Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
Esta historia participa en el minireto de octubre para La Copa de las Casas 2017–18 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
La palabra sorteada es «desconsuelo».
Las antigüedades
Hepzibah ignora el hollín que cae de la puerta al abrirse y entra en la tienda de Borgin y Burkes.
En ningún momento ha entrado a una tienda que carece de pulcritud y limpieza, sin embargo, le ha dado una oportunidad al saber que hay artilugios invaluables que no se ven en otra parte del Callejón Diagon. Este lugar tiene una reputación que no asegura la procedencia de los objetos que se adquieren pero no es un detalle que importe para la bruja. Si un artilugio tiene el prestigio necesario para atraer la atención de los consumidores, es comprensible que no se desvele la fuente de dónde se ha conseguido. Está establecido que la competencia siempre busca un modo para hundir a quienes considera una amenaza.
En dos años ha adquirido dos objetos muy especiales en esta tienda.
En cierto modo es inadmisible que no haya sospechado ni por un segundo que ha tenido en su poder dos reliquias de los fundadores de Hogwarts. La Copa de Helga Hufflepuff y el Relicario de Salazar Slytherin; sin embargo, el precio que le ha dado solo por el Relicario es tan ridículo que se ha esmerado por no desternillarse de la risa. La cara de desconsuelo que ha tenido él cuando le ha dicho que no va a pagar más de cincuenta galeones por un relicario tan cutre y descuidado es inolvidable. Hepzibah reconoce una buena compra cuando la ve.
El hecho que tenga algo de polvo encima indica que es una antigüedad.
Y ella ama las antigüedades.
—¿Y ese collar?
—Le recomiendo que no lo toque, señorita. —Le sonríe al joven que le ha hablado por no haber insinuado que está vieja o gorda. Le importa un knut que sea verdad, esa no es ninguna razón para andar diciéndoselo a una bruja que le hechizaría en el acto—. Está maldecido para asesinar a quien lo toque.
Interesante pero innecesario a pesar que las gemas de ópalo que tiene son preciosas.
—¿Ha cobrado la vida de alguien?
—No que esté enterado.
Hepzibah le echa un vistazo. Su porte es de alguien de buena cuna. Desconoce si el joven está enterado que la familia Smith desciende de la mismísima Helga Hufflepuff.
Le da una sonrisa sardónica.
—Ryddle, pon el aviso. —Ignora el ruido que es la voz del dueño—. Los aurores no deben saber de dónde vino el collar.
No hay nada atrayente.
