Por los siguientes días que él y Kotoko iban al hospital a visitar a Yuuki y Nobu-chan, se ponían a escuchar música mientras Naoki le daba asesorías de cuarto de primaria a Nobu-chan por repetir cuarto de primaria teniendo diez años, debido a su enfermedad del riñón.
Sus padres regresaron al mediodía de ese día en que amaneció en el departamento de la chica, así que también se topaban en el hospital cuando visitaban, pero sus horas no eran las mismas por la razón de que sus clases las cambiaban de horario.
Naoki notó en esos días que Nobu-chan desarrolló cierto apegado hacia Kotoko, porque se le pegaba cuando le mostraba algunos casetes y le enseñaba cómo usar un walkman. Se sentía infantil por sentir envidia de que el niño podía pegarse a ella sin avergonzarse de aquello.
Sumándole que ese mismo día que salió de la universidad se encontró con Watanabe, quién le dijo lo que sucedió con Kotoko. La cosa no terminó por ahí, porque Kotoko interrumpió la charla casi al final por la razón fundamental de aclararle a Watanabe que quería seguir siendo su amiga, a pesar de haberlo rechazado.
Concluyeron en seguir siendo amigos con tal de seguirse frecuentando; Naoki se sintió irritado, y una oleada de sensaciones desagradables lo rodearon de pies a cabeza.
Por qué ella no se daba cuenta de sus sentimientos?
A dos días antes de darle de alta a su hermano, aprovechó que no tenia clases hasta la tarde y visitó el hospital con esperanzas de toparse con la chica. Decepcionado por no verla, se sentó en su silla habitual dispuesto a hacerles compañía a los dos niños que conversaban de temas triviales y algunos temas de música.
—Naoki-san— Llamó Nobu-chan. —A Kotoko-san le gustan las flores?—
Levantó la vista extrañado con la pregunta, arqueó las cejas.
—Qué?—
—Las flores, le gustan?— Insistió nervioso, frotándose los dedos en círculos.
—A esa Baka no le gustan— Respondió su hermano con deje de consternación.
—Ella nunca ha mencionado que le gustaran— Frunció el ceño, en sospecha. —A que viene la pregunta?—
—Le quiero pedir que se case conmigo— Chilló con ansias.
—Qué has dicho?— Boquiabierto, su hermano habló.
Naoki se deshizo en la silla, cómo rayos pensaba en hacer eso? Obviamente Kotoko lo rechazaría, pero y si consideraba la propuesta? No, sacudió la cabeza, tensó la mandíbula, rechinando los dientes del coraje. Ese niño resultaba ser más audaz que él, y él que ni siquiera se había atrevido a invitarla a salir a una cita a solos por confiarse en que ella andaba de solterona viviendo su vida.
—Sabes que te va a rechazar?— Continuó su hermano tratando de sacar a Nobu-chan de sus cabales. —Estas demente si le pides matrimonio si es un adulto torpe—
Nobu-chan agachó la cabeza abrumado, siguió dando círculos con sus dedos en la palma de su mano, tragando saliva.
—Pero… me gusta— Espetó dentro de su pequeña y frágil voz. —Kotoko-san es bonita y quiero pedirle que se case conmigo— Sacó fuerzas para decirlo.
—Cometes un error— Insistió Yuuki en forma de regaño. —Esa Baka es de Onii-chan desde hace mucho—
—Quién es de Onii-chan?— Entró Kotoko a la habitación con una sonrisa traviesa. Los tres se paralizaron al verla vestida de traje azul marino bien planchado y estilizado de acuerdo a su cuerpo, portaba unos zapatos negros de vestir, el pelo bien engominado resaltando el amplio y luminoso rostro sonrosado que se le caracterizaba.
—A dónde vas así?— Yuuki fue el primero en romper el silencio.
Naoki estaba tan embobado que su corazón latió a toda marcha, las manos sudándole y la cabeza trabajando a mil vueltas por hora. Quería correr hacia ella y decirle que estaba preciosa mas no podía hacer eso, ya que aún no mantenían ese tipo de relación tan íntima como para decirle ese tipo de cosas, y más, en público.
—Kotoko-san estas muy linda hoy— La elogió Nobu-chan con el pequeño rostro sonrojado. Ella se dio la vuelta completa, enseñando el traje ilusionada por el halago.
—Voy a una conferencia de cine— Presumió bailando con la cabeza, inconsciente de las intenciones del niño.
—Por qué de cine?— Quiso saber, Nobu-chan.
—Porque estudio cine—
—Guau, por eso conoces mucho de películas—
—Así es— Guiño el ojo con confianza. Se giró a ver al castaño que seguía embobado y sin quitarle los ojos de encima. —Naoki-kun, cómo me veo? A poco no parezco directora de cine— Le sonrió ilusionada.
Él asintió, atontado de verla lucir tan linda a su gusto.
—Kotoko-san— Interrumpió Nobu-chan, jaloneando el brazo de la chica un tanto insistente.
—Dime— El rostro del niño de sonrojo a más no poder.
—Crees que puedas venir en la tarde? Quiero decirte algo importante— Replicó urgido.
—Y por que no me lo dices ahora?- Espetó con las cejas arqueadas.
—Pero quiero que sea a solas— Exigió con los ojos desesperados. Naoki, puso los ojos en blanco, negando con la cabeza. Ese maldito exigente, Kotoko dile que no.
—Tan importante es que no me lo puedes decir?— Dijo incrédula. —Mi conferencia es de todo el día hasta la noche, dímelo ahora— Sonó contundente, zafándose del jaloneo del niño.
Nobu-chan, trató de armarse de valor para expresar aquello que deseaba transmitir, Naoki le observaba con recelo portando su aire altivo dentro del aula, cruzado de brazos, estaba al borde de ponerse de pie y hacer la pregunta que el niño se forzaba por querer explicar.
No te atrevas, Nobu-chan, Kotoko no será tuya… Sopló rabioso. Ni de nadie más.
Yuuki, hacía gesto de impaciencia.
—Quería preguntarte si…— Se trabó del mismo nerviosismo.
—Si que?— Kotoko estaba impaciente al igual que Yuuki, pero por otros motivos.
—Si quieres casarte conmigo— Confesó rápidamente, poniéndose tenso al soltar esas palabras.
Kotoko se quedó incrédula.
—Casarme?— Dijo en una voz queda.
Nobu-chan asintió con los ojos cerrados, el rostro sonrojado como tomate. Yuuki resopló de fastidio e impaciencia, sacudiendo la cabeza en amplia negación mientras que Naoki estaba por estallar de irritación de escuchar esas palabras hacia la chica que le gustaba.
—Lo siento, pero tendré que decirte que no—Ella dijo con tono calmado y serio.
Nobu-chan agachó la cabeza decepcionado de inmediato por la respuesta de la chica, a lo que ella se espanto por verlo en ese estado.
—No pongas esa cara— Reparó alarmada. —Lo que quiero decir es que es mejor que seamos amigos, si?—
—Pero a mi me gustas, Kotoko-san— Imploró el niño con los ojos lagrimosos. Ella apretó los dientes con los ojos como platos.
—Maldición— Murmuró con pánico.
—Te dije que era una pésima idea pedirle matrimonio a esa Baka— Intervino Yuuki con los brazos cruzados.
—Ustedes sabían?— Cuestionó con aire de incredulidad. Los dos asintieron, aunque Naoki estuviera a punto de romper lo que sea que estuviera a su paso.
—A veces ser tan Baka no es bueno— Opinó Yuuki con presuntuosidad, haciendo que ella le observara con escrutinio.
—No insultes a Kotoko-san— Chilló Nobu-chan con los ojos llorosos a punto de salirse lágrimas de ellos. Kotoko se inclinó a abrazar al niño con discreción, sobándole la cabeza.
—Eres un niño muy lindo, Nobu-chan— Dijo ella con certeza en su tono. —A pesar del poco tiempo que tenemos de conocernos, eres un excelente niño—
Los pequeños bracitos de Nobu-chan, la atraparon en el abrazo y ocultó su pequeña cabecita entre los brazos de la chica en una escena conmovedora. Hasta Yuuki se mantuvo en silencio sin insultar ni decir comentarios grotescos. Naoki se quedó callado con el corazón apretándole en el pecho, unas agujas diminutas pellizcando la piel en vibraciones de dolor. Siempre hay otros que hablan más que yo, si sigo así tal vez pierda mi oportunidad.
El día en que le darían de alta a su hermano había llegado con un cielo claro y unos vientos frescos en el ambiente que incitaban con abrigarse cómodamente porque las noches se tornaban frías.
Naoki no consideró eso un impedimento para darse el gusto de no ponerse una bufanda en el cuello ni unos guantes para mantener cálidas sus manos alargadas. Se encontraba en un humor neutral, casi monótono como su comportamiento natural.
Ese día despertó con la cabeza pegada a la almohada, habiendo tenido un sueño confuso. Necesitó abrir los ojos para corroborar que fue una mentira. Una reverenda mentira. Un producto de su subconsciente avisándole que si no tomaba cartas en el asunto perdería el juego.
Se dirigió a estudiar unas horas antes de que sus clases comenzaran, necesitaba despejar su mente en libros de medicina básica.
Se llevó el walkman y un disco de Led Zeppelin, debido a que su humor neutral requería de vibras buenas como un buen álbum de Led Zeppelin que le diera el remedio que deseaba para sentirse mejor.
No podía permitirse perder el juego, si apenas no daba el primer paso.
Era un jugador nuevo, sin experiencia, y siendo el jugador con menos conocimiento sobre las reglas y condiciones para jugar adecuadamente.
Una vez terminando de estudiar, salió a refrescar su mente con un buen almuerzo de la cafetería.
—Irie demonio— Lo saludó con el insulto usual de Kin-chan. Él asintió con expresión de fastidio.
—Dame el almuerzo C— Pidió con frialdad. —Por favor—
—Dónde ha estado Kotoko?— Ordenó saber de inmediato. —No ha venido por aquí— Se cruzó de brazos con gesto serio. —Espero que no le hayas echo nada, espanto humano—
Él dio un resoplido de fastidio, portando su pose altiva para demostrar poder y control.
—Estuvo en una conferencia— Contestó con monotonía.
Cuando estuvo por retirarse, Kin-chan lo retuvo del brazo con gesto fuerte como si no estaba listo para terminar la conversación.
—No juegues conmigo, genio— Frunció el ceño. —Dime dónde ha estado Kotoko—
—No estoy jugando contigo— Se zafó del contacto, irritado, bufando aire de coraje. —Cree lo que quieras—
—Estúpido genio!— Exclamó fastidiado, las miradas de los estudiantes se posaron sobre ellos, viendo el intercambio.
—Hm—Se fue del lugar alejándose de ese tipejo tan gritón, con la cabeza aturdida debido al grito final que determinó el final de la conversación. Por supuesto que había dicho la verdad, y mas que nada, no era su problema si el cara de chango no le quiso creer.
—Fue un placer convivir contigo estos días— Mencionó Yuuki con los párpados decaídos.
—Lo mismo digo, has sido un buen amigo durante este corto tiempo que tuvimos de conocernos— Agregó Nobu-chan, notándose en la quijada que se aguantaba las ganas de llorar. —Irie Naoki-san, fue un placer convivir contigo y que me ayudaras con mis estudios—
Él asintió.
—Cualquier cosa sabes que puedes llamarme— Quiso decir con confianza, pero le salió su típica voz monótona.
—Kotoko-san, espérame— Anunció el niño con aire de querer verse fuerte. —Creceré y me convertiré en un hombre fuerte para ti—
La Sra. Irie echó un chillido de emoción y sorpresa que causó que Kotoko saltará el susto.
—Ay, Onii-chan, ya tienes competencia— Dijo picarona.
—De verdad?— Kotoko se inclinó de rodillas, acercando su rostro al del niño. —La verdad es que me encariñé contigo, eres adorable— Le dio un beso en la mejilla, provocando un sonroje notable en este. —Si fueras diez años mayor, por supuesto que saldría contigo— Lo abrazó fuertemente entre sus brazos cortos pero fuertes al contacto; el castaño apretó los dientes queriendo estar en el lugar de Nobu-chan, siendo tomado entre ese aroma dulce y el cálido contacto directo con aquella chica.
—Kotoko-san, te quiero mucho— El niño apretó con más intensidad el abrazo, ocultando su carita en el pecho de la chica. Ella sobándole los cabellos negros y lacios del pequeño.
—Onii-chan, Nobu-chan tiene más iniciativa que tu— Susurró su madre, codeándose.
—Mamá no seas imprudente- -Se quejó Naoki rechinando los dientes.
Yuuki aparentando ser fuerte, se abalanzó a abrazar a los dos que parecían que no se despegarían en ningún momento.
—Vamos madre, dejémoslos solos— El se la llevó del brazo porque seguramente quería filmar la escena y restregársela en la cara a la familia presumiendo que Nobu-chan tenía más iniciativa que él. —No los molestes— Ordenó con frialdad y firmeza.
—Onii-chan!— Dijo ofendida.
—Que no ves que necesitan tiempo a solas?— Inquirió con la ceja enarcada, llevándose a su madre a la fuerza para darles un tiempo a solas.
Se que estoy molesto porque Nobu-chan tiene mucho más valor que yo, pero no negaré que esos tres crearon un lazo fuerte que sería cruel destruir.
Esta separación es solo el inicio de una amistad.
