Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
Ambientando en un universo alternativo.
Tema 73: No puedo (O I Can't).
Una fotografía inesperada
"You're just too good to be true
I can't take my eyes off you."
Can't Take My Eyes Off You; Frankie Valli and The 4 Seasons.
Cuando la selección derrotó a las Flechas de Appleby por más de cien puntos, se apresuró para abandonar el estadio sin que Rita Skeeter se diera de qué camino tomó.
Al principio le encantó que se mencionara que «el guardián Wood era imparable», que no había nadie que pudiera traspasar su defensa. Después de dos años de ser parte de las reservas, finalmente estaban reconociendo el esfuerzo y la dedicación que le dedicó al quidditch desde que era un niño. Al menos hasta que se dio cuenta que sus compañeros fueron omitidos descaradamente por Skeeter: le preguntó por qué no escribía de ellos, intentó convencerla para que los entrevistara e incluso le prometió una exclusiva si les dedicaba un artículo a ellos.
No funcionó.
Decidió que si la reportera no quería interesarse en ellos voluntariamente, Oliver la obligaría.
El problema surgió cuando supo que estaba caminando en círculos: tenía la impresión de que ya había visto esa ventana antes aunque, teniendo en cuenta que todas se veían exactamente iguales, no podía estar muy convencido de eso. Debió haberse conseguido un mapa o, al menos, haberse disculpado con su amiga por lo que sea que hubiera hecho y pedirle que le ayudara a salir desapercibido en menos de cinco minutos. A veces no entendía cómo su relación podía funcionar cuando apenas se veían: él tenía a los Puddlemere United y ella… No tenía ni idea de qué hacía Morag en su tiempo libre pero con lo malhumorada que estaba la mayor parte del tiempo, dedujo que debía trabajar con algo o alguien que la hacía enfadar mucho.
—Primero: irme de aquí. Segundo: comprar algo. Tengo hambre —murmuró divertido. Al oír un poco de ruido que provenía de afuera, se acercó y se enteró que sus compañeros recibían la atención que merecían. Skeeter no parecía feliz, ¿y a quién le importaba?—. Al menos algo salió bien este día.
—Finalmente te encuentro —dijo Morag, apareciendo de la encantadora nada y sobresaltándolo ligeramente. Ella parecía nerviosa y le entregó un pastelito—. Me enfadé con Blaise. Larga historia. Lamento haberte arrojado ese jarrón y que te dejara inconsciente por un rato. El lado positivo es que no tuviste una contusión o eso supongo. Es de arándano.
—Eh… ¿Gracias? —respondió Oliver mirando el susodicho postre—. No sabía que podías cocinar.
—Lo compré de camino aquí. —Morag sacudió la cabeza con cierta molestia—. El que preparé tenía un sabor horrible o eso me dijo Blaise. Un día de estos le haré algo para que deje de aparecerse inesperadamente en mi apartamento y se coma todo lo que está en mi cocina. Vive en una mansión ¿y no tiene a nadie que le dé de comer?
Oliver negó con la cabeza mientras le sonreía algo divertido. Le gustaba oír historias sobre las desventuras que ella tenía con sus amistades —Blaise y Lisa, por norma general— mientras que se debatía entre contarle o no lo que había hecho a lo largo del día. En el colegio, le decían que era un obsesionado del quidditch. Y era verdad. Sin embargo, era exasperante que Skeeter no dejara de insistirle en que se consiguiera un pasatiempo. ¿Qué pretendía? Skeeter poseía una ilimitada imaginación para tergiversar cada una de sus palabras en maneras que nunca hubiera imaginado posible, ¿para qué necesitaba hiciera algo que no estuviera relación al quidditch?
—O tal vez…
—¿Tal vez qué?
—Nada importante —dijo a Morag—. Solo recordé a Skeeter y su repentino interés en mi vida privada.
—Ah, ignórala. Tus admiradores no le creen cuando ella dice que el quidditch no es tu única pasión.
Oliver la miró ultrajado. ¿Cómo se atrevía a insinuar…? En el momento en que Oliver estuvo a punto de expresarle lo que opinaba al respecto, Morag le puso el pastelito en la boca para silenciarlo. Se escuchó un tipo de «clic» de que creyó haberse librado cuando se graduó de Hogwarts. Se giró en dirección del sonido, tomó el postre en su mano y le dio una mirada reprobadora al chico en frente de él.
—¿Cuántas veces te he dicho que no nos fotografíes cuando no sabemos que lo harás, Creevey? Estuviste en muchísimos problemas con los otros estudiantes, ¡y eso que solo te conocí por dos años!
—Esta es mi profesión, Oliver —respondió Colin—. Un buen fotógrafo nunca evita la oportunidad de hacer la fotografía perfecta. Además que no estuve en tantos problemas: nunca fotografié a los gemelos mientras esparcían el caos en Hogwarts, en especial su séptimo año. Ellos ya me hacían bromas sin tener una razón, no quise descubrir lo que podrían hacerme si les daba una. Aunque están más calmados ahora, con su tienda y sus respectivas novias. ¿Quieres una copia de la última cita que tuvieron con Angelina y Verity? Ginny me contrató para que los espiara pero todavía no me ha pagado. Soy su amigo; negocios son negocios.
—Eres un cotilla, Creevey.
—¿Los gemelos están más calmados? —preguntó Morag con cierta cautela.
—En teoría —respondieron Oliver y Colin al unísono.
—¿Por qué…?
—No sé por qué Ginny me lo pidió —añadió Colin y se encogió de hombros—. ¿Quieres que te entregue esta foto, Oliver? Skeeter me pidió que te siguiera. Esto es lo más interesante que has hecho.
—Sí. Espera, ¿a qué te refieres con «esta»?
—¿De dónde crees que la señorita Skeeter consiguió la prueba de tu caída épica por agarrar una toalla?
Colin se desapareció.
—¿Cómo fracasaste miserablemente solo por intentar agarrar una toalla?
Oliver se sonrojó.
