Playa/Piscina

(…)

— ¡Vamos, Hinata! Te prometo que te divertirás. Di que sí, ¿sí?

—Inocerda tiene razón, Hinata, nosotras no queremos que te amargues la vida y que tus vacaciones de verano se echen a perder y sean totalmente aburridas. De verdad nos gustaría que fueras con nosotras a la playa. Además, quien sabe, tal vez, te puedas conseguir novio ahí…

Hinata suspiró, sus amigas no tenían remedio alguno, a pesar de haberse negado miles de veces, parecía que no entendía a base de palabras por más que se le repitiera, no entendían. Así que sin más, Hinata habló, resignada:

—D-de acuerdo. Sólo tendría que decirle a Neji que llegaré tarde a casa…—Decía esto un poco nerviosa, Neji era muy conocido por los celos de hermano protector hacia Hinata.

—Excelente, Hinata, te prometo que te divertirás, de verdad. —Contestó Sakura, segura de sí misma. Además ella quería que una de sus mejores amigas se divirtiera, ya que la Hyuga no salía para nada del mundo, las fiestas le causaban alergia. Y creía que ahí conocería, al fin, a alguien especial.

—Muy bien, entonces, manos a la obra. Tenemos que comprarte un traje de baño y demás accesorios…

Hinata quedó muda ¿Cómo que traje de baño? ¿De qué trata esto? ¿De qué demonios era la fiesta?

—C-chicas… No me dijeron dónde y cómo va a ser la fiesta. —La incomodidad legó a la fémina, cuando vio las caras de sus dos amigas mirarse entre sí y asentir al mismo tiempo. Pareciera que le estuvieran ocultando algo, algo bastante grande. Y sabía que no le iba a gustar.

—Será una pool party en la playa—hablaron las dos al unísono. Y la pobre de Hinata se quedó pálida. El solo pensar en portar un traje de baño indecoroso, y conociéndolas a ellas dos, aquel traje no iba a dejar nada a la imaginación.

"No puede ser esto cierto"

Las pool party o fiesta de piscina, eran como un golpe bajo para la ojiperla. Las odiaba, las odiaba inmensamente, con todo su ser. No quería exhibir su cuerpo, el verse expuesta junto a un montón de adolescentes hormonales, eso sí que no era buena idea.

Sus amigas decían que tenía unas curvas de infarto, a veces cuando iban a las aguas termales, hacían comentarios así, entre ellas. Pero, ella recordaba que nunca en su vida tuvo que usar un maldito traje de baño, porque sabía que si lo usaba, los "lobos" hambrientos vendrían tras ella. Esos lobos, o más bien hombres, a esta edad, a sus dieciocho años, eran una bomba de testosterona sin medida. Ante cualquier muestra de carne, éstos se lanzaban como animales hambrientos, y Hinata tenía miedo de que alguien, con dobles intenciones, se acercara a ella. Mucho menos quería exponerse así en la noche, cuando todos en la fiesta se pondrían ebrios.

Sin embargo, la peli azulada no pudo negarse por más tiempo, aunque lo odiara tenía que aguantarse un rato, al menos hasta que sus amigas estuvieran pasadas de copas, y ella pudiera escabullirse a su casa, a su "refugio".

Pero había una pequeña voz en su cabeza que le decía:

"Si, ve a esa fiesta"

"No seas así, Hinata, esta es tu oportunidad"

Cada vez se hacía más grande aquel eco, quizás y si tenga que ir a divertirse y probar nuevas experiencias. Aún así, le pediría, mejor, a Neji que la acompañara o algo.

"No, no lo hagas"

"No te dejará divertirte, además puede que algo más pase"

"Tal vez te encuentres con tu príncipe azul"

Hinata soltó un suspiro. Cuantas veces no había soñado con aquello. Pero le era imposible, ya que siempre, todos los hombres de la institución, la miraban mal, como si ella no fuera del todo bonita. No es como sus amigas que usan ropa extravagante, porque le incomoda, pero como le encantaría dejar de ver esas caras de desagrado cada que pasaba.

La música sonaba fuertemente, retumbando las paredes por toda la casa a la orilla del mar, era una casa enorme, fácilmente podrían caber doscientas personas ahí.

Hinata estaba en una esquina apreciando todo el desastre y viendo como cada chico y cada chica pasaban a su lado o bailando o besándose sin control.

—¡Hinata! ¡Hinata! Ven, vamos a la piscina, te va a encantar. Aparte hay unos chicos guapísimos, ¡vamos, vamos!— Ino la jaló sin dejarla poder decir ni una palabra.

Llegando a la enorme piscina, se encontró con varias parejas por ahí nadando o simplemente usando flotadores y disfrutar de la fiesta. Con el alcohol, ¿Quién no se divertiría?

—Hinata, ¿y tú traje de baño? No me digas que no lo vas a usar. Prometiste usarlo, Hinata. —La mente de la Hyuga estaba dispersa viendo a los alrededores de la fiesta, se sentía un tanto asfixiada ahí, pero, bueno, tenía que aguantas unas horas más y sería libre, al fin.

—Ah, Ino, perdón, si lo traigo puesto, como me habían dicho y-

—Pues vamos a cambiarnos rápido, que muero por probar el agua de la piscina, Ahora, ¿dónde demonios se metió la frente de marquesina?—Ino se había ido a uno de los baños de aquella casa, seguida de Hinata, que por el rabillo del ojo identificó una cabellera rosada, la cual podría deducir que era Sakura, y, sorpresa, estaba con un pelinegro bastante atractivo.

"Que bien por ella"

Pasados unos minutos, ambas mujeres estaban listas y cambiadas, una para la gloria de su vida y otra para su propia vergüenza. Esperaba que esto no se le saliera de las manos.

Mientras iba dando un paso tras otro, pronto comenzó a sentir miradas sobre ella, y cuchicheos, un tanto desagradables.

— ¿Acaso esa es Hinata? Pero mira esas curvas.

—Bendita afrodita.

—Como quisiera llevarla a la cama ahora mismo—comento un muchacho relamiéndose los labios y posando una mirada lasciva recorriendo todo el cuerpo de la tímida Hinata.

Los odiaba. Odiaba a todos los chicos de ahí. Solo pensaban en su cuerpo, no en los sentimientos y eso era algo que le dolía en el alma. Esperaba que esto terminara pronto para poder llamar a Neji e irse a su casa.

—Hinata. —Llamó Sakura, que venía caminando hacia ella, al verla en un estado de completo nerviosismo. —No les hagas caso a esos asquerosos, tú diviértete, ¿sí? Por favor, no dejes que te amarguen la vida. Además, aquí no tienes, a nosotras para defenderte.

—Gracias, Sakura, de verdad agradezco su amistad. —Una pequeña sonrisa se posó en su boca—Es cierto que tengo que disfrutar, pero las miradas de todos los chicos de aquí, me inquietan.

—Mira, tú solo ignóralos, así como yo lo hago. Y si se pasan de la raya contigo, no dudes en llamarnos y les daremos una paliza. —Ino sonaba tan honesta y decidida que hizo a Hinata ampliar un poco más su sonrisa y, sintiéndose en confianza, las abrazó a ambas, agradeciéndoles con ese gesto.

—Gracias, chicas, ahora sí, creo poder disfrutar de esta fiesta.

— ¡Así se habla!

Hinata simplemente se sintió un poco más relajada por las palabras de sus dos mejores amias. Sabía que podía confiar plenamente en ellas y que nunca la iban a dejar sola.

Y sin más, Hinata Hyuga comenzó a disfrutar del evento.

Horas más tarde, llegó un trío de amigos que escucharon hablar de una pool party en la playa, así que decidieron ir, por curiosidad. De todas formas, no tenían nada que hacer, y un cambio de rutina no les vendría nada mal.

—Naruto, por favor trata de no hacer ninguna tontería, ¿entendido?

—Ay amigo, por favor, ¿yo cuando he hecho alguna estupidez? Dime.

—Oh, no querrás que te diga todas las idioteces con las que nos has salido. Enumerarlas me cansaría. Así que te pido, por hoy, que no te pases de tragos, eso sería muy problemático.

—Muy bien, muy bien. No lo haré. Tranquilo. —Contestó el rubio con las manos puestas frente a su pecho, como símbolo de que no haría nada problemático, como decía Shikamaru.

—Esto, creo que será divertido. Nunca había estado en una fiesta de éstas, y sería interesante dibujar algo así…

Finalmente entraron a la parte de atrás de la casa, donde se situaba el núcleo de la fiesta. Pareciera que todo los presentes de ahí se detuvieron para contemplar al trio de adolescentes que ingresaban al lugar. Las mujeres mordían sus labios al ver la clase de chicos que estaban ahí mismo.

Eran como dioses, con ese cuerpo perfecto cualquier chica desearía estar con alguno de ellos.

De un momento a otro, el rubio volteó a un lado para poder observar que más había a su alrededor, cuando sus ojos se toparon con una escena que pudo jurar, pasó en cámara lenta:

Un muchacho, iba tambaleándose, quien sabe a dónde, cuándo de un momento a otro, cae sobre la chica de ojos perla, la cual estaba sentada a la orilla de la piscina, tirándola estrepitosamente. Las personas que estaban ahí vieron todo, pero no le tomaron mucha importancia, ya saldrían de ahí nadando, hasta había algunos que se estaban riendo de la escena. Pero algo pasaba, el chico ebrio salió a la superficie, pero ¿Y la chica que aventó? Sus sentidos de alerta se activaron, al percatarse que no había rastro de ella, creía que podría nadar por sí sola, pero, al ver que no salía, Naruto salió corriendo como rayo y se aventó un clavado hasta el fondo del agua, y pudo ver, que justamente, la chica no sabía nadar y esta estaba ahogándose.

Nadó como pudo y, cuando la tomó en brazos, salieron a la superficie y la recostó sobre una camilla. Sakura e Ino, vieron como aquel rubio sacaba a su amiga semi inconsciente del agua y corrieron a donde estaban ambos, para ver el estado de Hinata.

— ¡Hinata!

Sakura hizo a un lado a Naruto y comenzó a presionar la boca del estómago, hasta que Hinata pudo sacar toda el agua ingerida de su organismo.

Ino volteó a ver al rubio con reproche.

— ¿Qué demonios sucedió?—Los verdes ojos parecían sacar fuego, y eso a Naruto le dio algo de miedo, pero tomando valentía, de quien sabe dónde, contestó:

—Un idiota ebrio la empujó, pero cuando vi que no salía del agua, salí disparado a rescatarla. —Los ojos de la rubia se aguaron, y, tomando a mano de Hinata, dijo:

—Gracias.

Shikamaru y Sai llegaron a donde se encontraban los demás, tratando de recuperar la conciencia de la pelinegra.

— ¿Está todo bien? ¿Su amiga se encuentra bien? Vimos todo, pero Naruto fue el más rápido en llegar a ella. Malditas fiestas, son problemáticas.

Sai solo estaba calado, viendo la situación. Más bien no sabía qué hacer.

— ¿Chicas? —Decía una Hinata desorientada. Hasta que sus ojos dieron a parar a unos azules como el mar propio.

"Lindos". Pensó al ver al rubio frente a ella, aunque con cara de preocupación sincera.

— ¡Hinata!—Ambas chicas se abalanzaron hacia ella en un fuerte abrazo, casi con las lágrimas saliendo de sus ojos. —No nos asustes así, por favor.

—Chicas—tosió, sacando lo poco que le quedaba en su cuerpo de agua.

—Tranquila, tranquila. Ya estás bien, ¿te duele algo? ¿Te hiciste daño?

Hinata solo las miró, y sonrió, con una tierna mirada. Como las quería a ambas.

—Estoy bien, tranquilas. No me golpee con nada. Solo, cuando menos me di cuenta algo me empujó y caí al agua. Creo que fue mala idea haberme sentado en la orilla.

—Y sí que lo fue, señorita—al oír aquella voz varonil, las chicas se separaron de Hinata y ésta lo vio, ya mejor.

"¿Acaso es legal ser tan guapo?"

—Hinata, él es quien te salvó… Naruto, ¿cierto?

—En efecto. Hinata, por favor, ten más cuidado, ¿sí?

Parecía que Hinata no oía nada, ya que se le quedó viendo un buen rato, grabándose en su mente el bello rostro y las extrañas marquitas de su cara.

"Es bellísimo"

— ¿Hinata?

— ¿Eh? Ah, sí, Em… Muchas gracias por salvarme. —Bajó, ahora, la cabeza tímida y un tanto sonrojada.

—No fue nada. Solo hice lo que tenía que hacer, nada más. —Sonrió mostrando todos los dientes.

"De verdad, deberían de arrestarlo por ser tan hermoso"

"¡Ya Hinata, no pienses en eso!"

Sakura e Ino, se vieron entre sí. Sabían lo que significaba la mirada de Hinata. Tal vez, esta era una señal, así que le darían un pequeño empujoncito.

—Eh, Naruto, nosotros iremos por ahí, me dieron ganas de tomar algo ¿Vienes, Sai?

—Claro. Con permiso—se dio media vuelta y comenzó a caminar.

—Adiós…—Ino se quedó como esperando algo más. Al parecer se le hizo interesante aquel chico, parecía ser tan discreto y de querer ocultar algo. Pero primero era su amiga.

Sakura le dio un codazo, para que se centrara, luego podría hacer lo que quisiera por ahí.

Cuando ambos chicos se fueron, Naruto habló.

—Bueno, chicas, creo que yo también me voy yendo por ahí. Por lo visto Hinata ya se encuentra bien.

—Ah. ¡No! Sakura, ¿no crees que Hinata se ve algo pálida?

— ¡Oh, oh! Sí que lo creo. Yo creo que deberías de tomar aire, Hinata.

—Pero chicas, ya creo que me siento un poco mejor y…—Se quedó a media fase al ver las miradas que le mandaban sus amigas. Tardó unos segundo en descifrar el mensaje, hasta que lo comprendió todo.

El rostro pálido de la Hyuga se volvió de un tono rojo. Naruto solo miraba curioso la escena entre ellas. No entendía nada de lo que estaba pasando.

—Sí, creo que tienen razón.

—Naruto, ¿no querrías acompañar a nuestra amiga? No queremos que le pase nada y tener la compañía de un hombre, fuerte y alto. Tenemos la seguridad de que no le pasará nada.

—Sí, y nosotras necesitamos resolver algunas cosas por aquí, mientras la acompañas a tomar aire.

Hinata no podía creérselo ¡Sus propias amigas la iban a dejar a solas con él! ¡Con un chico increíblemente guapo! Esto parecía un sueño.

—Claro, no hay problema.

Naruto era tan ingenuo, que no se dio cuenta del plan de las mujeres frente a él.

—Muy bien, entonces. Hinata, por favor quédate con él un rato. Tú, Naruto, cuídala. —Los orbes verdes lo miraban desafiante y amenazante. Hizo tragar duro al rubio, prometiendo que no pasaría nada de nada estando con él.

—Bien, entonces, vayan, vayan. Toma el aire que necesites, Hina. Y después, cuando te sientas mejor, te vienes acá.

—De acuerdo, chicas. Nos vemos—una sonrisa tímida se formó en sus labios. Y, finamente ella y Naruto se fueron. Mientras tanto unas Sakura e Ino chillaban de la emoción al ver como su amiga más tímida se iba con un bombón así.

Salieron de la casa y, a sugerencia del rubio, se dirigieron a la playa, a caminar bajo a luz de la luna mientras oían como chocaban las olas tranquilamente.

Hinata estaba ruborizada. No todos los días se salía a caminar en la playa con un chico tan ardiente como Naruto.

Naruto estaba igual. Una chica tan hermosa como ella, caminando al lado de alguien como él, era como ganarse la lotería.

Caminaron tranquilamente sobre la fina arena.

Charlando un poco, conociéndose de a poco.

Sin saber, que pronto, ambos caerían enamorados el uno del otro.

(…)

¡Perdón por subir el capítulo tan tarde!

Lo que pasa que la inspiración no llegaba a mí, y luego se me presentaron unas cosas que tenía que hacer y demás.

Pero, lo bueno que aquí está.

No me convenció mucho como me quedó esto. Aun así espero que les sea entendible y ameno de leer.

Y, sin más que agregar, nos vemos en la otra actualización.

Espero que lo hayan podido disfrutar.

uwu