X: Es domingo

S: Eso es obvio X, y ahora me vas a responder donde está mi pastel.

X: Esta abajo, ya lo traigo (la puerta sonó)

S: Bueno en lo que viene X, sigamos con la historia, los personajes no me pertenecen.

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SEGUNDO CAMINO

Era un lunes por la tarde en Italia y en una casa lejos de la cuidad que parecía más una mansión, dentro de esta había más de 20 habitaciones en las cuales se podían encontrar una cocina, un comedor, una sala de juego, otra de reuniones, dormitorios y demás, por lo que no sorprendía que en una de estas habitaciones había solamente un piano de cola, hermoso para cualquiera que le gustase la música, sin embargo al costado de este piano estaba un chico de 20 años de cabellos plateados, a simple vista parecía muy elegante ya que estaba con un traje, ya que lo habían obligado, y era guapo, sin embargo si lo veías de forma detallada se podía ver que tenía muchos anillos y una postura para nada elegante, y que si no fuera por el traje parecería un pandillero, sin más, pero él era un músico y para ser exactos un músico que tocaba el piano con mucha gracia, pero no le gustaba ya que no lo quería hacer desde ya hace algún tiempo, pese a esto su padre le obligo a seguir tocando, lo odiaba por hacerle eso, pero aún tenía una luz de esperanza ya que faltaba solo un mes para su cumpleaños y seria mayor de edad, por lo que al fin se podría ir de esa casa, seria libre, pero de repente escucho la puerta abrirse así sacándolo de sus pensamientos, al darse la vuelta vio que era su hermana mayor Bianchi, era delgada y con cabellera larga de color rosa, sin embargo no le dio una buena sensación ya que venía con una gran sonrisa y eso nunca traía nada bueno así que, al mal paso darle prisa hablo "Que rayos quieres" tratando de ser lo más amable posible.

"Esa no es la manera de hablar a tu hermana Hayato" aunque sabía claramente que su hermanito tenía una lengua muy filuda.

"Te hablo como se me dé la gana Bianchi, ahora dime que es lo que quieres" ya arto de esperar una respuesta.

"Así, bueno y yo que pensaba ayudarte con este problema, toma" así se fue tirándole un panfleto, aunque se quedó fuera de la puerta para escuchar la reacción de Hayato.

Gokugera empezó a leer detenidamente el panfleto, no lo podía creer, esto era una desgracia "Padre imbécil, hijo de p#$%, eres un desgraciado de m&%$#" pero eso no se iba a quedarse así, por lo que sin pensarlo dos veces salió de la habitación con furia abrió la puerta, mientras que Bianchi estaba que se aguantaba la risa, en el camino las sirvientas veían a su amo amargo, por lo que nadie se atrevió a acercársele, ya que sabían que si hacían algo terminarían estampados en una pared, siguió caminando hasta que llego a su destino, la oficina de su padre, así con todo su autocontrol que le quedaba toco la puerta.

"Pase" dijo el padre de Hayato, aunque este ya sabía de antemano que su hijo vendría y no exactamente feliz.

"Que significa esto" dijo mientras ponía el panfleto en el escritorio, para que su padre lo viera claramente.

"Es justo lo que vez, un concierto debut" respondió secamente sin darle vueltas al asunto "deberías estar feliz de que te haya ayudado para que des un concierto"

"Pero, como es que yo no sabía nada, no tenías mi consentimiento para hacerlo" tratando de no pegar a su padre que estaba con una gran sonrisa.

"Pensaba que te negarías por lo que lo hice y hoy te lo avisaría" dijo con completa seguridad.

"No, esta vez no te saldrás con la tuya, suficiente me has explotado no lo voy a soportar más me largo de esta casa" con lo que empezó a caminar.

"Te recuerdo que aun eres menor de edad no puedes irte aun, pero te propongo un trato" dijo tranquilamente ya que lo había planeado todo.

"¿Cuál es?" dijo mientras se volteaba a ver a su padre, esperando un negocio el cual lo beneficiara.

"Has el concierto, y yo ya no te molestare más, te podrás ir de casa, pero eso si nunca vuelvas" hablo seriamente, le estaba dando solo dos opciones era un sí o no.

"Acepto, pero todo el dinero que vendas de las entradas serán míos, y te juro que no volverás a saber de mi" aunque lo dijo seriamente por dentro estaba un poco triste, no esperaba que su padre lo botara de esa manera.

"Bien, entonces trato echo" dijo como si de un simple negocio de tratase, mientras le estrechaba la mano.

"Gusto con hacer negocios con usted señor" sin más salió de la oficina, algo más ligero pero igual de triste, así que tenía un mes para prepararse para cuando se fuera al fin de su casa, aunque tenía que admitir que extrañaría a su hermana ya que pese a todo, por parte de ella había recibido algo de cariño que supuestamente tendría que haber recibido de su madre, pero no se arrepentiría de su decisión, ya estaba hecho.

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X: Toma es el que querías verdad.

S: Si, gracias X, pero ahora ponte hacer la monografía que eso no se hace solito.

X: Pero es trabajo en grupo, tú también trabaja sino te quito el pastel.

S: Noooo, está bien pásame ese libro, en fin aquí me quedo Bye bye.

X: Nos vemos en otra parte chauuuu.