Era un departamento bastante grande; de hecho era un penhouse, algo que sólo se hubiera permitido pagar una persona con grandes ingresos como lo era Marinette.

Las paredes del lugar eran de un color pastel que le daban un toque alegre familiar, pero a la vez sofisticado.

Los muebles eran al puro estilo parisino antiguo, un detalle que le gustaba muchísimo a su novia Marinette.

Tenía más de 5 dormitorios; que eran espaciosos, él supo que su novia dormía en uno de ellos; pero nunca supo por qué tenía tantas habitaciones. ¿A quién traía Marinette? Ella mencionó alguna vez la palabra "inquilino" él no puede recordarlo. Porque estaba muy ocupado pensando en los millones que debe tener ella.

La cocina estaba ordenada muy bien organizada, de hecho hasta tenían un horno industrial, esto no le extrañó al joven, porque su chica amaba cocinar se notaba la dedicación a su cocina.

El departamento también tenía un cuarto lleno de objetos gamers, ¡cientos de videojuegos! También consolas de alta gama, era simplemente sabroso verlo.

Había un teclado gamer con luces neón verde, de hecho había también pósters de ánimes. ¿Su novia era una otaku de clóset?

Mecha strike 8.

¡Ese era el videojuego favorito de su novia! Obvio que lo tendría.

Ahora debía salir de esa gloriosa habitación para conocer las otras.

Al salir al pasillo, notó por primera vez el aroma de un perfume, un perfume de hombre.

—¿Ese es Million de Paco Rabanne?— murmuró él castaño al reconocer la marca de aquel perfume, después de todo era el favorito de muchos de sus socios.

Pero a él le extrañó mucho que su novia tuviera un perfume masculino.

Él no quiso sacar conclusiones precipitadas, quizás ella estaba probando los perfumes que deben usar sus modelos, sí, quizás eso.

—Yep, ¡es mi marca favorita!— exclamó una voz a sus espaldas, la voz inconfundible de un hombre.

Derek giró, casi en estado de shock para enfrentar a su inesperado invitado. Allí, estaba un hombre rubio, con el torso desnudo. El hombre se le hacía algo familiar.

—¿Eres un modelo? Por qué... ¿Qué haces aquí? ¡Dónde vive mi novia!— el castaño estaba muy exaltado e incluso algo molesto.

¿Qué hacía un hombre en el departamento de su novia?

¿Por qué estaba sin camisa?

Él necesitaba explicaciones las necesitaba ahora.

El rubio no parecía sorprendido de su reacción, incluso tenía cierta ¿burla? en su expresión, como si toda la situación lo estuviese divirtiendo de sobremanera.

El castaño lo apuntó con el dedo anular, molesto.

—¡Tú! habla ahora, antes de que llame a la policía, ¡degenerado!— su voz estaba llena de nervios, que casi se echaba espuma de su boca.

Derek ya iba a quitar su celular para cumplir la amenaza; pero una voz interrumpió su discusión con el desconocido.

—Derek, ¡veo que ya conociste a Adrien! Adrien, él es Derek, ahora vivirá con nosotros— la dulce voz de Marinette parecía totalmente relajada dulce, como si no hubiera un incómodo aura en el ambiente.

Los ojos de Derek eran como cuchillas si las miradas mataran, Adrien estaría ya tres metros bajo tierra.

—Un gusto Derek, ¡Mari me ha hablado mucho sobre tí!— él sonaba emocionado, pero el castaño notó rápidamente que era una amabilidad falsa; ya desde ahí pudo notar que algo se traía ese hombre con su novia.

El que estaba sin camisa le pasó la mano, con la intención de estrechársela al castaño.

La única respuesta del novio de la azabache fué un gruñido, antes de que este agarrara posesivamente una mano de la chica en cuestión:

—Mari ¿podemos hablar?— él le regaló su sonrisa más forzada sin esperar respuesta la arrastró a otra habitación.

Ella sonrió nerviosamente al rubio, mientras su novio la arrastraba literalmente.

Adrien sólo pudo verlos irse, mientras una expresión ilegible cruzaba su rostro.

En la otra habitación, un castaño de ojos verdes miraba a una azabache de ojos azules, con mucha seriedad.

—¿Por qué no me contaste que él viviría con nosotros?— la voz de él sonaba antinaturalmente fría como el hielo.

—¡Sí te conté! No es mi culpa que tú no me prestes atención. Yo te lo dije, varias veces, no sé dónde tienes la cabeza. — ella lo regañó, empleando el mismo tono que él usó anteriormente.

Él tuvo la decencia de parecer avergonzado. Realmente su novia tenía razón.

—Es verdad amor...Pero¿ él no puede irse?— Derek se cruzó de brazos. — Es que... Me molesta un poco, quiero decir... No es que no confíe en tí, pero...— antes de que él pudiera terminar su frase, ella lo interrumpió.

—Él no puede irse, ¿no lo entiendes? No tiene familia, yo LO AMO, no de la manera que crees, yo lo adopté como mío, ¿no te das cuenta?— Marinette se perdió, recordando los ojos brillantes de Adrien, de hecho los ojos de Derek eran muy parecidos a los de Adrien.

Por un momento, ella imaginó que Adrien estaba en el lugar de Derek. No era algo difícil.

Cerró sus ojos unió sus labios a los de él.

Imaginando que los labios que estaba besando eran los de Adrien no los de él; ella había hecho eso durante mucho tiempo. Imaginaba que los dedos de alguien más eran lo de Adrien, imaginaba que los besos de Derek eran los de Adrien...

No supo por qué, pero siempre al estar en cualquier relación le llegaba la memoria de Adrien.

había algo en su interior que hacía que cada vez que estaba cerca del rubio,perdiera el control.

Las mariposas sólo las sentía al besar al rubio, sólo anhelaba el tacto del rubio.

sin darse cuenta; ella solita agregaba más personas a la ecuación, anhelando a una persona.

Pero ella en el fondo sabía que el dolor de aceptar que Adrien había escogido a Kagami en el pasado, la afectó para siempre.

¿Por qué sus heridas no sanaban?