Finalizando los festejos en el escenario, luego de las constantes fotografías hechas por parte de su madre. Naoki se metió detrás del telón en busca de Kotoko, pues tenía ganas de verla, al cabo de haberse retirado a ponerse sus pants.

Cuando estuvo a punto de meterse en los vestidores en busca de su presencia, una mano lo jaló para atrás tomándolo de la boca, y la otra del brazo. Se espantó del jalón, intentando defenderse, pero la fuerza con que fue tratado fue impresionante.

—Sh— Era la voz de Kotoko tratando de calmarlo. —Soy yo— Susurró.

Se quitó la mano de su boca, con el corazón desembocado.

—Qué haces?— Inquirió casi pálido del susto.

—Vámonos de aquí— Dijo ella apurada. —Si nos quedamos aquí no saldremos nunca—

—Está bien— Accedió de inmediato, conmovido porque Kotoko le dijo a él que la acompañara, en vez de decírselo a alguien más.

Se salieron por el detrás de escena, aprovechando que las personas estaban amontonadas en los camerinos y en el escenario tomándose fotos.

—Ah, que alivio!— Suspiró Kotoko, estirando sus brazos al aire. —No puedo creer que gane el concurso! Se siente tan extraño luego de haberme preparado tanto—

—Se ve que le echaste ganas— Dijo él, calmado.

Ella asintió.

—Asumo que regresarás con nosotros después de esto, no?— Cuestionó, ocultando su preocupación por ella. Al ver que ella lo observó en deje pensativo, añadió: —Digo, si es que lo has pensado, sino puedes hacer lo que gustes, Kotoko—

—Ah sí— Cabeceó entendiendo. —Sí pienso volver con ustedes, lo único que me falta es conseguir las cajas de mudanza, porque no las he comprado para comenzar a empacar— Se rió entre dientes. —Espero no ser una impertinencia si vuelvo con ustedes, sino puedo mudarme a otro lugar con mi padre—

—No— Espetó consternado. —Puedes venir— Aseguró incómodo de su metida de pata. —No serás una intromisión si vuelves a vivir con nosotros—

—Oh, ya veo— Dijo ella, asintiendo. —Me parece perfecto— Le guiñó contenta. —Por cierto, Naoki-kun, te gustaría ir a comer?— Sugirió.

—Qué?— Tosió sorprendido, no sin sentir los latidos acelerados de su corazón. Sin embargo, él veía que Kotoko lo observaba con expectación, por lo que fue tentador acceder. —Sí, claro—

—¡Genial!— Aplaudió ella complacida. —A dónde iremos?— Puso un dedo debajo de la comisura de sus labios.

—A donde gustes— Replicó él, mirándola contemplativo. Mientras estemos juntos no importa el lugar, pensó.

—Ramen— Sugirió ella con los ojos brilllosos. —Qué te parece?—

—De acuerdo— Accedió sin pensarlo.

Obvio, cuando se trataba de Kotoko no se necesitaba pensarlo.


—Naoki-kun— Kotoko dijo, habiendo terminado de comer Ramen.

—Dime— Levantó la vista, enarcando una ceja significando que la escuchó.

—Siempre que salgo contigo— Comentó ella con deje de interés. —Siempre vamos a comer o escuchamos música— Se rió de sus palabras.

—Tiene algo de malo eso?— Cuestionó él un poco sonsacado.

—No— Ella respondió sin chistar. —Al contrario, se me hace curioso— Repuso ella con sus ojos escaneándole. —Porque mis amistades son diferentes, por ejemplo mi amistad con Ryo gira entorno al basquetbol y a la música, con Nozomi es igual, con Jinko y Satomi a veces no sé cómo fue que surgió la amistad— Se rió de sí misma, causando en él un estrago en el corazón que dio un vuelco violento.

—Cómo es que Jinko y Satomi se hicieron tus amigas?— Quiso saber, reposando sus manos en la mesa, luego de que el mesero recogió sus platos vacíos. De hecho, Naoki desconocía cómo fue que Kotoko tuvo esas amigas tan raras, siendo ella tan activa y llena de vitalidad como para andar con unas chicas femeninas que se hacían llamar sus mejores amigas. Era algo extraño, que a la larga le ocasionaba cierta intriga.

—Creo que fue porque a Ryo le gustaba Satomi desde la secundaria— Respondió ella con un poco de duda, colocando un dedo debajo del mentón. —Y me daba curiosidad saber porqué le gustaba una persona diferente a su personalidad— Supuso ella.

—Qué extraña amistad— Retortijó él.

—Las personas que se me hacen curiosas son aquellas a las que me les acerco primero— Admitió ella, sonriéndole amigable.

—Como yo?— Espetó él ilusionado como un idiota.

—Claro— Sonrió ella libertina. —En mi vida había conocido a alguien como tu— Señaló con admiración. —Por eso, me da mucho gusto que nos llevemos bien, Naoki-kun, en verdad lo aprecio mucho— En ella, un sonrojo fue visible en sus mejillas. Lo mismo sucedió con Naoki, se sonrojó ligeramente de las mejillas y ese color expresaba el sentimiento que acallaba por ella.

—A pesar de tus ocurrencias y ruidos— Dijo él, parco. —Admito que me da mucho gusto que nos llevemos bien, Kotoko—

Bien, se dijo dándose ánimos muy a su manera.

Kotoko abrió la boca en asombro, pestañeándole campante.

—Excelente— Rugió ella en victoria. —Qué estamos esperando?— Se paró de la silla como resorte, sobresaltando a Naoki.

—Qué haces?—

—Tenemos que empacar para el viaje— Exclamó en alegría inminente. —Estoy emocionada por descansar unos días, tu no Naoki-kun?— Lo ojeó con emoción, a lo que él simplemente respondió con un cabeceo afirmativo.

Su paseo había terminado así, con una comida corta y unas cuantas revelaciones por parte de Kotoko que le dieron esperanza para seguir luchando por obtener sus afectos.

El camino seguía alargándose, pero él seguiría aferrado en tener su amor…