Trastabilló cuando una oleada de aplausos irrumpió contra su calma.

Se dio cuenta que se había perdido entre sus propias sensaciones al oírla cantar, a lo que trató de recobrar la normalidad en su forma de sentarse antes de ser notado por alguien.

Kotoko dio una reverencia en agradecimiento por los aplausos, sonriéndole a cada uno que aplaudía sin cesar.

Al terminar, corrió en dirección suya, algo que no creyó posible.

—Qué te pareció?— De inmediato dejó ella caer una mano encima de la de él, provocando que éste abriera los ojos esparciendo las orbes de sus ojos castaños al punto de amenazar con salirse de su posición, su corazón desbocó de su pecho en un salto violento, y una sacudida de sensaciones invadió su cuerpo en cuestión de milésimas de segundos. La miró de reojo, paralizado por la emoción.

Kotoko hizo lo mismo, lo observó hasta captar lo que había hecho con él.

Zafó su mano, dejando caer la quijada de la vergüenza, negando con ambas manos al aire que fue un error; error, se dijo él, no haber aprovechado la oportunidad de coger su mano.

—Lo siento!— Exclamó alarmada, sacudiendo la cabeza. Un leve sonrojo apareció en sus mejillas sonrosadas en un color rosado ligeramente pálido que alcanzó a percibir en su pesar. Ella había tenido una reacción diferente a las anteriores… —Fue inconsciente— Se excusó diciéndole esa oración una y otra vez hasta hartarlo.

—Ya basta!— Irrumpió alzando la voz autoritario. —Con una sola vez es suficiente— Frunció el ceño tratando de atar cabos con la reacción de Kotoko que lo hizo sentirse ilusionado de alguna manera. Sí había esperanza para él.

—Eh, sí— Musitó ella recobrando la cordura.

Pasaron unos segundos que para él, fueron incómodos, mas desconocía si para ella fueron igual de incómodos o sólo un tiempo para analizar la situación que provocó inconscientemente, si es que el caso iba por ahí.

—En fin— Kotoko habló, alejándose unos centímetros de él. No se necesitaba ser idiota para entender que ella estaba incomodada, o mejor dicho, perturbada por su acción. —Qué te pareció la sesión?— Preguntó soltando una risa nerviosa.

Él arqueó las cejas, mirándola de reojo demostrando su impetuosa actitud que irremediablemente se había quedado fijada en la banca. Se sentía tomado por sorpresa, pero consciente de lo que sucedía alrededor.

—Nada mal— Reparó en seco.

—Qué bueno— Suspiró.

Sus miradas volvieron a cruzarse simplemente por inercia, dudando si hablar o quedarse callado, aun cuando desconocía qué hacer en una situación de ese calibre. Era como si le ponían un problema en frente y no había manera de tratarlo mas que inmiscuirse en las entrañas de su mente a tal grado que lograra algún tipo de introspección que le permitiera decir algo coherente.

Pero, ella se veía tan linda, y él tan torpe para el amor. Quiso darse una bofetada en ese sentido en que ella esperaba una reacción de su parte, cosa que no fue así mas que puro silencio.

El celular de Kotoko sonó desde el bolsillo de su pantalón vaquero al timbre de la canción "Secuencia inicial" de Soda Stereo. Le hizo señal que contestaría la llamada, a lo que él asintió.

—Mándeme— Atendió el celular en tono brusco. —Ah, sí Ryo—

Naoki rodó los ojos mientras apretaba los labios del coraje; ese amigo le fastidiaba con sólo escuchar su nombre.

—No podrás?— Cuestionó ella angustiada. —Bueno, entiendo si no puedes acompañarme— Repuso segura, sentándose en una mejor postura dándole un aire relajado. —Puedo ir sola, sin problemas— Movió la mano en aire desinteresado como si no le hubiera importado.

En cambio, Naoki sintió interés en la conversación, sobretodo en la oración 'puedo ir sola' y a dónde pudiera ir sola?

—Diviértete, adiós!— Colgó el celular.

Al guardarlo en el bolsillo del vaquero, hizo su cabello hacia atrás en ademán de prepararse para marchar al supuesto destino al que iría. Se puso de pie en resorte dando un salto adelante con ambos pies.

—A dónde vas?— Interrogó antes de que ella pudiera marcharse; todavía no se encontraba dispuesto a separarse de ella tan pronto. Kotoko se detuvo, frenando su próximo movimiento, suscitando en Naoki una sensación de alivio notando que ésta lo había escuchado.

—Al distrito Shibuya— Respondió sorprendida, alzando un dedo en dirección a la salida de la escuela. —Por qué?— Quiso saber, recuperándose de su repentina pregunta.

—Te acompaño— Se ofreció luciendo desinteresado en su tono de voz, mas sin embargo sus acciones demostraban lo contrario. —No tengo nada más qué hacer y no tengo ganas de ir a casa tan temprano— Dijo quejumbroso, metiendo ambas manos a los bolsillos del pantalón.

Ella le dirigió una mirada escrupulosa, colocando un dedo debajo del mentón indicando que estaba pensando; en lo que él, muy desesperadamente esperaba su respuesta.

—Bueno, puedes venir— Aceptó esbozando una sonrisa complaciente.

Esa era la respuesta que quería.

.

.

.

.

P.D. Ustedes que creen? Al parecer Kotoko ya se está enamorando de Naoki! Y él que ni lo entiende en toda su extensión, pero no importa, ya empieza a haber una mayor conexión entre ellos que ni siquiera Kin-chan o Matsumoto pueden intervenir.