Omnisciente
[15 de mayo]
Serena se encontraba encerrada en su habitación, ella miraba con atención el techo mientras estaba acostada sobre la cama con el pijama puesto, a pesar de haber dormido mucho tiempo ella sentía en su cuerpo mucha pesadez, el silencio la rodeaba por completo dejando correr el tiempo. De pronto giro su cabeza a la silla frente a su tocador donde se encontraba su vestido, se mantuvo observándolo durante unos segundos que parecían eternos, pero pronto se levantó de la cama para tomarlo entre sus manos, se quedó observándolo por un rato para después abrir uno de los cajones de su tocador sacando una bolsa donde con brusquedad lo doblo y metió en ella. Miró algunas invitaciones que en ese mismo cajón había dejado a lo que igual las metió en otra bolsa que tomó, se dirigió al buró el cuál al abrirlo encontró su álbum de fotos, se sentó a la orilla de la cama y empezó a pasar las páginas, comenzó a sacar las fotos que tenía con Darien y comenzar a echarlas en la misma bolsa, después de aquello volvió a dejar el álbum en su sitio para después mirar la pequeña caja que guardaba aquel anillo, después de mirarla unos segundos simplemente cerró el cajón y tomo ambas bolsas dejándolas al lado de la puerta, después se dirigió a su closet del que sacó una muda de ropa para cambiarse con rapidez.
Después de pasar un poco de maquillaje por sobre su rostro, tomo las bolsas, su monedero y sin hacer ruido salió de su habitación, con cautela bajo las escaleras notando que sus padres estaban en la sala junto a Sammy conversando a lo que ella aprovecho para salir sin ser detectada. Serena se dirigió a la parada del bus con un destino en claro.
[...]
La señora Ikuko subió al cuarto de Serena para tratar de animarla a salir y comer algo, pero al llamar no recibió respuesta por lo que entró a la habitación notando que ella no estaba ahí, preocupada tomó su celular para marcar el número de su hija, pero al marcar el celular sonó en la habitación y noto que estaba sobre el tocador a lo que si preocupación creció, Ikuko tomo el celular de su hija donde abrió sus contactos encontrando como primero a Haruka a lo que marcó.
—¿Diga? Tenoh habla —se escuchó su voz al otro lado.
—Haruka, soy la mamá de Serena —dijo la mujer mirando la habitación de su hija tratando de encontrar un algo que le dijera a dónde saldría.
—¿Qué pasa? ¿Le pasó algo a Serena? —Preguntó con preocupación.
—¿Serena no esta con alguna de ustedes? —Su tono de voz dejo ver que estaba preocupada. —Llevo tratando de localizarla desde hace un rato pero no doy con ella, estoy muy angustiada.
—No esta con ninguna de nosotras- —contestó notablemente con nervios —Trataremos de buscarla, usted manténgase tranquila.
—Cualquier cosa por favor avisadme —le pidió la mujer colgando la llamada para después suspirar y dejar el celular de nuevo sobre el tocador, mordió su labio para después bajar a la sala.
[...]
Haruka colgó la llamada, y tomo las llaves de su auto, Michiru le vio con preocupación.
—Serena se salió de su casa, la señora Ikuko está preocupada porque no sabe a dónde pudo ir —Haruka hizo una mueca —pero algo me dice que se donde esta, vamos- Michiru asintió tomando su bolso para seguir a la rubia ceniza, ambas se subieron al auto donde Haruka condujo a toda velocidad a ese lugar.
[...]
Serena había llegado a un departamento que recién estaba siendo arreglado, ella miraba cada rincón de ese departamento con cierto coraje en su mirada al igual que tristeza ya que ellos planeaban vivir en ese lugar después de casarse, de solo recordarlo le temblaban las manos pero trató de calmarse un poco tomando una bocanada de aire.
Serena sacó el vestido de la bolsa el cuál colocó encima de la cama, después tomo la bolsa con las invitaciones y fotos esparciendolas sobre el vestido dejando caer la bolsa a sus pies. Ella sacó una caja de cerillos que consiguió en la tienda de camino ahí y encendió uno, la rubia se colocó de cuclillas frente a la cama quemando la punta del vestido dejando que comenzará a correr el fuego por el, después se colocó de pie y lanzó el cerillo sobre el vestido haciendo que las fotos se prendieran fuego, se alejó con lentitud dando pasos hacia atrás viendo cómo se estaba consumiendo todo tan rápido, inclusive la cama comenzaba a arder, el humo comenzó a salir por la ventana corrediza pero ella simplemente se quedó ahí parada observando su obra.
[...]
Haruka detuvo el auto frente a aquel departamento notando que la gente comenzaba a reunirse frente a él, algunos con celulares, ambas vieron como el humo salia de uno de los cuartos.
—¡Llama a los bomberos! —Le gritó Haruka a Michiru para correr hacia dentro moviendo a la gente en su paso, Michiru sacó su celular y marcó el número mientras estaba hecha un mar de nervios. Haruka abrió la puerta del cuarto, cubriendo su nariz debido a que el humo ya había llegado hasta la entrada, fijo su vista en Serena la cual se encontraba hincada frente las llamas que se empezaban a expandir, Haruka se acerco a ella rápidamente —¡¿Qué rayos haces?! —Exclamó molesta —¡Hay que salir de aqui, ya! —La rubia ceniza la tomo del brazo y la alzo, para después sacarla de ahí, una vez afuera Michiru se acercó a ellas, más la rubia no decía nada —Serena ¡¿Por qué estabas ahí?! —le preguntó tomando aire mientras Michuru revisaba que Serena no tuviera heridas en el cuerpo.
—Eso no importa —dijo la rubia volteando su vista en dirección a los bomberos que empezaban a entrar al lugar —quizás no me dio nada de miedo pensar en que podía morir, la verdad ahora que lo pienso no me importa en lo absoluto.
—¡¿Como puedes decir eso?! —Exclamó exasperada Haruka mientras la tomaba de los hombros —¡A nosotras nos importas! —La sacudió tratando de hacerla caer en razón.
Haruka —Michiru le tomó el hombro a Haruka quien soltó a la rubia, después se dirigió a Serena, con ambas manos le tomó las mejillas y junto su frente a la suya —sé que estas dolida, sé que sufres, sé que no podemos entender tú dolor porque no hemos pasado por el, pero nos duele, nos lastima verte así, nos mata por dentro no poder hacer nada por ti, ya que sentimos que nosotras no te protegimos —lágrimas salían por los ojos de Michiru a lo que Serena no podía despegar su mirada-
—fuimos unas inútiles que dejaron que te lastimaran, dices que quieres morir pero... Eso también nos mataría a nosotras, porque tu para nosotras eres todo... Te haré una petición egoísta, quedate con nosotras siempre —la rubia empezó a llorar y abrazo a Michiru con fuerza aferrándose a ella como si su vida dependiera de ello.
Después de que se tranquilizó volteó a ver a Haruka con la cabeza agachada, se acerco a ella y la abrazo.
—Perdón... Perdón fui una egoísta —Haruka le acarició su cabello, mientras la miraba dulcemente.
—Se vale ser egoísta a veces hermosa, pero por favor no vuelvas hacer esto, ya que ninguno de los que te amamos soportaríamos perderte —le dijo Haruka con dulzura a lo que la rubia aun abrazándola le asintió.
[...]
