Marinette dejó escapar un suspiro mientras miraba a Adrien, que estaba leyendo en su diván mientras ella trabajaba en un diseño de falda en el escritorio. Su vista comenzaba a desdibujarse al mirar las pequeñas costuras durante tanto tiempo. Con un gemido se levantó de la silla, estirando los brazos y el cuello mientras lo hacía. Luego se acercó al diván y se acostó, levantando los brazos de Adrien para poder poner su cabeza sobre su pecho. Ajustó sus piernas y descansó su brazo sobre su pecho, pero no levantó la vista de su libro. Ella suspiró de satisfacción mientras se acurrucaba.

-¿Cuándo vendrá?- eso fué lo único que él murmuró, sin levantar la vista para encontrarse con sus ojos.

Ella estaba algo inquieta, pero suspiró; sabiendo que ya no podía dejar correr más el tema entre ambos.

Pero no quería que su rubio favorito la castigara con el silencio que a veces parece interminable entre ambos.

-Vendrá el lunes... - murmuró ella; cerrando los ojos con fuerza para no ver la reacción de su contraparte.

No hubo ningún sonido en el aire, nisiquiera el sonido de las páginas del libro moviéndose.

Notó que el cuerpo del rubio se tensó totalmente.

-Adrien... Yo tampoco pensé que sería tan pronto la mudanza... Sabes que puedes quedarte, jamás dejaría que él se quedara en tu lugar, por favor... - la chica sonaba tan apenada, de hecho su rostro se puso algo rojo, por lo que parecía estar al borde del llanto.

El rubio se recompuso de la seriedad, colocó el libro que estaba leyendo en una mesita ratona no dudó en abrazar amorosamente a la chica; se notaba muy arrepentido de haberle mostrado aquella actitud a su amada amiga...

-Mari... no quise tratarte con esa frialdad, creéme... Pasa que me duele, eres lo único que me queda en la vida- el hizo alusión a la caída de su padre; que resultó ser Hawk Moth, la asistente de su padre también fué arrestada, él quedó desamparado, sólo con la compañía de su compañera mejor amiga, Ladybug. - si yo te perdiera...- él no pudo acabar su frase, porque unos labios se clavaron a los suyos, interrumpiendo así cualquier palabra que él iba a decir a continuación.

La azabache lo acariciaba dulcemente, con un cariño casi maternal; pero sus labios en los labios del rubio decían algo más.

Él al instante no dudó en corresponder a los dulces besos de ella. Ambos sentían como si el cielo hubiera bajado allí mismo.

Luces invisibles volaban a su alrededor.

Pero ambos sabían que estaba mal;

se separaron bruscamente. Aunque ambos tenían ganas de besarse, pero siempre era lo mismo.

Cada vez que eran sólo ellos dos entre esas cuatro paredes... Pasaban cosas extrañas entre ambos, cosas que la gente consideraría inapropiado.

Los chicos se estaban mirando fijamente, pero el sonido de un teléfono celular los alertó a ambos.

Marinette se dió cuenta de que era su celular su novio era el que llamaba, Adrien también notó el nombre del chico en la pantalla se rascó la nuca,nervioso.

Ella lo miró, avergonzada; pero hizo un claro gesto de un dedo sobre sus rojos labios; dando a entender que sería un secreto entre los dos, como siempre.

Ella hizo un gesto de que iba irse a hablar en su habitación, él suspiró cuando ella se levantó de su regazo y se marchó, alejándose de nuevo de una oportunidad para ellos dos.

Para Adrien siempre era lo mismo;

Marinette se acercaba a él; lo abrazaba e inmediatamente terminaba en algo más, un beso, a veces uno pequeño, otras veces con desenfreno. Lo ilusionaba de nuevo: su teléfono celular sonaba la chica corría a hablar con "su novio"

Pensar que pudo haberla tenido sin restricciones, pero fué un tonto en el pasado ya no podía cambiarlo ni aunque quisiera. Pero él haría lo que fuera para mantenerla en su vida, porque no mintió al decir que era la única que le quedaba; él la apreciaba como a nadie.