Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
Este es un WI? en el que Fred Weasley sobrevivió a la batalla de Hogwarts.
Tema 65: Horror.
Los amigos de Oliver
"It's okay to be crazy and scared and brave at the same time!"
Kelly Epperson.
A pesar que Katie Bell le comentó maravillas acerca del nuevo libro que estaba en tendencia en el mundo muggle, no sabía si debía volver a arriesgarse.
Ya había tenido una que otra mala experiencia cuando siguió una recomendación que Lisa le dio. Por mucho que la quisiera, ella tenía un cuestionable gusto en la literatura. Hasta la fecha aún no habían encontrado alguno que a las dos les gustara, debido a que eran muy quisquillosas en esa área. Sin embargo, ya no tenía nada qué leer. ¿Qué podría perder al darle una oportunidad? A parte de su dinero, naturalmente.
.—¿Y si fingimos que ha sido un éxito? —propuso Morag en un tono esperanzador. Ya los quería fuera de su apartamento; en especial a Fred y George, quienes se habían dado la tarea de registrar cada una de las habitaciones. Eso fue sospechoso—. Oliver no tiene que saberlo. Acéptenoslo: no tenemos nada en común.
—Bah. Exageras —desestimó Lee, quitándole más patatas a Harry—. Cuando compartes habitación con los gemelos y un chico que no tiene sentido del humor, aprendes que cualquier cosa es posible si tienes las influencias necesarias. Es decir, chantaje. Lo que me recuerda que debo conseguir información de ti.
—Oye, Kenneth Towler no era tan malo cuando lo llegabas a conocer —lo defendió Alicia, ligeramente sonrojada—. Al menos no nos tuvimos que preocupar por nuestra sanidad mental cuando estábamos con él. ¿O ya te has olvidado que McGonagall le asignó líneas a Fred y George por eso? Y pensar que todo comenzó cuando ellos estallaron en carcajadas a mitad de la lección sin «ninguna razón», o eso es lo que ellos dicen… —Le lanzó una mirada fulminante a los gemelos, quienes sonrieron con fingida inocencia—. Nunca la olvidaré lo que decía: «En beneficio de la sanidad mental de mi Jefa de Casa y de mis compañeros de casa, tengo terminante prohibido reírme muy alto por demasiado tiempo sin ninguna razón en particular».
»¿Y qué haces aquí, Jordan? Oliver ni te avisó.
—Los gemelos lo hicieron. Y donde hay comida gratis, ahí estaré: esa es mi filosofía de vida.
—No es gratis —masculló Morag—. Aleja tu filosofía de vida de mi cocina. Te lo juro, eres peor que Blaise y Ron Weasley juntos.
¿Quién hubiera imaginado que ellos podrían tolerarse?
Aunque, para crédito de Ron, él había madurado un poco desde que la guerra terminó; y, sobre todo, desde que comenzó su noviazgo con Hermione.
—Solo no permitas que se enteren que los has nombrado en la misma frase —aconsejó Harry riéndose entre dientes. Angelina le golpeó con un cojín—. ¿Qué? ¡El pobre Ron casi se desmayó cuando encontró a Draco mimando a Teddy! Aunque no sé si fue por ver a Draco Malfoy cariñoso con alguien que no es Astoria, o por el hecho de que Teddy le dijo: «te amo, tío». Eso fue tan lindo. Fleur aún me debe la foto.
—¿Quieres una fotografía de Draco Malfoy? —preguntó Morag—. ¡Qué horror! Y supongo que es verdad lo que decían en el colegio: «los que se pelean, se desean». Blaise me debe quince galeones. Le aposté a que se enamorarían después de Hogwarts.
—Tengo novia —gruñó Harry—. Honestamente, Morag, eres peor que Pansy. Y no sé cómo puedo soportarla. Tiene la desquiciante manía de criticar mi elección de ropa en cada ocasión que llega a mi casa.
—¿Y para qué la invitas?
—Yo no la invito, ella se invita. Y no utilices ese tono conmigo, Morag.
Sacudió la cabeza. Esto se iba a descontrolar pronto, a menos que hiciera algo al respecto. Se suponía que esta era su oportunidad para hallar algo que la pudiera ayudar a congeniar con las amistades de su novio–posible–prometido, pero resultó ser más complicado de lo que parecía. Llevaba media hora charlando con ellos y lo único que había descubierto era que todos estuvieron en el equipo de quidditch de Gryffindor durante sus años escolares, con excepción de Percy.
Además que los gemelos no paraban de contar bromas que, para fines prácticos, todavía no acababa de entender. Casi gruñó. ¿Por qué era tan complicado? ¿Por qué no podían quedarse en silencio cuando notaban que no se sentía confortable con este acuerdo? Se vengaría de Oliver.
Estaba segura que no le gustaría que lo abandonara con Blaise: ellos no se soportaban.
—¿Entonces quieres que te preste mi libro? —preguntó Katie a Morag—. Es grandioso.
—Es tan inexacto…
—No lo leas buscando inexactitudes con nuestro mundo. Solo léelo. Es un pasatiempo —le aconsejó Katie—. Luego de los horrores a los que sobrevivimos durante el reinado de los Carrow, es difícil que algo me asuste. Para ser honesta, tener algo que leer me ayudó mientras estuve en San Mungo. ¿Quién creería que un hospital podría ser tan aburrido?
—Yo.
—Harry, tú te lo buscaste la mayoría de las veces. Eso no cuenta —contradijo Percy cruzándose de brazos e ignoró la explosión que provino de los pasillos. Esos eran los gemelos, de nuevo. Se compraría un nuevo apartamento si Fred y George seguían explotando cosas—. Nadie debería seguir las órdenes de Oliver durante un partido. Ya sea que sea el guardián del equipo de los Puddlemere United o no, aún necesita organizar sus prioridades. Urgentemente.
—Dímelo a mí —murmuró Morag.
—De hecho, tenemos una cosa en común —dijo Angelina—. Todos estamos aquí porque queremos a Oliver aunque esté obsesionado por el quidditch. Incluso Percy lo estima.
—Fue mi compañero de cuarto por siete años —interrumpió Percy como si estuviera constatando un hecho—. Aunque pensé que reprobaría séptimo, teniendo en cuenta las desastrosas notas que obtuvo en sus TIMO.
—A lo que iba… —Angelina se calló al oír una explosión aún más fuerte que las anteriores—. ¡George Weasley, ven a dónde pueda vigilarte! ¡Fred, tú también! ¿Por qué Verity no está aquí? Ella sabe controlar a su novio, así me preocupo solamente por el mío.
—Bueno, Verity dijo que me estaba preparando una sorpresa —respondió Fred apareciéndose de la nada, para susto de Angelina—. ¿En serio, Angelina? Ya no somos niños. Somos perfectamente capaces de comportarnos si queremos.
—Entonces háganlo.
—Nah. Es muy aburrido —desestimó George, dándole un beso a Angelina en los labios. Fred fingió que tenía nauseas—. Qué infantil, Fred.
Morag sacudió la cabeza.
Debería acostumbrarse.
Se oyó una nueva explosión seguido de un «¡FRED, GEORGE…! ¡No sé cuál de los dos, pero esto es MUY bajo aún para ustedes!» que resonó de la cocina. Cuando Lee salió, se estaba quitando los rastros del pastel de chocolate del rostro.
Los gemelos se carcajearon.
Kenneth Towler es el chico al que, en su quinto año, Fred Weasley le puso el polvo de Bulbadox en su pijama, haciendo que su piel se llenara de granos. Fue mencionado en la Orden del Fénix.
