Era un hermoso día de Abril, Serena Tsukino, una hermosa mujer rubia de ojos azules caminaba por las calles directo a su departamento. Al entrar un adolescente de 14 años se encontraba sentado en el sofá de la sala mientras miraba el televisor.

—Hola amor ¿tu padre no ha llegado? —Le preguntó Serena al ojiverde mientras dejaba su bolso en el sofá y besaba la cabeza del chico —y ¿ya comiste, Izumi?

—Mi papá llamó y dijo que ya iba a llegar con mi hermana y si, mamá, si comí —le dijo sonriendole, la mujer revolvió sus cabellos con dulzura y camino a la cocina —oye, mamá.

—¿Qué ocurre, cariño? —Le preguntó con atención.

—Taranee me invito a su fiesta de 15 años ¿me dejarías ir? —La rubia salió de la cocina con un vaso de jugo en la mano y se sentó frente a su hijo.

—¿Es de la chica que te gusta, corazón?- —Preguntó juguetona a lo que el ojiverde volteó el rostro sonrojado, la rubia rió —claro que puedes ir.

—Eso era lo único que debías decir —mascullo el joven a lo que su madre rodó los ojos.

—Sería peor si tu tía Mina lo supiera, corazón —dijo ya más tranquila la rubia mientras bebía su jugo —hablando de ella, iré a verla junto a Rini ¿quieres ir?

—Mejor me quedaré con papá —contestó el joven.

—Esta bien, corazón —la rubia subió al segundo piso para después bajar con una caja de regalo —volveré en la tarde_noche así que te dejaré ya hecha la cena para que tu padre y tu la calienten —la rubia dejo aquella caja en la mesa y entró a la cocina donde se colocó un delantal, al cabo de 20 minutos ya una vez había terminado la rubia caminó al sillón y recargó sus brazos —has estado muy callado ¿qué piensas, corazón?

—¿Te puedo hacer una pregunta indiscreta? —la rubia seriamente se sentó frente a él y asintió —mamá, el señor Darien Chiba ¿fue un conocido tuyo?

—¿A que viene esa curiosidad, corazón? —Le preguntó Serena con confusión.

—Hace una semana fue a darnos una clase especial de primeros auxilios a la escuela y después de aquella clase me preguntó si era de casualidad tu hijo a lo que yo afirme —la ojiazul frunció el ceño —me dijo que habia crecido demasiado y sin más se despidió de mi y se fue.

—¿Sólo te dijo eso? —el joven asintió a lo que la rubia suspiro —amor, ese hombre, es Darien Chiba, fue mi primer amor.

—¿El que era 5 años mayor que tu? —Preguntó con curiosidad.

—Así es, él es ese hombre —la rubia junto sus manos —hace años, antes de conocer a tu padre, tuvimos una relación de cuatro años para después comprometernos pero al final no nos casamos.

—¿Por qué no se casaron? —Preguntó con confusión.

—Porque justo antes de casarnos, justo antes de que dijera que aceptaba —la rubia sonrió tristemente —dijo que no, y se marchó de la iglesia, no sin antes de recibir una reprimenda de parte de Haruka —sonrió con amargura la rubia para después acariciar la mejilla de su hijo —después de eso, un tiempo después supe que se casaría con una ex compañera de la preparatoria.

—Entonces te vio la cara —mascullo el joven con enojo mientras apretaba sus manos empuñandolas, su madre le vio con dulzura y tomó sus manos entre las suyas.

—Eso esta en el pasado, corazón, ahora estoy con tu padre y puedo decir que es la persona más maravillosa que se ha topado en mi vida y que iluminó mi camino cuando mi vida estaba un poco descolorida —la mujer se hinco frente a su hijo —y gracias a eso ustedes están en mi vida, iluminando mi camino y dándome fuerzas —el rubio abrazó a su madre con fuerza —¡Bien! ya es suficiente, debo darme un rápido baño, le abres a tu papá cuando llegue —el chico asintió sonriendole a su madre mientras esta subía a la planta alta.

Al pasar el rato la rubia bajo y noto como su esposo y la pequeña Serenity se encontraban sentados en la sala, la pelirrosa corrió hacia su madre y se colgó de sus piernas.

—¡Vámonos, mami! —Exclamó Serenity impaciente.

—Claro, amor —la rubia tomó su bolso y la caja de regalo y se acerco a su esposo el cual le dio un beso en la mejilla —volveremos más tarde, los amo —la rubia tomó de la mano a su hija la cual sonrió.

—¡Nos vemos, papá! ¡Nos vemos, Izu! —Se despidió la pelirrosa.

—Nos vemos, monstruo —la pelirrosa le sacó la lengua a Izumi a lo que su padre río.

—No le digas a tu hermana así y tú... —la rubia tomó de la nariz a la pelirrosa —no le saques la lengua a tu hermano —después de eso ambas salieron por la puerta, ambas subieron al auto y la rubia lo condujo en dirección al hospital de Juban. Al llegar a la recepción se toparon con Hotaru y Rei, la morena traía en sus brazos cargando a una pequeña de 1 año de cabellos negros y piel morena.

—¡Hola, hermana Hotaru! —La pelirrosa abrazó a la pelimorada —¿Cuándo volviste?

—Hace unas horas, quería venir a ver a Mina —Serena se acercó a la pelimorada y la abrazó con fuerza. —Hola de nuevo, mamá Serena.

—¿Cómo has estado, hermosa? —Le preguntó la rubia con una sonrisa.

—Muy bien, a pesar de que la escuela en Londres es diferente a aquí es muy buena, y tengo un permiso para volver hasta el martes que entra.

—Por cierto ¿y tus padres?

—Mamá Setsuna dijo que llegaría más tarde ya que su vuelo de Estados Unidos se retrasó pero seguro llegué hoy, mientras mamá Michiru volverá de París en una hora más ya que su concierto la atrasó y no tomó el vuelo a tiempo, por último papá Haruka estará aquí en 30 minutos ya que la carrera en Osaka acaba de terminar —la pelimorada tomó a Rini de la mano —¿Podemos ir a dar una vuelta?

—Claro que si, sólo tengan cuidado —ambas asintieron para después ir al patio del hospital, la rubia miro a su amiga y se acerco a ella para acariciar a la pequeña que traía en brazos —¿cómo a estado la pequeña Reiko? —Preguntó con dulzura a lo que la pelinegra sonrió.

—Muy bien, sin duda me sirvió de experiencia que me dejarás cuidar a Izumi y Rini —dijo divertida Rei recordando las travesuras que le llegaron a hacer aquellos dos niños —además, es igual de inquieta que Rini así que ya me sabré sus jugadas.

—¿Las demás no se han comunicado? —Preguntó mientras tomaba a la pequeña niña en sus brazos y la cargaba.

—Gracias —le dijo mientras tomaba su bolso de donde sacaba un pañuelo y limpiaba la carita de la niña —pues Lita dijo que vendría después del programa de cocina, Kristian la recogerá junto a Yuuki, Amy también dijo algo parecido, acababa de salir de una operación e iba a ir por May —la morena guardó el pañuelo y volvió a cargar a la pequeña que seguía dormida —yo de milagro me escapé del trabajo.

—Ser periodista es algo agotador, ¿no? —le preguntó mientras miraba a la pequeña en sus brazos.

—Al igual que diseñadora de interiores —le dijo guiñandole el ojo a lo que ambas rieron —deberías pasar a verla primero —la rubia asintió y camino a la puerta la cual abrió y entró. Serena miró como en la camilla se encontraba su amiga la cual cargaba en sus brazos un pequeño bulto.

—Déjame adivinar —su amiga alzó su mirada y sonrió al verla —¿Es niño?

—Eres una bruja para estas cosas —dijo divertida, Serena se acercó a ella y se sentó a la orilla de la cama mirando al pequeño en los brazos de su amiga, sus cortos cabellos eran de color castaño y sus ojos azules como los de su amiga, el pequeño chupada su dedo pulgar mientras miraba a su madre con curiosidad —es muy hermoso, ¿verdad?

—Es un apuesto y coqueto niño —dijo con dulzura Serena miéntras tomaba con su dedo la manita del pequeño el cual lo apretó —asi que le cai bien, ¿eh? —el pequeño río —Kenta se volverá loco cuando sepa que fue niño- dijo divertida la ojiazul a su amiga —¿Aún siguió estancado en el aeropuerto?

—Así es, al parecer los vuelos de México se retrasaron —dijo un poco molesta la rubia —justo en este día tan especial no estuvo en el nacimiento de su hijo.

—Pero estará con el consintiendolo —le dijo guiñandole el ojo subiéndole los ánimos a su amiga —¿puedo? —Mina asintió a lo que Serena tomó al pequeño en brazos —¿Cómo se llamará?

—Kay —Serena miro al pequeño.

—Bienvenido a este loco pero acogedor mundo, Kay, yo soy tu tía —el pequeño volvió a reír y extendió sus brazitos al rostro de la rubia.

—Al parecer ya tienes a otro sobrino que te considerará la tía favorita —dijo divertida la rubia —creo que es la ventaja de que hayas sido mamá primero —la puerta se abrió dejando entrar a Amy quien traía de la mano a una pequeña de cabellos azules claros y ojos verdes grisáceos entró y abrazó a Serena de las piernas.

—Hola, cariño —la rubia se hinco y besó la mejilla de la pequeña de tres años la cual miró al pequeño —May, mira, el es Kay, tu primo —la pequeña sonrió.

—¡Hola, primo! —Le saludó la pequeña May feliz.

—Cariño, no grites —le dijo Amy para cargarla mientras Serena volvía a pararse y le entregaba el pequeño a Mina. Después entraron Lita junto a un pequeño de cinco años, sus ojos eran color miel y su cabello castaño el cual venía abrazado de Lita pero al ver a Serena corrió a sus brazos.

—Hola, mi hermoso Yuuki —el pequeño niño sonrió y besó la mejilla de la rubia.

—Y luego dice que no es la tía favorita —dijo Mina divertida.

—May, Yuuki denle un beso a la tía Mina y al pequeño Kay —les pidió Serena, ambos pequeños corrieron a subirse a la camilla e hicieron lo que la rubia les dijo.

—Es más fácil que le hagan caso a Serena que a sus madres —dijo divertida Haruka mientras estaba recargada en el marco de la puerta junto a las Outhers y Rei, quienes entraron y saludaron a Mina, después de ellas entraron Rini y Hotaru —¡Hola, mi guapa!

—¡Hola, tía Haruka! —ambas chocaron los cinco y después junto a Hotaru se acero a Mina y al bebé —¡Vaya que lindo es mi primo!

—Pues claro hermosa, es mi hijo —dijo Mina orgullosa.

—Ya recuperaste energía al parecer —le dijo Rei a lo que las mayores rieron mientras los pequeños se encontraban sentados a la orilla de la cama mirando al nuevo de la familia —sólo espero que Kayhaya salido al padre y no a la madre.

—¿Poque, mami? —Preguntó la pequeña Reiko a lo que las mujeres volvieron a reír.

—No le hagas caso a tu mami, corazón, anda con los demás a ver a tu primito —le dijo Serena a la niña, los mas pequeños se encontraban sentados en la cama mirando al pequeño, de pronto Michiru y Setsuna entraron por la puerta y saludaron a la reciente madre.

—Sentí que no llegaría —mencionó en un suspiro Michiru mientras era abrazada por Haruka —me alegro de llegar.

—Suerte, quizás —mencionó Setsuna a lo que las demás rieron.

—No creo que sea suerte —mencionó Serena mientras miraba a los pequeños jugar con las manitas del pequeño Kay —es más que el destino logra juntarnos —la rubia sonrió —al parecer no podemos estar separadas tanto tiempo.

—Que quisquilloso destino —soltó divertida Rei pasando su brazo sobre los hombros de la rubia.

—Es bueno que en ocasiones como esta logremos encontrarnos siempre... es cierto el destino no nos quiere separadas tan fácil —Serena se acercó a Mina y tomó al pequeño de nuevo en brazos, entonces Mina se cruzó de brazos e hizo un puchero —pero al parecer el idiota de Kenta no parece tener el mismo rumbo —las presentes rieron a carcajadas mientras los más pequeños miraban con confusión.

Serena

La vida nos ha dado bastantes cambios, gracias al cielo han sido buenos, cambios que nos han hecho crecer, cambios que nos han traído felicidad, cambios que nos dieron una segunda oportunidad, se que es doloroso cuando alguien que amas deja de amarte o cuando alguien que amas y que estas a punto de casarte te deja plantada, pero como mujeres no podemos dejarnos rendir, somos fuertes, somos valientes aunque los demás digan lo contrario. Cuando sientas que ya no puedas más con el dolor piensa en mis palabras, no es el fin del mundo, las mujeres no necesitamos a un príncipe que tenga que salvarnos, nosotras debemos pelear, nosotras debemos superar, nosotras debemos crecer. Si te rompen el corazón, si, estarás triste por un tiempo pero eso no significa que tengas que estarlo siempre, no porque te abandone la persona que amas te dejará vencer y/o desearas la muerte. Se fuerte cariño y sólo me queda decir que esto fue...

"El día en el que la novia lloró"

Que la luz de la Luna los protega