¡Hola de nuevo! Que rápido paso el tiempo, hace un año que no escribo, perdón enserio. Estaba muy atareada con el trabajo, la universidad, el amor, pero jamás me olvide de ustedes, son importantes para mí. Me alegra que no se olvidaron de mis historias y aun los entretiene. ¡Prometo ahora si actualizar seguido! Los quiero mucho, siempre leo sus comentarios. ¡Ahora si… a leer!
Perdón si este capitulo es corto, mi musa está que vuelve poco a poco, si desean me pueden ayudar dándome ideas de como debe ir el fic.

Espero sus comentarios para mejorar siempre, gracias :)


Capítulo 13: Bondad

Las sacerdotisas eran conocidas por el poder de la pureza, ya que podían destruir todo aquello que era malo, impuro e indigno. Sin embargo, el poder con la que fueron bendecidas se corrompía cuando su corazón cambiaba, cuando la discriminación y la falta de compasión hacia otras especies se degradaba. Pocas eran las mujeres que mantenían puro el corazón, muchas mujeres virtuosas caminaron sobre esta tierra, pero Kagome sobresalía entre todas ellas.

Cuando ella caminaba entre la oscuridad, su luz crecía. Era un espectáculo hermoso ver cuando ella con tan solo caminar podía descontaminar todo a su paso. Cuando en la noche más oscura, ella era la antorcha más hermosa.

Cuando Inuyasha, la veía orando en medio de la oscuridad, su corazón se calentaba.

Cuando Kameromaru veía a su madre ayudar a los aldeanos, el aprendía bondad. Él se sentía afortunado de tener una madre como ella, tan delicada como una flor de cerezo, pero a la vez tan poderosa, que puede destruir al demonio más fuerte incluyendo su padre el gran Sesshomaru.

Kameromaru, observaba a su madre rezar en el templo. Hace unos dos días la guardia real y el General de su padre, vino a solicitar la presencia de su madre a la corte.

Estaba satisfecho que los soldados de su padre tengan un gran respeto a su señora. Al llegar, la reverencia que le hicieron era una demostración de eso.

-Mi señora, vengo en nombre de Lord Sesshomaru, su presencia en Palacio es de carácter urgente- comunico el General de Sesshomaru, entregando una nota con el sello de la casa de la Luna.

Kagome se sorprendió, que tan urgente podría ser para que Sesshomaru mando a su general en busca de una audiencia con ella, leyó la nota de Sesshomaru.

"Shikon Miko, madre del heredero de la Casa de la Luna

Es de mucha importancia su presencia en la corte de este Sesshomaru, no te diré más en esta nota ya que todo será informado cuando estés en las tierras de mi reino.

Venir con mucho cuidado,

Señor Occidental. "

Que se ha creído Sesshomaru para exigir su presencia de tal manera, sin embargo puede ser algo grave debido a las circunstancias en que todo el país está pasando.

-Gracias General, dile a Sesshomaru que en tres días estaré en palacio. Primero tengo que atender asuntos en el pueblo- sin más los soldados le hicieron una reverencia y salieron corriendo de nuevo a palacio.

xXx

En el Palacio de la Luna

El estrés se sentía en todas partes, los criados estaban asustados con lo que estaba pasando con las tierras de sus amos. Los señores cardinales no podían dejar de preocuparse por sus reinos.

Aiko estaba más que frustrada, ya que Sesshomaru no la buscaba para tener sexo como solían hacerlo en los tiempos en los que él estaba con Kagome.

A veces se ponía a pensar que tal vez era mejor haberse quedado como amante, así podría tenerlo más tiempo, ahora desde que se unieron como compañeros él no la mira como antes.

Le dolía en el corazón profundamente, amaba a Sesshomaru, la manera en cómo la tomaba, la manera en cómo la besaba.

No era mala, respetaba a todos los criados, sin embargo, ahora ella era la mujer de Sesshomaru, la escogió entre la sacerdotisa humana y todos deberían respetarla.

Recordaba en los días en que Sesshomaru acampaba con su ejército en las montañas, ella lo esperaba todas las noches en su tienda de acampar y eran noches donde ella le daba el calor de su cuerpo, era su cuerpo en las que su señor se saciaba y no la sacerdotisa que tomo por esposa.

Con esos recuerdos en mente, Aiko decidió visitar el despacho de su compañero.

Mientras caminaba muchos criados al verla se inclinaban en reverencia.

Sesshomaru sentía la presencia de Aiko acercarse, era consciente que no la había tratado bien desde que Kagome se había ido. La pregunta que se hacía era ¿Amaba a Aiko? La respuesta era ¡No! Sin embargo, la apreciaba. Ella era una buena candidata para ser la madre de su hijo cuando empezaba la vejez de Kagome.

Su cuerpo le daba satisfacción, era fuerte, una buena elección entre todas sus concubinas.

Pero no era suficiente, sentía que no era lo mismo que estar en los brazos de Kagome.

Aiko no se tomó la molestia de presentarse ante el estudio de Sesshomaru, simplemente entro.

-Mi señor- reverenció Aiko- Vine para poder tomar el té en su compañía.

-Tu presencia es bien recibida Aiko- contesto observándola, ella era hermosa, buenos rasgos faciales, fuerte, buena en la cama.

-Yo he sentido la falta de su presencia en mis aposentos mi señor, está alejado de mi desde hace semanas, ¿Por qué todo ha cambiado Sesshomaru? - reprocho ella, acercándose más a él.

- Estás semanas han sido muy dificultosas con los problemas que está pasando con nuestros territorios Aiko, siento haber hecho sentir mal, pero no pude descuidar de mis deberes.

Mientras más se acercaba Aiko, ella pudo ver el retrato de la sacerdotisa en la pared, era un retrato bello, elegante, enmarcado en oro. Sintió rabia, celos, era todo ella, retratos de ella por todos lados. Pero en el estudio de Sesshomaru ya no debería estar ni una sola imagen de ella.

- ¿La amas? ¿Por qué aun conservas sus retratos? ¡Ella no es más tu esposa, entiéndelo!

-Ella es la madre de mi primogénito, siempre será recordada en la familia Taisho, no puedo borrar su nombre entre nuestra línea. – contesto el sin rodeos.

- ¿Yo te daré un heredero, pero mientras no cumples tus funciones con tu esposa, no voy a poder tener nada, cuando me vas a volver a tomar Sesshomaru? Soy tu compañera, mi deber es darte placer.

Sin más Sesshomaru la inmovilizó en los cojines de su estudio, rasgo la ropa de Aiko y la penetro con fuerza.

Se sentía tan bien coger de nuevo, succionar sus pechos, empujar en ella. Derramar sus frustraciones mientras la penetraba.

Aiko estaba en la dicha, por fin pudo ser tomaba de nuevo por él. Ella se encargaría de darle un hijo, de complacerlo siempre porque ella lo amaba. Aiko se subió encima de él y lo monto, para que sepa que solo ella podía darle este placer.

Tuvieron sexo como animales, mientras aun el retrato de la bella sacerdotisa estaba en ese estudio profano.


Estaba leyendo mis capítulos y por dios que faltas de ortografía.
No fue mi intención, yo escribía los capitulo desde cabinas de Internet donde las computadores eran súper lentas y los teclados eran del año de los dinosaurios jajaja.
Prometo mejorar la calidad de los capítulos.