Devil: Muy buenas a todos mi querido público. Aquí su amigo Devil, trayéndoles un nuevo capítulo de este fic.

Sé que ha pasado mucho tiempo y me ha costado escribirlo ya que tengo que equilibrar mis escritos con mi último año de universidad.

Bueno, no los entretengo más y vamos al fic.


(Devil: The Sound of the Silence-Disturbed Instrumental)

Negro.

Ese era el color que casi se podía ver en forma de una oleada de personas que vestían prendas de dicha tonalidad con un semblante adolorido y desesperanzador, no les quedaba de otra ya que uno de los suyos había abandonado.

El olor a incienso era tan fuerte en el local que casi no dejaba respirar, haciendo que sea aún más sofocante el estar ahí aún si es que no era ya suficiente la razón de por si.

Los padres eran los más afectados, derramando lágrimas desde lo más profundo de su afligido corazón mientras que sus llantos parecían desgarrar el alma de quien los escuchase. Ya que todos compartían el dolor de alguna manera, algunos en menor medida y otros los desgarraba por dentro.
Las compañeras de la fallecida se limitaron a llorar por aquella chica que aceptaron como una amiga y casi una hermana. El semblante de los chicos era fuerte, no podían dejar que esto les afecte, estaban en la U. A. para ser héroes y con eso viene este riesgo.

Mina estaba en un estado igual a los padres de su amiga mientras veía aquella urna con los restos de Ochako, cubriéndose con un pañuelo húmedo por las lágrimas, ella no podía creer que esto estuviera pasando.

Kirishima vio eso y, como todo hombre, fue hasta ella y la abrazo desde atrás, en un acto atrevido. Sin embargo, la chica rosa no negó el gesto, sino llevó sus manos a las de Kirishima aferrándose a el como un salvavidas.

Todoroki por su parte se encontraba con una mirada fría y con las manos en sus bolsillos ligeramente más alejado de los demás, esto para que nadie viera como apretaban sus manos al grado de que las uñas se clavaban en las palmas.

Pese a decir y creer que nunca sentiría empatía por sus compañeros, no pudo al ver cómo sus padres de esa chica le lloraban como nunca, su amor y su unión familiar era lo que él envidiaba y anhelaba en cierto modo. No sabía si eso era lo mismo que sintieron sus propios padres al perder a su hijo mayor... No, no era tiempo para pensar eso, no soportaría tanta tristeza junta.

El profesor Aizawa, también llamado Eraser Head, miraba desde una distancia segura a los padres que lloraban sobre un ataúd vacío junto con un tarro de cenizas.

Se dice que el asesino de la joven fue tan brutal y salvaje que el cuerpo de la joven quedó reducido a una masa de carne picada, era casi imposible saber que parte pertenecía a donde. Solamente al padre se le permitió ver lo que quedó de la joven, se dice que inmediatamente después vació su estómago y ordenó que la cremasen, no podía dejar que su esposa la vea de esta manera.
No a su pequeña, no a su hija.

El profesor miró al rededor viendo como todos los alumnos de su salón y de muchos otros vinieron al funeral, incluso algunos funcionarios de la Yuei.

-Oye.
Aizawa se giró para ver a Sekijiro, también conocido como el Heroe Vlad King, este le había traído un vaso con algo de whisky con hielo y se lo ofreció, no dudó en aceptarlo.

-Ella era uno de tus estudiantes, ¿No es así?- Preguntó el Heroe de pelo blanco.

-Si.

Sekijiro tomó un largo trago del licor haciendo que su garganta se queme por unos instantes mientras llegaba a su estomago. Se supone que un maestro no debería beber frente a sus estudiantes, pero esta vez no le importaba mucho esa regla, de alguna manera, esto lo hacía un poco más tolerable.

-Es una mierda.- Comentó Vlad.- Se supone que son los hijos los que deben enterrar a sus padres...- El héroe apretó el vaso en su mano mientras fruncía el seño aún más.- No al revés.
-No digas esas cosas en voz alta.- Reprochó Aizawa.- Estamos en un funeral.

-Bah, solo dije lo que todos están pensando.- Desestimó.- ¿Alguna pista de su asesino?

-Aquí no.- Cortó Aizawa mientras parecía buscar a alguien, cosa que notó el otro profesor.

-¿A quién buscas?

-A un estudiante.

La próxima pregunta del profesor fue contestada cuando miró en dirección en la que estaba observando Eraser Head, viendo a un joven de cabello oscuro el cual se acercaba lentamente al ataúd con gruesas marcas de lágrimas.

Sus ojos hinchados y rojos por el llanto indicaban fácilmente su estado emocional, pero los profesores pudieron notar como sus nudillos también estaban sumamente dañados, casi quedando totalmente rojos, significado de que había estado golpeando algo muy duro repetidas veces.

Aizawa tomó un sorbo de su bebida viendo que el joven estaba acompañado por su madre y por Ran, sutilmente frunció el seño ante la última ya que como siempre no demostraba ninguna emoción aparente, su rostro siempre en un estado neutro perpetuo.

-Aizawa.- Llamó Vlad.- ¿Es ese tu estudiante?¿El que iba a ser la cita de la fallecida?

-Sí.

El profesor de cabello negro miraba la escena con cuidado hasta que su estudiante llegó a estar a unos pasos del ataúd. Los padres de la joven lo notaron pese al mar de lágrimas y llanto, pero eso rápidamente cambió.

El padre de la difunta se alejó del cajón y le lanzó un golpe al joven el cual no hizo ningún movimiento para detenerlo, lo recibió con todo gusto. Izuku cayó al piso haciendo que su madre y alguna otra mujer mayor emita un pequeño grito de sobresalto.

El señor Uraraka tomó al joven de la camisa y lo levantó nuevamente quedando a la altura de los ojos, dos personas intentaron detenerlo para que deje de hacer esta escena, pero fue el mismo Izuku que los detuvo.

-Por qué...?

El padre miró al joven con una mezcla extrema de emociones, ira, miedo, pero por sobre todo una tristeza tan profunda y desoladora.

-¡¿Por qué no la protegiste?!

Izuku no pudo decir nada, no podía, simplemente no podía.

-¡¿Por qué no estabas ahí?! ¡¿Por qué tuvo que ser mi hija?! ¡¿Por qué?!... Por qué..?

Su voz se quebraba con cada letra que pronunciaba y se volvía un hilillo casi inaudible, salvo para el joven que no sentía el dolor en su mejilla, solamente una presión tan grande en su pecho que parecía que moriría ahí mismo.

Por lo cual nuevamente no hizo nada cuando vio que el Sr. Uraraka nuevamente levantaba su brazo para lanzar otro golpe, no podía culparlo, solo era el desahogo de un padre que acababa de perder lo más valioso que tenía.

-¡Detente!

Pero el puño nunca llegó ya que fue detenido por la madre de la fallecida, ella abrazó el brazo de su marido a llanto abierto haciendo que sea imposible hacer nada. El Sr Uraraka obviamente miró a su mujer que solo pudo ofrecer un expresión quebrada en respuesta a como se sentía.

-¡¿Que nos ves que el está sufriendo tanto como nosotros?!

Solo en ese momento el adulto relajó sus puños haciendo que la neblina de la tristeza que nublaba su juicio desaparezca, volviendo a enfocar su vista en el joven esta vez solamente vio a un niño que iba a ir a una cita con su hija.

-Lo siento, lo siento, perdóname.

Nuevamente el padre se quebró mientras sus piernas perdían toda fuerza, abrazando al joven que había agredido hace tan solo unos instantes lo obligo a arrodillarse junto con el repitiendo las disculpas una y otra vez. Pero en el fondo Izuku sabia que dichas palabras no iban dirigidas a el, ya que el lamento del padre no parecía tener fin.

El joven solo pudo abrazarlo mientras lagrimas propias bajaban por su rostro, y escondió su rostro en el pecho del adulto en un gesto que pudiera parecer reconfortante para otros, pero que en realidad tenía una función diferente, era para que nadie pudiese ver los instantes en que su rostro se contorsionaba en una apariencia demoniaca con una terrible ira.

Pero entre todos ellos había alguien cuyo semblante no era de pura tristeza, era una mezcla de otros sentimientos, e inclusive una profunda reflexión.

– Esa boba - Recordó Bakugou como ella deseaba ser amiga de todos, siempre sonriendo y con una camaradería digna de una tonta... Eso lo odiaba, odiaba eso de esa clase de personas. Y aún así... Aún así está aquí, en el funeral de la cara redonda... ¿Por qué está aquí en primer lugar? La muerte es el final de todo, el destino que nos espera a todos.

Entonces... ¿por qué no puede dejar este estúpido sentimiento de tristeza?

Miró entonces a la única persona que vio a la cara redonda antes de morir...

– Deku... ¿Por qué siento que esto es tu culpa?- De alguna forma sabía que algo grande estaba por venir.

El funeral pasó sin más incidentes, para algunos fue bastante rápido pero para otros fue como si el tiempo pasara mucho más lentos, esos segundos parecían horas en los corazones de los afligidos.
La noche había comenzado a hacer acto de presencia y con ello marcaba el final del velorio, las personas que vinieron a hacer el último adiós comenzaron a irse lentamente a sus hogares, pero había otros cuyo destino era totalmente incierto.

-Izuku, ¿A donde vas?- Preguntó Ran viendo como el nombrado no subía al auto para volver a casa.
-Necesito caminar.

La rubia bajó del auto e intentó acercarse al joven, lo tomó del brazo pero en el instante que lo hizo el joven retiró fuertemente su brazo alejándola en el proceso.

Solo en ese momento Ran pudo ver la profunda tristeza y dolor. En ese momento ella pudo sentir algo completamente nuevo para ella, una presión en su pecho al ver el sufrimiento del joven con el que había compartido tanto.

-Fue mi culpa, si no hubiera aceptado ir a esa estúpida cita.- Su puño se cerró en frustración antes de secarse las últimas lágrimas.- Puede que ella siguiera viva.

Ran tuvo que decir algo sobre eso.

-Sabes que eso no es verdad. Ella pudo ser atacada por demonios aún si no hubieses aceptado.

-Tal vez.

La rubia miró al piso unos segundos antes de extender la mano.

-Ven, vamos a casa.

Pero Izuku no la tomo como ella esperaba, simplemente se dio vuelta y comenzó a caminar hacia un destino incierto dejando a Ran con la mano al aire. Lentamente la joven bajó su extremidad quedando allí completamente sola. Había algo que ella estaba pasando por alto, había un dolor en su pecho pese a no tener ninguna herida o enfermedad, simplemente no encontraba lógica en las acciones de quienes lo rodean.

¿Acaso lo que sentía era genuina preocupación?

De pronto ella sintió una mano sobre su hombro.

-No te preocupes.- Comentó Aizawa dándole unas palmaditas.- Voy a echarle un ojo.
Ran solo pudo asentir antes de alejarse de allí y dar una última mirada por donde había desaparecido el joven de cabellos verde oscuro.

Finalmente, el profesor quedó solo y levantó su vista al cielo.

-No vayas a hacer algo estúpido.

Pero sin que Aizawa lo supiera, una hermosa mujer de pelo blanco y ojos azules ha estado vigilando a Izuku desde hace días, este era su momento. Tan misteriosa como siempre, ella abandonó el lugar poco después de que el maestro se fuera.

Una pluma blanca fue lo único que quedó donde estaba.


Pasaron casi 2 horas desde el funeral e Izuku no había parado su marcha, caminando entre luces intermitentes de autos y alumbrados. El joven simplemente estaba vagando de un área a otra en un inútil intento de olvidar la culpa que lo carcome.

De chaqueta sacó una pequeña botella de algún tipo de alcohol, una pequeña muestra cuya cantidad apenas si podía llenar un vaso promedio, la había robado del funeral luego de lamentarse.

Dejó que el liquido destilado bajé por su garganta quemando sus papilas gustativas, no lo saboreó o lo olió, simplemente lo bebió ya que deseaba olvidar lo de estos últimos días. Con algo de surte la resaca que tendría sería lo suficientemente fuerte para distraerlo, si no solo se sentiría peor.

Sus pasos lo llevaron hasta el distrito del placer, un lugar donde los adultos pueden pagar por pasar la noche con una dama a su elección, un lugar no apto para menores de edad.

Pero realmente poco le importaban los reglamentos ahora, si somos realistas su cerebro racional poco a poco se iba apagando, menguando sus capacidades para razonar debido al alcohol que había consumido.

Su sentido del olfato y el oído aumentaron en el momento que su vista se puso borrosa, ahora era capaz de ver la realidad del distrito rojo de la ciudad.

Los olores invadieron sus fosas nasales, olores fuertes y otros débiles pero que todos y cada uno provenían del sexo. Hombres, mujeres e incluso animales, todos esos se mezclaban en una sinfonía de gemidos y gruñidos.

Pecado carnal en estado puro.

Deseaba participar para olvidar que era humano, deseaba olvidar la culpa que asolaba su corazón.
Su boca comenzó a salivar pensando en la posibilidad de unirse al rítmico acto donde las carnes se chocan entre si, su mente ya podía imaginar la suave carne entre sus dedos y su lengua. El miembro debajo de sus pantalones también comenzaba a crecer en respuesta a los estímulos que recibía.

Estaba a merced de su instinto. Algo totalmente primordial y tan antiguo como la misma humanidad o puede que mucho antes, el sexo y la violencia siempre han sido la droga más natural y sutil, creando un gusto entre las personas capaz de mover masas.

Los pasos del joven se volvieron ligeramente más lentos mientras que sus sobrecargados sentidos comenzaban a no diferenciar a una persona de un pedazo de carne ya sea para comer o para coger.

-Oh, chico.

Una voz suave y sensual llegó hasta sus oídos entre toda la muchedumbre de personas que transitaban el distrito rojo, algo le provocó un escalofrío en su columna y de inmediato lo hizo mirar en una dirección.

Avanzó siguiendo un olor que era diferente al resto, dulce y de alguna manera familiar. Algo que evocaba en el un deseo sexual casi incontrolable.

Finalmente llegó a la entrada de una casa pequeña con las puertas abiertas de par a par, en la que se encontraba la personificación de la sensualidad y erotismo en forma humana.

Una sensual mujer de piel pálida con el pelo de un color muy cercano al de su piel con una yukata rosa floreado del cual parecía que no podía soportar sus enormes pechos. Su sus seductores labios de color azul se curvaron en una sonrisa que combinaba con la diversión de sus ojos del mismo color.

-¿Me recuerdas?- Preguntó la mujer al joven que estaba lleno de energía enfrente suyo.

Este no respondió, ella en cambio lo tomó de la mano y lo acercó a su cuerpo frotando sus pechos contra su torso. Allí comenzó a plantar pequeños besos desde el cuello hasta la mejilla justo antes de llegar a la comisura del labio.

-Te haré recordar.

Con eso, ella lo condujo hacia una de las tantas habitaciones disponibles ya que en todos y cada uno de sus ocupantes estaban muertos, asesinados por la forma más horrible posible.

Cerca de allí estaba un hombre de negocios con el pelo rojizo fumando un cigarrillo mientras miraba a la luna recostado contra la pared del establecimiento.

-Verdaderamente, eres hermosa, Silene.

Dentro del establecimiento la mujer llamada Silene estaba dándole un pequeño masaje de hombros para relajar a su cliente mientras lo despejaba de su camisa negra, la espalda quedando al descubierta siendo recorrida cada centímetro por sus suaves dedos.

-¿Cual es tu nombre?- Preguntó la mujer mientras aflojaba la cinta de su vestido haciendo que sus pechos queden al descubierto.

-Izuku.- Contestó este antes de sentir como dos masas suaves con un punto duro se presionaban contra su espalda y la respiración de la dama la sentía detrás de la oreja.

-¿Es eso cierto?.- Preguntó antes de envolverlo en un abrazo para que sus manos bajen desde el pecho hacia los pantalones para apretar lo que está justo en medio.

-Tengo otro nombre, pero no me gusta usarlo.- Comentó.

-Dime cual es.- Ordenó con una voz sensual antes de morder suavemente el lóbulo de la oreja del cliente.

Izuku no pudo soportarlo más y se dio la vuelta haciendo que ella caiga de espaldas sobre el futon en el que se encontraban, allí el joven la acorraló mientras que un mar de feromonas llegaban a su nariz desde el sexo de la mujer frente a el.

Sus pechos subiendo y bajando rítmicamente por la respiración de la anticipación a lo que se avecinaba. Ella obtuvo lo que estaba buscando cuando sintió sus pechos siendo masajeados y succionados.

Ella lanzó un gemido al sentir la pasión con la que estaba produciendo el joven, estaba lleno de energía, no pudo evitar abrazar su cabeza contra sus pechos haciendo que casi quede hundido entre estos.

Pero el espectáculo estaba apenas comenzando, ella quería sentirlo todo de el; sus manos recorriendo su cuerpo, su lengua contra la suya, su miembro dentro suyo!

Hábilmente con solo sus pies ella logró quitarle los pantalones al joven liberando su sexo el cual entró sin problemas en la entrada que de por sí ya estaba mojada y preparada. Un gemido escapó de la mujer mientras era penetrada repetidas veces como un animal salvaje, si, era justamente lo que deseaba.

-¡Si, con salvajismo y pasión! ¡Igual que antes!

Ella cruzó sus piernas sobre las caderas del joven que no dejaban su rápido y frenético ritmo de vaivén, aprisionándolo así en una jaula de placer carnal.

Pero con cada instante que pasaba ella comenzaba a cambiar, siendo que sus manos y pies comenzaron a ser reemplazados por los de un ave, mientras que su pelo comenzaba a ser cambiado por plumas y en unos segundos alas.

-¡Dime tu nombre!- Dijo ella.

-¡Izuku!- Mencionó entre gruñidos.

Pero esa no era la respuesta que ella estaba esperando, no, esta era la peor respuesta posible.

-¡Dime tu verdadero nombre!

Ella separó sus piernas de la llave y usó su pata aprisionar al joven mientras que sus garras se encajaban en su carne haciendo que un chorro de sangre amarilla explote.

-¡Ahhhhh!

El grito de dolor del joven fue como un indicativo para que la demonio despliegue las alas de su cabeza y emprendiera vuelo rompiendo la ventana mientras se llevaba a un desnudo Izuku. Como si fuese un pájaro ella comenzó a volar por el cielo con varias piruetas, subidas y bajadas, los cuales no hacían más que desorientar e irritar al prisionero.

-¡Despierta, Amón!- Comentó la demonio sin bajar la velocidad de vuelo alejándose cada vez más del área roja. -¡Me he sentido tan sola esperando a que llegues, ahora sal de la prisión del humano y únete a mi en el placer carnal!

Izuku ya había tenido más que suficiente de toda esta palabrería, el dolor de las garras en su torso han sido suficientes para cortar toda clase de deseo carnal para que fuesen reemplazados por cruda ira y deseo de descuartizar, va a destruirla pieza por pieza.

-¡Me has alegrado la noche!- Gritó el adolescente con sorna y malicia ante lo que le había pedido ella.- ¡Más que tener sexo con una mujer, estaba queriendo matar a un demonio!

Con un gruñido el joven contrajo su zona media y por un instante asumió una posición parecida a la fetal con la que contrajo todos sus músculos, con eso hecho asumió su otra identidad liberando con todo la fuerza que había reunido y con ayuda de sus alas escapar de las garras de sus enemigo.

-¡Esta noche, vas a caer ante Devilman!- Le gritó el ahora demonio batiendo sus alas para bajar más despacio al suelo.

Puede que Izuku haya obtenido una gran potencia y poderes más allá de sus sueños, pero no por eso dejó de estudiar a sus enemigos. Sabía que no tenía muchas oportunidades en un combate aéreo contra alguien con mucha más experiencia, por ello decidió que sería mejor llevarlo hacia al suelo.

Cuando finalmente llegó hasta abajo, Devilman se dio cuenta de donde estaba, la zona industrial. Un terreno complicado lleno de lugares para esconderse y objetos para lanzar y utilizar, al menos ella tendría problemas para volar aquí.

Sus dedos se curvaron en anticipación esperando el ataque que podría venir de cualquier dirección, pero aún así podría escuchar el sonido del aleteo antes de que venga.

CRASH

Apenas si pudo evitar ese gran barril de agua que venía directamente contra su cabeza, pudo ver como la pared de metal en la que se destruyó el contenedor estaba abollada.

-(No puedo escuchar de donde viene)- Pensó con irritación mostrando sus dientes.- (¿Telekinesis?)

La posibilidad de eso solo complicaba más las cosas ya que ahora ella estaba escondida en algún lugar lanzándole todo lo que encontrase.

Izuku tuvo que esquivar nuevamente una varilla de hierro lanzada hacia su pecho como si fuera una jabalina. Pero como era de esperarse aunque lograse esquivar uno, no significaba que pudiera hacerlo siempre.

En su cuerpo poco a poco comenzaron a aparecer pequeños cortes de donde se filtraba la sangre amarilla tan característica de los demonios. No podía seguir así para siempre, necesitaba dar vuelta las cosas de alguna manera.

-¿Que es eso?

Un sonido peculiar llamó su atención, haciendo que vea en una dirección solo para encontrarse con lo que parecía ser una cierra giratoria yendo en su dirección a toda velocidad.

-Hggn.

Tuvo que apretar los dientes cuando esa cosa logró cortar su costado izquierdo con una herida más profunda que las anteriores, apenas un centímetro más y es posible que lo hubiese destripado en el acto.

Giró su cabeza en dirección a la cierra que lo había perjudicado, solo para ver como estaba dejaba de girar y descubrir que no era lo que había pensado.

Era el antebrazo de la demonio con sus garras extendidas impulsado por la propia telequinesis y usada como arma. El corte era demasiado limpio y le hizo pensar que no se lo había arrancado, quizás solo la había desmontado.

Nuevamente el brazo comenzó a girar en dirección contraria para volver contra Devilman nuevamente, este por estar en sus pensamientos lo iba a recibir directamente en su estómago sin posibilidad de salir indemne.

-Que descuidado.

Unas vendas se envolvieron al rededor del cuello y brazos del Devilman obligándolo a ir a un costado de manera abrupta, evitando por poco la cierra y una muerte casi segura. Estas se alejaron de el para ir a una de las tantas edificaciones donde Eraser Head estaba sosteniéndose del borde con sus manos antes de bajar al piso donde estaba el Devilman.

-¡Profesor!- Dijo Izuku levantándose nuevamente.

-Bebes a escondidas, entras en la zona roja, alquilas una prostituta que resulta ser un demonio, todo eso siendo menor de edad.- Enumeró con enojo el profesor a su estudiante, pese a que no ha ido a casi ninguna de las clases y poco se le podría llamar así.- Tienes suerte de que pudiera seguirte.

-Me las habría arreglado solo.- Gruñó el joven en respuesta antes de decir.- ¡Abajo!

Ahora fue el turno del Devilman para jalar al maestro al suelo para evitar las garras giratorias.
Gracias a eso ambos asumieron una posición defensiva con la que sus espaldas estaban contra la otra, girando lenta y constantemente esperaban el ataque de cualquier dirección.

-¿Alguna cosa que puedas decir sobre ella?- Preguntó Aizawa.

-Está usando algún tipo de Telequinesis en su propio brazo, debe estar cerca para poder usarlo de manera efectiva.

El profesor asintió antes de envolver sus vendas en el brazo derecho de su estudiante, gracias a eso pudieron usar la fuerza del otro para poder sacarlos de la línea de ataque del brazo. Y también para usarlo para hacer un contrapeso para que Eraser Head tenga un poco más de impulso para subir sobre sus cabezas.

En medio del aire es donde pudo divisar dos largos filamentos de un amarillo emplumado, era exactamente la parte del demonio que estaba controlando esa cosa.

-¡Ahí estas!

El humano lanzó sus vendas nuevamente haciendo que estas y los filamentos queden enredados, usando esto como contrapeso logró caer justo detrás de Silene para mantenerla quita como si fuese una estaca.

-¡Maldito humano!- Gruñó la demonio sosteniendo la base de sus antenas con su único brazo haciendo lo posible para que este ser inferior no se las arranque.

Pero la intención de Aizawa nunca fue vencerla, el solo debía ser la distracción para que lo haga su alumno.

-AHHHHH

Silene grito de manera incontrolable cuando Devilman usó su brazo para atravesar su estómago de lado a lado haciendo una terrible herida que derramaba sangre amarilla por todas partes.

-Querías tenerme dentro tuyo, ¿No es así?- Preguntó con sorna y sadismo Izuku haciendo relucir al máximo sus dotes de demonio.- ¡Querías que fuera violento y apasionado!

Luego de decir eso brinco sobre ella usando sus alas para luego agarrarla de una de las alas de su cabeza, y arrancarla en un espectáculo horrible. La sangre brotaba de la herida de la cabeza de la demonio que dejaba al descubierto parte de su cráneo y la aún palpitante conexión con las alas.
Devilman la tomó del suelo y la llevó al cielo para continuar con su pelea, los demonios son increíblemente resistentes pero incluso eso no la salvaría del daño que sufrió, ella iba a morir y lo sabía.

Pero su orgullo no iba a dejar que fuera así de simple, iba a usar hasta el último aliento para causarle todo el daño a este humano.

-Grrrr

Ella se aferró con todas las fuerzas que le quedaban para infringir todo el daño que podía, mordidas, cabezazos y los arañazos que realizaba en la espalda de su enemigo mortal.

-¡Silene!

Desde el suelo un hombre veía con pura furia e impotencia como una suave llovizna amarilla era esparcida por toda la zona, era la sangre la hermosa demonio que estaba perdiendo, estaba a punto de morir sin conocer la satisfacción de vender a Devilman.

Su nombre era Kaim, ha acompañado a Silene desde que llegó a la tierra y ha sido prácticamente su perro por muchos años por sola una razón.

Y ahora mismo no podía permitir que esto ocurriera.

Su cuerpo pasó a ser de un humano fornido ha ser un demonio cuadrúpedo parecido a un rinoceronte con una cara humana pequeña y dos picos que brotaban de sus hombros hacia el frente.

De estos se generó una gran cantidad de electricidad la cual fue lanzada directamente hacía la pelea aérea de Devilman.

El rayo les dio de lleno a ambos haciendo que dejen de volar y sean expulsados hacia el suelo, terminando en un depósito luego de romper el techo de zinc en miles de pedazos.
Izuku vomitó una buena cantidad de sangre debido al daño interno que le causó ese ataque, definitivamente también tenía alguna costilla rota, sobrevivirá pero eso no quiere decir que no duele como una perra.

De pronto sintió que alguien lo levantaba y se ponía justo debajo de el.

-Vamos, chico.- Comentó Aizawa manchado en sangre amarilla ya sea cuando dañaron a Silene o la propia sangre de su alumno.- Tenemos que salir de aquí.

-Profesor...- Intento decir.

-No hables.- Lo interrumpió.- (El que siquiera pueda hablar luego de recibir un rayo del cielo...)

-Profesor, déjeme.- Le respondió.- Estaré bien.

-Ni lo sueñes.- Contradijo con molestia.- Eres igual a All Might.

Izuku escuchó eso y no pudo evitar fruncir el ceño por esa comparativa, ¿eran iguales en que?. Bufo molesto pero resigno a recibir la ayuda del maestro que intentaba sacarlo de la zona del peligro para recuperarse antes de que lo hagan sus enemigos.

(Devil: Naruto Shippuden Ost: The Way of the Ninja)

-¡Maldito seas Devilman!

Desde atrás, la herida demonio caída en desgracia se lamentaba y maldice en un charco de su propia sangre mientras intenta por todos los medios el seguir estando consciente el mayor tiempo posible estando en las puertas de la muerte.

-¡Imperdonable, imperdonable, imperdonable, imperdonable!- Se repetía una y otra vez la demonio intentado levantarse solo para fallar una vez más.

Pero cuando estaba en ese charco su borrosa visión fue atraída a una figura familiar, una con la que había convivido muchos años.

-Silene.- Llamó Kaim para que ella levantase su rostro.- Fusiónate conmigo.

Su rostro se contrajo en una expresión de sorpresa y pánico, lo que estaba pidiendo, lo que estaba ofreciendo era simplemente demasiado.

-¡¿De que estás hablando?!- Gritó como pudo con sus fuerzas.- Mira estas heridas voy a morir pronto.

El demonio no respondió, simplemente quedó mirando a la hermosa mujer frente a ella grabando en sus retinas hasta el último centímetro de ella.

-No tengo intenciones de sobrevivir.- Fue su sentencia ante cualquier posible argumento que tuviera ella.-Mi único deseo es que puedas probar la satisfacción de haber vencido a Devilman.

Tanta devoción, tan dispuesto para llegan tan lejos, más lejos que ningún otro había llegado por ella. Una lágrima escapó de su único ojo que funcionaba actualmente, estaba confundida y a la vez conmovida.

-¿Por qué, por qué irías tan lejos?- Preguntó suavemente la demonio mientras las gotas de sudor por el esfuerzo se hacían presentes.

Este no tardó mucho en responder con una sinceridad palpable sin una sola sombra de duda.

-Silene, incluso manchada por la sangre, eres hermosa.

Esas palabras calaron en lo más profundo de la demonio que comenzó a derramar lágrimas por su único ojo al comprender lo lejos que su obsesión la ha llevado al punto de ignorar todo lo demás.
La cola del demonio se alargó desde su parte trasera hasta que se envolvió en su propio cuello mientras que una gran energía eléctrica se generaba entre sus picos.

Kaim, pronunció unas palabras que fueron totalmente ahogadas por el crispar de la electricidad que generaba. Silene fue la única que pudo escucharlas con lágrimas en los ojos, ella solo pudo negar con la cabeza.

Kaim lanzó un último grito de guerra que hasta Devilman oyó antes de su final.

-¡Toma mi cuerpo y cumple tu deseo!

Con eso último su cabeza explotó en una bomba sangrienta al punto de que su rostro fue lanzado al otro lado del depósito.

-¡Kaim!

En un estridente lamento, la demonio pájaro se abalanzó por el cuerpo del fallecido, ella no iba a dejar que su sacrificio fuese en vano, no luego de lo que escuchó.

Se fusionaron.

Su nuevo cuerpo perdió sus antiguas piernas, pero de la cintura para abajo había sido reemplazadas por el cuerpo de Kaim. Silene había obtenido un nuevo poder y la suficiente motivación para vencer a Devilman con su último aliento.

-¡Devilman!- Gritó ella avanzando a un galope veloz mientras cargaba la electricidad entre los cuernos de su mitad inferior.

El grito de guerra de la demonio alertó al mencionado obligándolo a verlo directamente. La electricidad fue lanzada desde los cuernos del demonio y fue directamente contra el dúo.
Izuku recibió directamente el rayo por segunda vez esta noche, su cuerpo y músculos se contrajo por puro reflejo cuando la energía lo atravesó dejándolo en un estado paralizado por apenas unos instantes, pero esos momentos fueron más que cruciales.

STUCK

El sonido de algo perforando la carne resonó directamente en los oídos del Devilman. Fue como si todo se moviese en cámara lenta ya que en sus retinas se repetía la escena una y otra vez.
No podía moverse, no había posibilidad de esquivar la embestida de Silene, iba a ser perforado y empalado.

Pero dicho ataque nunca llegó, lo que sintió en su lugar fue como alguien lo empujaba con todas sus fuerzas hacía un lado, una sonrisa triste fue lo que vio en conjunto con una última frase de su querido maestro.

"Sigue adelante, tu también puedes ser un héroe"

-¡Aizawa!

El profesor fue empalado por el demonio, escupió una bocanada de sangre roja ya que su estómago había sido perforado y sus tripas bailaban libremente por el rítmico galopar.
Silene bajó su velocidad lentamente extendiendo lo que le quedaba de sus brazos en un tono triunfante y de júbilo puro.

-¡Te he vencido!

El quedó quito unos instantes antes de reaccionar con toda la furia que podía reunir en su alma, las lágrimas explotaron de sus ojos a la par que su garganta emitía un grito desgarrador.

-RAAAAAAAGH.

Pero a medida que se acercaba al demonio su velocidad bajaba hasta que finalmente se detuvo frente a ella y solamente pudo apretar el puño en completa frustración.

Ya estaba muerta.

Silene había muerto de pie con una expresión de júbilo al creer que lo había matado, es probable que ella no haya podido ver a quien había atacado debido a sus heridas y la perdida de sangre.
Devilman se acercó y con cuidado sacó a su maestro del apéndice de la criatura, lo bajó al suelo y lo colocó sobre su regazo viendo el enorme hueco en su abdomen.

Ni siquiera pudo vengarlo, Silene había muerto antes de poder hacerlo, ella no pudo matarlo pero lo al final si fue su victoria.

-Aizawa-sensei...- Murmuró antes de juntar su cabeza contra la de su profesor al abrazar su cuerpo cada vez más frio.

El fue la primera y única persona que le ha dicho que puede ser un héroe, le dijo que siguiera adelante para cumplir con su olvidado e infantil sueño.

Esa persona ahora estaba muerta en sus brazos, por su culpa.

-(Mocosos... conviértanse en los héroes por los tiempos que vendrán)... Plus... ultra...

Con esos últimos pensamientos...el héroe undergraund y profesor perezoso de la clase 1-A de la U.A... Dejo este mundo.


Dos días después...

La escuela estaba nuevamente de luto por el fallecimiento de uno de los integrantes de la academia, esta vez fue uno de los miembros del cuerpo docente quien los dejó para nunca volver.
Es el segundo incidente de causas sospechosas que se registra en UA, la gente ha comenzado a hacer algunas preguntas indebidas e incluso algunos medios dicen que esta academia está bajo el ataque de algún tipo de villano.

Incluso ahora el director Nezu estaba seriamente considerando la posibilidad, tenía que mantener la mente fría pese a tener que afrontar la perdida de un amigo y un miembro de su equipo.
Actualmente estaba firmando el tercer y último pedido de retiro de estudiantes. Había tenido una junta con algunas familias preocupadas que compartían preocupaciones mutuas y decidieron suspender a los niños de la academia mientras dure esta crisis.

No podía retenerlos ya que como padres ellos creían hacer lo mejor para sus hijos.
Miró entre sus patas la última de las formas, antes de firmarla, pertenecía a cierto joven de cabellos verdes que apenas si había juntado el 50% de asistencias a clases.

-Midoriya Izuku.- Comentó el director al aire pensando en todas las cosas que podía deducir.- ¿Que vas a hacer ahora que ya no eres nuestro estudiante?

Izuku estaba caminando por los pasillos de la academia, había venido precisamente el día del duelo por el profesor Aizawa para entregar una nota de retiro.

Se estaba dando de baja del cuerpo estudiantil.

Sus dedos rozaron las paredes de los corredores que se mantenían en completo silencio debido a la falta de estudiantes, solo sus pisadas hacían eco en este fantasmal lugar.

Pero de alguna manera prefería esto a que todo este lugar se ahogara en gritos y llantos provocados por la perdida, el dolor, la ira, los demonios... por su culpa.

Pero de alguna extraña manera no pudo evitar sentir que extrañara estos muros, desde pequeño soñó con ellos y aprender entre ellos para ser un héroe ejemplar. Más ahora tendrá que dejarlos para siempre con fin de proteger a todos los que conoce.

-Creo que es lo mejor.

Negó con la cabeza para reanudar su procesión hacia la salida con las manos metidas en una chaqueta, tendría que pensar bien cual es su próximo movimiento.

Es posible que Ran ya haya pensado en algo.

-Deku.

El mencionado se detuvo, no había oído ese apodo en un buen tiempo y solo había una persona que lo llamaría así, por lo cual se dio la vuelta para ver a cierto rubio que se notaba cansado y con ojeras.

-Kacchan.

Entre ambos había un raro silencio, esta no era como las primeras veces que intentaba intimidarlo simplemente la sensación era extraña por todo lo que ambos llegaron a ver.

-¿Por qué viniste hoy?- Preguntó Katsuki acercándose un poco.

-Vine a presentar mi carta de retiro.- Fue su simple respuesta.

-¿Tu madre sabe de esto?- Cuestionó.

-(Por supuesto que no).- Fue el pensamiento del joven que había falsificado la firma de su madre para poder hacer los tramites, solo otro pecado más a su larga lista.- ¿Que es lo que quieres?

Fue en este preciso momento que Katsuki se paró frente a frente al joven Devilman el cual tenía los ojos rojos y apestaba, se notaba que el estaba en un estado sumamente deteriorado.

-Quiero que me digas como murieron, nos lo debes.

-¿"Nos"?- Preguntó.

-Así es.

Acto seguido Katsuki se enfrentó a Izuku y lo empujó adentro de una de las aulas hasta llegar contra la pared donde el rubio usó su antebrazo contra su cuello, pero no fue el único.

Los brazos del ex estudiante fueron inmovilizados por otros dos de sus compañeros, Kirishima de un lado y Sato por el otro, haciendo que sea imposible hacer un movimiento sin lastimarlos. Izuku giró su cabeza por todos lados intentando zafarse, pero al hacerlo notó que allí también estaban todos sus compañeros, puede que incluso haya entrado a su propia aula sin saberlo.

-¿De que se trata todo esto?- Exigió el acusado.

-¿Aún así lo preguntas?- Fue el comentario de Todoroki el cual se acercó a formar una especie de círculo al rededor de él junto con los demás.- Queremos que nos digas como murieron.

El joven abrió los ojos mientras era inundado por los recuerdos que ha estado intentando suprimir por todos los medios para continuar viviendo y hacer lo que tiene que hacer.

-Ya saben lo que pasó.- Respondió evasivamente.- Fueron asesinados por un loco.

-Eso es lo que dicen los medios.- Contraatacó Shoto.- Pero queremos oír tu versión.

Con esas palabras Izuku pudo entender que era lo que estaba pasando realmente, esto era un confesionario, un interrogatorio. Creían que el era el asesino e intentaban por todos los medios hacer que confiese.

-¡Yo no los maté!- Respondió agresivamente, estaba sumamente dolido por la acusación y ofendido a más no poder.

-¿Y como podemos saber eso?- Preguntó Katsuki.

Izuku se detuvo en ese momento ya que las palabras que salían de su boca lo paralizaron aún más que el rayo de Kaim.

-Para nosotros no eres más que un extraño que pasó mucho tiempo con dos personas ahora muertas.

Izuku comenzó a negar con la cabeza repetidamente mientras que sus ojos se ponían vidriosos con la inminente llegada de las lágrimas.

-No podemos confiar en ti ni en tu palabra.- Comentó Todoroki apretando los puños mientras que su lado derecho se volvía gélido.

Izuku negó con la cabeza la acusación, ellos de verdad pensaban que los había asesinado.

-(No lo hice, no lo hice, no lo hice...)

-¿Quien nos asegura que no nos matarás a nosotros también?- Preguntó Katsuki. -¡¿Vas a hacernos lo mismo que a Cara Redonda y al Profesor?! ¡¿Eh?! ¡Demonio!

-¡NOOOOOO!

No pudo soportar ser llamado así, simplemente no podía.

Izuku rompió en llanto antes de asumir su forma de demonio haciendo que sea soltado por sus captores. Ni siquiera intentó sostenerse con sus piernas por lo cual fue directamente al suelo quedando de rodillas frente a todos.

Las lágrimas brotaron de sus ojos amarillos cayendo por su piel gris hasta el suelo, sus manos se aferraron su propio cuerpo en busca de consuelo.

-Yo no los maté, solo los vi morir.- Respondió separando sus manos antes de ponerlas enfrente suyo mirando sus grandes palmas antes de apretarlas fuertemente en frustración.- Aún así, su sangre está en mis manos, su único pecado fue creer en mi. No pude salvarlos... no pude salvar a nadie.

La sala quedó en silencio luego de eso, solamente con el hippar constante del demonio cuyo duelo era más grande que el de cualquiera.

Pero algo completamente extraño ocurrió de un segundo a otro.

Unos delgados brazos envolvieron el cuello del demonio y lo abrazaron con fuerza haciendo que este corte con su llanto y pase a una expresión de sorpresa.

-¿Qué?

Quien lo estaba abrazando no era otra que Mina.

-Si fueras su asesino no estarías llorando por ellos.- Le respondió sin dejar de abrazarlo escondiendo su rostro entre su pelo.- Estabas sufriendo más que nadie, ¿No es así?

Izuku solo pudo corresponder este gesto abrazándola de vuelta con la misma fuerza que ella ponía para consolarlo.

Esta vez fue el turno de Katsuki de poner una mano sobre el hombro del Devilman antes de palmearlo con fuerza.

-Sin importar como te veas sigues siendo el mismo nerd llorón de siempre, Deku.- Comentó Bakugou.- El profesor nos pidió que te vigilemos, porque sabía que ibas a hacer algo tonto.

Ahora fue el turno de Shoto de hablar.

-Luego del funeral Aizawa-sensei nos lo contó todo.- Comentó quitando el hielo de su lado derecho.- Sus palabras exactas fueron, "Cuiden al mocoso del demonio"

Izuku quería volver a llorar, pero no por tristeza, esta vez por alegría. Incluso luego de su muerte el profesor seguía ayudándolo, había logrado unir a sus compañeros para que lo ayuden.

-¿Que hacemos ahora?- Preguntó Jirou.

Mina se separó de Izuku y lo ayudó a levantarse, este asintió en agradecimiento antes de secarse sus lágrimas, ahora no podía llorar, tenía que avanzar, juntos.

-Sobrevivir.- Fue la respuesta de Devilman.

Durante las siguientes horas, Izuku les explicó a todos su conocimiento sobre los demonios, desde la forma de convocarlos hasta la posibilidad de que uno se transforme en un Devilman, estos mismos conocimientos serán compartidos con la clase B y los otros cursos de héroes.

Los estudiantes escucharon con atención cada palabra, no pudieron evitar sentir algo de miedo en sus corazones, era inevitable. Pero también sabían que debían evitar el pánico a toda costa ya que eso era exactamente lo que el enemigo estaba queriendo.

Necesitaban estar unidos para lo que vendría.

La invasión de los demonios ha comenzado.

-Ya estoy en casa.- Comentó Tsuyu entrando en su casa.

Hace poco ella había recibido la noticia sobre la verdad de la muerte de su amiga Uraraka, además de descubrir sobre la naturaleza de Midoriya-chan, todo eso junto la había dejado completamente cansada emocionalmente.

En estos momentos ella solo quería preparar la cena de sus hermanos e irse a dormir, las cosas se habían complicado ya que había aprendido de lo que los demonios eran capaces de hacer.
Ella no podría soportarlo, es por eso que admiraba a Izuku, el cual es el único que a pesar de todo pudo continuar.

Pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó el sonido de un masticar, algo jugoso y pegajoso, lo cual era muy raro ya que no tenían carne en casa.

Pero aun así había un olor a hierro en el aire.

Un sudor frío bajo por su espalda cuando pensó en una frase que le había dicho el joven medio demonio antes.

"Los demonios pueden poseer a cualquiera"

Un repentino sentimiento de terror lleno su pecho al grado de que sus manos tiemblen al pensar en el peor escenario posible, puede que no de ellos este en la casa.

Con sus temblorosas manos ella tomó el abrecartas que estaba escondido en uno de los cajones cerca de la puerta de la entrada, tuvo que usar ambas manos para que el cuchillo no se le caiga de sus dedos.

Ella avanzo a paso lento por el pasillo de su casa que tantas veces había atravesado, pero que ahora solo le transmitía un sentimiento de alerta mientras que el pelo de su nuca se erizaba y sus manos le sudaban.

Finalmente ella dio la vuelta a la esquina para llegar a la sala.

-One... -chan...

El abrecartas cayó repentinamente de la manos de Tsuyu mientras que su boca se abría y cerraba como un pez fuera del agua en busca de oxigeno, pero no podía su garganta se le había cerrado mientras que esta se agitaba produciendo un hippar al tiempo que lagrimas escapaban de sus manos.

-Tenia tanta hambre.- Dijo Samidare, su hermano pequeño mientras hipaba- Solo fue un juego... luego... no puede detenerme.

El pequeño niño hacia lo posible por limpiarse las lagrimas que brotaban de sus ojos pero resultaba imposible ya que cada vez que pasaba sus manos por sus ojos, estas solo se mezclaban con sangre.

Tsuyu comenzó a hiperventilarse al tiempo que sus piernas perdían totalmente la fuerza y prácticamente se apoyo inútilmente contra la pared solo para terminar en el piso mientras cubría su boca, ya que incluso entre lagrimas no pudo apartar su mirada de la escena frente a ella.

-...One-chan.- Dijo Samidare.- Tengo miedo.

Pues al lado del joven no había nada más que una enorme mancha carmesí con pequeños trozos de tela que se volvieron del mismo color que el resto de la sala.

"Cualquiera puede convertirse en un demonio..."

"...Cualquiera..."


Devil: Y CORTEN

Bueno, eso fue todo por el momento

Espero que les haya gustado y nos vemos en la siguiente actualización.

BYE