NOTA: One Piece no me pertenece, los personajes son creación de Eiichiro Oda.


Capítulo 1


En medio de una fogata en lo alto de una isla ubicada en el cielo, un grupo de piratas novatos se divertían.

Todos ellos estaban tranquilos en un ambiente familiar, a pesar de que solo unas horas antes estuvieron a punto de ser sacrificados, claro pese a que no fue hace mucho para Luffy ya era pasado, él hacía lo que quería y sus nakamas quienes a pesar de que solo llevaban unos meses con él y bueno en el caso de la recién llegada Robin solo unos días, todos habían aprendido que a veces a pesar de lo absurdo que sonara lo mejor era solo dejarse arrastrar por el huracán que era Luffy.

Y eran los Mugiwara, ellos hacían fiesta donde sea.

Todos fueron sometidos a un sinfín de sentimientos desde el mismo instante que en llegaron a Skypiea, la Isla del Cielo era una aventura tan única que las palabras no bastarían para terminar de describirla. Por lo que ahora sus risas y cantos era una manera de desahogar todo aquello a lo que estuvieron expuestos desde el principio; no había pasado mucho tiempo desde que abandonaron Arabasta y ya estaban de nuevo en medio de otra guerra civil, esta vez contra un absurdo sujeto con complejo de Dios. La fiesta fue una manera de recordar que no eran héroes, que solo eran personas normales con grandes sueños que buscaban proteger a su nueva amiga rubia Conis y devolver el honor a su también nuevo amigo Montblanc Cricket.

En fin, todos estaban disfrutando al cantar y beber el buen licor que Zoro había conseguido quien sabe dónde, la comida de Sanji solo lo hacía más disfrutable, incluso la preocupación de Usopp por el Merry había cesado un poco.

Cuando finalmente la gran fiesta había acabado y todos iban a dormir al capitán le dio un ataque de hambre, porque era Luffy y él siempre tenía hambre a pesar de que había comido solo unos minutos antes, por lo que el chico de goma termina despertando en medio de la noche.

—Comida... carneee~~ ¡Saaanji comida!—intentó que su rubio cocinero le hiciera algún aperitivo, palabra clave, intentó.

— ¡Cállate capitán de mierda!, acabas de comer —le dio una patada justo en el rostro— ¡Y no molestes a Nami-swan y Robin-chuan!— volviendo a acostarse tranquilamente, el cocinero decidió ignorarlo y volver a dormir.

—Caaarnee—murmuró un deprimido Luffy.

El joven de 17 años ya totalmente despierto no pudo simplemente quedarse allí y esperar a que su tripulación despierte, enloquecería sin tan siquiera lo intentara, por lo que empezó a vagar por los alrededores refunfuñando claramente molesto.

—Carneee—siguió lloriqueando y haciendo muecas de disgusto hasta que de pronto se detuvo al ver algo a lo lejos.

Una extraña criatura, Luffy no podía definir la especie, era una mezcla entre humano y animal. El aura mística y de grandeza lo despendía en todo su ser, uno simplemente no podía apartar la vista de encima.

Incluso alguien como Luffy, que normalmente no prestaba atención a nada que no sea su carne, sus nakamas o un escarabajo Hércules había quedado hechizado.

Por mucho que intentara no pudo dejar de observarla hasta que hubo algo más que captó su atención, una especie de bruma negra la estaba cubriendo, él notó que las grandes, coloridas y brillantes alas que la criatura poseía estaban siendo tomadas.

Ella estaba siendo esclavizada y Luffy no iba a permitirlo.

Nadie merecía perder su libertad.

El chico de goma se acercó, dejó su actitud infantil y ayudó a la pobre criatura a salir. Con sus manos desnudas tomó la oscura bruma la que irónicamente se sentía cálida en sus manos. Luffy no sabía realmente qué estaba haciendo pero misteriosamente su instinto o alguna especie de voz en su cabeza le decía exactamente lo que debía hacer.

Y Luffy siempre confiaba en su instinto.

—Ne ne criatura misteriosa únete a mi tripulación—unos hermosos ojos dorados se dirigieron a los suyos y así Luffy pese a que no escuchó realmente nada supo la respuesta—ya veo shishishi, es un pena. Sabes tienes unas hermosas alas, no deberías estar atrapada—cuando la liberó al fin le dio a la criatura una de las sonrisa más radiantes que tenía—ve y vuela.

Lo que Luffy no sabía era que la criatura que liberó era una muy valiosa, una que su amigo pelirrojo le mencionó hace ya muchos años pero que él había llegado a olvidar, se trataba de una Sognatori, una de las especies más misteriosas del mundo, que solo habitaban en las Islas del Cielo y las cuales tenían el poder de cumplir deseos a ciertas personas especiales que elegían y esta Sognatori nunca olvidaría a su salvador.

El futuro Rey de los Piratas y Capitán de los Sombrero de Paja, Monkey D. Luffy.


—No te preocupes Luffy—su voz se rompió levemente a pesar de sí mismo—no te dejaré morir.

Chopper estaba decidido a salvar a su capitán. El pequeño reno desde su lugar en la enfermería podía escuchar los gritos de batalla de Zoro y Sanji, las órdenes de Nami, en fin los escuchaba a todos, incluso creyó escuchar a Jimbe pero era imposible, el gyojin estaba en el mar tratando de alejar a los enemigos que los habían seguido.

Ellos tenían que escapar, debían salir de Wano a como dé lugar.

Tenían que llevar a Luffy a algún sitio en el que pudiera estar a salvo y luego de alguna manera darle la noticia.

¿Cómo se supone que le dirían que su otro hermano había muerto?, Chopper quería tirarse al suelo, hacerse una pelota y llorar por horas solo de imaginar el dolor al que Luffy sería sometido una vez que se enterara que Sabo había muerto.

Que los revolucionarios se infiltraron a la Reverie para salvar a su camarada y que fueron descubiertos. Que intentaron matar a Dragon y que Sabo tomó su lugar.

Que su hermano murió en lugar de su padre.

Él no tenía idea de cómo reaccionaría Luffy ante esto.

Y ahora ellos estaban aquí, huyendo de Wano, tratando de salvar sus vidas de la furia de dos Emperadores. Chopper esperaba que Law estuviera bien en algún lugar, pero en este momento su trabajo era mantener con vida el cuerpo de su capitán; Luffy que se había destruido a sí mismo para protegerlos de la furia de Kaido y que de alguna manera lo logró, junto a Law y Kid derrotaron al Yonko pero eso no fue suficiente. No cuando una igual de furiosa Big Mom venía tras ellos, no cuando los miles de piratas bajo el mando de Kaido querían sus cabezas. Fue allí donde encontraron a un inesperado aliado.

El 2º hijo de la Familia Charlotte, Charlotte Katakuri.

El Comandante Dulce les abrió un camino y gracias a él pudieron escapar, Jimbe llegó después y todos juntos a bordo de su maltratado Sunny partieron del lugar.

En los inmensos mares del Nuevo Mundo los Mugiwaras luchaban por sus vidas con todas sus fuerzas.

En la cubierta Nami estaba gritando órdenes mientras los dirigía en los indomables mares del Nueve Mundo, en el interior estaba desesperada pero salvar a sus nakamas era más importante.

Zoro luchaba furioso. Se pasó dos años entrenando con su mayor rival, se humilló y suplicó, lo hizo todo para volverse más fuerte y poder ser de ayuda para su capitán pero a la hora de la verdad no era más que un inútil; no pudo hacer nada contra Kaido y tuvo que quedarse allí como un idiota mientras veía a Luffy destrozar su cuerpo en un intento de protegerlo. El recuerdo bastaba para llenarlo de impotencia.

Por los gritos de furia del estúpido cocinero dedujo que por una vez se sentían de la misma manera.

Robin quería llorar pero se dijo a sí misma que no era tiempo, ya luego tendría oportunidad de lamentar la perdida de sus amigos revolucionarios, ahora ella tenía que ser fuerte. Por cada Mugiwara tendría que serlo.

Franky corría por todo el lugar mientras reparaba al Sunny, su barco quería luchar y llevarlos por todos los mares y él se encargaría de que sucediera 'Luffy-bro tienes que ser fuerte' esta vez el ciborg no iba a llorar. Brook peleaba con todas sus fuerzas, él no estaba dispuesto a perder a su tripulación, no otra vez.

Usopp lloraba y gritaba al mismo tiempo mientras derriba a sus enemigos por todas partes, no podía soportarlo, cuando la noticia de Sabo llegó a él las lágrimas lo abordaron, lloró, lloró y lloró, '¿por qué la vida se empeñaba en lastimar a Luffy?'

Jimbe sentía un enorme pesar al pensar en su nuevo capitán, recordaba a Luffy ante la muerte de Ace, el gyojin solo deseaba que toda esta pesadilla acabase pronto.

Después de horas los Sombrero de Paja finalmente lograron escapar, ahora todos estaban sentados cada uno lleno de heridas nuevas y ninguno se salvó de la obtención de cicatrices. Como si se tratara de alguna clase de acuerdo terminaron frente a la sala de enfermería, haciendo guardia y esperando la recuperación de su capitán, entonces Chopper salió y todos le dirigieron la mirada, pequeño reno creyó ver los signos de interrogación en la cabeza de todos sus nakamas y sí, incluso en Robin.

Él suspiró.

—Luffy está estable…—frunció el ceño—pero no sé si vivirá mucho tiempo si sigue de esta manera.

Las caras de Usopp y Nami se deformaron, los demás se tensaron visiblemente.

— ¿Qué quieres decir?—preguntó finalmente Zoro.

—Cada marcha le hace perder años de vida, una vez me contó que en Impel Down se sometió a alguna especie de tratamiento especial de Emporio Ivankov que también le quitó años de vida, estuvo expuesto a una cantidad enorme de venenos al enfrentar a un hombre venenoso también y—apretó las pesuñas y sus amigos bajaron la mirada—lo que hizo hoy ante Kaido… no sé cuánto más soportará el cuerpo de Luffy a este paso.

Todos se estremecieron ante ese deplorable panorama.

Estuvieron en silencio por varios minutos, las palabras del joven doctor todavía pesaban en sus mentes, se dieron cuenta entonces del sacrificio enorme que Luffy hacía en cada batalla para protegerlos, sabían lo protector que era su intrépido capitán pero nunca llegaron a dimensionar todo lo que él realmente hacía por todos ellos.

Y además estaba aquello…

—Alguien tendrá que decirle a Luffy-san—y fue Brook quien rompió el silencio.

La muerte de Sabo, ellos todavía tenían que decírselo.

—…Sé que somos piratas…—comenzó entonces Usopp—pero Luffy… Luffy no merece pasar por esto ¡Maldición!—golpeó el suelo de pura frustración.

Y una brisa sopló, una luz apareció, el Thousand Sunny en la oscuridad sucumbió.

Ella finalmente estaba ante ellos.

La Sognatori venía a devolver un favor.

Ellos sorprendidos al principio lucharon pero fue inútil, después de conocer la situación discutieron por un rato, hubieron distintas reacciones hasta que finalmente los Sombrero de Paja tomaron una decisión…

—Lo haremos—habló Zoro en representación de todos.

Ella los miró fijamente por unos segundos.

— ¿Están seguros?, aquello que pierdan no será devuelto jamás.

—Esta vez es nuestro turno—dijo Jimbe—es hora de que nosotros protejamos a Luffy-kun.

Una mirada decisiva se posó en los ojos de cada Mugiwara y la mística criatura dio su aprobación 'son una gran tripulación, no, más bien son una gran familia'.

—Hay algo que desean que él sepa, algún mensaje.

Ellos se miraron por unos segundos.

—Solo dígale ''Capitán de mierda recupera a tu hermano y asegúrate de no morir''—Sanji inhaló su cigarro al terminar de decirlo. Sus nakamas estuvieron de acuerdo con el mensaje.

—Muy bien—ella se elevó—que así sea…

Y el mundo se detuvo.