Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Esta historia participa en el minirreto de diciembre para La Copa de la Casa 2019/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Esto se ambienta antes de la primera caída de Voldemort.

Advertencia: frases con doble sentido.


La amante de Bellatrix


Se aseguró que no hubiera ningún fisgón por los alrededores y se escabulló a través de una de las ventanas de la mansión.

No quería desperdiciar energía en una basura inmunda que no le traería gloria y honor a la noble causa, pero lo haría con el propósito de preservar el buen nombre de la familia.

Antes hubiera mantenido sus escapadas a Buckinghamshire como un secreto; sin embargo, Rodolphus no era estúpido. Enamorarse y desposar a Bellatrix fue la idea más suicida que pudo tomar en su vida. Fue prácticamente firmar una sentencia de muerte con la que se convertiría en su verdugo a la menor provocación o desatino que le hiciera, en la opinión de Rabastan.

Con el pasar de los años, para bien o para mal, se habían adaptado a las manías del otro. Rodolphus poseía el desagradable hábito de roncar como un Colacuerno húngaro con la nariz constipada. Luego tenía el atrevimiento de decirle que debería interactuar con su hermano menor sin destrozarle la poca estabilidad mental que le quedaba.

—Al demonio con él…

—Veo que tuviste el día libre. ¿Empezamos? —preguntó Rita apareciendo de entre las sombras y colocando uno de sus brazos en la cintura de Bellatrix—. ¿Qué noticias tienes para mí?

En cada ocasión que decidía adquirir un nuevo juguete, le gustaba descubrir cuán lejos podría llegar antes de perder el interés.

Todavía no había descubierto qué le interesó de Rita Skeeter pero, para este momento de su suculento experimento, no se iba a retractar.

—Cállate y jódeme. —A la mierda con el orgullo de Rodolphus, esta señorita tenía más talento que su esposo en esa área. «Aunque el Señor Tenebroso los superará con creces. Tendré que averiguarlo: ya encontraré cómo llevármelo a la cama», pensó. Bellatrix siempre obtenía lo que quería—. ¿Qué sabes de la traidora?

—Tiene una mestiza. —Pudo sentir la respiración de Rita en su cuello. Cuando creyó que iba sentir un mordisco, ella se alejó y se la llevó a su habitación—. Se llama Nymphadora. Aún no sé si tiene potencial mágico o no.

—No te ordené que…

Comenzó a carraspear pero se detuvo al darse cuenta que Rita le sonrió con burla. Reprimió el impulso de torturarla, aún no veía por qué debería hacerlo. La chica tenía su potencial en la causa, si la convencía de aceptar el máximo de los honores: la Marca Tenebrosa. Tenía la actitud pero le faltaba la convicción necesaria. Y nervios de acero, o terminaría igual que aquel novato que le afirmó que nunca le temería.

«Imbécil.»

—Quéjate después, Bellatrix. Y a menos que seas solicitada por El Innombrable, no creo que estés deseosa de salir de la cama —comentó como quien hablara del clima. Teniendo en cuenta que Rita era una animaga ilegal, sabía mantener secretos. Bellatrix no confiaba en ella en lo absoluto, pero su amante era bastante perversa cuando se lo proponía—. De todos modos, ¿quieres que invitemos a tu esposo a…?

—No.

—¿… a que nos vea mientras lo hacemos?


Ojalá que Bellatrix y Rita no me quedaran OoC.