Muchas gracias por sus comentarios, lamento no haber actualizado antes. La verdad es que aún no sé cada cuanto podré hacerlo, ya que tengo muchas responsabilidades académicas (aunque esas son cosas aburridas que ustedes no necesitan saber ajaja)
Espero les guste este nuevo capitulo! Y díganme que opinan, por favor!
Procastinacion. Muchas gracias por leerme :) Ojalá te siga gustando!
Secretilistener. I need confess that I really don't speak a good english (it´so embarrassing! So I try the better I can!), but... thanks anyway! I really hope you love this story so much how you love the dark secret of Boruto (please don´t laugh of my horrible english!)
II
Sentimientos no tan normales
.
¿Qué si enamorarte de tu propia hermana menor no es algo perverso y enfermizo?
La respuesta es sí.
¿Qué si con eso no estoy admitiendo acaso que una parte de mí -probablemente algo en mi cabeza-, debe estar seriamente dañado?
La respuesta a eso también debería ser sí. Pero no, siento desilusionarlos.
Si omitiéramos aquel detalle, estoy seguro de que podría ser un muchacho perfectamente normal. Después de todo, tengo quince años y asisto a la escuela preparatoria, mido 1,59 centímetros, mi comida favorita son las hamburguesas y siempre estoy saliendo con mis amigos.
Para cualquier persona que no me conozca, soy solo un adolescente más. Uno problemático, pero común como todos los demás. Estoy muy seguro de que, si cualquier persona me viese por fuera, no notarían nada extraño en mí, y eso se debe a que gran parte de mi día a día se trata de fingir que soy alguien normal. Eso, claro está, hasta que alguien me coloque en una mesa de operaciones y decida examinar mi cerebro con un escalpelo.
Entonces creo que mi cubierta quedaría expuesta.
No sé qué es lo que esta tan mal en mi cabeza. Créanme, también me gustaría averiguarlo, porque si lo supiera, tal vez encontraría alguna forma de arreglarlo. Alguna forma de curar la manera en que mi corazón late cada vez que veo a mi hermana sonreírme como siempre hace.
"Amor es amor", dicen algunas personas, defendiendo todo lo que antes ha sido prohibido, bajo la consigna de que no eliges de quién enamorarte, de que no puedes decidir a quién entregarle tu corazón.
Bueno, me pregunto si esas mismas personas defenderían mis sentimientos. ¿Ustedes lo harían?
Creo en verdad que si se tratase de cualquier otra chica o chico, no me molestaría aceptar lo que estoy sintiendo. No me molestaría gritar "¡sí, estoy enamorado maldita sea!", pero justamente porque no se trata de cualquier otra persona es que no puedo hacerlo.
Es mi hermana menor de quién hablamos. Y solo saber eso convierte mis sentimientos en algo horrible y perverso. Por esa razón, es que me debo esforzar tanto en mantener la distancia con ella, en mantenerme alejado y en intentar apartarla el mayor tiempo posible de mi cabeza.
¿Entienden la razón? ¿No? Bueno, déjenme decírselos de alguna manera que sea fácil de explicar y entender… Este momento de mi vida es como caminar por una larga, larga cuerda floja, intentando mantener el equilibrio con cada paso, para no caer al vacío. Hacerlo, caerme, resultaría en un desenlace fatal tanto para mi familia como para mí mismo.
Suena a que exagero, a que solo son problemas de adolescentes, pero estoy seguro de que otros chicos de mi edad no tienen este tipo de conflictos personales.
Estoy enfermo, en verdad, y no sé qué hacer con mi enfermedad más que solo mantenerla bajo control y oculta del resto.
- ¡Te veo en casa!
Himawari sale corriendo apenas ve a sus amigas. Mi brazo por fin se libera de su agarre, aunque necesito sacudirlo un par de veces para que la sangre vuelva a circular.
Mi pequeña hermana luce adorable para cualquiera que la vea por fuera, pero es realmente fuerte. La verdad es que es bastante gracioso, casi como cuando suelen decir que mamá es muy amable y dócil. Una mentira para quién las conozca realmente, porque solo papá y yo hemos sobrevivido al par de demonios en que se pueden convertir cuando algo las hace enojar.
No quiero decir que mi hermana sea un terrible monstruo en la realidad y que finja ser un ángel para otros. Ella es, en verdad, muy sincera en su manera de actuar… pero créanme cuando les digo que no quieren ver en lo que se convierte cuando, por ejemplo, destrozas su peluche favorito. Un error que, por cierto, no pienso volver a cometer.
Libre, por fin, puedo caminar a mi escuela. Y pese a que el resto del trayecto intento convencerme de que no extraño la forma en que ella suele sostener mi brazo mientras caminamos juntos, la verdad es que desearía que el camino de casa a su escuela fuese un poco más largo.
Por casualidad, ¿acaso quieren saber si mi hermana y yo estamos… bueno, juntos? ¿Cómo novios o algo así? ¿Si mis sentimientos son correspondidos?
No, nada de eso. Para Himawari solo soy su distante hermano mayor y estoy bastante seguro de que jamás seré nada más que eso. Ella es normal, no tiene nada malo. Y tampoco le he dicho nada de lo que siento, aunque supongo que eso es más que obvio, sería una locura confesarme sabiendo con total certeza que seré rechazado en el acto.
No, más que eso, sería solo estúpido pretender dañar a mi hermana al declararle algo tan egoísta como lo que estoy sintiendo.
Mis padres, por supuesto, tampoco tienen idea de las dudas en mi cabeza, ni del sentimiento que día a día intento reprimir. No pueden ni deben saberlo, ni hoy, ni nunca. Estoy seguro de que no es algo con lo que podrían vivir tranquilos.
Porque vamos, piénsenlo. Si uno de sus propios hijos admitiera estar enamorado de su hermano o hermana… ¿qué harían ustedes?
Separarlos, obviamente. Sería la solución más normal, ¿cierto?
Y yo no quiero ser separado de Himawari, ni ser enviado lejos de casa. Así que todo está bien, mientras pueda mantener esas tontas ideas fuera de mi cabeza en mayor tiempo posible.
Es por eso que me gusta estar solo durante el día, escuchar música, jugar a mis videojuegos o solo leer mangas en mi habitación; es por eso que trato de pasar el menor tiempo posible con mi hermana, limitándome solo a los momentos familiares y al tiempo que mamá me fuerza a compartir con ella… porque mientras menos tiempo estoy con ella, y más tiempo paso ocupando mi mente en otras cosas, menor es la presión en mi pecho y los pensamientos amenazantes que rondan mi cabeza cada día.
Por lo mismo, uno de los mayores alivios que poseo -irónicamente para un chico de mi edad-, es la escuela.
Desde que entré en preparatoria, no veo a Himawari en gran parte del día, porque ella aún continua en secundaria. Sigue siendo una niña. Otra razón para mantenerme alejado de ella, ¿cierto?, porque los chicos de preparatoria no salen con chicas de secundaria. Lo que me preocupa inmensamente, es lo que sucederá cuando ella entre en mi preparatoria, dentro de dos años más.
¡Ah!, no puedo evitar suspirar al ver la dirección de mis pensamientos. Y es que me parece tan absurdo pasar una mañana tan tranquila preocupándome por el futuro y por las estúpidas ideas que inundan mi mente.
- Luces muy angustiado hoy.
Volteo. Un muchacho me observa, de pie en la entrada de la preparatoria. Me doy cuenta de que llevamos el mismo uniforme, aunque a diferencia del mío el suyo está perfectamente ordenado.
- Pienso en como mi juventud se escapa entre mis manos-dattebasa -confieso entonces. Él sonríe, probablemente porque cree que estoy bromeando. Su cabello es de un celeste claro y sus ojos son de un color parecido al ámbar.
- Eres un chico muy curioso, Boruto.
- Y tú un chico muy extraño, Mitsuki -él me sonríe otra vez. Decirle "extraño" no parece ser un insulto para él, por eso me agrada.
Caminamos juntos hasta el salón, hablando de cosas monótonas. Recuerdo entonces contarle sobre la última victoria en la partida online que jugamos durante esa misma madrugada, y que él abandonó en la mitad. Se disculpa conmigo, dice que su padre lo descubrió despierto y desconectó la luz como castigo.
Cuando lo escucho, pienso que los castigos de papá no son tan terribles. Supongo que debería sentirme agradecido nuevamente.
En cuanto atravesamos las puertas del salón, dos chicos nos saludan con un simple gesto de mano desde el otro lado. De inmediato caminamos hacia ellos.
- Parece que Boruto si vino a la escuela -habla uno, tras ver que estoy lo suficientemente cerca.
Su nombre es Shikadai. Es fácil reconocerlo porque lleva el cabello atado en una coleta simple, y porque, como yo, su uniforme está desarreglado. Aunque eso último es únicamente porque es demasiado vago como para preocuparse de su apariencia.
- Eso es excelente… para mí -el segundo chico sonríe entusiasmado al verme-. Me debes cinco dólares, Shika.
Aunque no lo crean, Inojin es considerado uno de los chicos más populares de nuestra escuela, al menos por parte de las chicas. Con lo atractivo y carismático que es, sabe cómo hacerse un lugar en el mundo. Además, siempre se ha caracterizado por ser alguien encantador, tanto, que hasta incluso en mi casa a mamá le alegra que yo sea su amigo.
- ¿Es en serio? -Shikadai le mira con aspecto cansado-. Creí que olvidaríamos esa torpe apuesta.
- ¿Qué apostaron ahora? -Mitsuki avanza hasta su lugar, yo camino al mío.
- Shikadai aseguraba que no llegarías a la escuela hoy, ahora me debe dinero.
- Eres un usurero -se queja mi amigo, sacando el dinero de su bolsillo.
- Que poca fe tienes en mí -me quejo en voz alta. Shikadai finge estar fastidiado conmigo también. Inojin, en cambio, no deja de sonreír-. Estoy decepcionado-dattebasa.
- El único decepcionado debería ser yo, acabo de perder cinco dólares por tu maldita responsabilidad.
- ¿En serio apostaron a que no vendría a la escuela hoy?
- Con tu historial era una apuesta bastante arriesgada, me considero un chico con suerte -Inojin habla con confianza, consiguiendo que Shikadai y Mitsuki comiencen a reír. Yo finjo enfadarme con ellos los siguientes minutos, mientras tomo asiento.
Mientras tanto, se los presentaré: estos tres idiotas son mis mejores amigos. Mitsuki llegó este año, de intercambio, pero es tan agradable que era imposible no estar tiempo con él. Con Shikadai e Inojin en cambio estamos juntos desde la primaria ya que, coincidentemente, nuestros padres se conocen desde que son solo unos niños. Al parecer, tal y como nosotros, solían ser muy buenos amigos y continuaron siéndolo con el paso de los años y las responsabilidades… pero esa es otra historia, una que no les contare.
Sería aburrido. Esta es mi historia.
Aunque, como suele suceder, los apellidos de nuestros padres pueden pesar más de lo que queremos en realidad…
- ¿Estudiaron para el examen de matemáticas?
- Sí, claro -Shikadai sonríe con mi respuesta-. Toda la noche, así que puedo aprobarlo con los ojos cerrados.
- Eso sería algo muy divertido de ver.
Giro mi cabeza, al menos lo suficiente para ver a una invitada no deseada.
De cabello negro y ojos del mismo color, Sarada sigue llevando esos estúpidos lentes rojos de siempre. Está sentada junto a mí, por alguna razón, mientras lee un libro con tranquilidad. Y no, antes de que se lo cuestionen, nosotros no somos amigos. De ninguna forma.
Es más, tengo que confesar que una parte de mí esperaba que, con su excelente promedio académico, su intachable expediente y su cinta negra en artes marciales, Sarada terminara becada en alguna escuela para niños prodigios o algo. Para mi mala fortuna, eso no sucedió, así que ahora estoy atrapado en la misma preparatoria que ella.
Para quién se lo pregunta, sí, Sarada Uchiha es el típico caso de la estudiante perfecta. Con eso quiero decir que es el tipo de chicas que tiene claras sus prioridades, aunque tenga que pasarse toda la noche estudiando para un estúpido examen en vez de divertirse.
¿Yo? Bueno, no seré un estudiante brillante, pero soy campeón en mis partidas online. ¿Qué quieren que les diga? A veces me siento como un genio incomprendido.
Sin embargo, esta mañana no estoy de humor para aguantar a una chica tan presumida como ella.
- ¿Quién te hablo a ti-dattebasa?
Pese a mi hostilidad, estoy seguro de que Sarada jamás me ha considerado una amenaza. De hecho, tiende a mirarme con desprecio, como si yo fuese simple basura. Es una costumbre que adquirió hace algunos años y que no se le ha quitado.
Tal vez tenga razón, pero soy demasiado orgulloso para aceptar cualquier cosa que ella diga o haga.
- Lo estás haciendo ahora -su voz nuevamente suena. Una sonrisa presumida aparece en sus labios-, usuratonkachi.
- ¿Y ese apodo? -sé que lo he oído antes, de hecho, recuerdo que papá se enfada cada vez que lo escucha y termina gritando enfurecido.
Ante mi pregunta ella solo acomoda sus lentes, sonríe con autosuficiencia nuevamente, sin apartar en ningún momento su mirada del libro que está leyendo.
Tsk. Con razón nuestros padres solían llevarse mal, yo apenas puedo soportarla.
- Considéralo una herencia familiar.
- Los Uchiha siempre se caracterizan por su humildad, es tan clásico -mi respuesta surge por sí sola, pero es suficiente para conseguir hacer que ella frunza su ceño.
No vuelve a hablarme tras eso.
Puede que en este momento de nuestras vidas seamos un par de desconocidos, pero Sarada suele olvidar que yo también sé cosas de su familia. Nuestros padres son mejores amigos, después de todo. Y, además, Sarada es la ahijada de mis padres como yo el ahijado de los suyos.
Todo un lio, ¿cierto?
Aunque tal vez no lo crean, pese a su frialdad y odiosa actitud, Sarada es en verdad una buena chica. O al menos lo era, cuando íbamos en la primaria y éramos amigos. Mejores amigos, de hecho, hasta que entramos en secundaria y todo se fue al demonio. Y no, no es que tuviésemos una gran y horrible pelea; o que uno de los dos se hubiese enamorado del otro. Simplemente fuimos distanciándonos poco a poco, como suele suceder con las amistades.
Ya sabes, un día te encuentras en su casa, intercambiando mangas, y al siguiente te das cuenta de que ni siquiera te mira en la escuela.
No la culpo. De hecho, si tuviese que culpar a alguien del fin de nuestra amistad seria a mí mismo. Después de todo me convertí en un adolescente muy difícil de tratar y ella solo decidió que no quería ser la mejor amiga del chico problema de la escuela. O, mejor dicho, según sus propias palabras, ella sentía que tenía un "futuro mucho más exitoso que el de un delincuente". Y no, no lo estoy inventando, oí como se lo contaba su mejor amiga cuando ambas creían que yo no estaba cerca.
Luego de eso no volví a hablarle, esperando que ella se disculpara. No lo hizo, claro, probablemente vio en mi distancia final una salida de una amistad que ella y otros más consideraban toxica. Ahora apenas cruzamos palabras, solo para insultarnos el uno al otro.
Esa es nuestra triste y desafortunada historia.
Aunque… ¿a quién engaño? Sarada jamás se ha caracterizado por fingir ser algo que no es. Ya se los dije, es una buena persona en realidad, demasiado honesta y directa para algunos, pero esa era una de las cosas que me agradaban de ella cuando aún éramos amigos. Eso, y que siempre ha sido capaz de decir la verdad por dura que sea, incluso cuando es sobre mí. Así que, incluso cuando habla mal de mí, no intento defenderme.
Sé que, si ella lo dice, es porque es verdad.
Después de todo, soy un desastre a punto de suceder, una bomba a punto de explotar.
Malas notas, peleas, amenazas de expulsión. La verdad es que vengo con todo el paquete incluido. Y, ahora, añadámosle mi secreto: una seria patología mental que me lleva a estar enamorado de mi hermana menor.
¿Ustedes también serían amigos de alguien así? ¿O buscarían alejarse lo más posible para no ser alcanzados por el rango de la explosión?
Sarada solo ha tomado la decisión más sensata, la que cualquiera tomaría.
- Tendrán una hora para completar su examen.
La voz del profesor me obliga a abandonar mi aburrido monologo interno. De pronto, sobre mi pupitre, hay un examen en blanco.
Arrojó un quejido, incluso sin leerlo ya sé que lo reprobare. Tal vez Shikadai tenía razón al creer que me quedaría en casa, ¿quién viene a la escuela solo para reprobar?
Además, ¿mi examen es sobre algebra? ¿Cuándo fue qué lo vimos en clases?
Siento la mirada de Sarada, observándome de reojo. Incluso sin verla puedo sentir el desprecio venir de ella. No recuerdo exactamente cuándo comenzó a verme de esa manera, tampoco me importa realmente.
Todo lo que me interesa es seguir enfocado en la rutina que me he formado, incluso si parte de esa rutina significa reprobar un examen.
Esta es mi vida escolar, un día como cualquier otro. No intento cambiarla, porque es parte de lo que me mantiene balanceándome sobre esa cuerda floja de la que les hable antes. Además, supongo que la imagen que tengo sobre mí mismo es tan mala que no me importa realmente lo que personas como Sarada puedan creer de mí.
Más allá de mis calificaciones, mi comportamiento, mi actitud… sé quién soy realmente.
Solo un adolescente enfermo fingiendo ser un adolescente normal, para intentar mantener a salvo a su pequeña hermana menor.
Y, mientras siga así, todo estará bien.
CONTINUARÁ…
