Seres fantásticos AU
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(…)
Dríada y elfo
...
El bosque era muy lindo, de un verde precioso que te hacía sentir una inmensa calidez con su fragancia floral.
En este bosque se encontraban lindos animales revoloteando por ahí, donde los colibrís volaban sin riesgo alguno dando vueltas y vueltas por los grandes y frondosos árboles.
Pero, en lo más profundo del bosque se albergaba un inmenso secreto. Ahí mismo vivía algo o alguien.
Si uno caminaba hasta las profundidades verdosas se podría encontrar a alguien sentado en una roca lisa y grande, más grande que el mismo ser que habitaba ahí.
Así que un pequeño elfo, con lo cabezota que era, fue a aquel lugar.
A pesar de las advertencias de su familia y amigos de que no fuera, el pequeño elfo dio rumbo sin más.
Sentía una inmensa curiosidad por saber que o quien vivía ahí. Aunque le daba un poco de temor, tomó aire, y, como el hombre-elfo que era, se dirigió a donde su mapa le indicaba.
A Naruto le temblaban las piernas con cada paso que daba.
—Bu-bueno, ya no me queda mucho, so-solo tengo que dar vuelta aquí y llegaré a dónde aquella extraña dríada se encuentra. Necesito verla con mis propios ojos…
Dando unos cuantos pasos más llegó a lo que parecía ser una enredadera que parecía como una puerta hacia el otro lado donde se encontraba lo desconocido.
Naruto, sin más, hizo a un lado las verdes enredaderas y se abrió paso hacia su destino.
Una luz cegadora hizo que cerrara los ojos fuertemente y los tapara con su antebrazo derecho. Después de aquello, lo cual duró unos segundos bajó el brazo, pronto se encontró con lo que lo marcaría de por vida:
En medio de aquel gran bosque se encontraba un árbol enorme, sumamente enorme y frondoso. Tenía unas pequeñas florecitas rojas en sus ramas, lo cual le daba un toque mágico.
Los ojos del rubio elfo estaban abiertos de par en par admirando esa digna belleza. Sin embargo un ruido lo alertó y rápidamente fue a esconderse detrás de un arbusto.
En el momento en que Naruto se escondió, subió un poco su cabeza para ver que era ese ruido. Sus ojos se abrieron como platos y su respiración se agitó.
Era preciosa.
Su cabello, largo, estaba mezclado entre un azul oscuro con algunas enredaderas en éste, perdiéndose en los largos cabellos de la fémina.
Tenía un cuerpo escultural, y su piel se veía de un leve color marrón. Pero lo que más sorprendió a Naruto era ver que la chica, aquella dríada, parecía estar unida firmemente a aquel gran árbol, justo como si fuera parte de éste.
Aquella mujer se iba acercando poco a poco al lugar del escondite del rubio, el cual poco a poco iba dando pasos hacia atrás, rezando para que no lo descubrieran.
"Es real"
"¡Es sumamente real!"
—¿Ho-hola? ¿Hay alguien ahí? Se que están escondiéndote en alguna parte, no te haré daño. So-solo sal, por favor… —Al escuchar aquella voz, Naruto juraba que se escuchaba sumamente triste, pero… ¿porque?
Lentamente y decidido, salió de su escondite y por segunda vez en aquel dia, quedó sorprendo de ver tanta belleza.
—Hola
La fémina, al escuchar eso, dio un sobresalto. Pensaba que todo eso era su propia imaginación.
—¿Hola?—Ambos cruzaron miradas y Naruto no pudo evitar sonrojarse ante lo que veía.
—Mucho gusto señorita…—El rubio la incitó a que dijera su nombre, si es que poseía uno.
—Hi-Hinata, mi nombre es Hinata.—Ella no podía dejar de verlo, aquellos ojos azules la tenían embobada.
Naruto comenzó a ponerse nervioso, y es que nunca pensó que realmente se encontraría con aquella preciosa criatura.
— ¡Que lindo nombre'ttebayo! Yo me llamo Naruto y he venido aquí para ver con mis propios ojos si era verdad que una bella dríada vivía realmente en este solitario bosque.
—Bu-bueno, ya tus ojos lo han confirmado.—Los ojos de Hinata lo observaron de pies a cabeza, y sorprendida habló:—y así que tú… tú eres un ¿elfo?
—¡Por supuesto! ¿Ya te fijaste en mis orejas'ttebayo?—Hasta entonces Hinata no había reparado en eso, supo que era uno por sus zapatos, pero, cuando Naruto se quitó el gorro, vio con asombro las puntiagudas orejas que él poseía.
—Dé-déjame decir que-que son muy-muy lindas…—sentía la cara caliente después de decir aquello, pero es que lo dijo sin pensar.
Naruto solo sonrió, le parecía sumamente linda y tierna.
—Hinata. Acabo de llegar aquí y ya me caes bastante bien ¿Te importaría si me quedo un rato aquí, contigo?
Los ojos, inexpresivos y faltos de brillos, por un momnto parecieron relampaguear y una punzada en el corazón la asaltó.
—Cla-claro, Naruto-kun. Adelante, e-eres bienvenido.
Naruto finalmente se quitó aquel miedo con solo estar a su lado. Por otra parte, quería averiguar porque se veía tan triste.
Las dríadas normalmente la pasan a solas todo el tiempo, desde su nacimiento, hasta que mueren. Ellas nacen de un gran árbol, pero, en el cual, pasan en aislamiento completo de todo.
Aquellas palabras resonaron en su cabeza. Naruto finalmente comprendió el porqué de tanta tristeza proveniente de ella, así que se dio a sí mismo, mentalmente, que nunca la dejaría sola.
Sin saber que un día los corazones de ambos se entrelazarían
(…)
Dríada: son duendes de los árboles con forma femenina, muy solitarias y de gran belleza.
…
¡No me puedo creer que haya escrito algo así!
Me gustó bastante, la verdad, como quedó.
Espero que a ustedes también les haya gustado uwu
Y, de nuevo, lamento la demora. La universidad me consume demasiado, y tenía que terminar unos pendientes.
En fin, y sin más, en unos momentos les traigo el otro capítulo del día dieciséis.
uwu
