Este fic es para el reto de Genee en el foro Proyecto 1-8.
Ecuaciones, contradicciones y pelirrojos.
2. Y así comienza.
Taichi conoce a Sora en un parque en Odaiba, no mucho después de mudarse de Hikarigaoka. El pelo rojizo resalta contra el verde y el azul, Taichi lo ve desde lejos. Él se acerca a preguntarle si quiere jugar al fútbol con él y camina decidido por el parque. Es su primera vez en ese lugar y su madre se distrae comprando un helado a Hikari.
—¡Hola! ¿Quieres jugar...—dice al niño pelirrojo y cuando se da vuelta, se da cuenta que no es un niño. Lleva el pelo casi tan corto como Hikari y tiene los ojos más oscuros que su hermana. También es un poco más alta.
Taichi se congela y se desinfla su entusiasmo. La última vez que invitó a una niña a jugar al fútbol con él, Hikari terminó en el hospital.
Es una sorpresa cuando la niña sonríe.
—Me gustaría jugar. Pero no soy muy buena con la pelota—dice.
—Claro—Taichi la entiende, su voz cambia al tono que usa cuando quiere consolar a Hikari y no entiende que respuesta es la que quiere escuchar—. Eres una chica.
Es la peor cosa que puede decir. La niña parpadea una vez y entonces Taichi no puede recordar lo que pasa después. La niña pelirroja lo toma como un desafío y aunque no es buena en darle dirección a la pelota al principio, mejora tanto que casi parece que le mintió cuando le dijo que era mala.
Es el juego más divertido que tiene en mucho tiempo y Taichi termina lleno de tierra, riendo a carcajadas, por primera vez desde que llegó a esta nueva ciudad de desconocidos.
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—Nosotros también acabamos de llegar hace poco—dice la niña, con algo de tristeza. Sus ojos se pierden en el cielo del atardecer—. No voy a conocer a nadie en la escuela primaria.
Taichi puede simpatizar.
—No vivo muy lejos de aquí—señala a lo lejos porque todavía no está acostumbrado a lo que hay a su alrededor—. Mamá prometió que podría venir seguido a este parque.
—Yo también vivo cerca—dice la niña.
—¿Vas a venir mañana?—pregunta Taichi y sus ojos brillan—¿Vamos a poder jugar de nuevo?
Ella se ríe. —Sí.
Sora vuelve a ver a Taichi en el parque al día siguiente. Él agita el brazo tan fuerte para saludarla que parece que se le va a salir. Le saca una sonrisa, la primera de muchas, y corre hasta alcanzarlo.
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Taichi no es un mal ganador y parece aceptar bastante fácil que no siempre puede ganar. Le gusta hacerlo, sí, pero no es caprichoso cuando pierde a menos que sea con trampa. Sora no hace trampa así que si ella le gana, él solamente se deprime medio minuto antes de reponerse.
Él lo intenta otra vez, porque no sabe darse por vencido.
Sora es dulce hasta que tiene que ser competitiva.
—¿Quieres intentarlo otra vez?—pregunta Taichi y es curioso, en verdad.
Sora sonríe y trata otra vez. Ella también puede ser muy terca.
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Sora es muy enojona, piensa Taichi cuando vuelve a su casa. Pero su enojo se disuelve tan rápido que es como una nube pasajera. Ella arruga las cejas cuando piensa él está siendo tonto (también se lo dice) pero a veces, solo a veces, sus labios parecen querer sonreír.
Taichi se divierte adivinando cuando está enojada de verdad y cuando no.
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Taichi puede decir cosas que no son bonitas sin darse cuenta y Sora sabe que él no se da cuenta. Es la expresión de confusión en su cara que lo dice todo y la forma en la que parece nervioso cuando piensa que la ofendió de verdad.
Así que ella empieza a cuidar de lo que él dice. Alguien tiene que.
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—Ella es mi hermana Hikari.
La niña tiene un silbato en su boca que dice palabras con pitidos y seguro que es demasiado pequeña para la edad que tiene. Pero también esboza una sonrisa tan grande como la de su hermano cuando la saluda.
—Ella es mi amiga Sora.
Ellos se conocen hace menos de una semana y Sora lo llama el niño del parque. Es fácil encariñarse con Taichi. Demasiado fácil, por momentos.
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Koushiro conoce a Taichi y Sora en el primer entrenamiento del club de fútbol.
El cabello de ella, casi rojo, resalta en la multitud. El de él es un desorden difícil de pasar por alto. Ellos no lo ven, no al principio. Los dos corren detrás del balón como si no hubiese nadie más en la cancha. Taichi es rápido, Sora es ágil y hacen un equipo imparable. Koushiro se pregunta cómo empezó una amistad como esa, cómo puede seguir.
Es probable que nunca lo sepa.
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Muchas cosas pasan a la vez cuando el tiempo regresa al cause natural. Koushiro, que es tímido, levanta la cabeza. Taichi, que es distraído, hace un mal movimiento y Sora, que es buena en matemáticas, calcula la trayectoria de la pelota.
—¡Cuidado!
No termina con un golpe, en realidad. De alguna forma las manos de Koushiro golpean la pelota antes que su cara y él es ileso.
—Guauuu—dice Taichi, su voz dibujando su sorpresa—, ¿viste eso, Sora?
—¿Que casi golpeas a otra persona con el balón? Sucede a diario. El superior Jou tuvo que reemplazar sus anteojos la ultima vez.
En la mirada apenada de Taichi, Koushiro quiere sonreír. Entonces, los ojos rubíes de Takenouchi se centran en él.
—¿Te encuentras bien?—pregunta, y su voz es más amable— Taichi puede ser muy bruto.
—Sí, estoy bien.
—¡Pero la desvíaste!—Yagami lo celebra como si fuese una gran hazaña y Koushiro se sonroja—Tal vez puedas ser un arquero. O... ¡Ya sé! Hay que ver si puede hacerlo de nuevo.
Koushiro sospecha que ese chico consume demasiada azúcar. Sora es más tranquila y sacude la cabeza con una sonrisa que no parece tal.
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—Eres Izumi Koushiro-kun, ¿no es así?
Él asiente sin palabras, sorprendido de no ser invisible para Takenouchi. Pensó que estaba haciendo un buen trabajo en pasar desapercibido. Pero Taichi lo sorprende más cuando dice:
—Tu pelo es llamativo, ¿sabes? Un poco difícil de olvidar. Es más rojo que el de Sora.
—¿Tienes alguna fijación con los pelirrojos?—pregunta ella, pero está sonriendo. —Ve a buscar el balón, Taichi.
Él alza las cejas mientras mira a su amiga. —¡Mandona! Te olvidas que yo soy el capitán del equipo.
—¿Y quién lo arrojó?—y el tono de ella es triunfal.
Taichi se ríe casi torpemente y va a buscar el balón que Koushiro desvío hacia el lado contrario del campo.
—Tienes que disculpar a Taichi. Es un poco...—pero se queda sin palabras y sonríe casi con cariño—, vienes a unirte al club, ¿no es cierto?
—Sí, Takenouchi-san—susurra, valientemente. Sora parece una chica amable.
Ella sonríe más, y sus ojos son cálidos.
—Entonces... Bienvenido al equipo, Izumi-kun.
Koushiro sonríe, apenas.
—¿Qué están haciendo?—una voz exclama desde alguna parte y sabe que es Taichi tratando de llamar la atención—. ¡Vamos a jugar!
Y así comienza.
N/A: Este capítulo es más un experimento que otra cosa. Creo que mis ideas de como eran pre-mundo digital/digimons son un poco desordenadas en este sentido. Tengo muchas ideas de como se llevan los chicos, pero muy pocas sobre como se conocen. Además, aunque tengo la sensación que los chicos se vieron en Hikarigaoka antes, también estoy convencida que no serían capaces de recordarse el uno al otro como tampoco recuerdan a los digimons.
¡Muchas gracias por leer!
