Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Esta historia participa en el minirreto de diciembre para La Copa de la Casa 2018/19 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Petición: una escena entre Narcissa, Bellatrix y Andrómeda cuando eran niñas antes de ir a Hogwarts. Familia, para Dani Valdez.


El armario prohibido


El armario de Druella Black había sido declarado intocable desde que mamá se mudó a la mansión. Era el único lugar que mamá limpiaba por sí misma; ni siquiera los elfos domésticos lo tenían permitido ya que había una cantidad considerable de vestidos, sombreros, guantes, túnicas, joyería y demás accesorios verdaderamente únicos en su tipo.

«Este es el hechizo que Lucretia utilizó para humillar a su rival públicamente. Ni idea de por qué. Nunca olvidaré que el uniforme de aquella muchacha tuvo una peste que se olió por kilómetros. Quitar el hechizo no era una opción. Lucretia lo creó para ese fin en específico», dijo tío Orión. «Y no te diré qué pasó después, sobrina».

El inocente y crédulo tío Orión no supo que le había quitado el aburrimiento. Bellatrix tuvo que esperar para que el momento adecuado se presentara y había llegado cuando mamá le informó que iría a tomar el té con tía Walburga.

—Es una mala idea —dijo Andrómeda.

Andrómeda siempre le advertía de las inevitables consecuencias de sus acciones; ella no las escuchaba, al menos la consciencia de su hermana estaría limpia. Mamá subestimó la retentiva que Bellatrix tenía, pero eso le sirvió para que pudiera abrir el armario. Sacó el vestido nuevo y le aplicó el hechizo. Le pidió a tía Lucretia que se lo enseñara y ella accedió encantada. Tía Lucretia no era una bromista, pero apreciaba una buena broma cuando la veía. Practicó el hechizo por una semana en las viejas túnicas de papá.

A él le daba igual lo que hiciera en su tiempo libre mientras que no incluyera incendiar las persianas finísimas de la cocina.

Eso fue un accidente, por cierto.

—¿Podemos terminar con esto? —dijo Narcissa, que veía aburrida la escena. La pequeña estaba observándose en el espejo mientras se acomodaba la cinta para el cabello—. Hubiera ido con mamá. Al menos allá tendría algo que hacer con Sirius y Regulus.

—Sirius es un niñito y Regulus es prácticamente un bebé. —Andrómeda negó con la cabeza—. A mis amigas no les molesta que te juntes con nosotras, Cissy.

—¡Listo! —anunció Bellatrix. Devolvió el vestido al armario y lo cerró. Mamá no lo descubriría hasta que se lo pusiera y ese pensamiento la hizo carcajearse—. Es tan condenadamente perfecto que no haya nadie más que nosotras en la mansión.

—Excepto los elfos domésticos —corrigió Andrómeda.

—¿Ya nos vamos? —preguntó Narcissa, monótonamente.