La veía y no evitaba pensar: Quién es el chico que le gusta?

Quién habrá sido el que se ganó el corazón de Kotoko?

De seguro, no era él, aunque todo indicaba que quizás ella lo tenía en la mira como un candidato ideal, no obstante, no dejaría que el hombre que le gustaba a Kotoko le quitara los deseos de conquistarla, asimismo él se mantendrá firme en su meta.

Nada ni nadie le ganaría el corazón de Kotoko. Jamás.

—Onee-chan— Yuuki le habló a Kotoko en señal de complicidad.

—Qué sucede, Yuuki-kun?— Kotoko se agachó para escucharle.

Naoki los vio susurrarse, para después reírse con ganas, poniendo sus manos detrás de sus bocas. Se les veía muy animados, detalle que le molestaba furtivamente, hasta decir que era una sensación frugal.

Un apretón surgió en la boca del estómago, enrollándose como una enredadera.

—Te parece si vemos la siguiente película?— Le preguntó Kotoko a Yuuki con cierta emoción presente en su voz.

Yuuki asintió.

—Cuál de las dos?— Ella cogió ambas películas de su mochila, y las enseño a la altura de sus hombros para que los dos hermanos la vieran.

Las películas eran: "El extraño mundo de Jack" y "El jorobado de Notredame". Un contraste un tanto extraño, puesto a que eran dos películas de distinto género, pero a pesar de ello, a Kotoko parecía darle igual.

—Yo digo que veamos la primera— Sugirió Kotoko, riéndose de nervios. —Porque la segunda es fuerte para Yuuki, aunque sea para niños—

—Entonces para qué la trajiste?— Inquirió Naoki.

—Porque Yuuki-kun me la pidió— Respondió Kotoko, obviando.

—Eh…—Yuuki se ruborizó de las mejillas, ocultándose detrás del hombro de Kotoko, donde Naoki alcanzó a percibirlo por el rabillo del ojo, dirigiéndole una mirada pulverizante. Cómo su hermano se atreve a tocar a Kotoko de esa manera?.

—Ah, cierto— Kotoko espetó apuradamente. —Continuemos con la tarde de películas— Se le escapó una risita de nervios y se paró a poner la película de "El extraño mundo de Jack".

—Algo traes entre manos?— Naoki se irguió a susurrarle a Yuuki aquella frase.

—Qué?— Yuuki palideció en cuestión de segundos, en los que balbuceó bajo su aliento. —No, para nada— Forzó una sonrisa liviana. Esto a Naoki lo dejó cero convencido con lo que ocurría entre su hermano y Kotoko, y causarle gusto estaba lejos de ser una buena sensación.

—Todo bien?— Kotoko preguntó, ojeándolos risueñamente. Ambos asintieron desligados de toda conversación. —Por cierto, casi me quedo sin bicicleta— Comentó ella.

—Y eso?— Interrogó Yuuki, extrañado.

—No se— Respondió ella, poniendo un dedo debajo del mentó, asintiendo. —Fue muy extraño, porque el freno no servía cuando intenté parar en el alto de la calle, y me fui de frente— Hizo señal de irse para adelante con la mano derecha. —Los carros me pasaron rozando— Ella movió su cuerpo en aire de esquivar. —Hasta que estuve a punto de estrellarme contra un árbol, me lancé al cemento con todo y la bicicleta, así aplastándome el abdomen; ¡fue increíble!— Exclamó efusiva.

—Cómo puedes decir que es increíble?— Inquirió Yuuki, presuntuoso.

—Porque nunca me había pasado algo de esa magnitud— Respondió con los ojos saltones. —Al principio pensé que mi bicicleta estaba en perfectas condiciones, pero vi que no era así, por lo que sucedió con ella—

Naoki no sabía si sentirse bien porque no le pasó nada, o preocupado por su bienestar. En fin, todo lo que estaba relacionado con Kotoko le causaba extrema preocupación, sin lugar a dudas.

—Tu crees que sea sólo por eso?— Cuestionó Yuuki, aun interesado en el tema. —Me refiero a que si crees que te manipularon la bicicleta para que no participaras en el concurso—

—Es la suposición a la que yo llegué— Resopló Kotoko, abriendo los brazos. —Yo creo que es de esa manera, porque me han estado etiquetando por tener el primer puesto en las votaciones del concurso de belleza—

Naoki sintió incomodidad al pensar en aquello, como si una opresión en el pecho lo sometería a un objeto de tortura.

Aborrecía saber que herían a Kotoko, estando él cerca de ella.

—Primer puesto, tu?— Yuuki inquirió, abochornado.

—No me subestimes, Yuuki-kun— Kotoko le sacó la lengua. —Tengo mis métodos de hacer funcionar las cosas— Presumió, cruzándose de brazos.

—Acaso no me dirás?— Insistió, haciendo un mohín. Kotoko negó con la cabeza, fingiendo indignación. —No seas mala!— Refunfuñó, ofendido.

—Es un secreto— Ella se mofó, moviendo la cabeza.

Yuuki bufó y rezongó del enfado, cruzándose de brazos como niño regañado.

La rabia de Naoki duró poco, puesto a que la película comenzó y los tres se quedaron en silencio, escuchando a lo lejos los ruidos de su madre cocinando algo en la cocina.


Cuando la película se terminó, Kotoko se levantó de un brinco, estirando sus brazos haciendo alusión de querer tocar el techo. Naoki, por el otro lado, no le prestó atención nada de la película por estar viendo a Kotoko como un acosador por el rabillo del ojo, deleitándose de sus expresiones y gestos faciales con cada escena, y verla cantar las canciones que la película tenía.

No había un fin para sus sentimientos porque seguían creciendo, seguían avanzando y fluyendo hacia un punto inexacto.

—Debí haber traído la de Rocky— Comentó Kotoko, frunciendo el ceño.

—Esa ya la vimos— Refunfuñó Yuuki.

—No hemos visto las demás— Repuso Kotoko, poniendo gesto obstinado. —Sólo vimos la primera—

—Hay más?— Preguntó Yuuki con los ojos desorbitados.

Kotoko asintió segura.

—Cuáles son esas películas?— Intervino Naoki, confundido.

Los ojos de ambos se posaron sobre él con incredulidad.

—Huh?— Emitió Kotoko, desorientada.

—No la has visto, Onii-chan?— Apareció su madre con una bandeja de galletas, con el mismo gesto de Yuuki.

Tan maravillosa era esa película? Él estaba desconcertado ante tal suposición.

Solamente negó ligeramente con la cabeza.

—No me hables, Naoki-kun— Expresó Kotoko agachando la cabeza en decepción.

—Qué?— Exteriorizó reprimiendo su temor.

Había hecho enojar a Kotoko por una estupidez suya?

—La debes de ver por lo menos una vez en tu vida— Lo regañó Yuuki, indignado, ignorándole. —Cómo es posible que no la hayas visto!— Refutó, apretando los labios.

—Disculpa?— Expresó ofendido.

—Onii-chan, es la primera vez que quiero pedirte que te retires de la casa— Manifestó su madre en grave desdén.

—Madre!— Naoki echó un suspiro, tomado por sorpresa.

—Ya basta!— Irrumpió Kotoko, con los brazos extendidos. —No traten mal a Naoki-kun, yo luego le enseño la película y así nos ahorramos de manifestarle nuestra decepción—

Manifestarle su decepción? Entonces, él sí había decepcionado a Kotoko… sintió un dolor incómodo en el pecho, como punzadas filosas en la superficie de su corazón.

Él nunca había escuchado a Kotoko decir que estaba decepcionada de él.

—Me parece una buena opción— Retortijó Yuuki, cambiando su molesta expresión a una seria. —Onee-chan, podemos hacer otra cosa? Ya no quiero ver más películas en la televisión— Miró a Kotoko expectorante.

Naoki aborrecía ver aquella escena frente a él, y de paso con la presencia constante de su madre dirigiéndole sus afilados ojos ante ellos, como si se tratara de un halcón.

Esa mujer era una fantasiosa impertinente.

—Hm— Kotoko puso una mano detrás de su nuca, frunciendo el ceño y moviendo los ojos al piso. Ella estaba pensando.

De pronto, a Naoki lo invadió una sensación de inseguridad recorrerle la espina dorsal en un tumulto de pensamientos llenos de incertidumbre y miedo, pero sobretodo de angustia.

Desconocía aquel sentimiento funesto en su cuerpo, era como si tuviera una grieta en su corazón, y con ello venía la sensación de desilusión.

—Qué te parece si vemos videos musicales?— Sugirió ella, expresiva.

—Sí— Asintió Yuuki, complacido.

En eso, Kotoko puso videos musicales de Guns N Roses, donde ella expresaba con dicha la maravilla que eran esos videos y la forma en la que fueron grabados con tanto profesionalismo. Ella no paraba de decirles cuán grande era su gusto al ver buenos videos musicales delante de ellos; Naoki, la escuchaba como idiotizado por el gran sentimiento que sentía por ella, grabándose cada milésima parte de lo que salía de la boca de Kotoko como si de un mantra se tratara.

—Ese me gusta— Decía ella, pataleando de la emoción.

—Todos te gustan!— Reclamó Yuuki, haciendo una mueca.

—Sí— Ella respondió riéndose.

Qué linda era ella cuando no se percataba de serlo, cuando Naoki la contemplaba con admiración y cariño, con la más pura intención de quererla.

Él se sentía tan patético teniéndola tan cerca suyo, pero él no podía hacer nada al respecto. Absolutamente nada, mas que mirarla con cierta distancia y conformarse con eso.

Cuán patético podía ser él sintiéndose inseguro para demostrar sus sentimientos.

Las palabras no alcanzaban a describir lo patético que su estado era en ese momento.

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P.D. Qué les ha parecido el capítulo?