Aunque sea una mínima señal, si es mala, huye de ahí.


Después de aquella entrevista me sentía igual de nerviosa, y culpen a la paranoia que me estaba invadiendo en esos momentos, porque sabía bien que no era la única que había acudido a aquella entrevista, había varia competencia, y la mayoría por lo que pude apreciar, eran hombres, y no es que me sintiera minoría ante ellos, por supuesto que no, era una mujer que confiaba plenamente en mi persona, así que aquello no lo sentía como desventaja, más bien lo llamaría como a un reto.

Con ese pensamiento en mi cabeza, incluso había olvidado un tanto lo del imbécil que había chocado conmigo ¡ay! Pero si sólo de recordarlo me daba cólera y ganas de buscarlo hasta por las alcantarillas… bueno no, honestamente no lo buscaría ahí, pero definitivamente si estaba dispuesta a darle una patada para que cayera directito a una de esas.

¿Ven? Yo no era agresiva, pero aquel tipo había hecho hervir mi sangre, y el sólo pensamiento de trabajar con él me causaba escalofríos, no podía imaginar estar conviviendo con alguien así, tan machista y arrogante, era un tipo que no necesitaba ni en mi vida laboral ni en ninguna otra.

Pero bueno, debía de dejar de lado aquel tipo que ocupaba mis pensamientos negativos, no los necesitaba en este momento tan importante de mi vida, sólo necesitaba ánimos, sí, para soportar la idea de tener que esperar dos días para los resultados del empleo.

Aunque… ¿Qué tal si no me contrataban?

Dios, estaba segura de que sería difícil poder conseguir otro trabajo y ofertas iguales a las que me brindaban en aquel puesto, honestamente sentía miedo de que todo se echara a perder y tener que volver a mi antiguo hogar sólo por no cumplir las expectativas que llevaba en ese momento sobre mis hombros.

Suspiré un tanto cansada por estarme saturando de tantos pensamientos, ¿ya había dicho que soy un tanto paranoica? Pues lo reitero, soy algo exagerada.

Total, decido que haré algo productivo en el día, bueno, no, ¿a quién quiero engañar? ¡necesito disfrutar mis días de desempleada! Aunque, primero que nada, debía hacer una llamada a alguien que seguramente la estaba esperando.

Conseguí esperar cinco segundos a través de la línea y mi primera pregunta era ¿Por qué no están contestando? ¿es que ya no les importaré? ¿se olvidaron de Sakura? ¡Ay ya! Me grita de pronto mi cerebro, inclusive tuve que retener un sonrojo cuando una voz suave se escucho del otro lado de la línea.

—Hija, vaya, no esperaba tu llamada tan pronto —Me dijeron. Era obvio que esa linda voz era la de mi padre con un tinte de preocupación en ella.

—Estoy bastante libre, no creías que se me había olvidado llamarte ¿o sí? —Pregunté burlonamente mientras con una mano jugaba con mi cabello, enredándolo en uno de mis dedos.

—Por supuesto que no, sabía que me llamarías, hija —Respondió él soltando una leve rosa en el proceso.

Yo también sonreí, aunque él no pudiese verme, el sólo escucharlo me hacía feliz, porque sabía que aún a la distancia seguía recordarme, y yo hacía exactamente lo mismo.

—Pero dime ¿Cómo ha ido todo por allá? —Preguntó de pronto haciéndome salir de mis pensamientos. Yo rápidamente hice un recuento en mi mente, rascándome la nuca nerviosamente, debatiendo entre si contarle todo o guardarle algunas cosas como el chico castaño.

—Ah, todo muy bien ¿sabes? ¡sí que Estados Unidos es diferente a Japón! Creo que tardaré un poco en adaptarme completamente, ¡imagínate! Aquí se conduce en el lado izquierdo y además la comida es muy, muy diferente, creo que me ha venido mal el no investigar a fondo para no toparme con tantas sorpresas —Le conté animadamente. Al final le había omitido que había estado en una estación de policía. Simplemente sabía que era lo mejor para no preocuparlo demasiado.

—Ya verás que pronto te acostumbraras a todo eso hija, no lo dudes, eres una mujer muy persistente y fuerte —Tras decir aquellas palabras yo esbocé una sonrisa. Estaba tan feliz. Feliz porque él estaba ahí aún en la distancia.

—Lo seré en todo momento, padre, te lo aseguró —Dije. Tras ello conversamos un poco más, y luego terminamos finalmente la llamada.

Sostuve mi teléfono en la mano. Definitivamente todo lo que tenía a mi alrededor era muy diferente a lo que estaba acostumbrada, suponía entonces que ésta iba a ser una etapa bastante interesante, de la que tenía que salir bien librada.

[BIC]. . .

Mordí con impaciencia mis uñas, eso significaba que me encontraba nerviosa y un tanto ansiosa ¿el por qué? Era muy sencillo explicarlo.

Resultaba que hoy tenía que recibir una llamada para saber si había sido seleccionada o no para el puesto que había solicitado ¿y saben que era lo que estaba pasando? Que casualmente ya eran las tres de la tarde y la dichosa llamada no había llegado a mí, eso me hizo cuestionarme un par de cosas.

¿Habría dado bien mi número telefónico? ¿los resultados aún no habían sido arrojados? O peor aún, ¿realmente yo no había quedado seleccionada? Aquella idea me aterro como no tienen una idea. Por lo que decidí morderme aún más las uñas, y es que había estado toda la noche en vela, y no era por gusto, no, ojalá hubiese sido así, lo que pasaba es que me encontraba lo suficientemente ansiosa y emocionada por los dichosos resultados que no había podido pegar el ojo en toda la noche.

Escuché mi música favorita, puse una película, leí un rato, pero a raíz de eso se dieron las cinco de la mañana demasiado rápido para mi gusto. Y aunque me encontraba como un zombi andante, no podía quitar mis ojos y mi atención a mi celular.

Fue cuando escuche el tono de llamada del dichoso aparato que me desperté totalmente, conteste automáticamente e incline un poco mi cuerpo en el sillón en donde me encontraba.

—¿Sí? —Dije como loca maniática abriendo incluso un poco más los ojos. Dios, seguro que me veía como una psicópata desaliñada en el espejo, con inclusive una mancha por la mejillas y rastros de maquillaje en la cara.

—Hola, sí, llamaba del centro de policiaco de Tennessee para recordarle que tiene usted pendiente una multa —Me quede helada al escuchar que me decían aquello. Las ganas de mandar al demonio a aquella persona tan inoportuna estaban muy elevadas ¡en serio que yo sabía que debía una multa! No tenían que recordármela cada día, por eso, y con bastante molestia y sabiendo que debía verme como una maleducada, colgué.

Bufé sonoramente estampando mi celular en la mesita que acompañaba a la sala. Aquella llamada del trabajo y la falta de sueño me estaban agitando demasiado. Incluso podía darle la razón a mi hermano en que me apodara Sakura la monstruo.

Al instante en que lo hice me entro otra llamada, yo furiosa lo tome y conteste rápidamente, seguro que nuevamente eran esos de la estación de policía, y esta vez yo sí les diría un par de cosillas.

—¡Estoy segura de que pagaré la multa! —Exclamé fuertemente mientras sentía como mis mejillas se coloreaban por la furia que estaba soltando.

Alguien jadeo del lado de la otra línea, y, ahí fue cuando la sangre se me helo, pues…

—Seguro, señorita Sakura, porque si es usted ¿verdad? —Se escuchó. No era la voz anterior la que hablaba, no, era una voz grave que podía reconocer rápidamente ya que la había escuchado con anterioridad.

¿Recuerdan que les dije que estaba sonrojándome de furia? ¿sí? Pues bien, ahora estaba sonrojándome de la vergüenza que sentía en ese momento, ¡que decir! Le estaba gritando a nada más y a nada menos que a Fye De. Flourite, ¡por favor! ¿Por qué la vida se estaba empeñando tanto en molestarme la existencia? Realmente sí que quería que la tierra me llevará.

—Ah, h-hola, disculpa tanto, yo sólo… —Titubee mientras tartamudeaba. Reí nerviosamente mientras ocultaba mi rostro en una de mis manos, estaba que ardía de pena.

—No te preocupes, Sakura —Contestó él en un intento de interrumpirme, suponiendo yo que para no incomodarme más —, entiendo, así que no te disculpes ¿te encuentras bien? —Preguntó él suavemente, yo sentí bastante pena, no sólo le había gritado, sino que también sabía que notaba mi tono de voz estado paranoico.

—¡Si! Sucede que a veces me da por tartamudear cuando hablo, ya sabes, es como… un tic, sí, un tic —Dije. Al parecer él se dio cuenta que era una mala mentirosa, puesto que rio un poco, y realmente a mi ya me estaban entrando las ganas de hacer el dichoso tic que había nombrado.

Oh, y esperen a saber mi próximo pensamiento, pues es la cereza del pastel ¡le estaba hablando con demasiada confianza a tal vez mi futuro jefe! Díganme ustedes, ¿del uno al diez que tan patosa puedo ser?

—¡Ay lo siento! —Dije —, estoy hablándole con demasiada confianza, y no debería hacer así —Agregué. Mi pensamiento fue "Oh, ¿mi cerebro quiere que invite a tomar una taza de té al jefe?" ¡Ay no, me estaba volviendo loca!

Escuche que reía nuevamente, ¿Cuántas veces había causado ya que se burlara de mí? Bien, al parecer me estaba volviendo payaso sin darme cuenta.

—No hay problema con eso, me gustaría tener la suficiente confianza con mi nueva empleada —Dijo. Yo me quede procesando unos segundos aquello, bueno, tal vez habían sido más que unos segundos, lo admitía, pero ¿había escuchado bien? ¿estaba contratada? ¡Sí! Me dije mentalmente, y casi quise gritar, pero para evitar eso, puse una mano en mi boca, reteniendo el sonido y alejando el teléfono de mi para que mi jefe no escuchase sonidos extraños.

Cuando recobre la calma —y quien sabe cuánto había pasado ya—, puse de nuevo el aparato en mi oreja y me digne finalmente a hablar.

—¿Es… es en serio lo que me dice? —Pregunté tímidamente, y cuando él afirmo con un suave "sí" esbocé una gran, gran sonrisa.

Aquello se sentía demasiado satisfactorio, porque, había logrado una de las metas propuestas.

Estaba casi realizada al estar dentro de aquella empresa, porque suponía yo que eso me iría a abrir las puertas para más y mejores oportunidades en la vida que quería llegar de ahora en adelante.

[BIC]. . .

Al día siguiente de que me dieron la noticia, amanecí contenta y rebosante de alegría. No pude evitar llamar a mi padre para contarle que el trabajo era todo mío, él por supuesto me había deseado todo el éxito posible, y yo, yo estaba segura de que todo marcharía todo bien de ahora en adelante.

Me había levantado tempano, pues, ese mismo día comenzaría a trabajar, realmente ahora sentía los aires de estados unidos mucho mejor que los días anteriores, por eso decidí darme una merecida ducha con agua caliente, y después de eso decidí cambiarme para la ocasión, me maquille ligeramente y salí de mi departamento con mucha calma, pues, aún llevaba tiempo de sobra.

En el camino no hubo choques, no hubo gritos ni oficiales tratando de ser sobornados. Todo fue con relativa paz, que por cierto disfruté mucho, definitivamente era mejor llegar al trabajo fresca y sin estrés para ser totalmente eficiente.

Cuando llegué, me aparqué en el estacionamiento, era una completa suerte que mi camioneta recién rentada no hubiese sido decomisada, sino, otra historia estuviese siendo en aquel momento conmigo.

Entré al edificio y el aire que se respiraba me supo a gloria, camine hacia el elevador de la vez pasada, esta vez no me tope a nadie, entonces me pregunté si realmente yo podía adaptarme a tantas personas desconocidas, porque, probablemente en ese espacio de trabajo todos ya se conocían.

¡Pero bueno, trabajo era trabajo!

Cuando salí del elevador me topé con el mismo pasillo de la vez pasada, y, entonces fue ahí cuando me encontré con el chico pelinegro que me había topado en el mismo lugar.

Le dirigí una sonrisa cuando nuestras miradas y rostros se cruzaron y entonces él se acercó a mí.

—Buenos días, Fye te espera adentro, quiere darte una bienvenida a ti y a tu compañero —Dijo. Yo fruncí el ceño al escuchar "compañero" porque las posibilidades de que fuera el idiota que me había chocado pasaban por mi cabeza.

—Ah sí, creo que nunca… —Automáticamente me quede callada al escuchar lo que estaba diciendo, tal vez podía sonar mal educado de mi parte decir "No creo que haya mencionado que contratarían a alguien más además de mi", eso, y que sonaba totalmente arrogante y egoísta, porque la empresa no era mía por dios.

Reí nerviosamente al ver como él había notado mi abrupto silencio, pero lo dejo pasar y me dirigió a la oficina de la vez pasada, entramos y juro que casi se me va el alma a la cañería cuando vi un cabello castaño extrañamente familiar.

—Buenos días, señorita Sakura, déjeme presentarle a Li Shaoran, quien será uno de sus muchos compañeros en esta empresa —Habló angelicalmente Fye, mientras nos miraba a mi y al tipo ese que con su sola presencia me fastidiaba.

Cabe destacar que al pisar yo aquella oficina todo se torno bastante incomodo y el aire incluso se sentía pesado. Quería dar la vuelta y evitar a aquel chico, pero tampoco quería verme muy sufrida con su presencia porque eso seria darle mucha importancia al asunto, o más bien al tipo.

Esbocé una falsa sonrisa que todos creyeron, o eso pensé. Corrí una silla para poder sentarme al lado del sujeto desconocido, podía sentir como me observaba de reojo, y me sentí ligeramente incomoda, y no porque me intimidara, no, sino porque su mirada no me hacia gracia, y les juro que, si no estuviera ahí mi jefe, le hubiera dicho un par de cosas.

¡En serio! ¿Por qué la vida me odiaba tanto? Digo, de todos los seres vivientes, tenía que tocarme de compañero un machista, pedante y aghh, estaba sacando un lado muy malo de mi que ni yo conocía, era como odio a primera vista.

Sólo esperaba que el destino se apiadara de mi y que no estuviéramos tan cerca, de ser así creo que me aventaría del sexto piso.

—Deben de saber que principalmente este proyecto era sólo para elegir a una persona, entonces quedará en sus manos si entran oficialmente los dos o no —Menciono el de ojos celestes. Por inercia, o algo así, el tipo castaño y yo volteamos a vernos con casi fuego en nuestros ojos, casi podía sentir como mentalmente me maldecía y decía que él se quedaría con el puesto ¡pero no! Le haría ver a ese chico que yo era el mismo infierno, él no podía creer por un segundo que yo era débil y menos que me iba a dejar.

—No pensé que estuviese compitiendo con una mujer, es muy… bajo —Murmuro él, tratando tal vez de que nadie lo escuchara, pero le falló, porque todos los presentes lo escuchamos. Fue muy incomodo como Fye lo veía, y a mi de cierta forma su comentario me había herido un poco.

Créanme que nunca había lidiado con un tipo tan machista. Y de cierta forma me sentía nueva ante la experiencia de ser bajada a un punto en el que nadie quería estar.

Decidí dejarlo pasar para no causar mucho alboroto, pero me apunté mentalmente que le haría pagar a ese sujeto que decía llamarse Shaoran Li.

—Me parece que no es bajo, al contrario, debería de sentir la competencia que tiene, la señorita Sakura tiene tantas aptitudes como usted, Li —¡Y bingo! Sonreí macabramente viéndolo y restregándole silenciosamente en la cara que yo era lo mismo que él, aunque fuese mujer, y su cara fue todo un poema, estaba molesto, aunque tratara de ocultarlo, que ni creyera que no lo notaba.

Li gruñó por lo bajo y casi quise soltar una risilla pretenciosa, estaba recuperada de ánimo, ahora sentía que podía contra todos y todo.

—Pero bueno, desde hoy comienzan con su trabajo. Así que necesito que pongan manos a la obra, les enseñare sus lugares asignados y sus trabajos…

Dejé de escuchar en el momento en el que todos se levantaron de sus asientos, yo hice lo mismo. Está de más decir que puse atención máxima a todo lo que me decían, estaba segura de que daría todo de mi para conseguir aquel trabajo.

[BIC]. . .

Las miradas, los murmullos, todo eso me estaba volviendo un tanto loca.

No proclamaba atención ni nada de eso, estaba segura.

Tampoco aclamaba aquellas miradas entre lujuriosas y molestas.

Todo estaba casi abarrotado de hombres.

La sensación que recorría por mi cuerpo me estaba quemando lentamente. Era una sensación de incomodidad e incluso inseguridad.

¿Por qué me miraban tanto?

—Seguro que la han contratado por el buen polvo —Murmuro a alguien a mis espaldas. Yo abrí rápidamente mis ojos, estaba sorprendida de que hubiese ese tipo de comentarios hacia mi persona, por lo que rápidamente me volteé y detuve al chico parándomele en frente, al parecer él no esperaba aquella acción de mi parte.

—¿Puedes repetir lo que has dicho? —Dije fuerte y claro. Mi ceño estaba notablemente fruncido e inclusive podía estar apretando demasiado mis labios, tratando de contener la furia. Posiblemente también la cara la tuviese un poco colorada.

—Eres mujer, seguramente por eso has conseguido el trabajo —Dijo. Y ganas de golpearlo en la nariz no me faltaron, pero mi parte racional me advirtió que no lo hiciese, de ser así, causaría problemas horríficos y en mi primer día.

—¿Hay algún problema con que sea mujer? —Interrogué conteniendo la voz acida que quería dirigirle, estaba controlándome demasiado.

—Me parece que este no es el lugar para una mujer, mira a tu alrededor, aquí hay sólo hombres —Comentó el pasando una mirada por todo el lugar, yo hice una mueca con mis labios y negué, estaba llegando muy lejos con sus comentarios —, además, reitero que tal vez sólo te han contratado por el buen polvo —Y tras esas palabras un hoyo negro se abrió debajo de mis pies. ¿Cómo podía hacerle entender a aquel tipo que eso no era así? ¿Por qué?

Realmente tenia ganas de golpearlo, pero también tenia ganas de echarme a llorar del coraje.

Nadie hacia nada, sólo observaban, inclusive pude escuchar un par de risas a mis espaldas. Yo estaba ciertamente aturdida de que todo aquello estuviese pasando, aunque, no me dejaría vencer.

Así que, con todo el orgullo revuelto en una tela de machismo, me senté en mi lugar y comencé a trabajar.

Sabía bien como le demostraría a todo el mundo que era capaz, y eso era haciendo lo que más me gustaba, programar, trabajar y avanzar.


N/A: Ah, en serio gracias por darme el honor de trabajar contigo Nana, eres una persona de oro. Y me alegra tanto que congeniemos tanto en ideas. Gracias💕

Si hay algún error en sintaxis u ortografía, por favor haganmelo saber. No he estado de lo mejor estos días, así que pido disculpas adelatadas.

Este es edit de N/A, así que allá va. Sabemos que la historia no es de color de rosa, pero, es la cruda realidad. Levantar consiciencia de lo que podría estar pasando a nuestro al rededor ea algo así más o menos lo que buscamos.

Nana y yo así que lo queremos, así que esperamos con muchas ansias que su apoyo y comentarios lleguen. A nosostras nos anima de sobremanera;)

Sin más, Nana y Yuki se despiden de ustedes. ¡Hasta la próxima!

Nana-Chan

Yuki-Me