Robot AU
…
(…)
Tras constante trabajo y horas perdidas de sueño, finalmente, Naruto Uzumaki había finalizado lo que podría ser la mejor creación de su vida.
Era perfecto, la invención más ideal para la hora de las labores. Aquel artefacto de aspectos físicos humanos estaba ahí, frente a sus ojos.
Naruto comenzó a hacer pruebas para ver el funcionamiento de esa máquina. Los ojos le brillaban cual niño pequeño al ver un juguete nuevo.
Amaba a su creación. Aquel robot le era súper dinámico y funcional. Le hacía las labores de la casa y, poco le faltaba por hablar.
"Esto ha sido el mejor invento de la historia".
Eso pensaba Naruto al ver su majestuosidad de creación. No le veía desperfecto alguno… al menos no todavía.
Un día como cualquier otro, Naruto fue a hacer su rutina diaria fuera de su laboratorio, para que nadie sospechara de lo que había construido.
Dejó a su "hijo" al cuidado de la casa, mientras él iba a hacer sus cosas.
Momentos después, ya llegada la noche, entró a su casa, y fue directo para su laboratorio. Casi corriendo de felicidad. Por qué, para él, su obra de arte, era un tesoro sagrado y así, ya no se sentía tan solo, como lo fue siempre.
Más, Naruto no se dio cuenta de algo, que al entrar a casa no observó.
Había cosas tiradas y vidrios rotos por doquier. Pero el rubio no se fijó por estar al pendiente de ir a su escondite, apenas y le echó seguro a la puerta.
Momentos después, mientras apreciada y le preguntaba a si "hijo" cómo estuvo, algo sucedió.
Como si fuera un sueño o una pesadilla. El androide fue como si tomara vida propia y agarraba a Naruto por el cuello, exaltándolo.
— ¿H-hijo? ¿Qué ocurrió?
"¿Qué hice mal?"
El robot lo seguía sosteniendo del cuello dejándole una fea marca, para después aventarlo contra su mesa de trabajo provocándole rasguños en la casa por los vidrios rotos. Naruto levanto a duras penas la cabeza y preguntó en voz alta:
—Pero ¿Qué fue lo que hice?
Hasta que el propio androide le respondió, dejándolo sin habla:
—Haberme creado. Al darme casi una mente propia, algunos cables se adhirieron al interior de mi falso cerebro, haciéndome pensar. Y, me di cuenta, de que tú solo me usabas. No es más que una maldita mascota para ti. No era tu hijo.
—No, ¡hijo, no es así como lo piensas! Yo te cree para que me pudieras dar aquel afecto que tanto me faltó en mi juventud. No te veía como una mascota, entiéndelo yo…—Pero fue interrumpido abruptamente cuando el robot, en un ataque de irá, golpeó la pared provocando un agujero en ésta.
—¡No, no te creo! Tú me dejabas sólo aquí, nada más para cuidar tu casa mientras tú te ibas a quien sabe dónde. Nunca te gustó sacarme de aquí y exhibirme ¿Y así te dices llamar mi padre? ¡Ja! Puras tonterías. No eres más que basura, humano incompetente.
—Hijo, yo, perdóname. No podía sacarte a la luz, aún no era el momento. Si lo hacía me encerraría en un loquero y a ti te atraparían y alejarían de mi. Por eso mismo jamás te saqué de aquí. —Decía Naruto con lágrimas en los ojos. Mientras trataba de ponerse de pie.
—Maldito mentiroso…
El androide se abalanzó sobre el rubio, hiriéndolo en el brazo haciéndolo trizas. Naruto profirió un grito de dolor para satisfacción del otro.
"¿Dónde…?". Recibió un golpe directo en la boca del estómago después de un rodillazo que lo hizo caer al piso, de nuevo, por el dolor.
"¿Dónde demonios está el control?
Desesperado, buscó con la mirada dónde había dejado un pequeño control remoto para, si esto se le salía de las manos, apagarlo para siempre. Y, al parecer, ese día había llegado.
Cuántos momentos lindos y agradables habían pasado juntos. Cuántas risas compartidas y llantos en silencio se habían presenciado. Pero todo esto se vino abajo, por la sed de venganza y el rencor de su hijo. De su más absoluta creación.
—Muy bien, ahora, terminemos con esto.
Naruto, en eso, recordó que solía dejar las cosas importantes guardadas en su bata de laboratorio y, rezándole a los dioses, buscó en esta, desesperado.
El robot lo miró dudoso, hasta que lo comprendió todo.
—Tú, bastardo ¿¡Pretendes apagarme para siempre!? ¡No lo permitiré!—Le dio de lleno una patada en el rostro mandándolo a volar al otro lado del cuarto de experimentos.
Naruto apenas podía respirar bien, pero jamás soltó el control en sus manos. Mientras el otro se acercaba, Naruto, como pudo, se volvió a poner de pie y recitó las últimas palabras que tenía para su hijo:
—Puede que te haya causado una agonía inmensa y que tú hubieras querido que saliéramos juntos, pero mi miedo al perderte ante el gobierno me lo impidió. No quería alejarme de ti. No quería perder lo único que me hacía querer vivir. Pero, creo que hay que darle fin a esto. La felicidad no es para siempre y lo acabo de ver. Gracias por todo y este conmigo aunque fuese un corto periodo de tiempo. Gracias por todo… Boruto…
Naruto apretó el botón de aquel control, mientras, Boruto gritaba corriendo hacia él, y, cuando atrapó el cuerpo medio desecho del rubio, el androide dejó de funcionar, completamente.
Sus ojos se pagaron, antes azules, ahora eran solo dos cuencas metálicas oscuras. Los brazos que mantenían apretado el cuerpo de Naruto, se aflojaron, dejando a éste respirar.
Finalmente todo había terminado. Mientras Ias lágrimas gruesas recorrían el rostro atormentado dale adulto, el robot finalmente cayó al suelo.
Las piernas le fallaron, ya no podía aguantarlo más y cayó al suelo, están herido tanto física como mentalmente. Iba a extrañarlo, no lo negaba, pero jamás volvería a crear algo tan desastroso como eso. Aunque se quedara completamente solo.
Y, de un momento a otro, su mundo se volvió negro.
…
Poco a poco una luz iba abriéndose paso.
"Es cálido"
Sus ojos se fueron abriendo lentamente, adaptándose a la luz que entraba por la ventana.
"¿Dónde me encuentro?"
Naruto finalmente abrió bien los ojos, encontrándose en una habitación de paredes blancas. Un pitido le indicó donde estaba. Suspiró lentamente, pero al hacerlo, un pinchazo de dolor se incrustó en sus pulmones.
—Demonios, si me pegó duro…—Susurró para sí. Ahora lo que más se preguntaba, era el cómo había llegado allí, si estaba solo, debió de haber muerto en aquel sitio.
En eso, la puerta de la habitación se abrió dejando ver una cabellera negra muy conocida para él.
"¿Sasuke?"
—Dobe. Por fin despiertas.
Sasuke Uchiha. Un amigo de laboratorio, el cual siempre estuvo con Naruto, haciendo cualquier loura que se le pasaa por lacabeza. Pero, un día, decidió abandonarlo todo, a su mejor amigo y a ese laboratorio construido por ambos. Haciendo pedazos el corazón sensible del rubio.
Pero, después de años, por fin lo volvió a ver, y en vez de tenerle un profundo rencor y dolor. Se alegró de verlo vivo, así en aquella habitación.
—¿Q-que haces aquí? Creí que te habías ido para siempre…—Habla el rubio con un deje de tristeza en la voz. Provocando en Sasuke un profundo arrepentimiento, más no lo mostró.
—Vine a visitarte. Más bien, fui a tu casa, aún tenía la llave, así que entré como si nada. Pero al ver todo en silencio y ver varias cosas rotas, decidí ir al laboratorio. Y te vi, estabas tirado en el suelo, inconsciente, perdiste algo de sangre, ¿sabes? Idiota, ¿Quién te manda a hacer un robot que por poco acababa con tu vida?
Esa voz de reproche no era otra cosa que preocupación, pero en el idioma propio del Uchiha. Lo cual a Naruto no le sorprendió.
—Soy un idiota, no me lo recuerdes. No debí de haberlo creado, pero… Me sentía tan solo…—Ahí fue cuando una punzada de dolor atacó el pecho del de ojos negros. —… Y, era muy feliz, hasta que todo se descontroló de repente y no tuve otra opción que apagarlo. Te vas a reía, pero… Lo consideraba como mi propio hijo.
Sasuke no hizo amago alguno de reírse, es más, se mantuvo imperturbable ante todo lo dicho por su amigo. El propio Sasuke sabía lo que era quedarse solo tanto tiempo.
—Crear un robot, casi humano, lo convierte automáticamente en una amenaza para ti Por el siempre hecho de que pueda tomar conciencia propia y creer que solo fue usado. Pero, mira, ya no te lamentes. Ya fue destruido.
Esa noticia, para el Uzumaki, fue como un golpe de dolor a su corazón. Pero, sabía que eso pasaría, tarde o temprano.
—Dobe. Cuando salgas de aquí, tu y yo tendremos que hablar.—Y, una pequeña sonrisa apareció en aquel rostro níveo, dándole ánimos a su mejor amigo.
—Teme. Por supuesto.
Pasaron los días, y cuando Naruto se vio mejor, finalmente le dieron el alta.
Una enfermera entró a su habitación para darle la noticia
Naruto no podía sentirse más feliz en aquel momento. Aunque su corazón siguiera destrozado, tenía que seguir adelante, a pesar de todo. Además, ya tenía a su mejor amigo con él.
—B-buenas tardes, señor Uzumaki.
Finalmente la enfermera entró a la habitación, a cuando Naruto se terminó de arreglar.
En eso, el adulto volteó a verla, ya que estaba dándole la espalda, viendo hacia la ventana.
"Creo que esto ya es todo, supongo que le diré adiós a mis experimentos"
"Encariñarse duele, prometo que jamás amaré a nadie, de verdad"
Pero cuando vio a la enfermera frente a él, sintió como sus piernas se hacían de gelatina. Sus ojos emitieron un brillo puro al ver los otros plateados.
—Buenas tardes… Señorita…—Dejó la frase inconclusa, incitándola a que dijera su nombre la mujer.
—H-Hinata, Hinata Hyuga.
"Lindo nombre"
"Y que linda mujer"
"Tal vez, una encariñada más no estaba de más"
(…)
Espero que les haya gustado el tema de hoy.
He de decir que primero tenía pensado en poner al NaruHina como androides, pero la imaginación voló de más xd y pues terminé escribiendo algo completamente diferente.
Bueno, nos vemos en la próxima actualización.
uwu
