Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Esta historia participa en el minireto de diciembre para La Copa de las Casas 2017–18 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.


Clavel amarillo


La sonrisa que tiene la bruja en el rostro se vuelve un poco más forzada, después de escuchar el comentario positivo que padre ha dado sobre la época navideña. Se muerde la comisura del labio y empieza a cerrar la mano por encima de la falda, arrugando la tela y clavando las uñas en él; el brazo le tiembla mientras se recuerda que no vale la pena hablar con él.

En la mesa solo están colocados dos juegos de vasos, platos y cubiertos; padre está llevando personalmente lo que van a almorzar. No va a tener el mismo sazón que le da dado madre. Ladea la vista hacia un costado, en dirección a la sala, allá continúan los regalos que se ha negado a tocar.

Une los labios en una fina línea.

Su adorado hermano menor ha tenido que estar aquí, sonriendo emocionado y ansioso por saber qué le han dado. Ella nunca ha sido buena escogiendo obsequios, en especial si se trata para un niño, pero Max siempre ha amado los que le ha dado.

—¿No irás a abrir la correspondencia? Creo que una de tus amigas te envió algo.

Dolores cruza los brazos a nivel del pecho. Y qué importa si le ha comprado lo que sea; resopla y tiene el impulso de ultrajar la dignidad de padre para desquitarse; sin embargo, reconoce que no hará que Max regrese a casa.

«Si este imbécil lo echó... ¡Lo echó!».

Da un largo suspiro.

—¿Te encuentras bien? —pregunta él, preocupado. Dolores le da una mirada desafiante, llena de rabia. Padre ladea la cabeza—. ¿Hija mía?

El tono de padre es preocupado, como si le importase su hija.

—Mi Max. Aquí. Ahora.

El rostro de él se torna turbio un segundo, se ablanda paulatinamente.

—Eso no será posible —dice con suavidad.

Un picor le aparece en los ojos, parpadea. Sin embargo, alza el mentón y mantiene el semblante.

—Tú no quieres que estemos juntos —murmura con un hilo de voz apenas audible—. ¡Nunca lo quisiste!

—Él no es como tú.

Su padre se acerca a ella dispuesto a reconfortarla, a infundir el calidez que le ha sido negada sin que Dolores tuviese voz o voto. Max se ha ido, para siempre.

Y la manera en que se ha enterado ha sido por una carta.

Una lágrima escapa de uno de sus ojos.

—Nunca te perdonaré por quitarme a mi hermano, padre.


El clavel amarillo simboliza el desprecio por alguien, algo.