El camino de regreso fue aburrido.

Naoki no soportaba estar despierto en el viaje, bostezando a cada rato que bajaba la guardia cuando recordaba su estadía en Villa Romance.

Se atolondraba cuando se imaginaba a Kotoko abrazada de él, pegada como chicle en su espalda, diciéndole cuánto lo quería.

Cuanto deseaba que eso ocurriera.

Dio un suspiro fuerte de frustración, provocando que su hermano se espantara con su acción.

—Onii-chan?—

—Nada— Murmuró proclamándose silenciarse si no quería ser evidente con sus sentimientos.

—Onii-chan!— Su madre se lanzó a revivirlos extasiada de verlos llegar.

—Madre— Saludó frío.

—Cómo les fue?— Sonrío picarona.

—Bien— Musitó serio.

—Super bien, vimos a la Baka y a su amigo— Prosiguió Yuuki con las orbes de sus ojos abiertas. —Su amigo es muy chistoso, mejor que Ryo, él es muy escandaloso—

—Amigo?— Su madre hizo gesto de confusión.

—No te alarmes— Contestó Naoki.

Para que le dices de Nozomi? Renacuajo insolente!

—Se supone que eran unos días de descanso y— Se contuvo antes de gritar. —De acción!—

—Cero acción para ti— Se burló sintiéndose triunfal.

—No me digas que no hiciste nada con Kotoko-chan— Lucía más preocupada que molesta.

—En absoluto—

La besé dormida, pero eso es un secreto para mi y nadie más. Presumió en su mente. Yuuki no es tan grande como para entender la razón del beso, solo se callará porque si habla de eso con alguien, no habrá mañana para él.

Su madre chilló irritada con su conducta.

—Cómo pudiste no hacer nada?— Chilló enfadada.

—Porque no quise— Dijo con simpleza.

—Eres malo, Onii-chan— Hizo un mohín.

Si supieras madre, si tan solo supieras, suspiró apesadumbrado.

—Nao-kun, bienvenido— Saludó su padre, bajando de las escaleras.

—Padre— Lo saludó con una sonrisa de lado, a lo que su padre se quedó azorado con ese gesto.

—Ven, vamos a platicar— Dijo reponiéndose.

—Claro— Sonaba positivo a pesar de no haber tenido muchos avances con Kotoko.

Una vez instalados en el estudio de su padre, retomaron la conversación pendiente.

—Cuéntame lo que has pensado— Agrupó sus manos sobre su gran barriga, le sonrió.

—Quiero que Kotoko haga sus prácticas en Pandai— Espetó, tomando a su padre de sorpresa.

—Cómo?— Exclamó. —Pero yo no hablaba de Kotoko-chan, yo quería hablar de ti—

—Eso a mi me interesa asegurar— Dijo como una orden. —Quiero que Kotoko tenga un lugar dónde trabajar segura y se sienta cómoda—

—No sabía que Kotoko-chan te importaba tanto— Suspiró perplejo con la escena.

Naoki se sonrojó de inmediato, su mirada se desvío momentáneamente hacia el piso.

—Bueno— Tartamudeó nervioso.

—Está bien, me aseguraré que Kotoko-chan tenga trabajo en mi empresa y la mandaremos al área correspondiente, la de creatividad o la comercial, donde pudiera filmar uno que otro comercial de la empresa— Aseguró con su voz suave y segura, sonriendo complacido con el tema. —Ahora dime el resto—

Naoki tomó una bocanada de aire, realizando que era el momento de revelar su deseo.

—Quiero ser doctor— Soltó ese gran peso que lo atosigaba.

Su padre tardó minutos en reponerse del susto, una confesión muy intensa e importante del castaño, mientras que este se frotaba los dedos entre ellos como gesto de nerviosismo.

—Explícame eso, por favor— Narró casi como súplica, una desesperada y efímera. —No comprendo—

—Quiero salvar vidas, papá, esa es mi vocación— Naoki expresó eso desde su interior. —Ya tomé el examen de transferencia y fui aceptado en la carrera de medicina; de hecho, ya empecé con mis clases desde la primavera—

—Y por qué no estaba enterado de eso?— Quiso saber, consternado. —Nao-kun, desde cuándo haces las cosas por tu cuenta?—

—Fue un grito en el aire que me hizo darme cuenta que necesito esta carrera, que la quiero hacer y he dado mi mejor esfuerzo— Admitió sintiendo una corazonada. —Es la primera vez que quiero hacer algo por mi cuenta y triunfar en ello—

—Es una carrera muy difícil, seguro que la quieres?— Sonaba indeciso, su misma mirada lo expresaba.

—Sí, definitivamente— Hizo gesto serio, pero seguro.

—Al menos me hubieras avisado con tiempo este cambio— Parecía abrumado con la decisión de Naoki. —Me molesta que no confíes en mi, que soy tu padre— Dijo decepcionado, agachando la cabeza entristecido.

—Lo siento— Se inclinó en reverencia, pero su padre lo retuvo.

—No hagas eso— Negó. —Y con la situación de la empresa quería que me ayudaras, en fin, no puedo hacer nada al respecto mas que apoyarte en tu decisión—

—Qué situación tiene la empresa?— Preguntó intrigado.

—No es de tu incumbencia, Nao-kun— Espetó su padre, luciendo perturbado por la aparente charla entre los dos.

—Padre, me interesa— Exigió saber.

Si escogió una carrera de su agrado sin tomar en cuenta los deseos de su padre con respecto a su futuro, lo menos que podía hacer era interesarse en la vida de su padre.

De la manera más extraña fue tomado por un quejido de su padre, llevándose la mano al pecho inclinado al lado izquierdo. El corazón.

—Padre?— Intentó decirle algo, pero fue tarde en cuanto vio cómo se colapso en el suelo de forma precipitada. Naoki en vez de paralizarse, corrió a auxiliarlo, aprovechando los estudios que adquirió en el periodo de estudio para el examen. Lo colocó con destreza de una manera en la que el dolor decrecía ligeramente.

—Madre— Gritó con estrépito, tratando con todo su poder no caer en el pánico. —Papá estarás bien, confía en mí— Vio que su padre entre el amplio dolor que padecía, asintió franco.

—Onii—

—Habla a una ambulancia— Ordenó como un grito de auxilio desesperado. Su madre por ende, palideció al ver a su padre colapsado en el suelo, pero no desesperó en no obedecer a las órdenes de Naoki que trataba de que su padre se moviera lo menos posible. —Pronto! Que no vez a papá?—

—Sí— Tomó el teléfono de la casa y marcó temblando al picarle a cada número.

Yuuki se asomó totalmente pálido, tartamudeando y preocupado a la vez.

—Yuuki, no te asustes, papá estará bien— Aseguró dentro de la atmósfera de tensión que los rodeaba a los tres.

Esto no puede estar pasando.


Llegados al hospital, los minutos de espera acrecentaban la tensión y el nerviosismo sobre la familia Irie, llevándose al mismo tiempo la sorpresa de haber visto al Sr. Irie, la cabeza de la familia, en estado vulnerable. La peor pena que pudieron pasar, la peor catástrofe y encima el problema de la empresa que se iba cuesta bajo.

Las cosas no podían ir peor, mas no agregaba que su relación con Kotoko iba mal, si no, estaban en buenos términos pero aún no llegaba al pico donde quería situarse.

Sacudió la cabeza, no es momento para pensar en mi vida amorosa.

Su madre se comía las uñas con estupor.

—Madre si sigues así te quedaras sin uñas—

—No importa, lo que importa es tu padre— Contestó furiosa con el comentario de él.

De verdad estaba en el punto de ebullición.

Yuuki se encontraba como témpano de hielo, ni una ventisca provocaba que se moviera de lugar, incluso su posición lucía estática.

Es el que peor se la esta pasando, sobretodo es un niño y ver a su propio padre colapsado en el suelo a causa de un infarto debe ser lo peor del mundo.

Naoki se hallaba entre al espada y la pared, una posición poco apta para un joven de su edad. Con apenas veinte años, tendría que tomar las riendas de la empresa en lo que su padre mejoraba. Los infartos no deberían de tratarse a la ligera y mucho menos, dejarlas pasar como enfermedades poco preocupantes, por lo que devolvería el favor que le hizo su padre al respetar su decisión como estudiante de medicina y ponerse a trabajar cuando no era la carrera de su añoranza.

Se sacrificaría por el bien de la empresa, aun cuando no les habían dado los resultados de la salud de su padre.

El doctor apareció casi como fantasma, de lo veloz que entró a la sala de espera.

—Cómo se encuentra?— Su madre interrumpió lo que iba a decir el doctor.

—Madre, deja que hable el médico— Sentenció sacudiendo la cabeza. —Díganos, cuál es la condición de mi padre?—

El doctor era el mismo que atendió a Kotoko cuando le dio apendicitis.

—Si, bien— Se ajustó los lentes pequeños, que decaen sobre el péndulo de su nariz. —La condición no es agradable, es más, es preocupante decir que estuvo a punto de padecer de un infarto masivo en el miocardio, debido a las cantidades inmensas de triglicéridos y colesterol. Las cifras son alarmantes, por lo que recomiendo mucho descanso y una dieta blanda y balanceada para prevenir uno de estos colapsos—

Entonces la situación no es la más óptima, si, me lo imagine, mi padre come peor que un cerdo y nunca se cuida.

Yuuki y su madre estaban desplomados en el suelo de la sala de espera, pálidos y sin señales de vida.

Naoki se meció los cabellos de su cabellera castaña, abrumado por la situación.

—Comprendo— Alcanzó a decir.

—Por cierto, se que no es de mi incumbencia, pero cómo ha estado la jovencita?— Refiriéndose a Kotoko.

—En buenas condiciones— Comentó. La impresión que se llevó fue que el doctor si que tenía buena memoria, en parte por recodar a Kotoko luego de haber pasado bastante tiempo desde ese desastroso acontecimiento.

—Y ya es su novia?— Preguntó curioso. —Digo, usted dijo la vez anterior que no lo era—

—No lo es— Agachó la cabeza, abatido.

—Bueno, sé que su padre está en pésimas condiciones, pero— Carraspeó antes de acercarse específicamente a él. —Asegure su puesto en el corazón de la chica—

Se esfumó en un abrir y cerrar de ojos.

Hasta un doctor me regaña por mi lentitud, es el colmo!

Se dio de topes en la cabeza, frustrado hasta con el mismo por su falta de iniciativa.

No, esto no es momento de pensar en esas nimiedades hasta asegurarse de que la empresa de su padre se encontrara en buenas condiciones, de no ser eso, no se armaría de valor para declararse de una vez por todas a Kotoko.

Antes del atardecer, les dieron la oportunidad de pasar a ver a su padre.

Lo vio reposando como un capullo, envuelto entre las cobijas y los ojos cansados, estaba en posición de querer platicar con Naoki.

—Déjenme hablar con Nao-kun, perdonen que sea grosero, pero es necesario— Comentó, en voz abrumada.

—Cariño no te forces— Su madre disuadió.

—No es eso, no es nada del otro mundo— Aseveró cansado.

Una vez que se salieron su madre y Yuuki, éste tomo asiento en las sillas de visitas.

—De qué quieres hablar?— Inquirió con respeto.

—Nao-kun, podrías encargarte de contratar a Kotoko-chan? Digo mi condición se que es deplorable aunque no me lo digan los médicos, pero quiero que te encargues de ese asunto hasta que mejore— Pidió tranquilo, entrelazando los dedos.

—Claro, lo que tu digas— Aceptó esa condición.

—Dijiste que tu querías eso y Kotoko-chan es importante en la familia— Lucía orgulloso de hablar de ella. —Y le puedes pedir a Kotoko-chan si me puede traer Volver al futuro?—

—Sí, le diré—


Las cosas no fueron de acuerdo sus expectativas, ya que al enterarse los Aihara del suceso de su padre, estallaron en un mar de preocupación por querer irlo a visitar.

Shigeo fue mucho más optimista, a pesar de hallarse preocupado.

Kotoko se lo tomó como un zarpazo directo al corazón, le dolió el saber que su Oji-san estaba en malas condiciones.

Naoki reprimió sus deseos egoístas de querer abrazarla y decirle que no se mortificara, y que siempre y cuando él estuviera presente, las cosas irían por buen camino.

Aborrecía no poder hacer nada y por sobre todas las cosas, no poder tomarla entre sus brazos y reconfortarla como se debe.

Al cabo de unos días, pagó una visita a Pandai.

Años que no ponía un pie en los suelos de la empresa de su padre, y eso le incomodaba porque sintió que esos no eran sus rumbos.

El secretario de su padre le dio la bienvenida de manera cortés, ofreciéndole una taza de café y los documentos que comprobaban el desplome de la empresa.

—Si no hacemos algo de inmediato, quedaremos en bancarrota— Expresó urgido de hacer algo al respecto. Naoki alzó la mano para que este se callara.

Leyó los documentos notando un decaimiento de las finanzas, fruto de los gastos innecesarios de su padre al tener mimados a los empleados con comidas incluidas en sus horas de trabajo. Ay papá! Se dio de topes con ver las cifras rojas en el papel.

La empresa tampoco había sacado un nuevo producto en lo que constaba de seis meses inactivos de Pandai en el mercado, las bajas de los productos significan una sola cosa: Pandai quedara en bancarrota en menos de un año.

Se frotó la frente, abrumado por haberse enterado de la razón por la que su padre se notaba cansado, pero se mantenía a la raya para que no lo notaran.

—Ya veo la situación, estoy al tanto— Le devolvió los documentos de manera sutil. —Mañana empezaremos a resolver este problema y tendremos una nueva empleada así que no sean descorteses con ella—

—Pero necesitamos ver su expediente para ver si esta capacitada para el trabajo—

—¡Cállate!— Alzó la voz, impaciente. —No hable de personas que no conozca, ella es parte de la familia así que trátela con respeto, es un excelente elemento para la empresa. Le aseguro que tiene muchas ideas que beneficiarán a la empresa—

—Cómo puede asegurarme eso?— Sonaba indeciso.

—Porque es una persona importante para mi, si pasa por mi juicio quiere decir que es de mi total confianza—

—Ya veo, entonces la contratáremos— Afirmó luciendo derrotado ante la frialdad de Naoki.

Nadie me juzga a Kotoko sin conocerla, acaso no ve lo adorable que es?

Bueno no la conoce, pero si la conociera, viera lo adorable que es. Y no pienso ir a Pandai solo, quiero ir acompañado.

Si se sacrificaría al menos se llevaría a Kotoko con él, para hacerle compañía y desviar su tensión hacia un punto favorable.

—Necesito sus datos para hacer la llamada y avisarle que está contratada— Dijo el secretario.

—De eso me encargo yo—

El comienzo de su sentencia iniciaba con el pie izquierdo.

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P.D. Este es el final de la 2da parte, la tercera vendrá así "Las canciones que definen nuestro amor (3)"