Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
Esta historia participa en el juego de quidditch de noviembre de la Copa de la Casa 2018-19 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
Fanart sorteado: Teddy Lupin and James Sirius Potter por potter-art, en DeviantArt. (/potter-art/art/Teddy-Lupin-and-James-Sirius-Potter-715777892)
Miradas furtivas y ropa «prestada»
Ted había comenzado a robar la ropa de James. La que sostenía entre sus manos era la preferida de Ted; todavía tenía un rastro de la fragancia a coco que James se ponía desde que tenía quince años, era una evidencia del arduo trabajo que James había hecho para ser aceptado en los Tornados, el equipo favorito del muchacho desde que fue a uno de sus partidos cuando era un niño.
Durante años la gente creyó que James seguiría los pasos de su padrino al volverse el héroe que salvaría al mundo de la maldad. Ese no era el camino de James. Animó a James cuando él quiso convertirse en sanador, una carrera que pareció definitiva hasta que James anunció «jugaré profesionalmente al quidditch». No le sorprendió; James tenía talento como guardián, tanto en el campo de juego como con la seguridad de sus hermanos menores.
En cambio, James elegía la chaqueta favorita de Ted; la que correspondía a Hufflepuff. La conservó por amor y nostalgia a todo lo que había pasado en sus años en Hogwarts. Era cierto que no tuvo un enemigo que derrotar, pero Hufflepuff fue lo mejor que le pasó a Ted. No todos los amigos que hizo se quedaron con él después de la graduación, pero hacía años había aprendido que importaba más tener a quién verdaderamente lo apoyaba. Su chaqueta se desgastó y decoloró con el pasar del tiempo; la consideró olvidada hasta que encontró a James usándola y jugueteando con la manga.
Sonrió. En cada momento que James estaba nervioso, solía hacerlo. Supuso que se le había pasado conforme fue creciendo, pero se equivocó. Le pareció tan adorable como cuando James tenía seis años y no sabía cómo manejar una escoba de juguete. Hacía un mes que había encontrado a James tratando de reparar el agujero que había hecho. «Oye, no te preocupes. Además, creo que es más tu chaqueta que mía», dijo. Y James tuvo la decencia de lucir avergonzado.
James se «mudó» al apartamento de Ted. «Estoy muriéndome de hambre. Cambiaste la cerradura». Ted estuvo tentado a recordarle que era un mago, no lo hizo. Vivir con James era relativamente fácil; aunque tenían sus diferencias de vez en cuando, lo resolvían con una plática. Se conocían de años y ya estaban algo mayores para empezar una discusión por cualquier estupidez.
James interrumpió sus pensamientos con un «Teddy». James era la única persona a la que permitía que le llamara así, sin contar a su madrina*, padrino y, ocasionalmente, Victoire. Su difunta abuela también lo apodó así en su niñez. Victoire fue su incursión en el romance, tonteando en los pasillos y besándose en la estación; con James, esperaba algo más serio y duradero. No lo podía saber aún, pero nada le impedía soñar.
James apoyó su mentón en la frente de Ted, quien cerró los ojos ante el tacto. Sintió que las manos de James se pusieron en su rostro, como si se fueran a besar.
Y simplemente se quedaron así.
*Tengo el headcanon que la madrina de Teddy es Penny Haywood, la mejor amiga de Nymphadora.
