Capítulo 6

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Su instinto protector lo dominó por completo, el joven de goma ni siquiera podía explicar qué lo instaba a actuar de aquella manera, pero no pudo soportarlo. La simple imagen de Ace sonriendo junto a Teach le parecía repugnante, tanto que no pudo más y en un instante Luffy estaba a punto de asesinar a Barbanegra, al siguiente el que estaba contra la pared siendo sujetado con fuerza era el Capitán Mugiwara.

Sujetado contra la pared por un Ace tan furioso como dolido, un Ace destrozado por dentro.

El pecoso realmente no lograba entenderlo, cómo pudo ocurrir algo así, por qué su hermano, su persona más valiosa, intentaba matar a su nakama, a su amigo, a una de las personas que lo habían aceptado. Su corazón dolía tanto que le quitaba el aire.

—Luffy, ¿por qué? — no pudo evitar que su voz se rompiera al pronunciar aquello. No quiso, pero la traición se reflejó en su mirada.

La última persona de la que lo hubiera esperado, su Luffy lo había traicionado.

El menor se estremeció ante eso, la mirada de Ace fue como una puñalada, quiso protestar y explicarle sus motivos, pero, ¿cómo explicar algo que ni él mismo entendía? Lo único que sabía era que debía matar al otro sujeto, que debía proteger a Ace, porque... porque..., Luffy gruñó con frustración, no lograba recordar, sentía que algo le faltaba, como si le hubieran arrancado una parte de sí mismo.

Y Luffy siempre sería Luffy, tal como se lo había dicho a Arlong hace mucho tiempo, él no sabía navegar, cortar, cocinar, ni mentir, para eso tenía a sus nakamas.

Pero Usopp no estaba allí, por lo que no quedó más opción que la verdad.

—No lo sé—apretó los puños mientras intentaba no prestarle atención a la mirada decepcionada de Ace y a que el calor estaba más intenso. El pecoso empezaba a perder el control de sus llamas— solo sé que tenía que matarlo, ese hombre debió morir.

El puñetazo que recibió le dolió más que nada en el mundo.

Desde el suelo, Teach presenció el espectáculo. Nadie notó el brillo intenso en sus ojos ante aquella imagen.

Los demás piratas presentes en el lugar enfurecieron, el muchacho desconocido no solo había tratado de matar a uno de sus preciados hermanos, sino que también había lastimado a Ace, a su nuevo hermano menor.

Para nadie era un secreto que esos dos tenían una historia, no sabían de qué tipo, pero estaba claro que se conocían de antes y que al menos para Ace era alguien muy preciado.

Marco empezó a moverse, un instinto protector, que solo era comparable al del mismo Luffy, lo invadió por completo y simplemente no pudo contenerse, entonces una mano en su hombro lo detuvo. El Comandante de la Primera División de los Piratas de Shirohige giró el rostro con molestia para pedir que lo soltaran, cuando la expresión de Thacth lo detuvo de golpe.

Seriedad, no era una palabra que pudiera relacionarse con el cocinero, pero en ese momento no había una que lo definiera mejor. El Comandante de la Cuarta División negó con la cabeza y se mantuvo firme.

—Déjalos Marco, Ace necesita esto.

—¿Me estás diciendo que Ace necesita que le rompan el corazón-yoi?—le espetó molesto—No estoy ciego, no sé quien sea ese muchacho, pero está claro que es importante para él.

—Algunas heridas necesitan abrirse para cicatrizar, hermano.

— ¿De qué hablas Thacth?—Marco seguía molesto, aunque se había tranquilizado lo suficiente como para que su voz y su expresión recuperaran la indiferencia que siempre portaba.

A su alrededor los demás hijos de Barbablanca ya habían rodeado a los pelinegros, separándolos y llevando al Capitán Mugiwara, quien ni siquiera se molestó en defenderse, hacia un calabozo, en el cual lo mantendrían apresado. El pecoso observaba todo sin expresión.

—Estoy seguro de que ya habrás notado que Ace, pese a que era notablemente más feliz con nosotros, no ha estado siendo del todo sincero—Marco asintió, lo había notado ya desde hace mucho tiempo— el mocoso es fuerte y orgulloso, pero no olvides que es solo un muchacho de 19 años, no sé qué nos ha ocultado pero debe ser algo grande. Estaba empezando a preocuparme hasta que ese muchacho apareció en el barco.

— Qué dices Thacth, tú..

—Déjame terminar, hermano—el fénix guardó silencio—. Nuestro hermano menor solo ha mostrado su verdadera cara con ese muchacho, quizás ahora esté sufriendo, pero es real. Con ese chico abordo logramos ver al verdadero Ace, sé que estás furioso por lo de Teach, pero observa a oyaji, él tampoco ha actuado como normalmente lo hace ante aquellos que atacan a sus hijos.

Los ojos de Marco se abrieron con sorpresa al notar que Thach tenía razón. Había estado tan molesto que ni siquiera lo notó. Rápidamente volteó a ver a su padre y, por una vez en su vida, el fénix no logró identificar su mirada.

-SEGUNDAS OPORTUNIDADES-

El viento besaba su rostro, mientras al mismo tiempo secaba sus lágrimas, Robin no pudo evitar emocionarse al volver a su tierra, a su amada Ohara.

Desde su llegada, la arqueóloga había pasado mucho tiempo rememorando muchas cosas, caminó por el lugar absorbiendo todo cuanto pudo, el cielo, la tierra, el mar, la gente. Ella amaba tanto este lugar que tan solo respirar su aire la había llenado de gratitud hacia esas criaturas.

Ante ese pensamiento el rostro de la Sognatori brilló en su mente, ese ser casi divino les dio una oportunidad y los Sombrero de Paja no dudaron en aprovechar la situación...

Tienes un alma noble Tony Tony Chopper, pero no hay nada que puedas hacer.

— ¿Cómo...?

—Ya lo dije, yo lo sé todo. Así como también sé cuál es el deseo que se encuentra en lo más profundo del corazón del humano Monkey D. Luffy.

—Un deseo de Luffy-san—Brook tenía un aire pensativo—podría ser... ¿Ace-san? —todos los Sombrero de Paja miraron bruscamente a Brook, él solo soltó su clásica risa—Yohohoho es solo que yo daría todo por volver a ver al Capitán Yorki y mis antiguos nakamas, estoy seguro de que Luffy-san también desea volver a ver a su hermano.

—Pero Sabo también... —comenzó Usopp.

—Luffy-san no lo sabe—el francotirador bajó la cabeza ante eso.

—Entonces—Zoro habló con el ceño fruncido— ¿revivirás a Ace?

—No, hay cosas que ni siquiera nosotras podemos hacer.

— ¿Y qué es lo que planeas hacer?—Sanji también fruncía el ceño.

—No puedo revivir al humano de nombre Gol D. Ace—Jinbe quiso corregirla, decirle que era Portgas, pero al final decidió callar—ni siquiera las Sognatori podemos burlar a la muerte, sin embargo sí puedo hacer otra cosa, puedo llevarlo al momento, justo a tiempo como para evitarlo, pero el tiempo también es difícil y no podré hacerlo sin un pago, sin un intercambio equivalente.

Robin fue de las pocas que entendió todo lo dicho por la criatura.

— ¿Qué le quitarás a Luffy?—su voz sonó un poco dura— ¿qué es lo suficientemente valioso como para dejarlo viajar en el tiempo?

En un segundo la tensión se multiplicó por mil.

—Sus recuerdos, todo lo relacionado con el humano llamado Gol D. Ace desaparecerá de su memoria para siempre.

—No—en la voz de Zoro y en todo su cuerpo se podía notar su instinto asesino, tan intenso y poderoso como su instinto protector, su lealtad absoluta—no te permitiré acercarte a él, si quieres los recuerdos de Luffy tendrás que pasar por sobre mi cadáver.

En cuestión de segundos los Sombrero de Paja en su totalidad se encontraban en posición de batalla.

La criatura los observó en silencio.

—Humanos, que criaturas tan extrañas—ladeó la cabeza—hacen tonterías por razones inexplicables, pero eso los hace interesantes...

Ella levantó una mano, todo acabó en ese instante, todos cayeron, simplemente no tenían oportunidad ante ella, pero eso no significaba que se rendirían tan fácilmente. Aunque les costara la vida, no entregarían a su capitán.

Al ver la determinación tan sincera expresada en cada uno de sus gestos, al ver como cada uno, ya sea temblando o prácticamente arrastrándose volvía a levantarse, al ver tal muestra de lealtad, algo dentro de la mística criatura se conmovió. Recordó la forma tan noble con la que el joven de goma la había salvado y tomó su decisión.

—Existe una forma— dijo con su solemne voz y todos los Mugiwara callaron y la observaron con expectación— necesito recuerdos para llevarlo al pasado, eso es lo único lo suficientemente valioso como para hacerlo..

—Pero... —Zoro era incapaz de callar, su preocupación por su capitán era más fuerte que él, los demás asintieron, se sentían de la misma manera.

—Si ustedes me pagan en su lugar, podría hacerlo.

El silencio volvió a invadir el barco.

—Quieres nuestros recuerdos— dijo Nami con voz queda, no fue ninguna pregunta.

—Un recuerdo valioso de cada uno de ustedes, si me otorgan eso puedo permitirle al humano llamado Monkey D. Luffy cumplir su preciado deseo.

Nadie dijo nada, para ellos todo era claro, Luffy valía más que cualquier cosa, incluso que sus recuerdos.

Es la única manera se dijo Robin, con el dolor en su pecho caminó hacia el lugar en el cual se encontraba su madre y la observó desde lejos, Nico Olvia acababa de llegar a Ohara, el infierno pronto comenzaría.

Sin poder evitar derramar lágrimas expresó.

—Te amo madre y lo siento— su voz se rompió y ella reprimió con fuerza un sollozo— Luffy vale esto, él vale cualquier cosa y no puedo olvidar a Saúl, eso me volvería loca. Sé que en mi lugar harías lo mismo... adiós...

Y la madre desapareció de la mente de la hija.

"...Un hombre muere cuando es olvidado..."

Nico Olvia, murió.

-SEGUNDAS OPORTUNIDADES-

Al mismo tiempo, en medio de un calabozo, con las manos esposadas con Kairoseki y con los ojos repletos de lágrimas Luffy despertó.

—Ace...hermano... — fue todo lo que dijo.