Marinette comenzó a abrir los ojos lentamente, la muchacha aún se encontraba somnolienta. Ella bostezó e iba a proceder a estirarse para poder despertar mejor, pero un peso extra a su lado se lo impidió.

La chica con curiosidad alzó la cabeza, para ver bien, ahí estaba él...

Podía sentir la calidez que su amante desprendía, podía oler sus aromas mezclados en el aire.

Ella estaba recostada en su pecho desnudo, ambos estaban envueltos en blancas sábanas. La chica no pudo evitar soltar un suspiro amoroso.

Ella estaba acostada en una cama, despertando al lado del chico que siempre había amado; Adrien Agreste.

Ella creyó que era imposible que él se fijara en ella...

Él creyó que nunca podría siquiera tener en su memoria un beso de su amada heroína y compañera.

Pero ahora tenían un recuerdo real, un recuerdo profundo que los unía aún más. Algo más en lo que coincidían.

¿Quién iba a imaginar que ellos dos ahora estarían juntos?

¿Quién iba a pensar que ellos serían arrastrados por el amor y la pasión?uniéndose así los dos en cuerpo y alma.

Si la gente supiera lo que sintieron los dos en aquella cama ayer.

Si los dos pudieran ver aquel destello de amor y deseo que ellos vieron en los ojos del otro.

Realmente los dos hicieron el amor,

dos niños amando como adultos...

Parecía un asunto personal.

Un asunto muy serio.

Pero su vínculo no era cualquier cosa, eran Ladybug Chat Noir.

Portadores de los Miraculous más poderosos del universo, compañeros que confiaban la vida el uno en el otro.

Si supiera que me amas,

yo nunca te dejaría.