-¡Mira Marinette!- el rubio hablaba muy emocionado, mirándola con los ojos verdes brillante que ella tanto ama.
El rubio tenía un disfraz de pikachú, Marinette no pudo evitar soltar una carcajada hermosa. El chico quedó embobado al escuchar su risa celestial. No sabía cómo no se había dado cuenta antes de que ella era la chica que amaría siempre.
Marinette era dulce, amorosa, tierna, terca y cabía a la perfección en sus brazos... ¿cómo pudo perder algo cómo eso?
Él era un tonto atrapado en su interminable excusa de es sólo una amiga
-Te amo tanto ¿te lo he dicho antes, princesa hermosa?- él le sonrió dulcemente, ella sentía que sus piernas se transformaban en gelatina al verlo con esa sonrisita que tanto ama.
Ella casi lloraba de felicidad.
Adrien era tan tierno, ese disfraz sólo lo hacía querer comérselo entero.
No sabía cómo había tenido tanta suerte de tenerlo a él en su vida, su amado gatito.
-No sé que he hecho en mi vida para merecerte, mi príncipe, pero agradezco a Dios y a las estrellas por ponerte en mi camino, te amo tanto... - ella terminó la frase regalándole un tierno amoroso beso en los labios.
Ambos se sentían en las nubes como siempre al estar juntos.
-Desearía que estuviéramos juntos para siempre, my Lady... Porque siento que estuve esperando toda la vida, sólo por encontrarte, no sabes cuánto te busqué. Pero soy tan dichoso de tenerte hoy en mi vida y sólo para mí, antes de que haya sido tarde - él recordó los instantes en los que había sido tan tonto como para dejar ir al amor de su vida en los brazos de otro, como para buscar otros labios que no sean los que él siempre soñó.
La ironía era que hoy; Luka Kagami, sus exs, eran una feliz pareja. Probablemente el destino los hizo cruzarse con ellos para darse cuenta que nadie puede reemplazar al otro.
Porque sus almas pertenecen juntas y eso ya estaba escrito en el destino.
Pensar que su amada Marinette había sufrido tanto al verlo con alguien más, ella había pensado que ya nunca más podrían estar juntos, pero el mundo se equivocó.
Él comenzó a darse cuenta de que la amaba, cuando sintió que la perdía.
Tuvo tanta suerte de llegar tan sólo un segundo antes de perderla para siempre y poder decirle:
-Te quiero- antes de que haya sido tan tarde para su amor tan bonito.
-No sabes lo feliz que estoy, realmente me sentí devastada cuando elegiste a Kagami, pensé que podría haber sido feliz por tí... Pero aprendí que a veces está bien ser egoísta - admitió Marinette, con las mejillas sonrojadas.
Adrien la acarició dulcemente la miró como nunca había mirado a otra chica que no fuera ella.
-Nunca existió, ni existirá nadie más para mí, porque tú eres lo que yo quiero... Cuando probé tus labios por primera vez y pude recordarlo... Me dí cuenta de que me encontré, que encontré mi hogar después de tanto tiempo en la deriva. - los ojos del muchacho brillaban solemnemente, la amaba tanto. Él sabía que sin ella no podía vivir.
Sus manos estaban entrelazadas.
Ambos sabían que podían lograr lo que sea si estaban juntos.
-Gracias por hacerme feliz, Adrien - ella lo miró con amor claro en sus ojos.
-Yo debería ser el que está agradeciéndote, Marinette- él la miró con el mismo amor.
