Nuevo capitulo por fin! Espero les guste :) Hora de añadirle un poco de drama

Procastinacion: ay, gracias :33! hora de algunos problemas para el protagonista

Secretlistener: muchas gracias por leer :)


V

Punto de presión

"¿En qué punto decides que suficiente es suficiente?"

Tabitha Suzuma

¿Han leído "Forbidden" de Tabitha Suzuma?

Si la respuesta es sí, lo siento, probablemente acabo de romper su corazón al recordarles la existencia de ese libro.

Si la respuesta es no… olvídenlo, no les contaré nada de la historia. Léanlo por sí mismos.

Solo les diré que es un romance entre adolescentes lo suficientemente bueno como para tenerme leyéndolo a escondidas, oculto bajo las sabanas de mi cama y con una linterna. Porque claro, si alguien más me hubiese atrapado leyendo ese tipo de historia lo más probable es que yo hubiera terminado con visitas al psicólogo y con mi secreto siendo revelado de la peor manera posible…

¿Que por qué lo digo?

Ah, claro, porque "Forbidden" relata un romance entre hermanos.

Nada cliché, ¿eh?, y, por cierto, no es spoiler porque es lo primero que te dicen en la contraportada del libro.

Probablemente esa fue la razón especifica que me llevó a anotar el nombre en mi mente, para regresar después a la biblioteca de la ciudad y pedirlo prestado. Tras eso, solo me tomo tres noches leerlo, un récord para mí, porque soy el tipo de chicos que aborrece leer. Pero es que quedé tan atrapado desde el primer capítulo que no pude detenerme hasta terminarlo.

Supongo que solo quería leer algo con lo que pudiese sentirme identificado… Y funcionó, porque jamás había podido encontrar a alguien que entendiera tan bien mis propios sentimientos como lo hizo Lochan, el protagonista, luchando contra sí mismo por lo que sentía al estar con Maya, su hermana menor.

Sí. Un libro de incesto, uno de los pocos que hay. Como "Flowers in the Attic", de Virginia Andrews. Aunque como no he podido encontrar el segundo libro, sigo sin saber que es lo que sucede con los protagonistas. Espero que sigan bien, claro, y juntos.

Por si quieren saberlo, no me fue fácil encontrar ese tipo de libros. La literatura con incesto no tiene demasiada cabida, principalmente por el tabú que representa.

Además, ¿quién estaría tan enfermo como para enamorarse de algún familiar? Porque incluso en esos libros ese tipo de sentimientos son prohibidos, incluso ilegales; incluso en la ficción, los personajes luchan contra lo que sienten, porque saben que es algo que está mal. Y pese a que se enamoran perdidamente de algún familiar, no es algo que nazca por ellos mismos. Sus sentimientos por la otra persona evolucionan por algún evento externo, por alguna situación que altera su mapa del amor.

Vivir en una familia disfuncional, por ejemplo.

Pero la mía no es una familia disfuncional. Sí, papá trabaja mucho, pero mamá siempre está cuidándonos. Nunca nos han maltratado ni descuidado. No nos han encerrado en el ático de nuestra casa, ni tampoco nos han abandonado dejándome la responsabilidad de cuidar de Himawari.

Mamá y papá son, de hecho, un matrimonio fuerte que sigue junto tras tantos años. Y son padres cariñosos, nos aman, especialmente mamá, que siempre vela por nosotros.

Así que, si lo reflexiono cuidadosamente… yo no tengo una razón que puedan considerar valida, no tengo algo que justifique mi deseo malsano por mi hermana.

Nada que explique racionalmente porque mi corazón late tan rápido al verla.

Solo sucede sin que yo pueda evitarlo.

Ah, demonios, de nuevo estoy volviendo a hablar sin llegar a ningún sitio. Lo lamento.

¿Quieren saber entonces porqué les hablo de "Forbbiden"?

Sucede que, mientras termino de cepillarme los dientes, no pude evitar recordar una frase del libro, una que Lochan dice.

"¿En qué punto decides que suficiente es suficiente?"

Es una pregunta interesante, al menos para mí.

¿Cuándo somos capaces de decidir que ya no vale la pena luchar por algo? ¿Cuándo nos rendimos realmente? ¿Qué tan lejos llegamos por cuidar y proteger a los que amamos?

En mi caso… no lo sé.

Y supongo que solo me asusta tener que averiguarlo.

Mi dedo se mueve por la lista de nombres, hasta encontrar mi apellido y mis resultados.

"Reprobado"

Bueno, ahora es oficial.

Mamá va a matarme.

Arrojo un grito casi al instante, estoy verdaderamente frustrado. Después de todo, hoy es la reunión de padres y maestros.

Y para cuando mamá vuelva a casa… adiós internet.

- ¡Maldición-ttebasa! ¡Ahora no podré subir de rango en Shinobi Striker!

- ¿De qué te quejas? -Shikadai, de pie junto a mí, me mira con su ceño fruncido-. No estudiaste ni prestaste atención en clases, era obvio que terminarías reprobando.

- Cállate. Tú también reprobaste -le acuso. Él suspira por un momento, justo antes de enseñarme su nombre en el tablón de resultados. Para mí sorpresa, no es lo que esperaba-. ¿Qué? ¿Aprobaste?

- No es que realmente me interese aprobar la estúpida clase, pero soportar a mamá sería un fastidio aún mayor -me explica entonces, con cansancio. Yo lo entiendo, después de todo, su madre es verdaderamente terrorífica.

De un momento a otro puedo oír las risas que Inojin intenta controlar, completamente en vano.

- No puedo creer que en verdad esperarás aprobar el examen -se burla entonces. Incluso Shikadai intenta reprimir su sonrisa al oírlo.

Yo siento ganas de golpearlos a ambos.

No estoy de buen humor. Y, como si eso no fuese suficiente, no olvidado lo del estúpido video de incesto que enviaron por la tarde de ayer. De solo recordarlo, siento mi rostro arder.

Siempre había encontrado la forma de mantenerme alejado de esas cosas y, con lo que hice ayer, siento que me he balanceado muy peligrosamente de la cuerda floja por la que camino.

Estoy molesto conmigo mismo, y con ellos. Pero tampoco planeo mencionarlo, hacerlo llamaría su atención.

- Por cierto… el video de ayer -Inojin habla mientras nos alejamos del tablón de resultados, para dejarle espacio al resto. Con una tonta sonrisa en su rostro se dirige a Shikadai-. ¿No fue algo extremo? Digo, incluso para tus estándares, el video era raro.

- Lo siento, realmente ni me di cuenta de lo que les envié -Shikadai rasca su nuca, completamente despreocupado-, me lo enviaron unos amigos, yo solo lo reenvié.

- ¿Qué video? -mi pregunta suena algo tonta, pero queda bien. Después de todo no puedo admitir que realmente lo vi.

- ¿No recibiste el enlace? -preguntan. Lucen sorprendidos.

Significa que es hora de fingir demencia.

- Ustedes siempre están enviando cosas -recuerdo-, y por sus caras me parece que fue mejor así.

- Tienes razón. Probablemente a ti es a quién más le hubiese dado un ataque -no sé me ocurre si fingir sorpresa o desconcierto, pero creo que mi silencio convence a Shikadai-. De todas formas, la chica era linda, ni siquiera preste atención a lo que estaba diciendo.

Por un instante siento vergüenza. Yo sí lo hice.

"¡Hermano, más fuerte por favor!" Difícilmente voy a olvidar sus gritos.

- En cualquier caso, ¿a quién le gustarían esas cosas? -la voz de Inojin me trae a la realidad-. Cómo si alguien pudiese excitarse con su hermana menor.

Oh rayos. Presente.

Y, por cierto, hablando de hermana menor, ayer por la noche no pude ver a Himawari durante toda la cena por la culpa que sentí. Ella también se negó a mirarme y, cuando papá preguntó que había sucedido, mamá comenzó a reír y le contó la anécdota del sostén, asumiendo que mi silencio se debía a lo sucedido. Supongo que tengo suerte de haber tenido una pantalla para protegerme.

- ¿Hermanas menor? Ugh, ¡que asco! -digo lo que tengo que decir para que la conversación acabe. Los chicos asienten, me dan la razón.

- Por cierto, ¿cómo está Hima-chan?

El sostén que encontré en su cuarto, el día de ayer, viene a mi mente. Su rostro avergonzado al descubrirme también lo hace.

- Cada día más grande.

- Eso es genial, ¿no? -Inojin sonríe-, pronto estará asistiendo en nuestra preparatoria, puede ser divertido.

Yo guardo silencio, sin decir nada. Realmente mis amigos no saben lo mucho que me preocupa esa idea.

Sucede que, si ella asiste en mí misma preparatoria, entonces deberé verla más seguido y probablemente tratar más con ella. Y no quiero eso, de hecho, me asusta.

Mitsuki aparece entonces, evitándome el tener que decir algo. Viene con expresión calmada, tras haber visto sus resultados.

- Reprobé -informa entonces. Inojin comienza a reír.

- ¿Tú también? No puedo creerlo.

- Yo sí -Shikadai bosteza, ya cansado-. Considerando que ustedes dos se quedan jugando partidas de Shinobi Striker hasta tan tarde durante las noches de escuela, no me sorprende el resultado.

- ¡Estábamos practicando para el inicio de las clasificaciones de temporada!

- De cualquier manera, seguro de que papá arrojará el router del internet por la ventana en cuanto sepa que reprobé -mi amigo gira a verme-. Lo siento, no podré jugar esta temporada.

- Que fastidio son ustedes -Shikadai frunce su ceño al oírlo-. Ahora con Inojin tampoco podremos jugar la temporada por culpa de ustedes.

- No me culpes-ttebasa.

- Es tu culpa -me interrumpe, molesto-. Debiste haber estudiado.

- ¿Acaso eres mi madre para regañarme de esa forma?

- No, pero… -intenta hablar, pero en ese instante un montón de gritos y aplausos lo interrumpen.

- ¡Woah! ¡La calificación más alta, como siempre!

- ¡Eres increíble, Sarada!

- ¡Verdaderamente una alumna prodigio!

Todos giramos, no podemos evitarlo.

En el centro del tumulto, y presumiendo como siempre, está Sarada, sonriendo con entusiasmo al ver sus resultados.

- No estaba tan sencillo -responde a sus amigas. Yo puedo sentir el orgullo en su voz.

¿Qué tan patético tengo que ser para seguir deseando que repruebe por primera vez en su vida?

- Vámonos de aquí -ordeno. Los chicos asienten, solo siguiéndome.

Al pasar a su lado puedo sentir como me mira, con esa clásica sonrisa de burla en su rostro.

- Un segundo, Boruto -ella me llama, yo me detengo. Alrededor, nuestros compañeros solo nos están mirando-. ¿Qué era eso de que podías aprobar tu examen con los ojos cerrados?

A continuación, solo vienen las risas.

Tsk. Estúpida Uchiha.

El timbre suena, rápidamente todos se alejan para volver al salón. Excepto ella, que parece estar esperando mi respuesta.

- Un estúpido examen no determina nada -pese a que mi voz suena firme, no me siento para nada seguro de mi respuesta.

Es cierto. Un examen no determina nada, pero yo no he aprobado uno en mucho tiempo.

Soy un perdedor.

- No esperaba menos de ti, en cualquier caso -habla. Veo el desprecio en sus ojos y es como si fuese contagioso, porque de pronto yo también siento desprecio. Pero no por ella, sino que de mí mismo.

Ella tiene una rara habilidad para que yo consiga odiarme.

- No me provoques, Sarada, definitivamente no estoy de humor ahora.

- Nunca lo estás -suspira, con fingido cansancio. Por el rabillo del ojo veo a Shikadai intercambiar una mirada con Mitsuki, probablemente preguntándose cuando intervenir para que las cosas no se salgan de control-. ¿Sabes? No es justo para tu madre soportar a un idiota tan engreído como tú.

- ¿No tienes algo nuevo con que molestarme o ya se te acabaron las ideas?

Quiero irme, así que doy media vuelta para marcharme.

No me gusta ser el juguete de nadie, menos el de ella.

- De hecho, me causaba curiosidad el origen de tu comportamiento -ella habla, pero yo quiero ignorarla pese a que se me ocurren un montón de respuestas crueles que solo quiero arrojarle de vuelta-. ¿Qué se siente ser un delincuente solo por llamar la atención de un padre que trabaja demasiado?

Sus palabras hacen que me detenga.

Golpe bajo, incluso para ella. Supongo que esta es la desventaja de que hayamos sido mejores amigos tantos años.

Sarada me conoce, sabe con que atacarme. Pero olvida que yo también lo hago.

Y hoy, por alguna razón, no me quiero dejar aplastar. Así que busco algo, algo viejo para usar como arma. Algo que sé va a dañarla.

- Mejor un padre que trabaja demasiado a uno que nunca está en casa -ella no hace más que fruncir su ceño, molesta-. Dime, Sarada, ¿cómo sabes que no tiene otra familia?, o mejor, ¿cómo sabes que ustedes no son la otra familia?

En cuanto pronuncio aquello, sé que he cruzado un límite.

Mis palabras le han dolido. Puedo verlo, sin embargo, no pienso disculparme.

Por una vez… quiero ser quién la haga odiarse a sí misma.

- Sigue hablando todo lo que quieras -sus palabras me sorprenden o, más bien, lo hace la forma en que me responde. La sonrisa presumida vuelve rápidamente-, de todas formas, acabarás en la escuela militar tarde o temprano.

- Sí, claro, eso quisieras -su estúpida respuesta me hace sonreír.

- Es cierto, usuratonkachi, oí a mi padre hablando de eso con el tuyo. Al parecer ya se cansó de tener un delincuente en casa y está viendo como deshacerse de ti.

- Oye, Sarada, te estás pasando -las palabras de Shikadai me hacen recordar que aún sigue aquí-. Esa mentira es cruel hasta para ti.

No. Mi amigo se equivoca está vez, porque Sarada no es el tipo de personas que inventaría algo así. Ella prefiere hacer daño con otras cosas. Cosas reales.

Así que… o de verdad está jugando conmigo o hay algo de verdad en todo lo que está diciendo.

- ¿Qué quieres decir? -exijo saber. Ella me mira un momento, yo no sé que está pasándole por la cabeza, pero estoy seguro de que no puede ser bueno.

- Los oí conversar, la última vez que papá estuvo en casa. Al parecer tu padre está pensando enviarte a una academia militar, en Estados Unidos, para solucionar tu comportamiento.

- Estás mintiendo.

Sarada sonríe, de esa forma estúpida y altanera que tiene en cada una de sus acciones.

De nuevo mi voz tiene más seguridad de la que en verdad siento.

Porque no lo sé con certeza, no estoy seguro.

La conozco muy bien y por la manera en que me mira sé que no está mintiendo, sin embargo, tiene que serlo… porque papá no haría eso, la simple idea es ridícula.

Ella solo debe querer estar jugando conmigo.

Tengo razón… ¿verdad?

Está atardeciendo.

Eso significa que este horrible día por fin está terminando. Y lo único que ansío es llegar a casa y dormir un largo, largo rato. Sin embargo, no creo que pueda conseguirlo aún.

Después del día que tuve, les confieso que esperaba volver a casa sin tener que verme involucrado en otro problema, pero parece ser que en verdad este no es mi día…

- Hey, Uzumaki, ¿a dónde crees que vas tan rápido?

…porque para cuando me doy cuenta, alguien acaba de cortarme el paso.

No me cuesta trabajo reconocer a quién está de pie frente a mí. Iwabee, un idiota cualquiera en verdad, capitán de un equipo de deportes en la escuela, y uno de los tantos sujetos con los que suelo meterme en peleas.

O al menos era así, hasta que le volé un par de dientes la última vez que nos cruzamos, antes de las vacaciones de verano, luego de que me acusara de haber roto su estúpido proyecto de ciencias.

Cielos, de verdad esperaba que hubiera aprendido su lección de dejarme tranquilo.

- ¿Qué quieres ahora?

- Me debes una revancha.

Ah, pero que fastidio es esto. ¿No puedo tener un día de paz?

- No es un buen día. ¿Quieres dejarlo para mañana? De todas formas, terminaré pateando tu trasero como siempre.

- ¿Quién dijo que vamos a pelear solo nosotros?

Su frase me causa desconfianza. Y alerta. No sé que se trae entre manos, pero estoy seguro de que no quiero averiguarlo. Así que retrocedo. O al menos lo intento, porque apenas doy un paso, chocó contra alguien más.

Alguien que me sujeta de los brazos, evitándome escapar.

Mierda, esto no es nada bueno.

- Ya lo tengo.

- Esto será tan fácil.

- Rápido, antes de que venga un maestro.

Maldición, por mucho que intento tirar no consigo soltarme.

Iwabee me tendió una tonta trampa. Estoy rodeado. Y no importa todas las peleas en las que me he metido antes, tres contra uno es demasiado, incluso hasta para mí.

Tal vez esto sea el karma por todas las cosas malas que hice ayer, como mentirle a mamá y haberme masturbado pensando en mi hermana; o simplemente es que estaba tan distraído pensando en lo que Sarada me ha dicho que no he visto venir la emboscada.

Sea como sea, ya estoy atrapado. Y los puñetazos no tardan en llegar por parte de estos tramposos.

Lo siento, no soy un ninja. Antes de darme cuenta estoy en el suelo, recibiendo patadas. No intento defenderme, sé que eso los haría enojar más, así que lo único que hago es cubrirme la cabeza con mis brazos.

Y esperar a que se cansen de mí rápidamente.

- Una completa basura -puedo oír la voz de Iwabee, en cuanto me da la última patada. Tras eso oigo sus pasos alejarse-. A ver si con esto le siguen quedando ganas de actuar como un bravucón.

- No esperaría demasiado del futuro delincuente de la escuela.

- De seguro es culpa de su madre.

- Si no mal recuerdo tiene una hermana, ¿no?, espero no termine de igual forma.

- O cómo una prostituta.

Algo se sacude en mí cuando escucho sus risas. Algo furioso.

No sé de dónde saco la fuerza, pero antes de darme cuenta ya me estoy colocando de pie nuevamente.

Mis músculos arden y me duele en dónde me han golpeado, además, me cuesta respirar. Necesito un descanso, sin embargo, no puedo quedarme quieto.

- Hey, míralo, se está levantando.

- Este imbécil no aprende.

Me da cierta satisfacción el ver sus caras de sorpresa.

Cierto, ¿quién sería tan estúpido como para levantarse tras haber caído al piso?

No les respondo. No sé que decir.

"Un delincuente", eso es lo que todo el mundo dice de mí, lo que Sarada dice de mí.

¿Eso soy realmente? ¿En eso me convertido estos años?

¿Lo qué hago es realmente para proteger a mi hermana menor o ella es solo una excusa que tengo para abandonar mis otras responsabilidades?

- ¿Vas a seguir peleando, idiota? -Iwabee avanza de nuevo, amenazante.

Mierda. Todo me da vueltas. Siento el sabor de la sangre en mi boca, pero no me importa. Simplemente hay líneas que no deberían ser cruzadas, eso incluye a mi familia.

Les sonrío. Escupo al piso.

Estos chicos van a darme una paliza, pero no puedo echarme atrás ahora.

Nadie se mete con mamá, ni con Himawari. Ellas no tienen la culpa de lo que soy, este es el camino que he escogido recorrer por mí mismo.

Una palabra viene a mi mente, una que no recordaba.

"Tánatos". Sí, así llaman a quién moldea el impulso autodestructivo. Recuerdo haberlo visto en la escuela. Por si no lo saben, se trata del impulso natural de todo ser orgánico a regresar a un estado anterior a la vida, mejor conocida como…

- Pulsión de muerte.

¿Entonces… eso es lo que me está guiando ahora?

No lo sé con exactitud, trabajar con el inconsciente es tan complicado, y yo reprobé el examen que tuvimos sobre eso…

- ¿Ah? ¿Qué dijiste, Uzumaki?

…pero al menos si conozco la respuesta a la pregunta que acaban de hacerme.

- Dije que… si vuelven a decir algo malo sobre mi familia, no dudaré en romper esas estúpidas sonrisas en sus rostros, idiotas.

CONTINUARÁ…


Entonces... ¿quién cree que Sarada puede estar jugando con Boruto?