Basta decir que esa no fué la última vez para Adrien Marinette, de hecho esa noche empezó un trato entre ellos.
Simplemente Marinette no quiso ser maleducada con Derek, porque literal recién había venido a vivir con ellos, así que planearon que por ahora serían amantes.
—Ring—sonaba un teléfono.
—Mmh, ¡no puede ser!— a Marinette le costaba mucho hablar del placer, es que justamente su "novio" la tenía que llamar cuando estaba en medio del acto con Adrien.
El rubio, que estaba bajo de ella, no dudó en besarla dulcemente en los labios, para tranquilizarla.
Además porque una extraña emoción le recorría al saber que ella hablaría con Derek por celular, después de haber compartido besos acalorados con él.
El rubio se lamió los labios de anticipación.
Además la escena de sus sueños estaba frente a él.
Su Lady, sentada sobre él, con su miembro incrustado dentro de ella, hablando por teléfono con ese tipo que creyó que podía arrebatarla de él.
Él se movía ansiosamente, haciendo que su polla creara un vaivén que los dejó a los dos sin aliento. El podía ver que la baba escurría de la boca de su pelinegra, mientras intentaba dar una conversación coherente.
—Meg...¡sí!es decir, ajammmmt, mmm, sí... ¡amor!te llamo luego es que... Tengo visitas...sí, aham, entiendo... Okkk, byee...ahh. — el último gemido, que fué más fuerte, lo dió ya cuando él cortó la llamada.
Ella intentó su mejor mirada furiosa hacia su amado, pero le era imposible, no cuando lo tenía a él dentro de ella, no cuando podía apreciar su bello cuerpo bien formado, no cuando sólo podía babear del placer.
Siguió montándolo, ambos con una pasión desenfrenada que no sería desapercibido para nadie.
Hasta que finalmente pararon, cuando él se corrió dentro del condón. Ambos se apartaron, aún sentados frente al otro en la cama, con las manos unidas.
—Creo que tendré que decirle que saldré muy tarde del trabajo, porque no creo que este calor se nos pase rápido— admitió avergonzada.
Él pareció estar de acuerdo.
—Sí, además no sé si pueda seguir fingiendo que eres sólo una amiga— él murmuró, pero eso sólo pareció encender un interruptor en ella, porque una sonrisa burlona cruzó su rostro.
—Oh, sólo una amiga, lo recuerdo, era tu frase favorita de la secundaria— bromeó ella, antes de soltar una risotada pero real.
Él se rascó la nuca nervioso.
—Siempre he sido un tonto— admitió con las mejillas sonrosadas.
Esas palabras no parecieron intimidar a Marinette, al contrario, porque ella se acercó colocó una de sus manos en las mejillas de su rubio favorito.
—Sí, pero eres mí tonto eso es lo único que me importa...— susurró ella, sólo para que él escuchara, a lo que el chico respondió con una sonrisa.
Acercó su rostro al de ella, con la intención de besarla, ella lo encontró a medio camino con emoción, compartieron un vasto dulce beso.
Este sería sólo el comienzo de una etapa difícil, una prueba más para estar juntos, pero ellos sabían que ya nada los superaría.
Después de unos meses...
Finalmente hablaron los problemas del pasado Marinette admitió que cuando Adrien escogió en el pasado a Kagami sobre ella... Le afectó mucho muy mal.
Aparte que cuando eso Marinette sólo tenía 14 ya tenía la responsabilidad del mundo en sus manos.
Ella se vió obligada a cambiar a crecer apresuradamente.
Por eso le dolió tanto, lo enterró en su interior,creyendo que el miedo se desvanecería, pero fué diferente, le impidó avanzar.
Era por eso que siempre ella se rehusaba a tener algo con Adrien.
Es por eso que ella negaba lo obvio, que era que siempre amó a Adrien quizás siempre sería así.
Los dos consultaron a terapeutas e incluso terapia de parejas finalmente su relación pudo ser más sana.
