—Espera!— Ryo intervino el breve festejo que tenían.
—Qué sucede?— Ella se detuvo con la sonrisa visible en sus facciones.
—Tenemos que planear lo que haremos para hacer que ganes— Comentó mordiéndose el labio inferior en señal de duda.
Un silencio los rodeó ante esas palabras, mientras que la canción de "Crema de estrellas" de Soda Stereo acompasaba su silencio.
De pronto, una voz suave y campante interrumpió la atmósfera incierta: la voz de Kotoko. Sí, ella era la que cantaba con el gesto perdido en un punto cualquiera, pero no dejaba de estar sumida en el mensaje de la canción como quien diría, la recitaba con una paz interior que no cualquiera la puede alcanzar.
Fue inevitable no caer rendido a sus pies.
El rostro de Ryo se iluminó en señal de haber conseguido una idea, Naoki rodó los ojos inquieto por no querer exponer el talento oculto de Kotoko, su aún no chica, ante los estudiantes de Tonan. Si la descubren, posiblemente se enamorarían de ella.
—Lo tengo!— Ryo dio un chasquido de dedos al mismo tiempo que decía. —Cantar!—
Kotoko se pausó, sorprendida con su repentino cambio de humor.
—Qué dijiste?— Preguntó confundida.
—Sigue cantando— Ordenó, dejó escapar una mano disuadiendo sus anteriores acciones. —No me hagas caso—
—Hm, Okay— Respondió y en breve siguió cantando el resto de la canción sin percatarse de la mirada intensa que Naoki tenía postrada en ella, deseando acercarse a su lado.
Al cabo de un rato de silencio por parte de Ryo, que parecía estar a punto de estallar dentro de sus pensamientos. Naoki prefirió ver a Kotoko, que cantaba la canción que seguía en el álbum como si nada fuera mejor que eso.
Ryo dio un salto de repente, espantando a Naoki en el paso.
—Tienes pulgas?— Interrogó Naoki molesto.
—Ah, no— Se rió el muchacho, moviendo la mano en el aire. —Me llegó una idea brillante!— Anunció con el dedo índice en alto.
Naoki enarcó una ceja.
—Idea…— Repitió monótono.
—Si— Resopló motivado. —Kotoko se hará notar a través del canto, es una idea buenísima!—
—A mi para qué me dices?— Interceptó él.
—Pues vives en la misma casa que mi mejor amiga— Respondió con obviedad. —Con mucha razón te lo digo, además por qué no nos ayudas con el proyecto?— Sugirió mesando ambas manos entre sí. —Será divertido!—
En verdad, ese muchacho era la versión masculina de Kotoko, esa afirmación pasó por la mente de Naoki al ver con qué emoción expresaba sus ideas sin tener vergüenza del qué dirán.
—No es de mi interés participar en concursos de belleza— Respondió parcamente, meciendo la cabeza con ademán desinteresado.
—No seas aguafiestas, Naoki-kun— Hizo un mohín decepcionado con su actitud.
—De qué tanto hablan?— Kotoko irrumpió la conversación con aspecto curioso.
—De ti— Respingó Ryo arrugando la nariz. —De quién más?— Inquirió cruzado de brazos.
—No lo sé, dime tu— Dijo ella mordiéndose el labio inferior y moviendo la cabeza de un lado a otro en gesto burlón.
—Ya se que harás para el concurso— Expuso presuntuoso.
—Qué haré?—
—Cantar— Mencionó independientemente de lo que ella dijera al respecto.
—Eh?— Se le fue el aire del susto, los ojos a punto de salirse de sus orbes.
—Lo que escuchaste— Dijo motivado. —Con tu voz podemos competir en el área de talentos de la nominada— Explicó moviendo los brazos. —Siempre has pertenecido al grupo de coro, aunque lo mantengas en secreto, algún día tendrán que saber tus conocidos que sabes cantar—
Espera, qué? La mente de Naoki se había convertido en un hervidero de pensamientos confusos que tardaban su proceso de selección y eliminación; Kotoko sabe cantar? Con razón cuando la escuchó cantando "Vuelta por el universo" Realizó que su voz era suave e iba al compás de las palabras que se cantaban.
Se notaba que habían cosas que él desconocía de ella.
Suspiró abatido por no prestarle la debida atención a la chica que tanto quería y admiraba con recelo.
—Y tu crees que esta es la perfecta oportunidad para hacerlo?— Interrogó ella con un deje de duda. Ryo asintió. —Bueno, lo que tu digas— Accedió sin pensarlo.
Cómo es que accedió tan rápido? Sin mucho pensamiento, esa chica!
Naoki se tensó invisiblemente en la banca, empuñando las manos producto del mismo enojo. Él no quería que los demás supieran de ese talento suyo, de que vieran facetas nuevas que él sólo quería guardarse para no compartirlas.
Quiso romperle los dientes a Ryo, el origen de aquella desastrosa idea.
—Cómo accedes tan rápido?— Habló sin pensarlo. Los ojos de Ryo y Kotoko se posaron sobre él como águilas planteadas al ataque.
—Qué dices?— Dijo Kotoko interesada.
—Accedes rápido a sus sugerencias— Mencionó él desdeñoso. —Ni siquiera lo piensas con claridad, tonta—
—No le digas así— La defendió su amigo, tal como lo haría cualquier otro de los suyos.
—Para, Ryo— Ella alzó las manos en oposición. —Naoki-kun tiene razón— Le dio el beneficio de la duda. —No lo he pensando con claridad, y es más, no se si estoy capacitada para cantar, sabes?—
—Pero claro que estás capacitada para cantar— Resopló Ryo incrédulo. —Lo importante es la mentalidad— Apuntó su cabeza en señal de inteligencia. —Ten determinación!— Empuñó las manos al aire.
Ella lo observó unos segundos, pestañeando, colocando un dedo debajo del mentón significando que estaba pensando en aquello.
—Bueno, nunca he cantado en público así como así— Aclaró, alzando las cejas. —Siempre he pertenecido al grupo de coro desde el kínder, por eso sé cantar, pero hasta allí—
Él la miró, analizando en sus facciones finas alguna señal o respuesta a sus plegarias; necesitaba cerciorarse que ella no enseñaría detalles secretos a otra persona que no fuese él, mas sin embargo, sabía que las cosas quizás no irían al mismo paso que él deseaba, pero no perdía nada con soñarlo despierto.
—Pero, yo confío en Ryo— Aseguró moviendo la cabeza concordando con sus palabras. —Se que dice la verdad, y que quiere que yo gané el concurso del que Oba-sama me inscribió—
Naoki enarcó una ceja, cero convencido con la ridícula idea de exponer a Kotoko.
—Nomas no hagan el ridículo— Advirtió altisonante, apunto de levantarse de la banca, pero de una sensación lo invadió como si las agujas lo hubieran clavado en el sitio donde se encontraba, porque no ejercía movimientos para moverse de allí.
—Claro que no!— Ryo intervino completamente convencido en su "idea". Ella, mientras tanto, se puso a mecer su cabeza cercana al poste, pasando la yema de sus dedos entre su cabello, atravesando los contornos de su pelo que surcaba cauto de sus texturas.
La pulsión por tocarla le erizaba la piel hasta las mismas entrañas.
—Hm— Salió la voz casi sin vida de su garganta. La tenía seca, por el mismo estrés.
—Nos enfocaremos en Bunbury— Dijo Ryo con ambas manos plasmadas a la altura del pecho.
—Yo no escucho a Bunbury— Negó ella con la cara desencajada.
—Héroes del Silencio— Especificó haciendo entrecomillas con los dedos. —Tienen canciones tan poderosas como tu—
—Tampoco escucho Héroes—
—Pues los escucharás— Interrumpió sin tomar un no por respuesta. —Y tendrás que aprenderte las canciones de memoria—
—Pero!—
—Cero peros, Kotoko— Volvió a interrumpirla. —Las escucharás y harás lo que te diga, para que no dejemos cabos sueltos en el concurso. Tienes qué ganar—
—Cuál es el afán de ganar?—
—Te ganas un viaje a las aguas termales!— Respondió de inmediato.
—Qué?— Las orbes de sus ojos se abrieron de par en par. —Aguas termales?—
—Lo que escuchaste— Dijo dándose importancia. —Te ganarás un viaje para toda la familia—
La gota se había derramado del vaso… por supuesto que querría darles un viaje a él y a su familia como agradecimiento por dejarla vivir en su casa. Fácil de adivinar lo que debió de haber pasado por la mente de Kotoko que se iba iluminando conforme Ryo le decía el premio al primer lugar.
Era un bocón ese tipo.
