Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Esta historia participa en el minireto de abril para La Copa de las Casas 2017–18 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.


Mantén la calma


Acaba de hechizar al ex propietario que le dé el apartamento. Le ha hecho creer que le ha pagado y que tiene todos los documentos en orden, a pesar de que su moral se lo recriminará más adelante. Antes no se hubiese atrevido a hacer magia en el mundo muggle, por temor a romper el Estatuto; ahora las únicas reglas que importan son: no decir «Voldemort», no entrometerse en lo que quieran los mortífagos.

Su anterior casa ha quedado en ruinas. Un grupo de aurores han intentado combatir a los mortífagos; lo único que han conseguido es destruir lo que esté a su paso. Además, que ella perdiese la mitad de sus bienes materiales. Ni queja, ni préstamo en Gringotts. Ha empacado lo indispensable y se ha ido a Wiltshire.

—Cuídate.

Es Nymphadora, quien acaba de cumplir los cinco meses de embarazo. Penny todavía está indignada con Remus por haberse atrevido a abandonarla, solo explicándose por medio de una carta, en lugar de habérselo dicho en persona. Si no estuviese aterrorizada…

—Gracias por ayudarme con la mudanza, Nymphadora.

—¡Penélope!

—¿Qué? —dice Penny—. No te puedo decir «Tonks». ¿Y cómo escapaste de Andrómeda?

—Mamá no entiende que no estoy inválida, solo embarazada.

Penny ríe.

—¿Y quién será la madrina?

—Tú —dice Nymphadora, sonriente. Nymphadora saca una caja de su bolso—. Una marca tenebrosa comestible y mamá me dejó ir a San Mungo.

—Hubiera sido genial que tuviéramos de esos cuando estuvimos en Hogwarts —dice Penny.

Meses después, Sortilegio Weasley tiene una segunda gran apertura. Se ha enterado porque Harry se lo ha dicho, en una de las visitas que le ha hecho a su adorable Teddy. Harry le ha contado lo que ha pasado mientras ella ha estado en el mundo muggle. Penny ha deambulado por los alrededores, después de que ha terminado de hacer las compras; no sabe exactamente por qué, pero quiere ingresar en la tienda.

Las varitas del revés le parecen interesantes, al igual que los sombreros acéfalos. Cuando llega a una estantería llena de marcas tenebrosas comestibles, Penny baja la mirada. Haber encontrado el viejo álbum le ha traído agradables recuerdos de Nymphadora, sin embargo, todo lo ve le recuerda a ella. No se lo ha dicho a nadie. Andrómeda está haciendo su mejor esfuerzo para mantener la calma.

Se muerde la comisura del labio, toma una caja.

—¿Las llevarás? —dice George Weasley, el único propietario.

—Sí.