La mitad de la primavera rodeaba los cerezos que florecían en su máximo apogeo, pétalos rosados caían por las banquetas y los caminos grises se coloreaban de un rosa pálido muy elegante.
El castaño llevaba puesta ropa casual con las manos metidas en los bolsillos de los vaqueros largos, avanzando hacia la universidad, mochila en mano y los auriculares puestos al ritmo de "Enjoy de Silence" de Depeche Mode, una de sus nuevas canciones favoritas de la primavera.
Ya se encontraba en el proceso de transferencia al departamento de medicina, eso quería decir que él estaba arreglando sus papeles de transferencia por lo que tendría que esperar un poco más de lo debido; mientras tanto, iría a las prácticas de tenis como cualquier otro día.
Pronto.
Se consolaba de un tiempo para acá con esa palabra, le daba seguridad.
Pronto será el día en que entraré formalmente a estudiar medicina.
Inmiscuido en sus asuntos, la vida seguía su rumbo sin pedirle permiso, evitando tomarlo en cuenta cuando su misma cobardía e impotencia sacaban lo mejor de él.
—Irie!— Sudou-senpai le gritaba a lo lejos de la cancha de tenis. Lucia muy emocionado por hablarle. —Irie! Ven aquí— Ordenaba eufórico.
—Qué quieres?— Se había acercado a este, con la una mueca impaciente.
—Sincérate con Matsumoto— Ordenó con severidad. —Si no te gusta no la tengas pegada a ti como mascota—
—Ella no es mi mascota— Espetó el castaño con enfado, cruzándose de brazos. —Ya le he dicho varias veces que ella no me interesa—
—Díselo bien—
—Ya hice eso— Frunció el ceño.
—Demuéstrale que no tiene oportunidad contigo— Dijo como última alternativa.
—Como qué?— Inquirió fastidiado.
—Besa a Aihara—
La sangre se le congeló como un iceberg centrándose en su sistema nervioso. Besar a …Kotoko?
—Matsumoto no le agrada Aihara, puedes usarla como anzuelo y explicarle que tienes algo con ella para que no te insista— Explicó con las manos abiertas y una sonrisa esperanzadora.
Usar a Kotoko como anzuelo no, ni loco pensaría en hacerle eso.
La besaría porque la quiero.
—No utilizaré a Kotoko con ese fin— Espetó con el rostro arrugado.
La cara de Sudou-senpai decayó en decepción.
—Kotoko no es alguien con quien jugar— Finalizó la conversación a punto de irse a vestir y quedarse en la practica de tenis.
Quién se cree que es para decirme que la utilice con ese propósito? Está demente! Kotoko no se merece ser utilizada con ningún fin, si ella es la chica más adorable del mundo.
Las prácticas de tenis iban tranquilas hasta que anunciaron a los nuevos integrantes del equipo de tenis donde la hermana menor de Matsumoto se integró al equipo. Matsumoto Ayako. Una chica que en seguida le tiró la mirada coqueta, la inconfundible mirada de interés con respecto a él.
Ayako era idéntica a su hermana mayor, la diferencia entre las dos era el cabello corto de la chica. Atractiva si, pero no para sus gustos. Su corazón ya le pertenecía a alguien mucho mejor que ellas dos juntas.
Sin embargo, se integró también la presencia fastidiosa de Taketo Nakagawa entre ellos, con la excusa de entrenar de vez en cuando, es decir, no siempre, tal como él se daba el lujo de tener esos privilegios. Le pareció un tipo nefasto, igual, lo único que él quería cerciorarse era que la confesión que le hizo a Kotoko, de la cual ella misma le comentó que no estaba interesada en él, entendiera que Kotoko fue muy clara con él y además, muy para su desgracia, ella estaba enamorada de alguien más.
Sería una labor exhaustiva conquistarla sin perder la paciencia, cosa que él mantenía muy intacto.
Estando en las prácticas una presencia innegable lo llamaba por su nombre: Kotoko
—Naoki-kun!— Saludaba agitando los brazos en emoción.
Se frenó del entrenamiento para correr a saludarla, que estaba pegada a la reja con los cabellos alborotados por el aire y su ropa de basquet.
—Kotoko— Habló calmado con la raqueta en mano. —Qué haces aquí?—
—Venía a ver tu practica— Mencionó con los dedos entrelazados en las rejas. —Y quería saber si podía filmar la practica, digo sin enseñar sus caras, solo la acción de golpear la pelota con la raqueta—
—Filmar? Para qué?— Quiso saber, la notaba emocionada por hacerlo y eso le gustaba.
—Quiero adquirir practica en el filme— Sonrió afable, provocando en él palpitaciones aceleradas de emociones buenas. —Le preguntaré a Sudou-senpai— Se escabulló por la entrada al club de tenis, pasándose las rejas con la videocámara en su agarre, mientras él se iba a la entrada para pegársele.
Sudou-senpai la vio entrar.
—Aihara— Saludó amigable. —Qué te trae por aquí? No me digas que ya te interesaste por entrar al club de tenis—
—No, nada de eso— Respondió con una sonrisa segura. —Quería preguntarle si puedo grabar la practica de hoy— Enseñó la videocámara. —Es para agarrar practica filmando, no grabaré las caras de ninguno, solo el movimiento— Aseguró asintiendo.
Sudou-senpai se quedó meditabundo durante unos segundos, llevándose un dedo al mentón.
—Bueno, por qué no?— Asintió. —Solo no distraigas mucho a los estudiantes— Advirtió con la ceja enarcada.
—Entendido— Hizo pose de militar con la mano en la frente, firme.
—No se te olvide mi sugerencia— Susurró Sudou a la oreja del castaño que se crispó de cuerpo entero. Ese tipo! No sabe rendirse. Cerró los ojos de la frustración, frunciendo el ceño.
—Naoki-kun?— Kotoko se había acercado a su rostro, de puntitas. —Estás bien?—
Él asintió, abriendo los ojos poniéndose su máscara de altivez y superioridad.
Estaba furioso por la sugerencia de Sudou durante la práctica, donde Kotoko grababa los movimientos al golpear la pelota con la raqueta centrándose en los cuerpos en constante movimiento alrededor de la cancha.
Le llamó la atención que no distraía a las personas del club, ya que estaba siendo cuidadosa con el manejo de la cámara y los ángulos correctos. Se notaba que le apasionaba el cine tanto como jugar basquet.
Se puso nervioso cuando ella se fue a la cancha donde él jugaba partidos dobles con Ayako como pareja y Matsumoto con Sudou la otra pareja. Practicaban para los partidos dobles del próximo mes y les parecía bien el orden en que estaban formadas las parejas. Naoki se acomodó con la agilidad de Ayako y la destreza de golpear la pelota de tenis.
Estaba tan nervioso que comenzó a transpirar de la misma sensación de querer girarse y tomarla en brazos y salirse de ahí. Kotoko, obvio, estaba ausente de tales sentimientos, mas que quedarse a filmar a los jugadores mientras practicaban.
El calor simultáneo arrasaba con creces en el ambiente caluroso de primavera, constando de acelerar la producción de sudoración en su gran cuerpo. Naoki sentía que se derretiría en cualquier instante en que dejara de beber agua y que el sol aumentara de rayos ultravioletas.
En un instante, una de las pelotas salió volando hacia afuera cayendo dentro de un árbol, atorándose en una de las ramitas de la copa. Un practicante de tenis de nivel básico ocasionó ese desliz. Un practicante mejor conocido como Taketo Nakagawa.
No le importó en absoluto ese asunto hasta que Kotoko se fue disparada rumbo al árbol anunciando "Voy por ella" dejando la videocámara en manos de Taketo.
Se irritó porque no le dio la videocámara a él, por qué se la tuvo que dar al muchacho ese? Acaso no veía que también existía él?
Sudou-senpai detuvo la práctica de dobles al escuchar que Kotoko se había caído del árbol. Fue tal estruendo que se cayeron varias ramas al suelo y el grito de ella al caer los hizo detenerse al instante.
Kotoko!
Naoki lanzó la raqueta y fue tras ella.
Fue el primero en llegar al rescate, la vio echa bola con la pelota en la mano y las varias hojas del árbol y las ramas caídas sobre ella haciendo contrapeso la escondían.
Menos mal que se encuentra bien, suspiro aliviado. Creyó que su corazón se detendría en cualquier momento, la transpiración incrementó conforme se fue al rescate de la chica, aunque no terminó de ser un rescate porque se hallaba perfecta, mas que el lecho de ramas y hojas que la atrapaban.
—Kotoko!— Gritó para ver si contestaba. —Estás herida?—
—Para nada— Exclamó con presencia, su rostro oculto no le hacía ver si no se había lastimado la cara.
Su poca fortuna se hizo evidente cuando el resto de los jugadores llegaron a quitarle todo el desastre de encima, viendo que Taketo sostenía la videocámara le tendía la mano, sintió coraje de quemarle las manos con un fósforo.
—Te encuentras bien, Aihara-san?— Preguntó el Taketo percatado de su estado.
—Súper bien— Saltó con ambos pies. —Solo fue un pequeño desliz—
—Fue toda mi culpa que esto pasara— Se culpó con los ojos tristes.
—Ni te culpes, fui yo la que se trepó al árbol— Aseguró con una sonrisa de lado. —No tú—
Ya deja de hablarle no eres su tipo.
Naoki apretaba los dientes, deseando sacudir a Taketo y decirle que la chica le pertenecía aunque no fuera verdad, pero quería sacarlo del partido.
—Aihara eres demasiado imprudente— Comentó Matsumoto, sacudiendo su cabellera rizada hacia atrás en un movimiento de superioridad.
—No tanto como dices— Se defendió despreocupada. —Es mi naturaleza—
—Bueno, viendo que Aihara se encuentra en buenas condiciones, prosigamos con el entrenamiento— Ordenó Sudou con fingida sonrisa y buen liderazgo.
Las miradas de reojo de Naoki con respecto a Kotoko sucumbían a estremecerlo por dentro, aunque por fuera mantuviera la fachada de superioridad ante todo, nada lo hacía sentirse tan humano como Kotoko. Tan inequívocamente humano.
Su entrenamiento acababa de finalizar y también las grabaciones de ella que supervisaba en su videocámara, pensaba en acercarse a ella y conversar de temas triviales.
El pensamiento fue inútil porque se vio con la sorpresa de que Taketo estaba acercándose a platicar con ella. Un coraje tremendo llego a él, tensando la mandíbula y rechinando los dientes, resoplaba del mismo coraje.
Ese chico no aprende!
Se frotaba las manos empezando por empuñarlas del mismo coraje, aquel que le borraba el raciocinio. Si eso lo hacía enojarse tanto como para querer quemarle las manos al sujeto, no quería imaginarse qué haría al ver a Taketo dándole un beso en los labios a Kotoko. Terminaría por mandarlo al quirófano.
Tentado en darle una lección, una que anularía los supuestos pretendientes de la chica, lo llevaría a cabo. Su razón lo tiraría a la basura, este asunto lo resolvería como todo un hombre(según él). Uno que defiende a la chica que le gustaba.
Caminó hacia los dos que conversaban animosamente, bufando por dentro se encaminó con la raqueta en mano y una pelota de tenis en la otra. No supo cómo ni cuándo, sólo agitó el brazo lanzando la pelota al aire y con el otro brazo pegando con fuerza hacia la pequeña pelotilla. Vio cómo se dirigía al rostro de Taketo con frenesí. No contaba con que la Kotoko se atravesara entre la pelota y la cara de Taketo, un golpe impactó contra el rostro de Kotoko cayendo de una forma poco agraciada hacia el suelo.
Maldición.
Corrió hacia Kotoko que estaba tumbada en el suelo en seco, Taketo la auxiliaba y eso le molestaba, así que corrió más rápido para detener la escena.
Quitó las manos de Taketo y levantó a Kotoko tomándola entre sus brazos, llevándose la mirada de sorpresa de ella que no comprendía lo que sucedía.
—Se me fue la pelota, perdón— Le dijo con arrepentimiento. —No fue mi intención que se me fuera, fue un fallo de cálculos—
—No entiendo— Vociferó, sobándose la mejilla roja debido a que la pelota se impactó en la mejilla izquierda.
—Fuiste tu?— Lo acusó Taketo.
—Sí, pero fue un error— Aseguró con firmeza.
—Pero tu nunca fallas— Taketo no lució convencido de su hazaña.
—A veces los genios pueden fallar— Farfulló. —Kotoko, vamos a atenderte—
—Estoy bien— Le aseguró ella obstinada.
—No, no lo estás— Corrigió contundente, a manera que parecía un padre regañando a su hija desobediente. —Te lo compensaré curando esa herida— Sentenció como último argumento entre ellos.
Fue un tonto, un tonto encelado.
Su acción lo llevo a lastimar a la chica que juró que no la herirían.
Resultó devolvérsele ese juramento a el mismo. Lo rompió cuando cegó su razón.
Mentir no era su mejor opción, sin embargo, en ese tipo de situaciones fue fundamental decir que fue un fallo de cálculos que desconocía el rumbo de la pelota y donde depararía. Tendría que compensárselo bien a ella si quería que sus afectos fueran correspondidos.
Kotoko insistía en bajarse de sus brazos, pero él refutaba que era necesario para compensar su error.
—Auch— Se quejaba cuando tocaba la mejilla golpeada.
—Ya casi termino— Reponía, usando más gentileza en el tacto. A pesar de ser ruda, seguía siendo una mujer. —Sólo no te muevas, hará que te duela más—
—De acuerdo— Decía impaciente. —De verdad fue un fallo de cálculos? Se me hace descabellado que se te halla ido la pelota—
—Sí, Kotoko, se me fue el brazo— Aseguró como si su vida dependiera de ello. —Se me fue de la misma fuerza que use y sin tener una dirección específica—
—Te creeré— Frunció el ceño incomoda, será del mismo dolor?
—Kotoko?— No obtuvo respuesta. Estará pensando en algo? —Oi! Kotoko—
Al girarse ella sus rostros chocaron, dejándolos a expensas de respirar el mismo aliento. Naoki se paralizó al igual que su sangre se dilataba en un frenesí y sus palpitaciones se aceleraban.
Ella se alejó perturbada por aquella acción.
—Perdón, no te preste atención—
Se quedó mudo, en estado taciturno, completamente absuelto en sus emociones que se habían alocado por ese acercamiento tan intenso entre los dos. Nunca se habían acercado tanto en el tiempo que llevaban conociéndose.
Tardó unos cuantos minutos en recuperarse de ese encuentro para poder hablar.
—Ya termine de curarte- Pudo pronunciar anonadado de cuerpo y mente.
—Gracias, Naoki-kun— Le sonrió bastante agradecida, posando una mano sobre su cabellera castaña, volviéndolo a estremecer por haberlo tomado de improviso.
Saliendo de la enfermería, regresaron a la cancha de tenis donde Naoki había dejado su equipo de tenis.
El arrepentimiento lo sacudía como electrochoques. Cómo pudo equivocarse? Desde cuando dejo de ser tan racional? Ser racional lo dejaba a la deriva de tener pánico y no resolver nada. Ser racional lo hacia quedarse como un tonto. Ser racional no era parte del juego si quería ganarlo.
Necesita ganarlo porque quería hacerlo.
Se consideraba el candidato perfecto para el corazón de Kotoko.
El único que se aguantaría todo con tal de tenerla a su lado.
—Iré por mis cosas, espérame— Avisó con elocuencia.
—Claro—
Yendo por sus cosas que estaban en el mismo lugar, se fue al vestidor a cambiarse a algo más cómodo que su ropa deportiva sudada. Prefería verse aseado, sobretodo, frente a Kotoko.
Se frotó los dedos antes de acomodarse el cabello que le crecía con los meses por su descuido. Saliendo del vestidor, se dirigió con la mochila deportiva en el hombro y cabello acomodado, suspiraba para relajarse luego de su horrible metida de pata en la cancha por su falta de raciocinio.
Se encontró con Kotoko esperándolo en la entrada de la cancha, recargada en las rejas de metal, tarareando una canción.
—Listo—
—Oh— Exclamó asustada, dando un salto. —Me asustaste, Naoki-kun—
—Estabas muy concentrada—
—Algo así— Se rió nerviosa.
—Aihara!— El grito de Sudou-senpai la espantó.
—Sudou-senpai— Dijo al aire, bajando las manos de su nuca. —Qué se le ofrece?—
—Dejaste tu mochila aquí tirada— Se la entregó con deje de sospecha, estrechando la mano peluda y grande de hombre que poseía. — Pensé que te irías con Irie y tuve razón en suponerlo—
—Gracias, Sudou-senpai— Hizo una reverencia y agarró su mochila.
—Otra cosa, Aihara— Apuntó impaciente.
—Dime—
—Qué relación tienes con Irie?— Cuestionó desesperado por saber, a lo que ella lo miró con cara de extrañeza, levantando las cejas.
—No sabría decirte, porque no entendí tu pregunta—
Cómo que no sabría decirle? Que no son amigos?
Naoki supuso que tal vez ella comenzaba a sentir algo por él. Podía ser la causa de su comportamiento hacia él había cambiado un poco, ya no le hablaba tan tosco y hasta se abrazaron el otro día.
Una sonrisa se curveó en sus labios, sintiéndose triunfal aunque fuera un poquito.
Sudou se quedó perplejo y boquiabierto.
—Solo pregunté el tipo de relación que tienen ustedes— Aclaró todavía perplejo.
—Oh— Suspiró analizando las palabras. —Somos amigos— Apuntó al aire libre con expresión de alivio.
Por qué de alivio?
Qué significaba eso?
—A que viene esa pregunta, Sudou-senpai?— Inquirió ella interesada.
—Solo curiosidad— Se reprimió de exclamar frente a ella y Naoki lo notó porque apretaba los labios de modo que quedaban como una línea recta y firme, eso significaba que se aguantaba de exasperar en gritos.
—Deja de hacerle preguntas raras— Naoki se acercó a él con mirada amenazante. —No se te ocurra usar a Kotoko con otros fines—
—Cuáles fines?— Estaba confundida con lo dicho por él.
Naoki se la llevó del brazo alejándola de Sudou que probablemente le diría cosas extrañas que la incomodarían o que no entendería del todo. La estaba protegiendo.
—Qué quisiste decir, Naoki-kun?— Se soltó de su agarre.
—Nada—
—No parecía ser nada— Siguió con expresión suplicante. —Me quería usar Sudou-senpai?—
—Deja de preguntar— Sentenció el genio con la cabeza solapada de pensamientos burdos.
—Me interesa saber—
—Por favor no sigas— Estaba por estallar en esos pensares burdos, tontos e ilusos que lo delataban debido a que protegerla le resultaba conflictivo, sin embargo, lo hacía porque la quería.
La hizo quedarse callada con esa frase "por favor no sigas".
Tan desesperado se sentía? Tan impotente como para no sincerarse? Sí.
Continuó silbando la canción que anteriormente cantaba al esperarlo, divagando cada uno en su propia mente, probablemente no derivará a nada bueno, o si?
Veía a Matsumoto caminar cercana a él, queriendo llamar su atención.
No estaba de humor para lidiar con ella también, le frustraba que no lo comprendiera lo suficiente como para dejarlo en paz con su vida amorosa.
Decidir por su vida amorosa lo haría él. Solo él.
