"Sobre el mar, y yo prefiero seguir tus pasos…"

.

.

.

.

Naoki se metió a las aguas termales con el padre de Kotoko, el suyo y su hermano, mientras que Kotoko tuvo que ir en compañía de su madre.

Antes de separarse, vio que Kotoko los miró con una mueca de consternancia, pidiendo ayuda con los ojos y gesticulando chistosamente la palabra "ayuda", él se rió de lado, en lo que Yuuki le deseó buena suerte, y sus papás simplemente les guiñaron con maña.

Naoki se bañó a gusto en el agua cargada de minerales, sintiendo que su cuerpo se relajó luego de tanta tensión acumulada por las semanas anteriores en que se desgastó emocionalmente por nimiedades. Su cuerpo se lo agradeció en cuanto se metió en el agua, y reposó sin que hubiera algún otro motivo por el cual no hacerlo.

Lo que necesitaba, se dijo convencido de que ese descanso lo tenía mas que merecido en su vana existencia de hombre enamorado.

Al terminar el baño, escuchó que su madre chillaba frases en relación al cuerpo tonificado de Kotoko. Frases absurdas a su punto de vista, porque no le venían ni al caso con el propósito de disfrutar de un buen baño que no todos los días él podía de disponer deliberadamente. Él rechinó los dientes, crispado por las intromisiones mundanas de su madre.

Por qué simplemente no lo dejaba en paz aunque fuera por un solo día? Un día! Acaso era mucho pedir? Tal vez sí, por el tipo de madre que a él le tocó, no podía pedir otra cosa a cambio.

Se puso la bata que les regalaron en el templo y salió a tomar una caminata por el oscuro mar, con la intención pura de respirar el aire limpio que las olas del mar decantaban deliberadamente.

Al menos, él podría descansar, no? Se suponía que eran unas cortas vacaciones para disfrutarlas a su manera, bueno, por un rato de aquella noche se daba la chance de escaparse de las garras de su madre y librarse del peso que ella le ponía encima sin su consentimiento de este.

Una vez hubo arribado a la playa, caminando por la arena de suave textura, inhalando la mayor cantidad de aire almacenándola en sus pulmones, permitiéndose fluir con el ritmo en que el oxígeno entraba a su cuerpo y posteriormente lo purificaba.

Sí, eso era lo que él necesitaba con suma urgencia.


Siguió avanzando, y se detuvo cuando vio a Kotoko sentada cerca de las olas del mar, abrazando sus piernas, descansando su barbilla en sus rodillas. Ella se veía contemplativa, a lo que él asumió que ella, al igual que él, necesitaba un descanso de ese tipo.

—Kotoko— Se animó él a hablarle.

—Ah, Naoki-kun— Ella no se asustó con su repentina aparición, al contrario, ella simplemente sacudió los hombros y se ladeó a verle con casualidad. —También te alejaste de los demás?— Él asintió, tensando sus hombros. —Sí, lo supuse— Afirmó ella, indicándole que él podía sentarse a su lado, lo cual, él aceptó de inmediato. —De hecho, a veces es mejor descansar al ritmo de uno, no crees?—

—Supongo— Tragó saliva, oliendo su dulce aroma que irradiaban los mechones de su cabello que danzaban con la brisa del mar.

Ella suspiró.

—Me gusta ver el mar en la oscuridad— Opinó Kotoko, juntando sus piernas a su pecho. —Es intrigante, no? Como si no existiera pero lo escuchas y si lo escuchas bien, te percatas de que ahí está justo frente a ti— Señaló ella, en tono reflexivo. —Es similar a los retos nuevos, al principio no vez su beneficio en tu vida, pero cuando los afrontas correctamente, lograr entender su propósito en tu existencia—

Naoki escuchó sus palabras, y su importancia aglomeraban un significaba irremplazable en su memoria, puesto a que provenían de la boca de Kotoko, pero también, ella dijo algo que le llamó la atención: al principio no vez el beneficio en tu vida, pero después vez su propósito en tu existencia… así fue cómo se percató de que él estaba enamorado de ella.

—No me traje mi walkman para poner una canción— Ella dio un chasquido, arrepentida por su descuido.

—Qué canción querías poner?— Se giró a verla, viendo que ella hacía un puchero infantil. Se veía chistosa cuando hacía eso.

—Y si te la canto sin música?— Sugirió ella, motivada, subiendo los puños a su rostro.

—Como gustes— Desvió la mirada, puesto a que la intensidad conque ésta lo observaba era grande, y el rubor de sus mejillas surgió violentamente.

Ella tomó aire, preparándose para cantar.

La canción de "Pasos" de Soda Stereo sonó a través de su dulce voz, siendo sutil a los oídos, magistral a sus ojos, y fuerte para su corazón.

La notable diferencia que surgió entre el día y la noche constaba de que la noche los rodeaba en tranquilidad, una especie de atmósfera austera que se inmiscuía por debajo de su piel. Naoki sintió como si las nebulosas constelaciones se flagelaran en sus retinas, reflejando en ellas, la gentileza con que disponía de poseer la compañía de Kototo a su lado, sabiendo que él siempre iba detrás suyo; siguiéndola a donde quiera que ella fuera.

Siguiéndola sin importarle la distancia, o cuánto tiempo le costara llegar a su lado, con tal de seguir escuchando su voz como lo hizo aquella noche en que los dos se quedaron contemplando los misterios del mar.

Así sucesivamente se pasaron sus tres días en las aguas termales, descansando en exceso, ya que Naoki no precisaba cómo sucederían los próximos acontecimientos en su persecución exhaustiva.

.

.

.

.

P.D. (Mención a la canción "Pasos" de Soda Stereo)