"Recordé sus gustos, conversación astral, las canciones que oíamos, su cuerpo lunar, refugio celestial y el Ph de su saliva, y me perdí en la inmensa quietud"
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—Nao-kun— Llamó su padre con aspecto serio. —Podemos hablar?—
—Qué sucede?— Estaba sentado en el estudio de su padre, la pierna cruzada y las manos en el regazo.
—Estás cómodo con la carrera?— Cuestionó.
—Bien, supongo— Contestó desganado.
—No te interesa venir y echarle un vistazo a Pandai?— Sonrió de lado, inflando sus cachetes y las manos gordas entrelazadas.
—La verdad no— Hizo una mueca de disgusto, y viendo cómo su padre se iba apagando frente a él, quiso reponer su malhumor. —Pero no es que no quiera estar contigo padre, es solo que no siento que eso es lo que quiero hacer—
—Entonces, sabes lo que quieres hacer en el futuro?— Sonó menos alegre, significando que la pregunta iba en serio. —Digo, me comentas que no es lo quieres hacer y me gustaría saber tus planes del futuro—
Naoki meditó su respuesta, aún inseguro de revelar sus deseos de querer ser médico; sumándole que él ya había pasado el examen de transferencia y faltaba poco para ingresar a la carrera.
—Estoy indeciso—
Su padre puso expresión de extrañeza.
—Cómo?—
—Quiero decir que no estoy muy seguro de qué hacer con mi futuro, pero no quiero ser el sucesor de tu empresa— Expresó serio, apretando los nudillos ligeramente.
—Entiendo— Dijo decepcionado, estrechando las manos en son de relajarse. —Entonces qué planeas hacer?— Quiso saber.
—Necesito un poco de tiempo para pensar sobre mi futuro— Exigió para sí, ocultando su meta de ser médico. —En cuanto lo sepa, te diré— Aseguró haciendo una reverencia.
—En lo que piensas, puedes venir a Pandai para darte una impresión de cómo es el negocio— Agregó tranquilo. —Aunque no quieras ser el sucesor de mi empresa, puedes darte una vuelta para ver cómo funcionan las cosas—
Naoki asintió con seriedad, con ojos inexpresivos y un espacio de su mente en blanco.
—Lo tomaré en cuenta—
Reposando en el costado de la cama, escuchaba el mix de canciones que le dio Kotoko en navidad.
Habiendo pasado unas semanas de ese encuentro, no se habían visto en la escuela y eso le provocaba una sensación de vacío muy curiosa y a la vez dolorosa porque sentirse de ese modo no era una sensación placentera.
La canción que escuchaba le gustaba bastante, una mezcla de innovación y de buen sonido lo motivaba a que su estado de ánimo mejorara gradualmente ("Crema de estrellas" de Soda Stereo), a pesar de no entender el idioma español, podía suponer que la letra era bonita.
Mentirle a su padre no era lo más fiable del mundo, sin embargo encontraba en eso la única alternativa del momento era que una vez perteneciendo él, al departamento de medicina les diría a sus padres lo de su vocación como doctor.
Que lo aceptaran o no, era lo de menos.
Suspiraba apacible viendo las nubes pasar a través de su ventana, observando el atardecer como un pálido reflejo que le recordaba estar vivo y ser un ser humano queriendo despertar a una mejor realidad.
Se frotaba las manos, recargando su cabeza sobre la pared de la habitación, estirando sus piernas hacia el otro extremo de su cama.
Pronto lograre mis objetivos, pronto será.
Se consolaba con la palabra "pronto" quién sabe cuántas veces se la repetía durante el transcurso del día.
Pronto Kotoko, pronto te diré mis sentimentos.
—Onii-chan, que tanto haces?— Su hermano Yuuki lo miraba interesado en lo que escuchaba en el walkman. Puso en pausa la canción.
—Qué dijiste?— Fingió no entender nada.
—Qué tanto haces?— Volvió a preguntar estando de rodillas en la cama de el.
—Escuchando música— Dijo con simpleza.
—Ya veo— Bostezó un poco somnoliento. La noche les llegaba tarde como el aviso de que pronto será primavera luego verano. —Esa Baka no me ha dado nuevos casetes— Respingó con una mueca de decepción.
—Quieres que le pida uno?— Pensó en voz alta, como un reflejo de su interior expresando que necesitaba verla. —Vamos en la misma universidad, le puedo decir que pase a casa y te deje uno—
—Me gustaría— Accedió, meciendo la cabeza como si pensara en algo. —Onii-chan, no extrañas a esa Baka?—
—Por qué debería de hacerlo?— Expresó soporífero. —Si es una escandalosa—
—Solo digo, la casa ha estado tan silenciosa— La mueca de decepción no se esfumaba de su rostro infantil. —La extraño— Murmuró entre dientes. A pesar de que su hermano decía eso, aún no quitaba el hecho de que ellos se mandaban mensajes a través de las redes sociales, y tenían ese secreto extraño que no lo podía revelar aunque su curiosidad no se iba desde aquella vez, mas sin embargo, no presionaría a ambos que le dijeran lo que con tanto esfuerzo ocultaban. Él sabía que algún día la verdad saldría a la luz por muy ridículo que fuera su secreto.
Yo también la extraño. Pensó él para sí.
Por supuesto que se guardaría sus sentimientos para decírselos a la persona correcta. Por qué debería decirle a su hermano que le gustaba esa Baka? Estaría demente si le dijera.
Puso en play el Walkman dando por finalizada la charla.
Los días de primavera llegaban sin mucho cambio en su vida, mas que estudiar por adelantado para la carrera de medicina.
Su celular vibró cuando iba de camino a casa: Era Kotoko.
Contestó en seguida, sonrojado del rostro.
—Moshi Moshi—
—Naoki-kun— Saludó ella casual. —Qué tal?—
—Qué necesitas?— La voz se le atoró en la garganta producto del mismo nerviosismo de oír su voz desde la otra línea.
—Puedes venir a Donnys café?— Sonaba apurada, por lo que preguntó para qué lo necesitaba ahí. —Yuuki me dijo que quería un casete y que tu lo recogerías en mi trabajo—
Se llevó una mano a la frente, se le había olvidado por completo lo del casete.
—Voy para allá— Avisó antes de colgar el celular.
Maldición! Cómo se le pudo olvidar preguntarle lo del casete.
Eso era lo de menos, tendría una oportunidad para poderla ver en persona y se apuraría con tal de poder platicar con la chica.
Fue corriendo con la velocidad que sus pasos le permitieron. Tengo que llegar lo antes posible. Se exigió subirse al camión rumbo para llegar más rápido.
Bajándose del camión, corrió otro tramo antes de encontrar el local en una de las calles pequeñas y estrechas del distrito de Setagawa en Tokio.
Entrando al buen establecimiento, las mesitas pequeñas de color café oscuro y el olor a café recién molido le refrescó el aliento.
Se adentró al local en búsqueda de la chica, volteando por los lados emocionado y con los latidos de su corazón brincando por verla.
—Naoki-kun— Lo llamó una voz masculina que reconoció al instante: Mitsuki Ryo. —Qué te trae por aquí?— Vestía de mesero al igual que Kotoko el día de navidad.
—Busco a Kotoko— Este lo analizó arqueando las cejas, como si recordara algo.
—Ah sí— Suspiró llevándose la mano a la cabeza. —Está tomando un descanso, deja le digo que estas aquí— Asintió al comentario. —Toma asiento si gustas—
Se fugó de su vista, en lo que tomaba asiento en cualquier otra silla, meditando de pronto, sobre cómo él reaccionaria al verla.
Trabajaran juntos? Bueno, supongo que es así, son mejores amigos después de todo.
Una figura se le acercó desapareciendo su molestia anterior, con solo una pequeña y luminosa sonrisa sus preocupaciones fueron tiradas a la basura.
—Kotoko— Habló juntando los dedos, centrando su máxima atención a ella.
—Naoki-kun, me alegra que hayas venido— Mencionó conforme iba tomando asiento frente a él, su cabello negro brillaba a la par con la lámpara de cada mesa de la cafetería. Disponía el uniforme de mesero.
—Lo mismo digo—. Le obsequió una sonrisa de lado.
Se miraron fijamente unos segundos, antes de que ella se percatara del gesto, optando por sacudirse las manos en la mesa y sacar el casete de su bata de mesero.
—El casete- Se lo extendió al otro lado de la mesa.
—Sí, gracias— Lo tomó en su agarre, analizando que era el disco de "Metallica" de Metallica, un disco negro con una serpiente cascabel en la esquina inferior izquierda. —Este es un disco de metal— Comentó serio.
—Dijo que quería algo un poco más pesado de lo que le había mostrado en el pasado— Se rió alzando las cejas, como acordándose de algo. —No me molesta que me pida eso, aunque no tenga muchos discos de metal, para eso tengo que ir a la tienda de música—
Tienda de música, eh? La puedo acompañar y así estar más tiempo con ella. Me encantaría hacer eso, sonrió para sí en gesto picarón. Qué buena idea, Naoki.
—Puedo ir contigo?— Sugirió con frialdad, acompasando sus movimientos elegantes con su voz varonil y dominante. Ella lo miró con sorpresa, asimilando sus palabras.
—Quieres acompañarme?— Repuso con confusión, apretando los labios.
Asintió con seguridad.
—Claro, puedes venir conmigo— Musitó contenta. —Vámonos ahorita—
—Qué?— Se tensó del susto.
—Aunque no es de noche y ya termine mi turno del trabajo— Insistió despreocupada.—Vamos—
—Pero— Intentó defenderse, pero verla tan motivada por salir con él lo estremeció por completo. No había escapatoria. —Bueno, vamos— Accedió rendido.
—Espérame, me iré a vestir— Avisó antes de fugarse a la zona de empleados.
En lo que ella venía decidió marcar a casa para decirle a su hermano que tenia el disco en su posesión.
Tal vez no es una cita y yo diga que sí. Naoki, no te ilusiones tanto, no puedo darme ese lujo de pensar que sienta algo por mi, tengo que asegurar mi puesto en su corazón antes de que otro lo haga.
Veía que Ryo le echaba miradas picaras desde el otro extremo de la cafetería, como si lo fuera a chotear por acceder tan rápido a los deseos alocados de Kotoko; No dudaba ni un segundo que eso pasaba por la mente del jovencito basquetbolista.
Sin duda alguna, él no debía ilusionarse con una ida a la tienda de música.
No debía de sentirse así, pero era inevitable...
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P.D. (Mención a la canción "Crema de estrellas" De Soda Stereo)
