—No estoy entendiendo— Musitó él debajo de su aliento, sintiendo que sus manos temblaban, su corazón latía con la velocidad de un rayo y su mente maquinaba pensamientos disparados volando por los confines de su cerebro prodigioso.
—No entiendes lo que trato de decir?— Dijo ella incrédula. Él negó.
Ella suspiró, bajando los hombros.
—Somos amigos, Naoki-kun— Aclaró seriamente. —Y como los amigos que somos debemos contarnos todo—
Ah… suspiró abatido. Amigos, eh? Por qué debería ella de enamorarse de él si había mejores candidatos para ella que él?
Dejó caer los hombros, sintiendo una sensación apesadumbrada asentarse en la boca del estómago.
—Amigos…— La frase se le salió de la boca pendiendo de un hilo demasiado delgado que amenazaba con romperse ante la más leve fricción que se le pusiera.
—Si somos amigos, no?— Interrogó ella. —O somos algo más que amigos?—
Quiero ser más que amigos, repuso él en su mente.
—Para ti, qué es ser más que amigos?— Devolvió la pregunta, en tono hosco.
Kotoko le dirigió la mirada, frunciendo el ceño.
—Pues ser novios, no?— Repuso ella, incómoda. —Tomarnos de la mano, abrazar, y…— La vio sonrojarse de las mejillas. —Besar—
—Tu quieres eso?— Habló sintiendo que el corazón lo amenazaba con estallar. Reflexionando en que si no descubría lo que sucedía en la mente de Kotoko, jamás llegarían a ser novios. —Quieres que nos tomemos de las manos, que nos abracemos, y besemos?—
—No lo sé— Desvió la mirada, luciendo confundida.
—Sientes cosas por mi, Kotoko?—
Sabía que la estaba acorralando, y que quizás ella lo odiara por eso, pero él necesitaba confirmar los sentimientos de Kotoko a como diera lugar.
—No lo sé— Volvió a responder.
—Te imaginas que nos tomamos de las manos?—
—Yo no… no lo sé— Parecía una niña indefensa, respondiendo de esa manera.
—Quieres que esas cosas sucedan entre nosotros?— Interrogó ansioso por saber. —Porque yo no— no tengo inconveniente con eso.
—Basta!— Kotoko golpeó la mesa con ambas manos abiertas, causando un sonido estrepitoso. Los clientes se quedaron pasmados, al igual que Naoki. —Cállate, Naoki!—
Acababa de decir su nombre sin usar el honorífico.
—Koto—
—No hables más!— Gritó frustrada, agarrándose de las orejas. —No quiero escucharte—
—Pero—
—Cállate, Naoki!— Gritó sin despegar las manos de sus orejas, enojada. —Cállate de una buena vez!—
El silencio del restaurante lo paralizaba, y pensando en ello, se dio cuenta que había ido muy lejos con sus preguntas con la intención de querer conocer los suyos, pero lo hizo de la manera incorrecta.
Naoki no se hallaba en posición de hablarle, siquiera de tocarla. En este caso, se merecía una bofetada por su comportamiento inmaduro.
Observó las facciones de Kotoko decaer, viendo cómo cambiaba su siempre seguro semblante a uno que expresaba resentimiento y dolor; sus ojos se cristalizaron, su boca temblaba y su cuerpo entero también.
Se lamentó el resto cuando la vio salirse corriendo del restaurante, tomando su mochila de la silla de golpe.
Soy un idiota! Se maldijo, dejando el dinero de la comida que aun no llegaba y saliendo detrás de ella.
—Kotoko!— La llamó, viendo que se alejaba de él. —Espera!— Exclamó tratando de retenerla.
Ella seguía caminando a paso firme en la banqueta.
—Aguarda!— Decidió correr hacia ella.
En cuanto la alcanzó, la retuvo del brazo, sacudiéndola para que ésta no se fuera de su vista. La sintió estremecerse, abrazándose a sí misma mientras temblaba de los hombros.
—Kotoko— Dijo su nombre en voz baja, queriendo sonar sutil a sus oídos. —No fue mi intención hablarte de esa manera— Explicó, pero ella lo detuvo, levantando la vista hacia él.
—Por qué lo hiciste?— Preguntó con la voz quebrada. Naoki sintió que su corazón se agrietó al verla dolida, y más porque él tenía la culpa de que ella estuviera llorando.
—Yo quería saber tus sentimientos— Respondió, desviando ligeramente la mirada de la suya, ocultando en sí lo que en verdad quería transmitir. La vio zafarse de su contacto, en defensa propia.
—Mis sentimientos?— Preguntó incrédula, respirando hondo. —Por qué?—
Porque me gustas, pensó.
Pero, lo que salió de su boca fue puro mutismo. No tenía el valor de confesárselo, de decirle que la quería, aun cuando ella lloraba.
Parecería un aprovechado si le dijera sus verdaderos sentimientos.
—Naoki-kun?— Kotoko dijo su nombre provocando en él una sensación benevolente. Se le erizaba la piel cuando ella decía su nombre con la voz baja.
—No fue mi intención— Repitió la oración, a falto de qué decirle.
—Hablaste como si supieras todo de mí— Le dijo cauta, dejando caer los brazos a los costados.
Quiso decir algo, pero no hallaba las palabras para describir su pasada conducta.
—Cuando no sabes nada— Sentenció.
—Entonces dime, qué es lo que no se— Demandó saber, alterándose consigo mismo. Con su propia estupidez. Kotoko se pausó, perpleja. —Qué es lo que no se?—Repitió, acercándosele.
La vio meditar sobre su pregunta, colocando un dedo debajo del mentón, frunciendo el entrecejo.
—Tengo miedo de volverme a enamorar— Confesó bajando el dedo del mentón, simultáneamente el charco de lágrimas contenidas de sus ojos simbolizaban su lucha interna. —Me da miedo volverme a enamorar y que me rompan el corazón—
Naoki se quedó sorprendido por su confesión, aunque en parte deducía que esa podía ser una de las varias razones por las cuales ella se rehusaba a tener novio, pero ahora que la escuchaba con claridad, pudo saber que él estuvo equivocado en haberla acorralado.
Fue un completo idiota.
—Keita me rompió el corazón— Siguió hablando, bajando la mirada hacia el parque que ambos se dirigían en cuanto ella comenzó a caminar. Él, obviamente iba detrás suyo como un águila. —Pero primero me rechazó cuando le di la carta de amor, pero al poco tiempo se arrepintió de haberlo hecho— La vio coger aire antes de seguir hablando. —Y me dijo que sí le gustaba yo, pero me rechazó en ese momento por la misma sorpresa de que mi confesión había sido muy precipitada, y me pidió ser su novia— Sonrió nostálgica. —Fuimos pareja por seis maravillosos meses, pero esa felicidad no duró tanto como creía que iba a durar— Bajó la cabeza, recogiendo su cabello llevándolo para atrás de los hombros. —Rompió conmigo frente a todos, luego al día siguiente desapareció y no supe más de él—
Naoki estaba paralizado de la misma impresión. Ese vil hombre la hirió cuando ellos aún no se conocían.
—No sabía— Masculló en un soplo de aire.
—Me dijo que yo era una mujer fea— Confesó ella con severo resentimiento. —Que yo era demasiado infantil para andar con alguien como él, y que mi cabello pelirrojo me hacía ver como una fácil—
Es un maldito! Exclamó en su mente, rabiando por dentro.
Kotoko una mujer fea? Si ella era muy linda a sus ojos.
—Pero, se que no soy una persona fea— Las lágrimas habían parado de derramarse por sus mejillas. —Aun así, me teñí el cabello a negro para así no acordarme de sus palabras— Asintió para sí en recordatorio de aquellos acontecimientos. —Yo creo que fue la mejor decisión que pude haber tomado en ese entonces, porque teñirme el pelo a negro fue un riesgo que quise tomar y hasta la fecha no me arrepiento de haberlo hecho— Aseguró, recuperando el color de su tez blanca, y sus facciones tristes empezaron a cambiar.
—Te teñiste el pelo por su culpa?— Cuestionó él, sabiendo que encontraría una de las respuestas que tanta intriga le causaban. Él, estaba consciente de la situación en la que sometió a Kotoko a revivir, pero igual él quería ser alguien en que Kotoko pudiera confiar a toda costa.
—Sí— Asintió, apretando los labios en sintonía con su pregunta. —Es curioso, no?—
—No parece— Opinó.
—Pero, me ayudó a superarlo— Sonrió complacida. —Fue mucho más fácil salir adelante—
—Y él te dio tu primer beso?— Irrumpió con la voz hosca.
—Em, sí— Asintió incómoda. —Fue al poco tiempo en que comenzamos a salir, él me besó cuando ganamos el partido de basquetbol del campeonato de invierno—
No quería tantos detalles, refunfuñó en su cabeza.
—Pero, lo quieres no?— Preguntó sonando esperanzado, a pesar de que su voz siempre salía monótona. —Sigues sintiendo cosas por él, no es así?—
Ella se paró, deteniendo el paso.
—No— Respondió en tono molesto. —Él no se merece que lo siga queriendo!— Empuñó las manos. —Deje de quererlo hasta hace poco—
Hace poco? Qué habrá detonado para que ella dejara de quererlo?
Su curiosidad estaba brotando a borbotones, ansioso de obtener la información necesaria sobre la vida de Kotoko.
—Tienes cara de querer saber el motivo— Opinó ella, cabeceando hacia adelante. Ella solía ser acertada en deducir lo que pasaba por su mente. —Si te lo digo, no le dirás a nadie?— Cuestionó esperanzada.
—Por qué he de decirle a alguien?— Inquirió subiendo el mentón, aparentando estar ofendido. —Dímelo—Ordenó.
—Creo que me gusta alguien— Confesó juntando ambas manos, avergonzada. Vio que sus mejillas se sonrojaron, y su voz sonó chiquita.
La vio tan indefensa que su estático cuerpo vibró y estremeció.
—Qué?— Se le nubló el cuerpo por completo.
—No estoy muy segura del todo— Aseguró asintiendo la cabeza. —Pero, creo que sí me gusta alguien— Se encogió de hombros, levantando la vista segura.
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P.D. El capítulo está intenso, pero quise hacerlo así porque sentía que no le ponía mucho drama porque le agregaba puro humor y la trama probablemente no iba a ningún lado, entonces un poco de drama y confesiones personales para que todo sea más eficiente.
Ojalá y les haya gustado, pueden dejar sus comentarios, sino disfruten la lectura.
