-Te amo tanto... Me siento tan contento de que por fin pueda tenerte a mi lado, de poder amarte sin impedimentos. Me siento tan especial por ser el chico con el cuál decidiste luchar por el amor. Yo sé que lo tenemos va más allá de lo que la gente cree, sé que somos unos niños que aman demasiado, pero te aseguro que mi amor es real. Nuestro amor es legítimo y no importa el tiempo que deba esperar para que seamos marido y mujer, yo esperaré, te amo demasiado...- él luchó por sacar las palabras de su corazón, porque el chico tenía tanto guardado y sólo quería dárselo a ella, a su persona especial, su alma gemela.
A la dueña de su corazón.
Los ojos de ella brillaban con tanta ilusión, su rostro se tornaba carmín, su mirada era tan llena de afecto...
Él nunca la había visto mirar a alguien más así, el amor en sus ojos era puro, era fuerte y sabía que era exactamente lo que sus ojos estaban proyectando también.
-Te amo con todo mi corazón, nunca he sido buena con las palabras pero déjame decirte que me haces sentir como nadie más lo ha hecho... Eres la persona con la que quiero estar siempre, ¡si es lo que tú quieres,mi amor! Haces agitar mi corazón, mis palabras se pierden... Pero también me haces quitar lo mejor de mí, me haces tan feliz y me das energía que necesito, salvaría el mundo por tí y contigo siempre...- el discurso emotivo de la chica lo dejó sin palabras, el rubio estaba al borde del llanto, obviamente de la felicidad, es que teniendo a su amada azabache diciéndole este tipo de cosas... Simplemente lo enloquecían. Y cuando él sentía que no podía amarla más de lo que ya lo hace, de nuevo se volvía a sorprender a sí mismo, amándola aún más.
Pero es que ella con sus detalles, con la simple forma en la que la chica reaccionaba a su toque, a su voz, a su cercanía, lo enloquecía. Cuando estaba con ella, siempre sentía sus sentidos más agudizados.
Recordaba cada gesto, cada sonrojo, cada peca, hasta el tono de voz de su amada.
Él sabía que estaba perdido, ahogándose en el mar de los ojos de la chica, pero sin tener intención de salvarse.
No estaba dispuesto a salvarse, porque él quería desesperadamente llenarse de ella, de todo su ser.
Beber de ese mar. Vivir en el.
Ambos seguían perdidos en los ojos del otro. Encontrando un hogar allí.
Sabiendo que el otro era todo lo que querían, habían encontrado el amor de su vida.
Eran niños, sólo niños, amando como nisiquiera un adulto sabe amar.
Amando como sólo se hace una vez en la vida. Ellos no estaban dispuestos a dejarlo ir.
Pero sus amigos creyeron que era peligroso amarse tanto a tan corta edad. ¿O estaba bien?
A ellos no les importaba.
A los lejos, un par de morenos contemplaban a sus mejores amigos, totalmente perdidos el uno en el otro.
Nino y Alya llegaban mucho tiempo esperando que esos dos se juntaran, después de todo pasaron por demasiados obstáculos para estar juntos.
Pero ahora sus amigos estaban perdidos, ambos en las nubes, no dejaban de verse, no dejaban de derrochar demasiada alegría.
Sus amigos ya estaban algo preocupados porque aún no se les pasaba la face "luna de miel"
Entonces el rubio y la azabache se volvieron la pareja más empalagosa de la escuela.
