orgulloso de sí mismo, después de todo; no cualquier conquistaba el corazón de una diseñadora de fama mundial.

Él jamás imaginó que ella realmente le daría una oportunidad; después de todo él era " sólo un modelo extranjero" poco conocido aún.

Aunque eso fué antes de conocer a Marinette; él la conoció en un desfile de Rusia, se enamoró de ella a primera vista; era joven, atractiva con mucho dinero. Ella rompía muchos estereotipos que algunas personas tienen sobre las mujeres. "De que no son capaces, que son tontas, que necesitan a un hombre"

Pues Marinette fué la prueba viviente de la había mucha gente diferente.

Incluyendo chicas valerosas que cambian el mundo día a día.

El viajó desde Rusia hasta París, Francia, sólo para encontrar a esa increíble mujer, él sólo probó su suerte, y ganó la lotería de aquella hermosa mujer. Ella su puerta segura al éxito.

Él pensó que todo sería tan sencillo como el día que decidió hacerla su novia; pero todo este castillo se derrumbaría cuando ambos decidieran mudarse juntos.