Mil disculpas mis amados lectores, sé que prometí actualizar y creo que pasó un año desde que actualice el fic. Estuve muy ocupada con el trabajo y otros estudios que estoy realizando para poder vivir bien jajaja. Prometo ahora sí actualizar más seguido; siempre leo sus mensajes y de verdad siento mucho no actualizar desde hace tanto tiempo. Un seguidor de este fic me comentó que alguien estuvo copiando esta historia, les agradecería que me manden el link, ya que, los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi, pero el desarrollo de esta historia es creada por mi.


Mis espías han investigado en el reino humano, me informan que el Emperador está enterado que solo pocas aldeas han sobrevivido y que la más segura está bajo el cuidado de la Sacerdotisa de Shikon - explicó Sesshomaru advirtiendo del peligro - el Emperador ordenó inmediatamente tu búsqueda para que protejas su palacio.

Además de tener que lidiar con algo que nunca he visto, tengo la desgracia de ser perseguida por el Emperador de Japón, vaya bendición - hablo con ironía Kagome - presiento que estoy más segura aquí que en el palacio del emperador, aquí puedo purificar en el acto - amenazó la miko.

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Mientras tanto, Aiko tenía sentimientos contradictorios. Estaba molesta porque no la dejaron entrar al despacho donde todos estaban discutiendo sobre la gran amenaza que hay en todos los reinos pero también estaba triste porque su compañero la estaba evitando. No le daba el mismo respeto que le daba a la humana.

Esto es lo que tendré que cargar y soportar toda mi vida por meter a mi cama al Señor de Occidente - pensó.

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Ya era tarde pero ella quería caminar por los jardines para pensar con claridad, sin embargo, en lugar de traerle tranquilidad, trajo dolor a su corazón. Recuerdos de una mentira, de un amor falso.

Este jardín se hizo para mi pero me hace sentir que soy una invasora - pensó Kagome - Siempre me gusto la luna, siempre al mirarla pensaba en él y me hacía sentir segura.

Me pregunto qué pensamientos tiene para estar despierta tan tarde Miko-sama.

Asustada voltea a ver quien es la persona que no pudo detectar a tiempo, sorprendiéndose de ver a ese hombre de ojos ámbar - Siento no recordar su nombre – habló.

Mi nombre es Qiang - respondió el.

Nunca te había visto antes - comentó ella - pero por tu vestimenta y acento adivino que vienes desde China.

Sonriendo - Acertaste mi señora, vine para el matrimonio de un amigo pero llegue en el peor momento - respondió.

Sorprendida por esa sonrisa tan refrescante Kagome no pudo evitar sonrojarse como una muchacha de secundaria -Espero que este mal no se haya extendido hasta sus tierras - habló con preocupación genuina.

Yo también espero que no se haya extendido este mal hasta mis tierras, aunque se que mi padre protegerá muy bien a nuestro pueblo - respondió con franqueza Qiang.

Yo también espero que tu pueblo este muy bien mi señor. Me resulta curioso saber que clase de demonio es usted – habló, no pudiendo evitar el nerviosismo.

Sonriendo por su curiosidad - Soy de la Sagrada casa del Sol de China, soy un demonio perro.

Perfecto un perro - pensó con Kagome. Sin embargo, no puedo evitar examinarlo con mas cuidado. Su porte elegante, brazos anchos, ojos ámbar, sonrisa sincera, el cabello tan dorado como los rayos del sol. Su calidez sin duda se sentía como los rayos del sol sobre la piel.

Definitivamente representa al sol - pensó en voz alta.

El la miro sorprendido y luego al verla asustada, supuso que no era su intención decirlo en voz alta.

Y usted mi señora representa la luz - respondió el.