-Te amo tanto mi vida, quisiera hacértelo saber... Pero de otra manera, aunque no sé si está bien a nuestra edad- él la miró fijamente a los ojos.
Ella estaba muy sonrojada.
-¿De qué manera amor?- preguntó casi en un susurro, como probando las aguas. La chica sabía a qué se refería, pero imaginó que ella misma lo creó en su mente. No es que Marinette pensara de esa manera en él, a menudo.
El rubio se sonrojó furiosamente.
-Ya sabes, quiero decir... Hacer el amor- la última parte fué casi un susurro. Pero ella lo oyó perfectamente.
Ella se sonrojó furiosamente también, aunque se notaba más en la chica debido a su pálida piel.
-También me gustaría... Mostrarte cuanto te amo. Aunque no sé si sea el momento adecuado, siento que el tema de Lie-la aún está fresco. - admitió la chica. Porque es verdad, la idea del sexo quedó distorsionada al conocer lo que Lila le hizo al pobre Félix. Lo que ella intentó hacerle a su novio.
-A mí me afectó mucho eso... Pero contigo me siento muy cómodo, quiero decir, siempre estamos juntos, abrazándonos y amándonos. Es difícil para mí expresar cuanto te amo, a pesar de que te lo digo todo el tiempo. Pero siento que no es suficiente, no da crédito a mi amor, además siento está necesidad de estar cerca tuyo... - él se sonrojó, pero ella le sonrió dulcemente para que continuara hablando. Así que él accedió:
-Quiero tu calor, tu calor con el mío... Quiero sentirte muy cerca de mí, quiero sentir que somos uno, estar más cerca que nunca mi amor... - él admitió. Ella lo miró con adoración y le dijo:
-Quiero... Yo de verdad quiero, es una necesidad que ha nacido con el tiempo, pese a que somos... "jóvenes" no es tan raro hacerlo a nuestra edad.- admitió ella, algo avergonzada.
Los dos estaban sonrojados y apenas podían mirarse.
-Entonces ¿qué te parece si lo intentamos?- murmuró él, suavemente.
-Podríamos...-murmuró la chica en un tono apasionado.
Y ahí de nuevo volvieron a ser sólo los dos.
Mirándose simplemente a los ojos, con tanto amor.
Cómo si no existiera nadie más.
-Te amo tanto...pero tanto- ellos se acercaron hasta que por fin pudieron besarse, de una manera tan amorosa, tan apasiona y sobre todo llena de amor. Los dos sintieron que eso se estaba volviendo tan privado.
Pero los misterios quedarían simplemente entre ellos dos, en la habitación, amándose...
Sólo amando, nada malo.
Sus pieles quedaron al descubierto, ambos sentían los latidos se du corazón aumentando de forma tan rápida que parecía tan inusual.
Se amaban tanto, estaban tan felices de estar juntos, las mariposas se sentían sólo al rozar sus dedos.
Eran los dos. Sólo los dos.
Allí, en medio de la oscuridad, entre juramentos de amor eterno, entre besos dulces y apasionados, finalmente se unieron en uno solo.
Sus respiraciones fuertes, sus dedos entrelazados, sus ojos fijos el uno en el otro.
Se miraban a los ojos, simplemente.
Estaban perdidos en los brazos del otro, entregándose completamente a ese amor tan puro.
-Quiero un futuro contigo, te juro que no sabes cuánto te amo...- gimió el chico con una voz que parecía casi un ronroneo, algo que estremeció a la chica.
-Yo te amo más, te amo... Te amo...-murmuraba a medida que el rubio aumentaba la velocidad.
Hubo una ocasión en la que él se quedó quieto en el interior de ella, ambos estaban sudados, Adrien sobre ella. Marinette le acariciaba el cabello, Adrien le acariciaba el rostro, uniendo sus labios con los de ella, un suave roce.
-Me encanta cada parte de tí- admitió ella.
-Tú me encantas- respondió él, gimiendo.
-Me encanta sentirte unida a mí... Se siente tan diferente a todo lo que he sentido antes, pero me siento tan contento de compartirlo con el amor de mi vida- el la miró con esa sonrisa tan dulce que siempre le quitaba el aliento y con esos ojos que la miraban con amor.
-My Lady,oh, ¡Te amo tanto! Mari... Ma-ri...ah- sorprendentemente el más ruidoso de los dos era el rubio.
Marinette sonreía amorosamente al verlo deshacerse ante ella.
-Mi amor,ahh... Si...Marii- él seguía gimiendo. A la chica le parecía algo muy lindo, ella jugaba con su cabello rubio,que ahora estaba desordenado y con sudor. Era increíble para ella ver a Adrien perder la compostura de ese modo. Ella no pensó que Adrien podría derretirse así.
Ella sentía mucho placer también, pero prefería callar y escuchar los gemidos del rubio.
-¡Me encanta!ahhh- él rió y luego la besó en los labios.
-Estoy cerca...-admitió él.
-Lo sé amor, se nota...- ella se sonrojó al decir eso.
Pese a la situación, ambos seguían tímidos. El rubio contempló mejor el cuerpo de su amada y no podía quitarle los ojos de encima.
Amaba el pequeño cuerpo de su gran amor. La amaba de pies a cabezas.
Y ver su miembro entrar y salir de ella, lo puso loco.
Tanto así que no tardó en llegar al orgasmo, se aferró a la chica, gimiendo su nombre, ella lo besaba dulcemente en el cuello.
Ambos habían usado condón, obviamente. Ellos ya habían llevado mucho tiempo pensando en hacer el amor.
Ninguno de los dos duró mucho.
Pero era muy lindo, era la primera vez de los dos...
