Judith

Está cansada de que nadie la tome en serio. Sabe que ella vale mucho y puede conseguir todo lo que se proponga.

Le hace feliz poder pintar. Sentir el pincel entre sus dedos y deslizarlo por el papel. Oler el profundo olor de la pintura inundándole las fosas nasales.

Cierra los ojos. Puede ver su rostro mirándole con esa sonrisa que tanto le gusta. Se le eriza la piel. Sonríe como si pudiera verla.

Abre los ojos. Las mariposas de su estómago revolotean sin parar.

Le echa de menos. Sabe que es imposible, pero desea poder abrazarlo una vez más.