Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Misuki y Yumiko Igarashi

Resistiéndose Al Amor

By Rossy Castaneda

Capítulo Cinco

En el momento en que el coche se detuvo en la Mansion Ardley de Londres, Lady Candice salió como una bala hacia el interior de esta, olvidándose de los modales que debían mostrar.

Lady Elroy estuvo a punto de retarla ante aquel comportamiento mostrado, pero las manos de sus dos sobrinos puestas sobre cada uno de sus hombros le impidieron pronunciar una sola palabra.

—Tia, no la rete, recuerde que desde hace 2 años, Candy creía muertos a sus dos inseparables amiguitos, así que es natural que se comporte de esa manera.

—Albert tiene razón Tia, —intervino Anthony —ademas, hoy es un día para celebrar, estamos en Londres y al fin podrá ofrecer la gran fiesta de presentación que siempre soñó dar para Candy —le guiñó un ojo —hay muchas cosas en que debe centrarse —sonrió —y todo se lo debemos a este caballero —dijo mirando a Terry.

Lady Elroy dirigió su mirada al joven Inglés.

—No sabe cuan agradecida estoy para con usted milord, su estancia en nuestra Villa fue sin duda el mejor acontecimiento en los últimos años, por esa razón me gustaría invitarlo no solo a usted, sino también a sus padres para que no honren con su presencia en una cena que prepararé dentro de dos días.

—Sé que mis padres estarán encantados de asistir milady —respondió Terry con la galantería que lo caracterizaba.

La llegada de los los Ardley a Londres fue el tema de conversación del día entre las cotillas de aquella gran ciudad y la noticia, que en unos días las puertas de aquellas enorme casa se abrirían para dar paso a la gran fiesta de presentación de la menor de ellos, corrió como pólvora despertando el interés de mas de uno en especial de...

—Pequeña, no sabes cuán felices nos encontramos de ver que has vuelto a ser la misma joven alegre de antaño.

—Hermano, quiero que perdones mi comportamiento estos 2 últimos años.

—Lo haré siempre y cuando me prometas que no volverás a adoptarlo nuevamente.

—Te lo prometo —dijo con una amplia sonrisa.

—Te pareces tanto a nuestra madre —Albert acomodó uno de sus rebeldes rizos —y tengo sentimientos encontrados.

—¿Por que? —preguntó ella con extrañeza.

—Ya no eres mas una niña Candy, has crecido y en unos días serás presentada en sociedad y estoy seguro que cuando eso suceda recibirás varias propuestas de jóvenes de tu edad e incluso de unos no tan jóvenes.

—Y de que me sirve que muchos jóvenes me hagan propuestas si ... —Candy cubrió su boca con ambas manos, pues al recuperar su personalidad antigua había recuperado también muy a su pesar, la costumbre de exteriorizar sus pensamientos.

Albert ladeó el rostro y entrecerró sus ojos azules.

—¿Hay algo que te gustaría decirme? —le preguntó al ver como sus mejillas se habían enrojecido.

—Albert, me siento cansada y es mejor que me retire a mi habitación ahora —Como una cobarde, Lady Candice abrió la puerta del despacho y salió casi corriendo de delante la presencia de su hermano mayor quien estaba haciendo su mayor esfuerzo para no reír, por mas que su pequeña hermana lo quisiera ocultar sus ojos verdes la delataban al igual que lo hacían los ojos azul verdosos de su amigo. En definitiva los dos eran unos cabezotas que se resistían ante el sentimiento que había nacido entre ambos sin que se dieran cuenta siquiera.

—¡Oh Por Dios! No podíamos creerlo cuando Stair y Archie nos lo dijeron.

Lady Candice se detuvo antes de subir el segundo escalón.

—Annie, Patty —dijo antes de correr a abrazar a sus amigas.

—Que alegría verte nuevamente, nos debes una explicación del por que te marchaste aquella tarde cuando se suponía que las 3 nos presentaríamos en sociedad, habíamos hecho una promesa ¿lo recuerdas?.

—Tienes razón Annie, les debo una explicación.

—Y esperamos que tu explicación sea lo suficientemente convincente —advirtió Patty señalando con un dedo acusador —no tienes idea de las reprimendas que tuvimos que soportar por parte de nuestros padres por negarnos a ser presentadas cuando debimos hacerlo.

—¿Les apetece que salgamos al jardín?

15 minutos mas tarde sus amigas estaban boquiabiertas, Lady Candice las puso al tanto de lo sucedido aquella tarde, omitiendo ciertos detalles, por supuesto.

—Candy, ¿por que no nos lo dijiste antes, no te habríamos dejado sola?

—¿Y reconociste al bastardo que te atacó ?

—Si —respondió.

—¿Quien es?

—Desconozco su nombre, pero sé que fue ex compañero de Anthony, lo vi conversar con él y otros más.

—¿Y por que no lo denunciaste?

—Tuve miedo —respondió.

—Y que harás si vuelve a intentar hacerte daño ahora que has regresado, porque estoy segura que no se quedará de brazos cruzados después que lo golpeaste en su entrepierna.

—No lo hará —respondió en un hilo de voz.

—¿Como puedes estar tan segura?

La llegada de Pony al jardín sirvió como salva vida para Lady Candice, sus amigas estaban haciendo demasiadas preguntas, las cuales no sabía como responder sin revelar lo que en realidad había sucedido aquella tarde.

—Hola niñas, que gusto verlas después de tanto tiempo.

—Nana Pony, siempre es agradable verle —Annie y Patty abrazaron a la recién llegada.

—Lo mismo digo —respondió la mujer devolviendo las muestras de cariño a ambas jóvenes.

—Mi niña Lord Terrence aguarda por ti en la biblioteca —dijo luego de separarse de la dos jóvenes.

—¡Lord Terrence! Ambas chicas miraron a Candy con los ojos muy abiertos —¿Conoces a Terry?

—Era lo que les iba a contar cuando me atacaron con su preguntas —Nana ¿puedes decirle que se reuna con nosotros en el jardín?

—No, no, no, de ninguna manera —Lady Patricia dijo con prudencia —nosotras nos retiramos para que lo atiendas, regresaremos otro día porque imaginamos que estas cansada del largo viaje —agarró la mano de Lady Annabella que se negaba a marcharse

—Patty, acabamos de llegar, además yo si quiero escuchar como fue que Candy y Terry se conocieron.

—Nos lo contará luego, por ahora no se me apetece ser violinista.

—¿A que te refieres? Por que no vi que trajeras el violin de la abuela Martha.

Patty sintió deseo de retorcerle el cuello a su amiga, sabía perfectamente que Annie comprendía lo que ella quería decir, pero que se estaba haciendo la tonta para mirar con sus propios ojos aquel encuentro y sacar sus propias conclusiones y si cupido no había hecho de las suyas lo haría ella.

—¡Por Dios! Casi lo olvido —Patty rió nerviosa —debemos ir al rescate de Stair y Archie, se han quedado con la Tía Elroy.

Candy sonrió al imaginar el rostro de sus primos ante la reprimenda que la Tia Elroy le estaría dando por no haber ido a visitarla los últimos 2 años.

—¡Ash! —Annie se quejó ante el pisotón que Patty le propinó en el momento en que iba a decir algo.

—Tía Elroy ha organizado una cena para mañana, ha invitado a Terry y a sus padres, Stair, Archie, Tia Janice y Tío Ed vendrán también ¿les gustaría asistir y unirse a nosotros?

—Aquí estaremos, los chicos nos han invitado —respondió Patty con una sonrisa —no te quitamos mas el tiempo para que atiendas a Terry como es debido.

—Nana, dile a Terry que me reuniré con él en unos minutos.

—No te preocupes, Albert está con él.

Desde la ventana, Albert observaba como su hermana jugaba como una niña junto a sus dos pequeños amigos.

—Es maravilloso ver como esos dos pequeños animales pueden causarle tanta alegría.

—Pero debemos ponerle limites —Lady Elroy agregó con un poco de enfado — no puede pasar todas las tardes tirada en el suelo como suele hacerlo, además, nuestros invitados llegaran en unos minutos, que pensaran si la ven de esa manera.

—Tía, no debe preocuparse tanto por la opinión de los demás, además, es solo una cena de agradecimiento no una cena para un anuncio formal —le respondió Albert despreocupado alejándose de la ventana.

—Milady, debemos ingresar a la casa ahora, tenemos el tiempo justo para que este preparada para la cena, le recuerdo que Lord Terrence, sus padres y el resto de la familia vendrán en tres horas.

—Unos minutos mas Dorothy —suplicó poniendo ojitos de cachorro.

—Pero solo uno minutos. Iré por agua para Klint y Puppet y de paso le traeré algo a usted —dijo al ver las mejillas sonrojadas de la joven.

—Ve, ve, aquí te esperamos

Abriéndose paso entre los arbusto y como dos alcones al asecho de su presa tres jóvenes intentaban llegar a los terrenos de la familia Ardley.

—¡Ash! Por que tenía que regresar Candice, creí que no la volvería a ver jamás —siseaba una de ellas con molestia —cuando le escribí a Anthony para informarle que había visto a ese mugroso coati y a esa mofeta deambulando cerca de su propiedad lo hice para verlo y pasar tiempo con él y ver si finalmente lo atrapaba.

—Pero lo hiciste —repuso la segunda —nos abandonaste durante esas dos condenas semanas por andar junto a él, así que no te quejes.

La tercera asintió...

—¿Y creen que andar entre la maleza de este maldito bosque buscando a esos dos mugrosos animales fue muy divertido o romántico? ¡Por Dios! Tuve que soportar picaduras de los mosquitos y todo para nada, ya que cuando finalmente los encontró me ignoró por completo luego de agradecerme la ayuda que le proporcioné —la joven apretó los puños y sus acompañantes cubrieron su boca para no reír como bobas

—Por cierto, aun no nos dices que hacemos aquí. —la tercera habló por primera vez —¡Oh por Dios! ¿No es ese Terrence? —¿No nos dijiste que la cena seria en tres horas? —

Las dos jóvenes se giraron para ver hasta donde su amiga señalaba.

—Ay no!...pero.. ¿Por qué demonios se está internando en el bosque?

—Yo estoy tan sorprendida como ustedes —respondió una de ellas —Eso fue lo que escuché —de pronto una idea llegó a su mente y sus ojos color ámbar brillaron —aunque ahora que lo pienso, tu puedes aprovechar esta oportunidad para comprometerlo para que finalmente acceda a casarse contigo —le dijo a una de sus amigas.

Las tres jóvenes rieron y se internaron entre la maleza.

Terry no podia creer lo que sus ojos veían. ¡Por Dios del cielo! ¿Como podia ella ser tan irresponsable de internarse sola en bosque, después de lo que le había ocurrido hacía 2 años?

Mientras caminaba, agradecía a Dios el hecho de haber llegado 3 horas antes de lo previsto, de lo contrario esta cabeza de chorlito, bueno, de chorlito no, ya que su cabellera dorada era preciosa y dos rebeldes rizos que salían a los costados como tirabuzones, enmarcaban muy bien su bello rostro y bajaban libremente por sus pechos que resaltaban a travez del escote de sus vestidos...

Agitó la cabeza para ahuyentar sus desvaríos, ya que su amiguito de entrepierna comenzaba a dar muestras de entusiasmo ante sus pensamientos pecaminosos. Aquel no era ni el momento ni el lugar para dar rienda suelta a su imaginación, necesitaba centrarse en darle una pequeña lección a Lady Candice que le hiciera recordar que no era buena idea andar por el bosque aunque este estuviese detrás del jardín de su casa.

Terry se encontraba escondido detrás de un gran árbol. Sus sentidos se activaron al escuchar ruidos provenientes del lado opuesto de donde él se encontraba.

—¿Klint, Pupet donde están?, por favor no pueden hacerme esto. Regresaré a casa ahora mismo —Lady Candice se giró al escuchar el ruido de una rama romperse detrás de ella, pero no vio nada.

Antes de que Candy pudiera reaccionar su boca fue cubierta.

—¡Shhhh!

Ambos cayeron al suelo luego de un intento de Candy por liberarse.

—¿Que demonios crees que haces?

—¡Shhhh! —Terry puso su dedo en los labios de ella para silenciarla.

Lo último que Candy recordó, fue ella entre abriendo su boca para responder algo.

Entre la maleza del bosque las 3 intrusas estaban teniendo problemas para avanzar, pues dos pequeñas bestias les impedían el paso.

—Atrás asquerosa bestia —una de ellas trataba de ahuyentar con una rama al pequeño coati que le mostraba los dientes.

—Sé un buen chico, —decía la otra en un intento por evitar que la pequeña mofeta alzara la cola y les lanzara una buena dosis de su particular aroma.

—¡Oh no!, no está funcionando —decía la otra.

Las tres jóvenes salieron despavoridas al ver frustrados sus planes de llegar hasta donde se encontraba Terry, era mil veces mejor huir como una rata de alcantarilla a terminar todas hediondas a causa de los orines de aquella pequeña bestia.

Algo duro interponiéndose entre ella y Terry hizo que abriera los ojos como platos, había sentido eso mismo aquella tarde...bueno con menor proporción...

—¿Que crees que haces?

—Te vi ingresar al bosque y tuve miedo por ti —respondió en un susurro.

—Eso no te da derecho a hacer lo que has hecho.

—Shhhhh! —baja la voz —puso su dedo en los labios —escuché ruidos provenientes de aquel lugar, me acerqué a ti para hacerte callar, pero comenzaste a forcejear para libertarte, tropecé y ambos terminamos en el suelo —Respondió.

Candy frunció el ceño

—¡Ah si claro! Y me has besado para salvarme de un eminente peligro —susurró mordaz.

—No —respondió él —te he besado porque no pude resistirme a hacerlo.

—¡Eh! —los ojos de ella se abrieron como platos.

—Ayer, mientras aguardaba por ti en la biblioteca, me sinceré con Albert

El corazón de Candy comenzó a acelerarse

—Le pedí su autorización para cortejarte. Él me lo dio siempre y cuando tu me lo permitas, por esa razón llegue antes de tiempo, necesitaba hablar contigo antes de la cena con mis padres y el resto de tu familia.

—Pa... para cortejarme —balbuceó.

Terry iba a brincar ese escalón, ¡Diablos! Él quería más que una condenado cortejo con ella, sabía que era demasiado pronto pero lo apostaría todo.

—Me he enamorado de ti Candy y quiero intentar algo serio contigo, ¿quieres ser mi novia? —su voz fue un susurro.

Candy no respondió en su lugar se acercó a él

—¿Esto te sirve como respuesta? —le preguntó luego de separar sus labios de los de él.

—Si —musitó Terry aun atontado por la manera como ella respondió a su pregunta.

Con aquella respuesta, sin duda alguna Lady Candice se consagraba ganadora en aquel juego del que ni siquiera tenia idea que era parte.

—Así que ha vuelto.

—Si, y los rumores sobre la cena son ciertos.

—¿Es una reunión familiar?

—Hasta donde había entendido si, pero Terry estaba ahí

—¿Y que diantres hace él allá, si me acabas de decir que es una cena familiar?

—Y yo que voy a saber.

—No importa, lo sabremos de todas formas, sabes que aquí los chismes corren muy a prisa.

—No todos, te recuerdo que lo tuyo no salió a la luz.

—Pero fue gracias a ti.

—Nunca me dijiste que fue lo que sucedió

—Muy pronto lo sabrás —sorbió de su copa de whisky —¿tienes algo mas que decirme?

—No —respondió

—En vista que ya has terminado, puedes cerrar la puerta cuando te marches.

—¿Me estas corriendo?

—No, de ninguna manera —rió burlón —¿ como se te ocurre? —solo te estoy pudiendo un poco de espacio —dijo mostrando la puerta indicándole que se marchara.

—Eres un imbécil —masculló al cerrar la puerta de golpe.

—Así que has vuelto, pequeña zorra —sus ojos marrones se inundaron de ira al tocar la cicatriz en su cabeza —te cobraré con intereses todo lo que pasé después de aquella tarde, si no puedo culminar lo que comencé, me encargaré de dañar tu reputación al punto que no haya en todo Europa nadie que se interese en ti.

Continuará...

—Chicas, muchas gracias por la paciencia y el apoyo incondicional que me muestran ;)

—No olviden dejar su like y comentarios ;)