Día de San Valentín
…
(…)
—M…me… gus…gustas…mu…mucho, Na…Naruto-kun.
Habló una chica bastante tímida con un obsequio en forma de corazón que sostenía con ambas manos. Estaba frente a un chico alto, rubio y de ojos azules, con unas tres extrañas marquitas en el rostro. Este la miraba sorprendido.
Naruto era muy cotizado en la preparatoria, con un montón de chicas detrás de él, pero grande fue sorpresa, cuando Hinata le dijo que si podrían hablar en privado. Así que fue con ella detrás de un edificio de la escuela. El veía que la chica estaba sumamente nerviosa y sonrojada.
Naruto creía que tal vez estuviera enferma. Entonces, después de que ella le dijera lo que tenía que decirle, la llevaría a la enfermería, como el caballero que era.
Pero, cuando vio que ella no estaba pálida, sino, ansiosa, y miraba a otro lado, dudó si realmente su suposición era cierta. Hasta que Hinata habló.
No podía creer lo que escuchaba, la chica más tímida y tranquila de la escuela se le había declarado, y en el día de San Valentín.
Naruto simplemente se puso rojo, como nunca antes le había pasado.
Pero el realmente esperaba ese día con ganas.
No quería comer los chocolates de otras chicas, ni el de sus mejores amigas, Sakura e Ino. No, él quería comer exclusivamente los chocolates de Hinata Hyuga.
Se le hacía una persona linda, no solo por fuera, si no también, por dentro. Era noble, humilde, aunque torpe, y muy sincera.
Y, es que, Naruto no supo en qué momento se había enamorado de ella. A veces hablaban entre clases cuando les tocaba juntos. De vez en cuando comían solos en alguna parte tranquila de la escuela. Pero Naruto no creyó que el de verdad se enamoraría de ella, y ella de él.
Una burbuja de felicidad se instaló en el pecho del rubio cuando esuchó aquellas tierns palabras de la boca de la tímida Hinata.
Finalmente su sueño más íntimo se había hecho realidad.
¡Hinata también lo quería!
Y, parecer ser, que eligió aquel día en específico para declararse.
Hinata lo amaba demasiado, desde que lo empezó a tratar aunque no fueran tan amigos, se trataban bien. Y, Hinata no pudo detener aquel sentimiento cálido que se instalaba con cada vez más fuerza en su pecho.
—G-gracias, Hinata-chan.—Contestó el rubio apenado y sonrojado tomando el obsequio que la misma Hinata le preparó un día antes.
Hinata, avergonzada, puso sus brazos enfrente de su cuerpo musitó en voz baja:
—F-feliz día de San Valentín.
Naruto sintió las típicas mariposas en el estómago al ver la tierna y hermosa expresión de la Hyuga.
—Feliz día de San Valentín, Hinata-chan
Y, sin pensarlo, Naruto se movió hacia ella, como si una especie de imán lo jalara a su lado. Tomando su rostro delicadamente pronunció su nombre.
—Hinata…chan
Y, la besó.
Fue un beso tierno, cargado de sentimiento. Hinata, por la sorpresa, tenía los ojos abiertos, muy abiertos por aquello.
"¿Naruto-kun?"
Naruto la seguía besando, quería que se sintiera cómoda, así que, su gran mano fue a parar a la cintura de ella. Y, con eso, la hizo reaccionar, y en vez de apartarse, le siguió el beso.
Fue algo lindo, sintiendo su mano alrededor de su cintura, la hacía sentir en el paraíso.
Ambos sentían que el corazón se les iba a salir del pecho. Más no pasó, y así, siguieron disfrutando de la boca del otro por un tiempo más.
Al parecer, aquel día lo cambió todo.
Y, quien iba a saber, que después de aquello ambos se volverían pareja.
(…)
Espero que les haya gustado
¡A mí me encantó!
¡Amo mucho a esta pareja! Y ya quería hacer algo así súper dulce para ellos.
uwur
