Devil: Muy buena a todos, i querido publico aquí su amigo Devil trayéndoles un nuevo capítulo de este fic.

Estoy muy cansado y tuve una semana de mierda por lo cual no poder contestar los reviews.

Asi que no los voy a entretener más.

Vamos al cap.

ADVERTENCIA; COSAS MALAS PASARAN.


Ran estaba molesta.

Este hecho era claramente visible en su rostro, no solo Izuku se había inscrito en esta escuela de héroes sin consultárselo, o el hecho de que no ha pasado por su apartamento en los últimos 4 días y para rematar no podía localizarlo por su teléfono.

Su computador solo indicaba fuera del área, pero sabía que no había salido de la ciudad y menos del país.

Y ahora estaba aquí, buscándolo teniendo que recurrir a dos jóvenes estudiantes en busca de información.

-¿No saben dónde está?- Preguntó la rubia.

Ambas heroínas miraban con algo de cautela a esta señorita que vino preguntando sobre su nuevo compañero, a pesar de que no tenían ninguna razón para creerlo había algo extraño que rodeaba a la rubia.

-No lo sabemos.- Dijo Mina.- Lo estábamos esperando.

Al decir eso, ella comenzó a teclear algo en su teléfono.

-¿Son sus compañeras?- Pregunto inexpresiva como siempre.

-Si.- Le respondió Uraraka.

-Ya veo.- Dijo ella cambiando levemente su tono.

Uaraka estaba algo cohibida por esa falta de emoción en el hablar de la rubia, como si no le gustara hablar en lo más mínimo con ellas, esto se hiso algo más evidente al revelar que Izuku y ella estaban en la misma clase.

-¿Por qué lo estaban esperando?- Pregunto la Ran.

Ambas chicas comenzaron a encontrar esto más extraño.

-¿Para qué quieres saber?- Preguntó Mina.

-Solo responde la pregunta.- Demandó en un tono calmo, pero claramente autoritario.

Cada vez le resultaba más sospechoso a ambas chicas el comportamiento de ella, ¿era una especie de amiga de Izuku? ¿Una acosadora? ¿Su novia?

Este último pensamiento le dio un trago amargo a la castaña.

-¿Y tú quién eres?- Le contestó la castaña esta vez dando un paso al frente.- ¿Que eres de Izuku-kun?

En ese momento Ran dejo de teclear en su teléfono y su mirada se encontró con la de la castaña, ambas mirándose con la misma intensidad, sin parpadear... como un duelo silencioso sin un solo testigo.

Pero finalmente la rubia desvió la mirada antes de darse la vuelta y darle la espalda a ambas chicas.

-Soy la que lo protege.- Respondió Ran.- Soy alguien muy importante para el.

La rubia giro su cabeza para ver por sobre el hombro, con esos ojos azules como el cielo a la castaña mientras entrecerraba la mirada duramente.

-¿Que eres tú para el?- Fue lo que dijo simplemente antes de irse caminando nuevamente a su auto y salir de allí.

Uraraka se quedó en esa posición unos segundos antes de suspirar de alivio, normalmente nunca habría hecho esto pero siempre había una primera vez para todo.

La forma tan demandante y... posesiva con la que se refería a Izuku le daban una cantidad anormal de desconfianza a Uraraka, había algo extraño con ella, como si fuera ajena a la empatía.

-Ochako-chan.- Llamo Mina.- Eso fue increíble, no dudaste en defender a tu hombre.

A la pobre castaña se le subieron los colores rápidamente, al punto que negó con la cabeza antes de reclamarle a su amiga en un acto totalmente infantil y normal para alguien de su edad.

Uraraka tenía un flechazo por Izuku, de eso no había dudas.

Pero había algo que a ella le estaba preocupado... ¿El sentía algo parecido?

Cuando ella lo vio en ese primer momento le pareció alguien genial, fuerte y rodeado de misterio. Su primera aparición en la escuela no fue más que expresar que no le gustaba la escuela, era como el clásico "Chico Malo" de las viejas películas.

Esa vibra sin duda la atrajo, pero no podía evitar pensar que había un halo de misterio que lo rodeaba, del mismo modo que a Shoji.

Algo oscuro que lo rodeaba que si bien la atemorizaba, no podía evitar querer saber más sobre el mismo, quizás ella pueda invitarlo al cine uno de estos días.

Después de todo... ¿Quién no disfruta de una buena película de miedo de vez en cuando?


Algunas horas han pasado y esto solo se confirma con los anaranjados rayos del sol que comenzaba a desaparecer en el horizonte indicando que finalmente había llegado la tarde que precede a la noche.

Uraraka y Mina ya habían ido a sus respectivos hogares ya que no habían podido ni encontrar rastros del joven Midoriya, ya que en realidad este se había ido de la escuela ya hace tiempo.

Tiempo en el que había sido una batalla entre la vida y la muerte para Shoji.

Pero en estos momentos se encontraba estable y consiente en la habitación de un edificio que no reconoció, su camisa había sido retirada para poder cubrir su torso y brazo con vendas, siendo que el ultimo estaba entablillado en un cabestrillo. Sentado en una cama con sábanas gastadas pero limpias, Shoji miraba a quien lo había puesto en esta situación mientras sostenía una taza de sopa instantánea.

Resulta ser que Izuku lo había traído a este lugar, un hospital o mejor dicho una enfermería de la ciudadanía, encargada de dar abrigo a personas sin hogar y en algunos casos atender heridas por actos vandálicos.

Shoji no era una persona que guardase rencor a nadie, incluso a los que le atacaron accidentalmente, ya le había pasado antes y esta no sería una excepción.

Pero...

-¿Cómo te convertiste en un Devilman?- Pregunto de pronto Izuku.

El chico pulpo se congeló unos segundos mientras apretaba suavemente la humeante taza de sopa entre sus manos, este miró seriamente al peliverde antes de soltar un suspiro.

-No es una experiencia agradable de recordar.- Dijo vagamente.

-Nunca lo es.

El peligris frunció los labios bajos sus tentáculos antes de bajar su máscara mostrándolos al peliverde que ni se inmutó en lo más mínimo, fue en ese momento que comprendió que el había visto lo mismo que el.

-¿Por qué quieres saberlo?- Volvió a decir de un modo defensivo el joven.

Izuku no respondió, solo mantuvo la expresión seria y la mirada fija, como si tratara de ver a través de sus palabras.

-Todo comenzó hace unos 5 meses antes de entrar en Yuuei.- Contó Shoji viendo que la única opción que tenía era hablar de ello, de otro modo quizás no podría seguir respirando siquiera.- Fue en una fiesta a la cual mi hermana fue invitada, yo solo iba a ir a recogerla pero...

-¿Pero..?

-Habían unos tipos más viejos que tu o que yo, habían traído alcohol y otras cosas... uno en especial trato de propasarse con mi hermana.- Sin que Shoji se diera cuenta la cresta de su espalda se erizo unos segundos antes de volver a la normalidad.- Logre sacarla de ahí y enviarla a casa... yo no tuve tanta suerte.

Izuku escuchó con atención la resumida historia, obviamente había mucho más de lo que dijo, eso era seguro, pero en esencia eso es lo que había ocurrido. Sabía que le estaba ocultando las partes más difíciles para sí mismo, el solo tocar la superficie de esos recuerdos ha de ser muy difícil para él.

Una fiesta infantil...

Tales gritos...

-Pobres almas.- Susurró Midoriya antes de ver a Shoji nuevamente a los ojos.- Lo siento.

-¿Por qué?- Preguntó confundido.

-Por todo.- Fue su simple respuesta.

El joven se subió la máscara y negó con la cabeza antes de mirar nuevamente al joven con su habitual expresión.

-Olvida de eso.- Dijo.- ¿Y tú? ¿Cuál es tu historia?

-Pues, todo comenzó cuando Ran...- Sus palabras fueron cortadas con un repentino destello de verdad, recordando un hecho importante.- Oh, dios mío, Ran.

Antes de que Shoji pudiese preguntar algo más el joven había salido de allí, pudo escuchar el sonido de un aleteo antes del silencio que siguió por varios minutos.

Tiempo en que el joven simplemente se dedicó a pensar hasta que un enfermero le dijo que estaba lo suficientemente bien como para ir a casa.

En este aspecto agradecía a que el demonio que poseyó había aumentado sus capacidades de pulpo, aumentando sus capacidades regenerativas.

El joven salió del hospital provisional y no le llevó más de unos cuantos minutos, además de algunas indicaciones, para poder encontrar el camino a casa.

Shoji siempre ha sido un tipo muy callado, pero esta vez ha estado más callado de lo usual, incluso su respiración se había calmado para que casi pareciera que no producía sonido alguno, casi era como si no estuviese allí.

Finalmente llegó a su hogar, quedándose unos minutos frente a la puerta dudando si debía abrirla o no, un olor dulce de pronto llego de una de las ventanas de su hogar, su hermana probablemente estaba cocinando unas galletas.

Se adentró, sus sentidos estaban aún algo adormecidos por los sedantes que le habían dado para tratar sus heridas, pero aun así siguió el olor de las galletas con su olfato hasta que llego a la cocina.

Allí, vio a su hermana menor con un delantal y esta al notar la presencia de su hermano le sonrió.

-Bienvenido, hermano.

El no dijo nada mientras avanzaba y la envolvía en un abrazo, pegando sus cuerpos el uno con el otro mientras que ella podía sentir el palpitar el corazón de su hermano y su calidez.

-¿Hermano?- Preguntó ella confundida antes de ahogar sus palabras cuando sintió unas cálidas gotas cayendo sobre su cabeza, ella al entender esto solamente pudo corresponder el abrazo.

Shoji estaba llorando, no por dolor, ni por tristeza, lloraba porque era débil y tenía miedo de lo que pudiese pasar.

Toda su vida había sido el que protegía a los demás, pero ayer había estado al borde de la muerte ante una amenaza totalmente arrolladora y habría muerto de no ser lo que era.

Estaba totalmente aterrado.

No podía proteger más a nadie, no de ellos, porque era débil, su sola fuerza no serviría, pero por ello haría todo lo que pudiese para protegerla, aún si debía humillarse frente al demonio que casi lo destroza, él lo haría.

-Yo... lamento ser como soy... yo... yo...- Los lamentos de Shoji se entremezclaban con sus palabras haciendo casi imposible que pudiese hablar de forma correcta.

Pero su hermana menor lo entendió, ella simplemente lo abrazó más fuerte.

-Hermano es como es... soy yo quien debe disculparse.


Katsuki Bakugou nunca fue una persona creyente, en lo más mínimo.

Desde pequeño o mejor dicho desde que se manifestó su kosei había ganado orgullo y fuerza, esto solo infló su ego llegando al punto de creer que tenía el derecho de pisotear los sueños y aspiraciones de los demás para que pudiese alcanzar sus metas como el prohibirle a muchos de su clase el intentar ir a Yuuei siquiera.

Se sentía en la cima.

Quizás... eso lo comenzó todo.

Pero todo eso cambió cuando Izuku, un joven que consideraba débil, un llorón, un nerd, una maldita piedra al costado del camino lo enfrentó.

No, enfrentar no, lo destruyó.

Esa golpiza, esa facilidad con la que lo dominó lo hizo sentir tan débil y vulnerable, fue mucho peor que el villano de lodo, no, esto fue muy diferente. El perder contra el joven de pelo verde destruyó cada ápice de su orgullo, su voluntad de pelear, su espíritu.

En estos momentos, estaba aterrado de Izuku.

Hace algunos años, esta simple idea le habría causado una carcajada tremenda, pero ahora cada vez que cerraba los ojos esas imágenes que había visto el día de ayer lo perseguirán por el resto de su mísera existencia.

El demonio en el que se había convertido ese chico débil y apasionado por los héroes, en todo sentido de la palabra, esa violencia, gusto por la destrucción y la matanza de modos totalmente ajenos a los humanos.

El rubio se encerró en su habitación después de eso y asumió una posición fetal mientras se recostó contra la puerta de su habitación con un sudor frío que empapó la camisa de su uniforme. Abrazando sus rodillas contra su pecho se quedó allí, intranquilo, temiendo a que viniera por él, no quería parpadear ya que las imágenes volverían.

Pero lamentablemente su cuerpo no podía más, lentamente Morfeo lo atrapó obligándolo a dormir, su único consuelo fue que no soñó con nada.

Cuándo se despertó unas pocas horas después se había calmado de alguna manera por lo cual habría recobrado la capacidad de pensar fríamente la situación. Izuku se había convertido en un demonio, no tenía ni idea de cómo o porqué, pero no tenía ni un solo rastro de dudas pero... ¿Y su madre?

El rubio abrió los ojos ante la revelación de tal posibilidad, quizás ella aún podía salvarse, sabía que Izuku salía por las noches, lo había estado observando ya que creía que algo había cambiado, no estaba equivocado.

Quizás... no estaba en la casa y podría salvarla.

Con ese pensamiento se tragó su miedo, había logrado entrar a Yuuei, ¿Cómo podía ser considerado un aspirante a héroe si ni siquiera podía defender a una sola persona?

Salió de su habitación y agarró las cosas que creyó que le pudieran ser útiles, se vistió con una sudadera de color gris, algo de agua bendita que su padre guardaba y un cuchillo de la cocina.

Con eso listo hiso su camino fuera de la residencia.

-Hijo, ¿A dónde vas tan tarde?- Preguntó su madre desde la cocina.

Katsuki se detuvo y apretó los dientes, no podía hablar, ¿Cómo podría?

-Voy a caminar.- Fue todo lo que dijo.

Salió de su casa y cerró la puerta, no miró atrás mientras avanzaba con un paso lento que poco a poco ganó velocidad hasta que se convirtió en una frenética carrera contra el tiempo.

La casa de los Midoriya estaba relativamente cerca de su residencia, apenas unas calles más lejos de la estación de trenes, por lo cual no tardó mucho en llegar, sus pasos se sentían cada vez más pesados a medida que subía las escaleras hacia el departamento en el que sabía que vivían desde hace años.

Finalmente estaba frente a la puerta, su mano se detuvo unos instantes antes de golpearla ya que dudaba estar preparado para lo que podría encontrarse detrás de esta puerta, no era el más adecuado para eso, ni siquiera estaba preparado.

-(Pero... soy lo único que tiene)

Con eso en mente realizó 3 golpes consecutivos a la puerta a modo de llamado, luego simplemente esperó dando un paso atrás de reojo apretó el mango del cuchillo antes de sacar la punta y asegurarse de que estaba en condiciones, cuando el brillo se encontró con su vista lo volvió a guardar, listo para esto.

La puerta se abrió y un sutil temblor recorrió su cuerpo antes de que este se detuviese, su expresión solo se volvió mas difícil de leer anticipando lo que pudiese pasar.

-Kacchan.- Dijo Izuku cerrando la puerta detras de el, quedando ambos fuera de la casa.- Es una sorpresa verte.

-Créeme, yo no tenia intención de venir.

Izuku tomo nota de eso y dio un paso al frente solo para el rubio diese un pasó atrás, como un Devilman pudo notar las sutiles alertas que estaba emanando, indetectables para un humano pero no para alguien tan cercano a las bestias.

-Y... ¿Que haces aquí?- Preguntó el peliverde.

Katsuki preparó el cuchillo debajo de su sudadera.

-Solo pasaba por aqui y pensé... Ey, hay que saludar a mi querido amigo.

Lentamente el pequeño teatro fue cayendo como la seda, ya que cada vez que Izuku daba un paso resultaba más oscuro y atemorizante su presencia, Bakugou por su parte retrocedia y se preparaba.

-¿Y cómo pensabas saludarme?- Pregunto.

Katsuki tomo esto como una señal.

-¡Así!

Katsuki sacó de uno de sus bolsillos un contenedor del cual le lanzó una importante cantidad de agua bendita, apenas el líquido salió se empapó directamente contra el joven.

-¡AHHHHHH!

La sonrisa nerviosa del rubio no se hiso esperar al ver que el agua bendita había sido efectiva, una parte de él estaba feliz, pero otra no ya que solo hacía más evidente que el que estaba en frente era un demonio.

-¿Realmente pensabas que eso funcionaría?- Preguntó el demonio quitándose el exceso de agua de su rostro y poniendo una expresión totalmente divertida.- No creas todo lo que ves en las películas.

La sonrisa de Katsuki murió en ese instante, al ver que eso no funcionó en lo más mínimo sacó el cuchillo que tenía guardado e intentó apuñalar a Izuku, pero este simplemente lo tomó de la muñeca y aplicó presión para que el simple peso del arma blanca sea el dolor más grande del rubio.

BOOOM

Pero no se había rendido aún, intentó lanzar una explosión en la cara del peliverde para que lo suelte, pero resultó nuevamente inútil, quedando ahora inmovilizado de ambas manos.

Izuku fue tan lejos como para doblar el brazo de Katsuki contra su voluntad y acércalo a su rostro, mientras la palma del joven brillaba por las minúsculas explosiones.

-¡Vamos!- Ladro Bakugou con el débil resplandor anaranjado que emanaba de su propia palma.- ¡Hazlo, Demonio!

-Asi que lo sabes... pero no tienes idea de lo que dices.

-¿Qué cosa no entiendo?- Gruño el joven entre dientes.- Que poseíste el cuerpo de Deku y lo usas... ¡¿Para esto?!

Una ligera carcajada resonó entre los labios cerrados del joven, emanando desde el fondo de su garganta.

-Realmente... no tienes idea.- Sonrió antes de llevar su cabeza hacia atrás y decir en voz alta.- ¡Mamá, voy a salir a caminar!

Bakugou abrió los ojos, eso significaba que ella aún estaba bien.

-¡Esta bien!- Se escuchó la respuesta en uno de los departamentos.

FLAP

Apenas escuchar esas palabras dos alas de murciélago brotaron de la espalda del joven peliverde y se extendieron con todo su esplendor que a Katsuki le resultaba de lo más tétrico.

El sonido del aleteo fue el preludio de que ambos dejasen el suelo con rapidez y sin que Katsuki haga movimientos bruscos, simplemente dejándose llevar por el demonio, estaban a más de 15 metros en el aire, es por ello que no haría nada, aunque se liberase estaba en una mala posición, la muerte tenia altas probabilidades.

No paso mucho tiempo hasta que comenzaron a volar más bajo, a una altura que no resultaría tan lastimado como para huir de ser necesario.

-Estamos llegando...

Esas palabras llamaron la atención del rubio el cual levantó su cabeza para enfrentarse al demonio, pero este no lo miró, solo acelero antes de lanzarlo.

Katsuki fue lanzado con fuerza contra una puerta entreabierta a una casa que estaba completamente a oscuras.

El rubio se sacudió la cabeza para salir de la confusión y desorientación que le provocó ser lanzado, pero aun así comenzó a ponerse de pie mientras se sacudía el polvo.

De pronto un sonido rastrero fue oído detrás de su espalda.

-¡¿Que fue eso?!

Se giró con las manos al frente listo para atacar a cualquier cosa, en especial a Izuku si es que este se le aparecía enfrente.

RAAAGH

BOOOM

Katsuki reaccionó por puro instinto cuando agito su mano en dirección en la que oyó ese rugido embravecido, pero él no tenía ni la más mínima idea de lo que había golpeado, fue algo totalmente pesadillezco.

La criatura tenía el cuello similar al de un ciempiés con sus patas incluidas, pero con la boca parecida a la de un oso entre sus dos pinzas y su cuerpo era exactamente igual al de un lagarto.

RAAAAAAAGH

La criatura no perdió el tiempo e intentó nuevamente atacar al rubio, el cual solo pudo evadir con ayuda de sus explosiones.

No podía creerlo, esto no era un villano, esto era algo totalmente fuera de este mundo, era un demonio. Katsuki estaba de algún modo paralizado, no podía atacar, sus ataques siempre fueron para vencer al oponente, mas no matarlo.

RAAAAAAAGH

Pero esta cosa no se iba a detener hasta matarlo.

RAAAAAGH

Un segundo rugido provino de un demonio totalmente diferente, fue Izuku.

El rubio vio al que alguna vez fue su amigo de la infancia lanzarse sin ningún reparo al demonio y tenerlo completamente dominado con una llave, un brazo atrapando el cuello y con otra sujetado el cuerpo.

-¡Vamos, Kacchan!- Grito Izuku.- ¡Mátalo!

El mencionado retrocedió de manera instintiva.

-¿Qué?- Fue lo único que pudo decir.

Izuku gruño por el esfuerzo de mantener a este demonio quieto sin matarlo, era débil, pero justo ahí radicaba el problema, era demasiado fácil matarlo, pero esa no era la razón de estar aquí.

-Recuerdo que en la secundaria decías que ibas a llegar a la sima, a superar a All Might.- Dijo en un gruñido y escupiendo el nombre que pronunció.- Pero él no es nada más que un tonto cojo que no es capaz ni de salvar a un niño, ¿No querías superarlo? Entonces encárgate de este problema que ni los héroes pueden encargarse...

El rubio nuevamente retrocedió cuando el Devilman centró su mirada en él, la mirada de Bakugou se intercalo entre la mirada penetrante de su amigo y la grotesca forma del demonio que se retorcía tratando de escapar.

-Todo este tiempo decías "Muere" ¿No es así?- Preguntó retóricamente.- ¡Hazlo!

Katsuki no podía.

-¡Hazlo!- Volvió a gritar.

No, no podía.

-¡Hazlo, maldita sea!

-Yo no puedo...

Izuku abrió los ojos al escuchar sus palabras pero luego simplemente maldigo en voz baja antes de aplicar más presión al demonio y romperle la columna vertebral, matándolo instantáneamente.

Katsuki se encogió cuando escuchó el crujido de los huesos y su mirada quedó clavada en el cadáver como si fuera el objeto más mórbido que haya tenido la oportunidad de contemplar, pues en efecto lo era.

-Mi Héroe.- Escupió Izuku caminando a su lado.


La hora del almuerzo había llegado en este nuevo día y la gran mayoría de los estudiantes de Yuuei estaban reunidos en la cafetería del instituto, la Clase 1-A no era la excepción a esto.

Uraraka Ochako, luego de comprar su almuerzo comenzó a buscar con la mirada a un cierto joven de pelo verde, ella estaba buscándolo con gran determinación con toda la intensión de hablar sobre un determinado tema.

Finalmente ella logró encontrarlo comiendo junto con Shoji en un rincón apartado de la cafetería.

Ella avanzó mientras lentamente sus colores se le subían, ella estaba avergonzada por lo que Mina había dicho ayer y desde entonces no paraba de darle vueltas en su cabeza, la sola idea de pensar en el joven la avergonzaba.

Le gustaba.

Era una adolescente enamorada.

-Izuku-kun.- Saludo ella al llegar a la mesa.

-Oh, Uraraka.- Dijo el joven en forma de saludo.- ¿Qué tal estas?

-Bien, gracias.- Respondió.- La verdad... hay algo que me gustaría preguntarte.

Izuku parecía interesado en eso en especial ya que podía recoger los pequeños gestos que daba la chica.

-Claro.

-¿Podría... ser en un sitio más... privado?- Preguntó.

El joven solo asintió levantándose de la mesa y siguiendo a la chica hasta salir de la cafetería, caminaron en un silencio mientras que el joven se mantenía relajado, ella cada vez estaba algo más avergonzada.

-Ne, Izuku... ¿Tienes novia?- Preguntó de pronto.

-No realmente.- Respondió.

Finalmente ella se detuvo en uno de los tantos pasillos de la academia con la seguridad de que nadie escucharía lo que estaban por hablar.

-Entonces... ¿tienes a alguien que te gusta?- Preguntó ella dándole la espalda al joven.

-¿A qué viene todo esto?- Preguntó curioso Izuku mientras daba un paso más cerca de la chica.

-Es Ran, ¿no es asi?

El joven abrió los ojos al escuchar ese nombre.

-¿La conoces?- Preguntó.

-Ella vino el otro día preguntando por ti, pero parece que ya te habías ido.- Dijo ella mientras su voz temblaba levemente.- Y la verdad entiendo que te guste ella es tan bonita, es rubia y se viste tan genial... pero aun así.

-¿Aun así...?

Ella se dio la vuelta sorprendiendo al joven al ver a la chica asi, con las mejillas espolvoreadas en un claro tono carmín que desembocaban en dos suaves labios rosados que eran combinados con dos ojos vidriosos llenos de determinación y miedo.

-¿Podrías salir conmigo?- Preguntó ella antes de cerrar los ojos.- Solo una, por favor.

Después de eso simplemente vino el silencio, ella esperó unos segundos y al no recibir respuesta temió lo peor, la habían rechazado.

-Yo... lo siento.

Después de decir esa frase ella intentó escapar de allí, pero no pudo hacer mucho ya que el joven le había atrapado la mano y la estiró hasta que la envolvió en un cálido abrazo.

-No te disculpes.- Dijo Izuku.- Solo me sorprendiste.

El joven de pelo verde había sido tomado con la guardia baja por la pregunta de la joven. Pero desde el fondo lamentaba no poder corresponder totalmente los sentimientos de la chica ya que Ran... eso fue algo difícil de explicar.

Pero eso no le impedía tener una cita con ella y darle algo de esperanzas.

-¿Qué tal esta noche?- Preguntó Izuku recostando su cabeza unos segundos contra la cabeza de la chica.- Conozco un buen lugar.

Ambos se separaron para poder tomar caminos diferentes, ella se secó las lágrimas que habían surgido de su tristeza, ahora ya no venían al caso, en todo caso estas se volvieron lágrimas de alegría.

-Si.- Dijo feliz.- Nos vemos esta noche.

Después de eso ambos se alejaron con cosas que pensar, Uraraka por su lado sacó su teléfono y marcó un número.

-*¿Hola?*- Preguntó una voz femenina y madura del otro lado.

-Mamá.- Dijo la joven.- Tengo que pedirte ayuda.

-*Oh*- Dijo la madre.-*¿Es sobre un chico?*

La mujer mayor no obtuvo respuesta ya que Uraraka estaba avergonzada ya que su madre la había descubierto con suma facilidad, ella fue tan lejos para reírse un poco.

-*Oh, mi bebé está experimentando su primer amor, crecen tan rápido*- Dijo ella en un tono de orgullo pero había un cierto deje de tristeza al ver su amada hija ya había crecido.

-Mamá.- Dijo la chica.

Del otro lado de la línea, la madre negó con la cabeza.

-*No hagas casos de las ensoñaciones de esta mujer*- Dijo ella.- *Te ayudaré con todo lo que pueda*


La noche finalmente había llegado, y Uraraka estaba súper emocionada, tan emocionada estaba desde el momento que habló con Izuku que se le había olvidado completamente pedir los detalles, pero hablando un poco más llegaron a aclararlo todo.

En estos momentos ella se encontraba en el departamento en el que vivía para no hacerle gastar demasiado a sus padres, y estaba lista para la velada.

Vistiendo un vestido de color rosa con negro, ella estaba feliz por usarlo, este vestido le había pertenecido a us madre y ella lo cuidaba muy celosamente, pero le dijo que le se lo prestaba por esta ocasión.

De pronto algo se escuchó.

-¿Hola?- Pregunto Uraraka.

Fue como el sonido de un golpe contra la puerta de su departamento, ella avanzo cuidadosamente desde su habitación hacia el pasillo que daba al exterior.

Otro golpe fue oído.

Y otro.

-¡Voy a llamar a la policía!

Ella estaba cada vez más nerviosa y asustada, parecía que en cualquier momento el seguro de su puerta se quebraría.

Ella tomó su teléfono e intentó llamar a la policía, pero no entraba la llamada, solo sonaba la canción de espera.

CRACK

La puerta se rompió y ella no puedo ver mucho en la sombra del exterior, solo unos ojos amarillos y una lengua bífida.

-La liga manda saludos…

Ella corrió a su habitación y se escondió debajo de su cama, en su desesperación uso su teléfono para llamar a la única persona que se le ocurría que pudiese ayudarla.

-Izuku... sálvame.


El joven demonio llego alterado al parque, la llamada que había recibido de Uraraka lo había alterado de sobremanera, el que esta se cortará apenas unos segundos después de que conectara lo llevo a salir de su casa rápidamente.

La camisa que habría usado para su cita ahora estaba totalmente desarreglada y sus pantalones arrugados, estaba un desastre. Lo único que lo reconfortaba y al mismo tiempo era como una espina clavada en su costado era la señal que emitía el teléfono de la joven, solo así pudo saber que estaba aquí.

La luz de los faroles era lo único que le permitían ver en esta penumbra, pero incluso con eso todo estaba muy oscuro, demasiado para ser normal.

La errática respiración del joven era complementada por el sudor que emanaba su cuerpo, alterado y temeroso de lo que pudiese pasarle a la chica, si algo ocurriese el...

-¿Izuku?

Ante la mención de su nombre el joven se dio la vuelta solo para ver oscuridad, hasta que de pronto de esta emergió la hermosa cara de la joven enamorada de este demonio, que estaba cubierta de rastros de lágrimas secas.

-¡Uraraka!- Grito aliviado y dispuesto a avanzar, pero...

-¡No te acerques!- Le grito ella.

El joven se detuvo en ese momento sorprendido por ese repentino arrebato de rechazo a su persona.

-Pero, Uraraka..

-Por favor...

Antes de que alguno pudiese decir algo más unos tétricos y desgarradores aullidos fueron arrastrados por el viento, los lamentos de los condenados. El joven se giró buscando de donde provenían dichos sonidos pero no hayo nada, cuando volvió su mirada a la chica esa solo puso una expresión dolida.

-Je, je, je.

De pronto una cabeza de tortuga gigante con cuernos apareció de entre las sombras, encima del de la joven mientras que esta solo podía poner una expresión de dolor silencioso al tiempo que sus lágrimas se derramaban contra el suelo.

-Devilman.- Dijo la tortuga antes de dar un paso hacia atrás, hacia el medio demonio al tiempo que los lamentos aumentaban.

El joven abrió los ojos al ver lo que venía hacia a él, rostros... los rostros de gente lamentándose constantemente, llorando y gritando estaban todos y cada uno en el caparazón de esta tortuga...

Incluido el de Uraraka.

-No...- Fueron las únicas palabras del joven al comprender lo que pasaba, su reacción no tardó en llegar llegando a asumir su forma demoníaca.

RAAAAAAHHG

Apenas realizó de furia el joven quedo perplejo y úrico ya que las caras en el caparazón reaccionaron aumentando sus lamentos, algunos incluso llorando al ver la forma demoníaca del joven.

(Devil: Devilman Crybaby Ost: Crybaby)

Pero ninguno le dolía tanto como la cara de perplejidad de Uraraka.

-¿Eres uno de ellos?- Preguntó la joven.

-¡No!- Le dijo Izuku.- ¡Yo soy un Devilman!

-¿Devilman?- Preguntó la joven antes de ser callada por que el demonio la golpeó.

Ella de manera instintiva soltó un quejido que taladraron los oídos del joven, no se detuvo allí y así mismo lo repitió con las otras caras de su caparazón.

-¡Detente!- Gruño Devilman antes de lanzar un rayo desde su frente, justo entre sus antenas las cuales dieron a una de las caras.

AHHHH

El rostro de una niña fue impactado por el rayo del Devilman haciendo que ella emita un grito de profunda agonía antes de quedar cauterizada.

-¡No quiero morir!

-¡Monstruo!

-¡Demonio!

Las cabezas pronto comenzaron a ladrar maldiciones e insultos al Devilman que había realizado el ataque, esas palabras le dolían ya que en cierto modo sabía que eso es lo que todos pensarían de él.

-Oh, jojo.- Rio Jinmen al recibir tal ataque.- ¿Y te haces llamar un Demonio con Corazón humano? Mira que atacar a una niña... yo cuando como a mis presas ellas siguen vivas aún, en otras palabras... ¡Fuiste tú quien la asesinaste!

-¡Demonio!

-¡Monstruo!

-¡No!- Grito Izuku cuyos ojos comenzaban a lagrimear.- ¡No soy un demonio! Yo solo... yo solo...

-¡Izuku!

En medio de su desesperación el joven demonio pudo escuchar el grito de Uraraka la cual ya no podía mantenerse callada, el joven levantó su mirada para encontrarse con la suya.

-Izuku... yo... ya estoy muerta.

-No...- La voz apagada y quebrada no traicionaba los sentimientos del joven Devilman el cual se encontraba derramando sus lágrimas por la joven.- No digas eso, por favor, yo...

Ella solo le dedicó una pequeña sonrisa.

-Gracias.- Fue todo lo que dijo con su sonrisa.- Yo... sabía desde el principio que tu corazón le pertenecía a Ran-chan y tu aun así aceptaste salir conmigo solo para no verme llorar, realmente te doy las gracias.

-Uraraka...- La voz del Devilman estaba totalmente quebrada y sus ojos eran las nacientes de un mar de llanto.

-Ne, Izuku... No creo poder ir a nuestra cita esta noche, ¿Crees que podríamos ir otro día?

Para este punto, incluso las otras caras del caparazón dejaron de lamentarse y simplemente miraron al demonio que estaba rompiendo en llanto mientras escuchaban la conversación.

-...Si.- Fue la derrotada voz del joven, el cual con muchísimo pesar avanzó hacia el demonio.- Podríamos incluso ir con toda la clase.

-Eso sería... sería muy divertido.

En este punto comenzó a correr hacia el demonio mientras sus lágrimas impregnaban cada centímetro del suelo, Jinmen trato de hacer algo, pero las almas de los que comió se lo impedían.

-Izuku...- Dijo la chica mientras ponía la sonrisa más radiante que podía siendo traicionada por las lágrimas que derramaba.- Me gustas.

-¡RAAAAAAAH!

Devilman rugió en dolor y tristeza mientras levantaba el puño con sus uñas afiladas como lanza con la distancia cerrándose rápidamente hasta estar frente al demonio.

-Sayonara.

UAAAAAAH

Jinmen grito de dolor cuando el brazo lo perforó en el corazón y la vida se le escapó rápidamente en una explosión de sangre amarilla que mancho el piso al igual que las lágrimas del Devilman.

Izuku sintió que sus piernas le fallaban al momento de arrodillarse contra el cuerpo del demonio, su mano temerosa cubierta de sangre fue hasta el rostro de la castaña y le dio una suave caricia con toda la ternura que tenía.

-Lo siento, lo siento, lo siento... No pude salvarte.

Se repetía una y otra vez el Devilman entre llantos mientras pegaba su frente contra la de la joven, finalmente el joven no pudo más y dejo escapar toda su frustración con un grito desgarrador que inundó toda la ciudad.

Pues necesitaba que todos supieran que esta noche, un ángel había muerto.


Devil: Y CORTEN

Bueno… la verdad en este punto no tengo mucho que decir.

Admito que fue difícil escribir esto y solo diré eso.

Espero que les haya gustado… en parte o algo asi.

Lamento la tardanza así que nos vemos.

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BYE