Este fic es para el reto de Genee en el foro Proyecto 1-8.


Ecuaciones, contradicciones y pelirrojos.


3. Los amigos de Koushiro


La primera vez que Sora pone un pie en el hogar de Taichi, ella ve una parte de él que no acostumbra. Es el mismo niño alegre y divertido y espontáneo, pero hay algo... Hay algo que es diferente.

Taichi y Hikari son contrastes. Cuando él es risa burbujeante y frenesí, ella es calma y dulzura. Él sabe que su hermana es especial y nadie puede persuadir a Hikari de que Taichi no siempre tiene razón.

Le cuesta un poco darse cuenta que en su casa, Taichi es más atento. Si ve que Hikari necesita algo, es el primero en reaccionar. Si nota un gesto apagado, lucha por sacarle una sonrisa. Y si Hikari y Sora ríen de sus locuras, entonces Taichi se ilumina como un sol.

Sora mira ese lado de él y siente algo muy parecido a la simpatía. Ella sabe que puede ser agotador. Ella sabe que él no tiene idea que tienen un poco más en común después de ese día.

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—Eres un gran hermano, ¿sabes?

Taichi hace algo que la sorprende: se sonroja. No dice nada por un minuto muy largo y después se despide muy suavemente.

Sora no lo menciona otra vez. Todo el mundo tiene sus límites y es la primera vez desde que conoce a Taichi que ella encuentra el suyo.

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Ellos no tienen problemas para fingir que nada pasó. Se vuelven muy buenos en ello. Taichi es lo suficientemente distraído para dejarse engañar y eso es de gran ayuda cuando Sora no quiere que él se de cuenta de las cosas.

Sora es lo suficientemente atenta para reconocer las señales de que hay cosas que Taichi, el niño que parece invencible, no quiere escuchar.

Funciona, para los dos. La mayor parte del tiempo. Incluso, aunque a veces sus dos posturas choquen tanto que no pueden soportar el ruido que hay entre ellos.

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La primera vez que Koushiro pone un pie en la casa de Taichi, algo en su estómago da muchas vueltas. Lleva muy poco en el equipo (un mes) y es una sorpresa que alguien le preste atención. De una buena manera, es decir. La mayoría del tiempo, él es un desastre. Lo sabe y, en parte, lo único que quiere es dejar de jugar y esconderse bajo tierra.

Tiene la impresión que ni Taichi ni Sora van a dejar que haga eso.

Llama a la puerta y se sorprende cuando una niña pequeña (más pequeña que él) se asoma detrás de la puerta.

No sabe que decir.

—Eres Izumi Koushiro-san, ¿verdad?

Él asiente, sin palabras.

La niña sonríe ampliamente y en esa sonrisa, algo hace clic en su mente. Hay algo muy único en ese gesto para que pueda reconocerla.

—Mi hermano habla mucho de ti—explica la pequeña y Koushiro se da cuenta que realmente está frente a la misteriosa Hikari. Por alguna razón, el escuchar a Taichi hablar de ella como lo hace, le dio la idea de que era mayor que ellos—. Pasa. Lo llamaré.

Una parte de él quiere preguntarle si siempre actúa así con extraños. Pero Hikari cierra la puerta detrás de él sin esfuerzo y camina con calma mientras llama a su hermano.

Taichi aparece poco después y Koushiro no se sorprende ni un poco cuando le dice que no recordaba la hora en la que habían acordado reunirse.

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—¿Qué vamos a hacer?

—Pues vamos a ir al parque y con Sora te ayudaremos a practicar.

—Pero el entrenador...

—Tú te sumaste después al equipo, es normal que no tengas el mismo ritmo. Te ajustarás.

—Pero yo...

Taichi levanta una ceja.

Koushiro se calla y por mucho tiempo solo se miran el uno al otro. Hikari frunce el ceño cuando regresa de la habitación y se topa con esa imagen. Tiene una bufanda y una campera gruesa que hace que Koushiro se pregunte si bajó la temperatura de repente.

—¿Pasa algo malo, hermano?

Taichi se rasca la cabeza y niega sin palabras. Luego, mira a Koushiro. Parece que ve algo que hace que su cara se suavice.

Es una expresión que se parece a la que usa con Hikari.

—Oye, yo no podía andar en bicicleta las primeras veces que lo intenté. Pero ahora me va bien. Es cosa de seguir y seguir. Tienes que ser... uh, per…

—¿Perseverante?—pregunta Koushiro. Él sabe muchas palabras y puede que esa sea la que el mayor está buscando. La cara de Taichi es un poema y supone claramente que no es lo que quería decir.

—Perseverante es cuando no te das por vencido, ¿no?

Casi sonríe en eso.

—Sí.

Taichi cierra su mano en un puño y lo levanta. —Entonces a partir de hoy serás Koushiro, el perseverante.

Taichi lo llama así durante el resto del día. A él no le molesta. Empieza a acostumbrarse.

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Hikari se sienta en un banco del parque, con un libro que tiene dibujos y parece contenta con ello. Koushiro no se pierde las miradas que Taichi envía en su dirección.

Por primera vez, siente algo que no puede reconocer ante la idea de tener un hermano.

Él no puede tener un hermano porque sus padres no son...

Sora llega solo un poco después al parque y Koushiro no puede dejar de estar feliz de verla.

—Hola, chicos—los saluda con una sonrisa que no llega a sus ojos—. Se me hizo tarde en mi casa.

Koushiro tiene la tentación de preguntar por qué. No lo hace porque Taichi empieza a hablar con entusiasmo sobre el juego que los une.

El pelirrojo ve a Sora relajarse poco a poco y su mente vuelve a centrarse en lo que está diciendo Taichi.

—Entonces hoy vamos a ser: Taichi, el capitán. Sora, la entrenadora y Kou, el perseverante.

Sora parpadea. El pelirrojo totalmente espera que haga una pregunta pero ella solo sonríe una sonrisa de las suyas y sale corriendo hacia donde está Hikari.

Cuando vuelve, Takenouchi hace sonar el silbato.

—¿Cómo lo conseguiste?—Taichi mira a Sora primero y luego al silbato.

La pelirroja se encoge de hombros.

—Se lo pedí.

Koushiro no entiende porque la respuesta es importante pero Taichi sonríe con más entusiasmo después de eso, como si Sora hubiese superado una prueba que no sabía que tenía que rendir.

Koushiro no entiende a esos chicos y se pregunta si pasar más tiempo con ellos va a aclarar sus dudas.

Para investigación, piensa. Porque si los investiga de lejos, no le harán daño.

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Sora hace sonar el silbato otra vez y es un sonido que hace eco en recuerdos que no tienen pero que comparten y los tres se quedan congelados un instante.

Entonces, el instante pasa y ellos vuelven a ser los de siempre.

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—Tienes que quitarme el balón—dice Taichi.

Koushiro no está acostumbrado a correr tanto pero es una experiencia... estimulante. Sora y Taichi parecen no cansarse y al mismo tiempo, ellos lo animan a seguir.

Cuando Koushiro es torpe con sus pies, Sora se mueve más despacio. Es todavía ágil y no deja de moverse, pero se ajusta a su ritmo.

Cuando Koushiro se tropieza, Taichi le tiende la mano y lo ayuda a levantarse. No se ríe, pero le comenta que son caídas espectaculares.

—Tienes una forma de caer—murmura y Koushiro sabe que no es una burla cuando le cuenta que Sora empezó a jugar después que él y rara vez tropieza mientras que Taichi puede enumerar todas las veces que llegó a su casa con un raspón.

El resto de la tarde pasa rápido.

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—Le dije al entrenador que solo te faltaba entrenamiento—Taichi parece muy orgulloso de sí mismo.

Sora va a buscar a Hikari y vuelven de la mano. La pequeña tiene los ojos brillantes.

—¿Te aburriste?—pregunta Taichi y el cambio en su voz es drástico. Él había sido muy firme en no invitar a Hikari a jugar. Dijo que ellos debían centrarse en Koushiro.

—No. Me gusta verlos jugar, se ven muy concentrados—dice la pequeña y suena sincera—. Me gustaría sacarles fotos para que se vieran también.

Koushiro piensa que esa niña es muy inusual.

—Mamá no va a querer que traigas una cámara al parque si ella no está—dice como si eso fuese el mayor obstáculo del mundo.

Taichi también es inusual.

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Sora y Koushiro tienen que caminar una calle juntos antes de separarse ya que viven en dos complejos departamentales diferentes. El recorrido no es largo pero Koushiro tiene la necesidad repentina de hablar cuando llegan a una esquina. No le gusta que el silencio sea su mejor compañía. Aún cuando no es incómodo.

—Gracias, Takenouchi-san. Me ayudaste mucho hoy.

Ella le da una sonrisa. Sora parece disfrutar de sonreír. Tiene un gesto inexplicablemente suave en su sonrisa.

—Cuando yo entré al equipo, nadie creía que lograría ajustarme salvo Taichi y eso solo porque él me conocía desde antes.

Sé lo que se siente ser subestimado, quiso decir. Las palabras simplemente no salen como desea.

—Y ahora eres la mejor del equipo—Koushiro admira eso.

El entrenador había anunciado que Sora iba a ser la capitana en el equipo femenino para el próximo torneo.

Ella se mueve incómoda. Puede que sea la primera en dar palabras de aliento cuando son necesarias, pero sin duda prefiere no ser el tema central cuando se trata de cosas buenas que hablen de ella.

—No diría que soy la mejor—dice—. Pero sí que siempre es más fácil cuando tienes apoyo. No tienes que sentirte mal si al principio no te sale, Koushiro-kun. Puede ser difícil ajustarse. Tengo fe en ti.

No muchas personas habían dicho eso de él y no sabe como responder.

—Y puedes llamarme Sora, ¿sabes? Takenouchi-san es algo que escucho mucho de las alumnas de mi mamá.

No llega a preguntarle si su madre es maestra porque Sora parece creer que ha dicho demasiado y desaparece.

Es otra contradicción. Es sorprendente que sus compañeros del equipo estén tan llenos de ellas.

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Ellos caen en una especie de rutina, después de eso. No todos los días, porque no es posible, pero varias veces a la semana. Taichi insiste, bajo su título de capitán, que no van a detenerse hasta que Koushiro sea el mejor en el equipo.

Suena tan convencido que es difícil no creerle.

Suena tan convencido que Koushiro deja de dudar.

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—¿Cómo les fue hoy?—pregunta Yuuko cuando ve a Hikari y Taichi en el sillón. Están mirando un programa de televisión del que ella no recuerda el nombre.

Su hijo mayor se gira hacia ella y habla con entusiasmo de lo mucho que van a tener que entrenar y lo divertido que va a ser.

—Aunque a Koushiro realmente parece que no le gusta el fútbol. Sora me dijo que no debería insistir tanto en que juegue si él no quiere... ¡Pero es que está mejorando tanto, mamá! No hay que darse por vencido.

Yuuko sonríe.

—Tal vez la próxima vez podrían hacer algo que a él le guste, ¿no te parece?

Taichi frunce los labios.

—Él es como un niño genio, mamá—protesta Taichi—. ¿Qué puedo hacer yo que a él le guste? No soy bueno en la escuela.

Yuuko tiene la tentación de sonreír.

—¿Crees que los niños genios solo estudian?

—Bueno, Koushiro siempre tiene su computadora con él. Siempre está buscando cosas.

—¿Y le has preguntado qué le gusta hacer?

—Uh...

—Harías bien en preguntarle más cosas.

Taichi lo hace.

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Sora deja sus zapatos en la entrada y saluda a su madre con toda la calma que puede. Toshiko se mantiene ocupada con unos arreglos en la sala cuando la saluda de regreso.

—¿Vienes de jugar con tus amigos?

Sora se queda muy quieta.

—Sí.

Toshiko se gira para verla y Sora se muerde la lengua cuando reconoce la mirada decepcionada en la cara de su madre. Puede que sea por su ropa llena de tierra, por su gorro y su pelo despeinado o solo porque Sora no puede ser la hija que quiere.

—No tienes que pasar mucho tiempo en esos entrenamientos particulares o puedes descuidar tus otras tareas.

—Son para ayudar a un niño nuevo que entró en el equipo. Necesita que lo apoyemos.

Se va a su habitación sin decir más y Toshiko suspira. A veces realmente no sabe que debe decir para que Sora no vea sus palabras como un reproche.

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Sora a veces piensa en decirle a Taichi pero entonces, ella no tiene idea de qué se supone que debe decir y por qué es importante que lo sepa.

Además, Taichi no la entendería.

Sinceramente, ella misma no entiende del todo lo que está mal.

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—¿Vas a ser titular en el próximo partido?—pregunta Yoshie y Koushiro se sonroja mientras asiente con la cabeza—Felicidades, sé que te esforzaste mucho.

No cree que deba felicitarlo a él porque lo único que está haciendo es seguir los consejos de Sora y Taichi.

La sonrisa de Yoshie crece un poco más.

—El entrenador dice que mejoré mucho—explica sin perder la calma. Algo en el rostro de su ma... de Yoshie cae y él no sabe qué es lo que hizo mal. Él no es bueno para hablar con la gente.

Hay una pausa dolorosa que ninguno sabe llenar.

—Estoy muy orgullosa de ti, lo sabes, ¿verdad?

Koushiro quiere llorar pero sonríe y dice que sí. A veces se pregunta por qué esas cosas tienen que doler tanto.

Se encierra en su habitación y enciende la computadora. Busca información sobre el fútbol y piensa algunas cosas que pueden corregir con base en lo que encuentra.

Pasan horas y olvida por qué estaba allí, en primer lugar. Así lo prefiere.

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Taichi hace una cara muy graciosa cuando algo lo asombra. Sora se ríe abiertamente y eso también es novedad.

Es agradable sorprenderlos.

Koushiro es capaz de decirles todo lo que encontró y que puede ser útil para mejorar.

—¡Eres un genio!—dice Taichi con admiración sincera. Cuando dice algo, rara vez es una mentira.

—Pensaste en todo—lo felicita Sora cuando él ya no tiene que decir.

—Tenemos que intentarlo mañana—Taichi comienza con entusiasmo y se desinfla lentamente hacia el final. Koushiro y Sora lo miran con inquietud—. Mamá me dijo que tengo que concentrarme más en la escuela. Quiere que entrenemos menos fuera de clases.

Koushiro contiene las ganas de suspirar. Él realmente disfruta de pasar tiempo con sus... ¿sus amigos?

—Creo que podríamos cambiar un poco la rutina—dice Sora, entonces—. Tomemos un día para estudiar. Los demás podemos seguir como hasta ahora.

Taichi se anima un poco más en eso.

—¿De verdad?—Sora asiente y él vuelve su mirada entusiasta hacia el más pequeño—¿Y tú que dices, Koushiro?

—¿Yo?

No espera que quieran pasar tiempo con él más allá del que dedican al fútbol. Taichi y Sora lo miran como si le hubiese crecido una cabeza extra.

—Uh, yo soy de un curso diferente.

—¿No eres una especie de genio?—pregunta Taichi y frunce el ceño. Sora le lanza una mirada.

—Yo...

Algo cambia, en ese momento. —¿Es que vamos a retrasarte y por eso no quieres?

Koushiro parpadea. No entiende de dónde salió eso— ¿Qué...?

—¿Quieres dejarlo hablar?—interrumpe Sora y mira a Taichi con algo muy parecido a la irritación—Estás siendo un tonto.

La expresión de su cara es de traición cuando se vuelve hacia ella. —¿Tú también crees que soy un tonto?

Taichi les lanza miradas agrias a ambos durante el resto del entrenamiento.

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—¿Cómo puedo disculparme?

Sora le da una mirada tranquilizadora.

—Es algo que está en su cabeza. No es algo que tú hayas dicho.

—Yo no creo que sea un tonto—él realmente siente que tiene que decir eso en voz alta. Y repetirlo. Porque él no cree eso.

De hecho, está bastante seguro que Taichi es una de las personas más interesantes que ha conocido. Con Sora apenas detrás de él.

Ella sonríe con tristeza.

—Lo sé.

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—Yo no tengo muchos amigos—susurra Koushiro a Taichi cuando lo encuentra en las tarimas a la hora de la salida en la escuela. Tuvo que armarse de valor durante dos horas para ir a buscarlo y no puede mirarlo a la cara—Todos piensan que soy raro. Algunos chicos se ríen de mí.

Eso es cierto. Sus compañeros de clases lo hacen y él sabe que lo hacen. No es que puede culparlos.

Taichi lo mira de reojo.

—Eres raro—dice como si fuera lo más normal del mundo—, ¿y qué?

Koushiro no tiene idea de cómo se las arregla Taichi para hacer eso.

—¿No te importa?

—¿A ti te importa?

Koushiro lo mira fijamente.

Taichi suspira.

—Te gustaría venir a estudiar conmigo y Sora ¿o no?

—Sí, pero...

Taichi hace un gesto para que se calle.

—Siempre empiezas a hablar mucho cuando te pregunto cosas. Sólo di: Sí, capitán Taichi.

Koushiro sonríe. Es tímido y no sabe hacer amigos pero la sonrisa llega a iluminar sus ojos oscuros.

—Sí, capitán Taichi.

Es difícil que estén enojados por mucho tiempo.

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—¿Cómo se llaman?

Él necesita preguntar. —¿Quiénes?

—Los niños que se ríen de ti.

Koushiro se sonroja.

—Son compañeras de mi curso, en realidad.

—Entonces hablaremos con Sora.

—¿Por qué?

Nadie se burla de mis amigos.

Koushiro sabe muchas palabras (aprende más cada día) y la mayor parte del tiempo no sabe usarlas cuando se trata de ese chico.

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—Tienes que ignorarlas—Sora no se ve mucho más contenta cuando Taichi le cuenta sobre su problema. De hecho, ella se ve muy molesta—. No dejes que eso te haga sentir mal.

A Sora no le gustan las injusticias y que las personas se lastimen unas a otras pero es más que eso. Habla como si supiese lo que siente y Koushiro no duda que ella es sincera ni por un minuto. Se pregunta quién le hizo daño.

Se da cuenta que no quiere que vuelva a suceder.

—No es tan malo—Koushiro les dice, los tranquiliza, y se siente bien que se interesen en él, se siente... muy bien—. Mimi-san es buena conmigo. Nos sentamos juntos, a veces. A ella realmente le gusta el rosa.

Sora parpadea hacia él y luego sonríe. Sus ojos se aclaran cuando lo hace y son rubíes líquidos.

—¿Cuál es tu color favorito, Koushiro-kun?

—Uh...

No entiende el sentido de tener un color favorito pero no quiere decirles eso.

Taichi inclina la cabeza un poco. Su mirada es de un curioso matiz de chocolate derretido.

—¿Nunca lo habías pensado?

—No.

—El color favorito de Taichi es el rojo—dice Sora, con confianza y solo una pequeña burla en sus ojos—. Por eso siempre se fija en tu cabello y el mío.

Taichi le sigue el juego.

—El color favorito de Sora es el azul. Eso explica el casco que siempre tiene puesto.

Es un punto sensible para ella, aprenden, cuando Sora no responde otra vez. Todo en ella se congela. Taichi la mira con inquietud y apunta otro error a la lista que no alcanza a cubrir. Y Koushiro dice lo primero que se le ocurre.

—Me gusta el color amarillo.

—¡¿El amarillo?!—preguntan dos voces al mismo tiempo. La incredulidad le da un tinte diferente a la cuestión. Sora suena intrigada,Taichi simplemente no entiende.

Cuando alguien le hace una pregunta de la que no tiene respuesta, Koushiro busca hasta encontrar una. Cuando alguien le hace una pregunta de la que tiene una respuesta, él no deja de responder. No puede dejar de hacerlo.

—Sí, como el de mi computadora. Verán, el amarillo es el color de la creatividad, la inteligencia, la felicidad y la juventud aunque también es un poco contradictorio porque representa también cosas opuestas como...

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Son mis amigos, piensa Koushiro cuando regresa a su casa. Sus pasos son ligeros, como si estuviese pisando nubes.

Yagami Taichi y Takenouchi Sora son sus amigos.