Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Misuki y Yumiko Igarashi
Resistiéndose Al Amor
By Rossy Castaneda
Capítulo Cuatro
Ya habían pasado más de cinco días desde la ultima vez que Terry había compartido un tiempo con Lady Candice. Había comprobado que la joven no estaba enferma, pero que por alguna razón que él desconocía evitaba tener contacto con él.
Lady Candice 2 Terry 4 —Su yo interno le martilló burlándose de su desesperación.
Terry hizo una mueca de desagrado. ¡Bah! —bufó —que mas daba que ella se acercara mas al marcador, él necesitaba saber que estaba sucediendo, aquel comportamiento terminó por exasperarlo.
Esperaría a que todos se centraran en sus rutinas diarias, él sabia que por las tarde ella se encontraría en el cuarto de costura junto a Pony, la abordaría, necesitaba escuchar de sus labios que estaba pasando.
La hora llegó, tal y como lo había planeado, con paso seguro y firme se dirigió a su destino. La puerta estaba entre abierta y aún cuando sabía que no era propio de un caballero escuchar conversaciones ajenas detrás de ella, decidió ser uno indiscreto,
tal vez podía escuchar algo de interés y no perdería esa oportunidad de oro —apretó la mandíbula el marcador ahora era Lady Candice 3 Terry 4, pero eso no le importó en lo absoluto.
—Debes de dejar de esconderte como un pequeño cervatillo asustado Candy, por si no te has dado cuenta, el joven Grantchester no es de los hombres que se rinden tan fácilmente y es cuestión de tiempo para que te busque y te pida una explicación por tu comportamiento.
Interesante —pensó Terry esbozando una sonrisa —así que él era el centro de aquella charla. Lady Candice 3 Terry 5.
—Nana tengo que hacerlo y tu sabes muy bien cuales son mis motivos.
—Los cuales creo, son erróneos.
—¿Como puedes decir eso?
—Es la verdad mi niña, tu no hiciste nada aquella tarde.
—Pero no debi ir al Hyde Park sin la compañía de Anthony o la tuya —apretó los puños —pero lo hice ...nada de aquello hubiera pasado si hubiera escuchado a Tia Elroy cuando me dijo que aguardara por ti.
—Tu no podías saber que iba a pasar entonces.
Lady Candice cubrió su rostro.
—Debí atender a las señales de alerta que Klint y Puppet emitieron y no lo hice, en su lugar me interné al lugar mas apartado del parque sin imaginar que me seguían.
Al otro lado de la puerta, Terry apretó la mandíbula... alguien le había hecho daño aquella tarde ... ¿habían abusado de ella acaso? —apretó los puños ante aquella posibilidad y pegó mas su oreja a la puerta para escuchar que más decían.
—Ya no te tortures mas por eso Candy, ni te culpes de nada.
—Pero nana, todo fue mi culpa —Terry la escuchó sollozar.
—¡Por Dios Candy! Iba a abusar de ti.
—Lo sé —sus sollozos incrementaron —y lo hubiera preferido a que...
—No vuelvas a decir eso ni en broma —la interrumpió Pony —si no hubiera llegado a tiempo ese maldito lo habría conseguido.
—Pero tu te manchaste las manos con su sangre por salvarme —Los ojos de Terry se abrieron como platos al escuchar aquellas palabras
—Tenia que hacerlo, no iba a permitir que te hiciera daño —a travez de la ranura de la puerta, Terry miró como Pony abrazaba a Lady Candice e incapaz de aguardar un segundo más ingresó al cuarto de costura
Los ojos de Lady Candice se abrieron ampliamente, no así los de Pony quien se dio cuenta, por el rostro de Terry, que había escuchado lo que conversaban.
—Creo que es mejor que los deje solos y aclaren algunas cosas.
—No, no, nana, no te marches —Lady Candice la abrazó con mayor fuerza negándose a dejarla ir.
—Mi niña, sincérate con él.
—Tengo miedo con lo que pueda pasar contigo.
Terry se acercó a ella.
—No le pasará nada, le doy mi palabra.
—Lo ves, es un buen hombre y puedes confiar en él —Pony recibió el pañuelo que Terry le extendió y secó sus lágrimas.
—Lo haré si tu te quedas conmigo.
Pony miró a Terry buscando su aprobación.
—Está bien, me quedaré, pero no diré nada si no me es requerido hablar.
Candy asintió y alzó el rostro para mirar a Terry a los ojos.
—Hace dos años, viajamos a Londres —hizo una pausa —mis dos únicas amigas Lady Annabelle Brighton y Lady Patricia O'brian a quienes no veía desde hacia algunos años, tendrían su fiesta de presentación en sociedad y tal y como lo habíamos prometido las tres nos presentaríamos juntas, a mis hermanos y a mi tía les agradó la idea ya que finalmente yo seria presentada en sociedad como era requerido. Todo estaba preparado, solo faltaban dos días para la fiesta, yo estaba aburrida dentro de las paredes de nuestra casa en Londres y le pedí a Anthony me acompañara a dar un paseo por Hyde Park, era una tarde soleada y agradable —cerró los ojos —Anthony no pudo acompañarme por que iba de salida a atender asuntos relacionados a los negocios de la familia, le pedí a mi Tia que me acompañara, pero ella realmente se veía cansada por el trajín de los últimos días, me dijo que aguardara por la nana Pony para que me acompañara, le hice creer a mi Tía que así lo haría, pero no fue así, salí de mi casa junto a Klint y Puppet a escondidas de todos —Candy comenzó a sollozar una vez más —fue mi culpa, todo lo que pasó fue mi culpa, si hubiera aguardado nada hubiera pasado.
Terry la abrazó protectoramente —Si ella hubiese asistido a aquella fiesta la hubiese conocido, él estuvo presente en aquel condenado baile de presentación. Se hubiese ahorrado dos condenados años de persecución.
—Me interné en lo mas apartado del parque haciendo caso omiso de los gruñidos de advertencia que Klint y Puppet comenzaron a hacer y entonces apareció él y los golpeó tan fuerte que no los escuché mas, intenté correr pero él me sujetó del brazo y me lo impidió, cuando quise gritar, me cubrió la boca con una de sus asquerosas manos mientras que con la otra comenzó a tocarme, logré morder su mano y corrí pero él me alcanzó cuando tropecé en una de las raíces de lo arboles del parque, sacó su pañuelo y me cubrió la boca con él para que no gritara, rompió un trozo de mi vestido y me ató las manos —Terry apretó la mandíbula y ella prosiguió —comenzó a tocarme de manera inapropiada, sus manos subían y bajaban por mis piernas —el terror que sintió aquella tarde se hizo presente, provocando que la muchacha llorara sobre el hombro de Terry incapaz de terminar su relato, dejando a Terry aterrado imaginado lo que sufrió aquella tarde.
—¿Que mas sucedió?
—Pony llego antes que él consiguiera abusar de mi, lo golpeó tan fuerte en la cabeza que su cuerpo inerte cayó a un lado mío, me liberó y tras asegurarnos que nadie nos había visto, escondimos el cuerpo con unas ramas y nos fuimos de aquel lugar inmediatamente
—¿Pudo reconocer a quien intentó hacerle daño?
—Lo había visto conversando con Anthony algunas cuantas veces, pero no sé cual era su nombre.
—Puede describirlo, tal vez pueda hacerme una idea quien es y hacerle pagar lo que le hizo.
Lady Candice negó con la cabeza.
—¡Por Dios Candy! —Terry se permitió tutearla —no te das cuenta que ese maldito puede andar por ahí libre haciéndole daño a otras jóvenes inocentes como tu.
—No lo hará.
—¿Como puedes estar tan segura?
—Porque está muerto —Candy sollozó con mayor intensidad.
—¿Como puedes saber que lo está, si se marcharon dejando el cuerpo cubierto con unas ramas?
—Porque no respiraba... Pony lo mató por salvarme ... todo es mi culpa ... ¿lo entiende ahora? Nadie debe saberlo o Pony terminará apresada y acusada de asesinato y eso es algo que no puedo permitir —sus hombros se sacudían por la intensidad de sus sollozos.
Terry comenzó a acariciar sus cabellos dorados con mucha ternura, guardando en su interior la rabia que lo invadió.
—No pasará nada de eso, Pony hizo lo único que se podia hacer, tu integridad estaba en peligro e incluso tu vida, porque..¿que garantía tenias que no te mataría luego para que no lo delataras?
Lady Candice se estremeció ante aquella posibilidad la cual nunca se había planteado.
—Creo que es bueno que le cuentes a tus hermanos y tu Tia que fue lo que sucedió aquella tarde.
—No, no puedo hacerlo.
—Debes hacerlo, ellos están muy preocupados por ti y créeme que hacerlo ayudará a que tus heridas sanen, deja ir ese mal momento y sé libre por fin, y vuelve a ser la misma joven que fuiste antes de ese incidente.
—No puedo hacerlo, sé que Albert y Anthony no se quedarán tranquilos y querrán indagar más y si lo hacen removerán el pasado y los familiares de aquel hombre pueden acusarlos de su muerte.
—Pero ellos tienen que saberlo.
—Por favor —suplicó —haré lo que usted quiera que haga, si nos guarda el secreto.
—¿Lo que yo quiera? —A Terry se le ocurrieron 3 cosas.
—Si —respondió ella con sus ojos cristalizados.
—Te pediré 3 cosas y si las cumples no diré una sola palabra.
—Lo escucho
—La primera, de ahora en adelante ya no me dirás mas milord.
—¿Y como debo llamarlo? —abrió muchos sus ojos verdes.
—Me llamarás de la misma manera como lo hacen tus hermanos e incluso Miss Pony —sonrió de medio lado —Terry — de ahora en adelante me llamarás Te — rry —dijo de manera pausada.
Ella asintió
—De acuerdo Terry
—La segunda —dijo él complacido al escuchar que ella cumplía con su primera petición —que me prometas que volverás a ser la misma joven alegre que fuiste antes.
—Lo prometo.
—Bien —dijo él palmeando el dorso de su manos —y la tercera y la mas importante, debes aceptar la invitación que te han hecho tus hermanos de ir a Londres y ser presentada en sociedad como se debe.
Lady Candice giró su rostro para buscar la mirada de Pony, y la encontró sonriéndole, apretó los labios antes de responder.
—Lo haré, pero... —se detuvo, no estaba segura de lo que quería decir.
—Pero... —la animó él para que continuase
—Tengo una condición
Terry abrió los ojos como platos... ¿Había escuchado bien? —¿era en serio? —¿ella lo estaba condicionando?.
—Te escucho —dijo sin ocultar su sonrisa irónica.
—Que tu vengas con nosotros.
—No tengo problema con eso —respondió él —soy Inglés y radico en Londres —le guiñó un ojo —siempre es bueno volver a casa después de una larga ausencia.
Las risas y la voz de Lady Candice inundaban cada rincón de la Villa Ardley.
Albert, Anthony y Lady Elroy estaban agradecidos con Terry, pues en menos de 3 meses había conseguido lo que ellos no pudieron hacer en 2 años. Candy había vuelto a ser la misma chica alegre y parlanchina de antaño, hablaba y reía de todo, era como si de pronto, estuviera recuperando el tiempo que no lo había hecho.
—¿Me dirás que fue lo que hiciste?
Terry negó con la cabeza.
—No —, confórmate con los resultados —sonrió —querías a la Candy de antaño, pues ahi la tienes —señaló hacia el lugar donde la rubia reía a boca de jarra.
—Gracias Terry, la verdad no sé como podré pagar lo que has logrado en tan poco tiempo.
—Yo sé como puedes hacerlo
—Te daré lo que me pidas.
—No quiero que me des nada —respondió el joven Ingles —lo único que quiero es que no dejes sola a tu hermana.
—¿Es acaso que alguien se atrevió a hacerle daño?
Terry sabía que no era correcto ocultarle algo así a Albert, pero le había dado su palabra a Candy y no iba a faltar a ella.
—Lo decía porque tu hermana es muy hermosa y allá afuera hay muchos lobos rapaces.
La hora de la cena llegó, todos se sentaron en el comedor y disfrutaron de una cena en familia como hacia mucho no lo hacían.
—En dos días partiremos a Londres
—¿Tan pronto? —preguntó la rubia
—Pequeña te aseguro que cuando lleguemos allá me preguntarás porque no partimos antes.
Los ojos de Candy se abrieron como platos, amaba las sorpresas, pero detestaba tener que esperar para recibirlas y era mas que obvio que su hermano le tenía una.
—Querido Bert, haré lo que sea por que me digas de que se trata —puso ojitos de cachorrillo apaleado.
—Déjame pensarlo —Albert miró hacia el techo.
—¿Que tal una carrera de caballos con Terry? —propuso Anthony.
—Acepto —dijo Candy casi de inmediato, a pesar de saber que Terry era un excelente jinete y que sus posibilidades de ganar eran nulas. Giró luego su rostro para mirar a Terry y este le guiñó un ojo.
—¿Que dices Terry?
—Acepto —respondió el Inglés.
—Muy bien, en vista que ambos han aceptado, la carrera se llevará a cabo mañana.
Ver a Candy con aquel traje de montar fue realmente una verdadera distracción para Terry.
Su pequeña cintura, sus caderas y piernas se marcaban de una manera que le cortaba el aliento y le hacían perder la concentración. Si, había planeado dejar que ella ganara, pero no quería ser tan obvio, pero...¡Por Dios! Esa joven rubia lo estaba poniendo nervioso. Su cercanía lo estaba torturando, el aroma a rosas que desprendían de su cabello suelto y el fresco aroma de su piel lo estaba abrumando al punto, que una parte de su anatomía recobró vida propia.. ¡Diablos! —necesitaba centrar sus pensamientos en otra cosa o terminaría siendo el centro de burlas de sus amigos quienes habían notado su nerviosismo y estaban aguantando las ganas de reír.
Lady Candice 4 Terry 5—una vez más, su yo interno se burló de él.
—Vamos Terry, quita esa cara de poker —Anthony se acercó a él —concéntrate en la carrera y no en Candy.
¡Lo habían pillado! ¡Infiernos! Era extraño, por lo general los hermanos eran recelosos cuando de sus hermanas se trataba; si Candy fuera su hermana y alguien la estuviera mirando de manera que el lo hacía en ese momento, le habría partido la cara en tres segundos, no obstante los hermanos Ardley no mostraban ningún signo de molestia, por el contrario se mostraban complacidos con la idea que entre él y su pequeña hermana resurgiera algo.
—No sé a que te refieres —respondió fingiendo demencia.
Anthony comenzó a reír.
—De cuando acá eres un mojigato.
—¡Ey! —protestó —no soy un libertino.
—Pero tampoco eres un monje y mucho menos el ciego Bartimeo —se burló su amigo mirando la parte de sus pantalones que desmentían aquella posibilidad.
—No es lo que estas pensando —trató de defenderse.
—ah si, claro —Albert se echó a reír.
—No se supone que tu eres quien dará la señal para dar comienzo a la carrera.
—Lo hice hace 30 segundos —dijo señalando el lugar donde Candy iba a todo galope
¡Diablos! En un salto Terry subió al semental y se puso en marcha.
—Te dije que lo distrajeras no que te burlaras de él.
—Bromeas —Anthony comenzó a reír —y perderme la oportunidad de hacerlo, que sienta el desgraciado lo que es que te embromen cuando tienes ese tipo de accidentes.
Ambos hermanos comenzaron a reír
—¿Crees que guste de Candy?
—Con esa cara de idiota que pone cuando la ve, ¿lo dudas?
—Terry es el candidato perfecto para ella, ¿has visto como los ojos de Candy brillan cuando lo ve?
—¿Que tanto cotillean ustedes dos? —Lady Elroy se acercó a ellos
—Tia, nos ofende, no somos cotillas —Anthony respondió fingiéndose ofendido.
Lady Elroy los abrazo a ambos
—Por fin, gracias al Creador y a vuestro amigo, Candy ha vuelto a ser la misma joven feliz —sonrió —volvemos a ser después de 2 años la familia que éramos.
—Vamos Candy, ya casi —Pony animaba a la joven rubia que era casi alcanzada por Terry.
—Gané —dijo bajándose de un salto de su yegua —ahora ustedes dos me dirán cual es mi sorpresa.
—Te daré una pista —Albert sonrió —so es mas peludo que el otro.
Los ojos de Candy se cristalizaron, sus pequeñas mascotas estaban con vida y no muertas como ella había imaginado estos 2 últimos años.
—Albert, por favor, por favor, partamos ahora, no quiero esperar un solo día.
—¿Estas segura?
—Completamente —respondió dejando caer sus lágrimas.
—De acuerdo partiremos hoy mismo.
—Gracias —Candy se lanzó a los brazos de su hermanos mayor .
—El mérito no es del todo mío, Anthony fue quien dio con ellos.
—Gracias —Candy abrazó a su otro hermano.
—Son unos tramposos —los tres hermanos se giraron —Anthony me distrajo para que Candy avanzara y estoy seguro que todo fue idea tuya Albert.
—¡Idea Mía! —Albert fingió sorpresa —me ofendes.
—Yo no hice nada para distraerte y bien lo sabes —dijo Anthony burlón —no creo que quieras que devele cual era el motivo de tu distracción ¿verdad?
—No te atreverías
—¿Quieres apostar? —rió burlón enarcando una ceja.
Terry estaba seguro que Anthony no estaba bromeando así que decidió no arriesgarse.
—Olvídalo.
—Así está mejor
Mientras caminaban de regreso a la Villa, Candy caminó junto a Terry
—Gracias —le musitó —sé que de igual manera me habrías dejado ganar.
Terry sonrió al darse cuenta que ella había entendido el mensaje mudo que le envío a travez de aquel guiño de ojo.
Marcador final Lady Candice 5 Terry 5
Continuará...
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