"No me queda nada y todo lo que siento es este cruel querer"
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Pasó Matsumoto al centro, demostrando sus habilidades intelectuales frente una pizarra verde.
A algunos de los del público les pareció aburrido tal demostración de talento, porque ellos querían entretenimiento, Naoki sólo quería ver a Kotoko.
El mundo no podía trabajar en unísono para complacer a todos los varones del aula.
Cuando Matsumoto terminó hubo menos aplausos que en la primera fase donde se llevó la batuta de los aplausos, y quizás por tomar ese rumbo de mostrar su inteligencia perdió algunos puntos para la votación final.
Tan pronto como se retiró ella un tanto indignada por el poco recibimiento del público con ella, apareció el anfitrión disipando la tensión formada por Matsumoto, diciendo:
—Yo creo que la última concursante les traerá una increíble sorpresa— Dijo entusiasta. —Por favor esperen un poco para que podamos instalar el escenario de acuerdo a lo que nos demostrará—
El telón se cerró y el suspenso pronto se acumuló entre el público, pero de repente se eliminó porque las cortinas del telón se abrieron y el anfitrión anunció:
—Ahora denle un cálido aplauso a nuestra última participante— Tras una breve pausa, dijo: —Aihara Kotoko!—
Los aplausos surgieron, y el escenario se tornó oscuro, un negro misterioso que invadió la visión.
Salieron lentamente los miembros de la banda y se posesionaron en sus respectivos instrumentos, acomodándose en su zona destinada y formando parte del escenario en un todo.
Kotoko apareció caminando desde el telón a paso breve, portaba su cabello suelto y rizado, una blusa negra de manga corta pegada al cuerpo, asimismo asentando su forma femenina, una falda negra pegada al cuerpo a cuatro dedos arriba de la rodilla, unas medias negras que translucían el color de su piel, y unas botas negras.
Nuevamente, ella hacía uso del color negro.
De pronto, ella se paró teniendo enfrente el micrófono posesionado a la altura de su boca, de modo que no batallaría para su uso.
El silencio era súbito, mas no incómodo.
Ella se ladeó a ver a los miembros de la banda y les hizo una señal de que podían comenzar, dando hincapié en su mano que fue la que hizo la señal.
El piano fue lo primero que sonó tocando la canción de "Lost in Paradise" de Evanescence, presionando los acordes con sutileza y contundencia, pero la voz de Kotoko al empezar a cantar fue lo que ocasionó la diferencia entre los previos cantos de algunas de las participantes que el suyo, porque era suave, melodioso e intenso.
Los chelos acompañaron el piano, donde Kotoko comenzaba a agarrar fuerza en su voz y sus manos se aferraban al micrófono, mientras que su cabello se mecía con la sinergia con que su cabeza se movía al ritmo de las letras.
Cuando toda la banda se unió, el escenario fue iluminado por pequeñas ráfagas de color morado que se intercalaban unas con otras en un desteñido ambiente que enlazaba consigo un sombrío lugar que contenía una profunda tristeza y un sentimiento de soledad inconmensurable.
Si Kotoko lograba su cometido? Por supuesto, no le cabía la menor duda a Naoki, quien, a su vez la contemplaba con añoranza, acallando en su interior el sentimiento de dicha por tener la oportunidad de verla en una actuación fuerte y solemne. Ver a la chica que le gustaba en una ocasión única, reflejaba consigo el sentimiento que paulatinamente crecía y crecía, y no pararía de crecer.
Kotoko cantaba con mucho sentimiento, poniendo su mano en el micrófonos y la otra en el palo que sostenía dicho aparato.
Cuando más la vio meterse en la canción fue en el puente, donde ella parecía estar a punto de llorar, pues sus ojos se tornaron lagrimosos y su voz subió de tono, transmitiendo todos los tonos del sentimiento centrados en su voz.
Parte de su cantar, de su intensa preparación, de su determinación por ser mejor, de su inacabable dedicación para con las cosas se veía reflejado en su presentación, en toda su gracia para cantar y en todo su esplendoroso talento.
Era un boleto directo a apreciar y admirar a Kotoko cada vez más.
Si de por sí ya la admiraba desde que ella entró a los cincuenta mejores en la preparatoria, ahora el significado de su admiración era mayor y se aferraba a su sensación, ya que le resultaba muy grata para inspirarse a ser mejor.
Al terminar la canción, Kotoko expresaba dolor y soledad, sufrimiento y tristeza, pasión y amor, todo centrado en su mirada.
"Sola y perdida en el paraíso"
Fue como terminó la canción, en un tenue silencio que embriago solemnemente el escenario, trayéndose arraigado una oleada de aplausos por parte del público, quien enloqueció con su presentación.
Pedían otra canción, otro desenlace igual al anterior para volverlo a vivir.
El anfitrión entró a calmar al público, portando carisma y buen entusiasmo para poder mover a las masas en un par de palabras simples.
—Calmados, por favor— Pidió de buena voluntad, tranquilizándolos con su mano. —Apenas harán la deliberación los jueces para determinar quién será la ganadora del concurso de señorita Tonan número 91!— Exclamó lo último contagiando al público de ansias.
Naoki tan sólo esperaba que Kotoko ganara el concurso.
Se tuvo que esperar veinte minutos para que el telón se abriera, dándole paso a las quince concursantes posesionadas en posición de firmes, sonrientes y deslumbrantes como se habían mostrado desde el principio.
Naoki meditó antes de eso que la canción que Kotoko cantó él no la había escuchado por parte de ella, y su curiosidad brotó en un menoscabo de tiempo. Algunas cosas no le quedaban claras, y siempre sucedía cuando se veía involucrada Kotoko, que comoquiera ella vivía de acuerdo a sus creencias, y sin embargo, se perdía cuando ella evolucionaba o daba un paso adelante, dejándolo a él atrás.
No le gustaba la sensación de quedarse atrás, en cierta forma, abandonado por la plenitud que Kotoko podía alcanzar por sí sola.
Él no hacía mucho para ser parte de un avance, o para ayudarla a ver sus faltas en algo, lo que fuera, mas bien la situación se daba al revés, es decir, Kotoko era la que relucía sus faltas y se las hacía saber a él. En resumidas cuentas, Kotoko era quien lo había motivado a cambiar su fría personalidad a una mejor, tal vez no modificar todo para aquellos que lo rodeaban, pero sí hacer surgir un cambio bueno en él.
Él se dejaba vencer por cualquier nimiedad que el tiempo sin piedad le lanzaba directo a la cara, pero también dejaba pasar todas la oportunidades que éste mismo le brindaba en sus narices, y él rehusaba todo aquello que el universo le colocaba en frente.
Cualquier cosa la desechaba, por falta de valor, o mejor dicho, por mera cobardía de su parte.
—¡Tenemos una ganadora!— Rugió en emoción el anfitrión, sacándolo de sus cavilaciones. Su atención la dispuso en ese importante mensaje. Frotó los dedos, nervioso por saber quién ganaría el concurso. El público aplaudió eufórico. —Y la ganadora es…— Hubo un silencio casi imposible de mantener la calma, cuya relevancia sería esperar ansiosos el resultado. —La ganadora es…— Repitió con énfasis, causando que los demás gritaran impacientes, algunos parándose de sus asientos y otros pisoteando el piso. —Calmados, ya les diré— Sacó un sobre blanco, y abrió el contenido, sacando un papel tamaño hoja bibliográfica de color blanco. —La ganadora del concurso señorita Tonan número 91 es…— Dijo entusiasta. —¡Aihara Kotoko!— Reveló en un grito extasiado.
Una oleada de aplausos y gritos en euforia resurgieron poro todo el auditorio, entre ellos los de su madre, que gritaba en alegría por la ganadora.
Kotoko estaba en shock, tiesa de la impresión de ser nombrada la ganadora del concurso. Parpadeaba con los ojos saltones.
Naoki se unió a los aplausos contento por el resultado, pero más que nada, contento por ella, porque su gran dedicación cobró fruto.
Todo el esfuerzo de ella había valido la pena hasta el último instante en que ella presentó aquella canción poderosa, como lo era su personalidad.
Los aplausos siguieron, y el anfitrión le dio a Kotoko un saludo de manos congratulándola por su logro, ella le sonrió agradecida.
Luego de que se hiciera un silencio, el anfitrión decidió hablar:
—Quién será el afortunado con quien compartirás el premio?— Dijo bonachón, otorgándole a Kotoko el micrófono. Ella tomó el micrófono.
—Irie Naoki de la facultad de ingeniería— Anunció Kotoko, soltando una risa entre dientes. Él se paralizó, sintió una sensación revoloteando en su estómago de la emoción vibrante.
Ella lo había elegido.
Todos los hombres lo voltearon a ver con envidia, a lo que él repuso poniéndose de pie, encaminándose al escenario con las piernas flaqueándole y sus manos temblando.
Cuando arribó, lo coronaron como el rey de Tonan, y a Kotoko la coronaron igual que a él.
—Eh, qué tal?—Ella le susurró, contenta. —Sí gane—
—Lo sé— Refunfuñó él, orgulloso de ella, cruzándose de brazos. —Felicidades por ti—
—Gracias— Sonrió satisfecha.
El concurso por fin había terminado.
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P.D. (Mención a la canción "Lost in Paradise" de Evanescence)
